2009/11/18

> Berria: Homofobia > SEGUN FORUM LIBERTAS, POR LA PRESION DEL "LOBBY GAY" TRINIDAD JIMENEZ QUIERE LLEVAR LA EDUCACION SEXUAL A NIÑOS DE 11 AÑOS

  • Presión del lobby gay: Trinidad Jiménez quiere llevar la educación sexual a niños de 11 años
  • El homosexualismo político presiona al Gobierno a impulsar una educación en las escuelas que explique lo que es ‘ser homosexual’
  • Forum Libertas, 2009-11-18
La ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez ha planteado la necesidad de impartir educación sexual en los colegios españoles a partir de los 11 años de edad. Jiménez ha afirmado que existe una obligación “pública y social” para “ofrecer a los jóvenes una educación sexual seria y eficaz para prevenir enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados”.

En una entrevista al diario ABC, la titular de Sanidad explica que su cartera quiere empezar a impartir esta asignatura “entre los 11-12 años y finalizar a los 16 años, cuando termina la edad escolar”, ya que, según Jiménez, “eso es lo que nos aconsejan los expertos”.

Al ser preguntada sobre las características de esa asignatura y sobre la condición de obligatoria u optativa en colegios públicos, privados o concertados la ministra responde: “No querría entrar en detalles que pudieran generar polémica. Quiero ver cómo queda la estrategia que aún no está terminada y estudiar con las comunidades cómo se va a impartir”.

Trinidad Jiménez, ha anunciado de esta forma una asignatura que podría generar una nueva polémica al abordar cuestiones éticas que volverían a entrar en conflicto con la libertad de educar de los padres como ya lo hizo la asignatura Educación para la Ciudadanía impulsada por el mismo Ejecutivo socialista.

La presión del homosexualismo político
Algunos grupos vinculados al homosexualismo político vienen realizando desde hace tiempo una presión constante al Gobierno para que se introduzca una formación sexual adecuada a sus criterios en la escuelas españolas. Parecería que esta iniciativa presentada por la ministra pretende dar respuesta a esos anhelos.

Detrás de estas cuestiones se esconde un discurso que reivindica la desaparición de la homofobia en las escuelas, es decir, que promueve la figura del homosexual en la educación como un elemento de diversidad sexual. De esta forma se quiere acabar con los ataques a este colectivo. Lo que cabría preguntarse es si lo que habría que impulsar no es una educación que enseñara respeto por encima de cualquier condición humana o social.

La Asociación de Madres y Padres de Gays y Lesbianas (AMPGIL) ha aprovechado –según informa el diario El País- la celebración de los 15 años de existencia para reclamar en un manifiesto, una acción por parte del Gobierno más contundente contra la homofobia en las escuelas. Además, esta organización ha pedido una aplicación más decidida de los planes contra la discriminación, que –como demuestra las declaraciones de la ministra Jiménez- prevén incluir la diversidad sexual en los currículos y formar a los maestros al respecto.

“Por primera vez, las leyes van por delante”, ha manifestado Carme Rabadà, presidenta de la AMPGIL. La representante de la organización cree que llevando una educación a las aulas que explique cómo es un homosexual “No haremos más gays. Ganaremos una sociedad más sana y feliz”.

Recientemente, otra asociación de la orbita del homosexualismo político, Gaylespol, la asociación de policías homosexuales, ha hecho público que, según su organización, el 30% de los suicidios de adolescentes están relacionados con conflictos causados por la orientación sexual.

Este homosexualismo político no reivindica el respeto sino que interpela al Gobierno a impulsar una educación que explique lo que es ‘ser homosexual’ y lo difunda. El respeto a la condición de cualquier persona no da derecho a transformar las instituciones sociales porque sino estamos generando una educación regida por productos contrarios: si no queremos violencia de género explicamos lo que significa el feminismo, si no queremos xenofobia explicamos lo que es ser un musulmán o un africano. El común denominador de esas personas que pueden ser discriminadas es que deben ser respetadas como personas por encima de todas las consideraciones y no entrar a valorar su condición

Esta forma de educar se trata de vender productos contrarios en lugar de centrarse en impulsar una educación basada en el respeto.

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