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2009/03/14

> Berria: Komikia > JORDI TARDA, ESPECIALISTA EN TINTIN, CREE UNA "CHORRADA" CONSIDERARLO HOMOSEXUAL

  • Jordi Tardá, especialista en Tintín, cree una "chorrada" considerarlo homosexual
  • Soitu, 2009-03-14 # EFE • Avila
El especialista en Tintín Jordi Tardá considera una "chorrada" considerar homosexual al personaje creado por Georges Remí "Hergé", después de que hace unos meses el periodista Matthew Parris hablara en el periódico "The Times" de la supuesta homosexualidad de este personaje de cómic.

Tardá ha realizado estas declaraciones a los periodistas minutos antes de pronunciar la conferencia '80 aniversario de Tintín', incluida dentro del III Encuentro del Cómic, organizado durante todo esta fin de semana en Ávila por el Instituto de la Juventud de Castilla y León, en colaboración con el Ayuntamiento de esta ciudad.

Desde su punto de vista, en las palabras de Parris existía "un afán de notoriedad" que a su juicio consiguió con esta polémica, de ahí que Jordi Tardá le haya "felicitado".

"No tienen ningún sentido hablar de la sexualidad de Tintín", ha añadido el experto en este personaje de cómic, que defiende que "Tintín es como es y como lo creó Hergé", quien como ha recordado Tardá dijo en su día: "Tintín soy yo".

En este sentido, ha comentado que Georges Remi "estuvo casado dos veces, aunque no tuvo hijos".

Durante la conferencia, Jordi Tardá ha mostrado a los asistentes el "estreno mundial" de un corto de 12 minutos, inédito hasta el momento para el público, titulado 'Tintín y la SGM -Sociedad General de Minerales-', que sólo había podido verse en el seno de la convención privada de esta compañía de minerales.

Esta empresa encargó este trabajo "a color y sonoro", en el que Tintín recorría las delegaciones de la SGM por el mundo en el Congo, Estados Unidos y Japón, entre otros países.

Junto a este material, Tardá ha acudido a Ávila con una exposición titulada 'Tintín en el mundo de Hergé', que en los dos años que lleva recorriendo España, ha sido visitada por más de 650.000 personas, lo que la convierte en la muestra "más visitada de la historia" en torno a este personaje.

Junto a 30 cuadros que muestran el proceso de creación de las aventuras de Tintín, 29 de los cuales son inéditos, figuran los libros de los 24 álbumes, entre los que figura la primera edición en color, titulado 'La estrella misteriosa'.

Asimismo, puede verse el último dibujo realizado por Hergé pocos días antes de morir y en el que Tintín aparece junto a su inseparable Milú, en una estampa que a su creador, ya muy enfermo, le llevó "diez minutos".

Además, aparece el ejemplar de 'Objetivo la luna', firmado y dedicado por Hergé y los tres astronautas del 'Apolo 11' que fueron los primeros hombres en pisar la luna -Aldrin, Collins y Amstrong- "más de 15 años después de Tintín", según figura en las explicaciones de la muestra.

Junto a Jordi Tardá, esta mañana también ha pronunciado una conferencia el historiador y guionista de cine, especialista en cómic, Santiago García, que ha hablado de 'El viaje del héroe de la página a la pantalla digital'.

Desde su punto de vista, a partir del año 2000 "tiene mucha importancia la imagen digital" para trasladar los cómics a la gran pantalla, lo que en su opinión "ha cambiado radicalmente la forma en que se hacen los superhéroes en el cine".

En este sentido, se ha referido a películas como 'Sin city', '300' o 'Watchmen', en las que se trata de realizar lo que se denomina "adaptaciones plano a plano, pretendiendo trasladar las viñetas, tal y como son, a los planos del cine".

Respecto a España, ha recordado que aunque no existen demasiados personajes de cómic "de tirón masivo", sí se han hecho algunas películas, como las realizadas sobre Mortadelo y Filemón.

En su opinión, la posibilidad de que existan más películas de este tipo "dependerá de la demanda".

2009/01/25

> Erreportajea: Komikia > LA PRESENTA HOMOSEXUALIDAD DE TINTIN: HEROES SIN SEXO

  • La presunta homosexualidad de Tintín: Héroes sin sexo
  • Un artículo del diario The Times abrió la veda: si luce bombachos, no va con mujeres ni se separa de un viejo marinero, ¿es gay Tintín, el reportero más intrépido de la historia del cómic? No es el único personaje de ficción a quien se pretende orientar en este sentido, desde Batman y Robin hasta Epi y Blas. La pregunta es: ¿hay que sexualizar los iconos infantiles?
  • El Mundo, Magazine, 2009-01-25 # Silvia Grijalba
La vida es mucho más fácil de lo que habíamos pensado. Todo es muy sencillo. Cada cosa en su sitio y cada tópico con su pareja. A los hombres heterosexuales les gusta el fútbol y decir piropos a las mujeres de buen ver; a las mujeres hetero, ir de compras y leer novelas rosas; a las lesbianas, las camisas de cuadros de leñador y los vaqueros anchos; y todos los hombres a los que les gusta Madonna y, ya no digamos si también escuchan a Mónica Naranjo, está claro, son homosexuales.

Después de siglos intentando romper estereotipos, acabar con el tópico de que la tendencia sexual y el género definen un modo de vida y unos gustos, viene el periodista y activista gay Matthew Parris y publica en el Times de Londres un artículo explicando detalladamente por qué, según él, Tintín y todos los personajes de ese cómic (excepto Milú, «el único macho hetero de esa historia») son homosexuales. Ha elegido para hacer esta revelación el 80 cumpleaños del reportero y, digámoslo de paso, ahora que Spielberg está pensando llevar al cine la historia de Tintín, un personaje que en Estados Unidos nunca ha tenido mucho éxito y que con esta polvareda que se está levantando es posible que empiece a ser más popular en EEUU.

El reportaje ha creado revuelo en todo el mundo. Desde los que responden indignados, como L'Observatore Romano (el periódico oficial del Vaticano) o Le Figaro, que lo considera una afrenta casi personal contra Francia, un país que siempre ha tenido a Tintín como un héroe nacional, aunque Hergé fuera belga. Hasta tal punto ha llegado esta lucha –que podría parecer una simple boutade, pero se ha tomado muy en serio–, que el escritor, psiquiatra y tintinólogo Serge Tisseron llegaba, en el citado diario, hasta las alusiones personales a Matthew Parris, diciendo que todo esto era «una venganza de un homosexual».

La polémica pone el foco sobre algo que está en la sociedad y que llama la atención: esa tendencia a sexualizarlo todo y, en este caso, a considerar homosexuales a personajes o personas que, como en el caso de Tintín y otras creaciones del cine o la literatura, son asexuales, porque en la intención del autor y en las historias que quería contar, la genitalidad del protagonista era irrelevante. O, hablando de seres de carne y hueso, casos como, por ejemplo, el de Palomares de Gran Hermano 10 (con una pluma reconocida y evidente y una tendencia obsesiva por limpiar la casa) que muchos se niegan a aceptar que es heterosexual, por mucho que nos presente a su novia y asegure que le gustan las mujeres.

Pero, ¿qué razones esgrime Matthew Parris para convencer al mundo de que el chico del tupé y los bombachos, ese periodista precoz que según los expertos siempre ronda los 16 años, es evidentemente homosexual? Pues, por una parte, en efecto, el tupé y los bombachos.

Tintín usa crema
Según el periodista y ex político conservador británico, esa preocupación por su aspecto y esa indumentaria estrafalaria sólo se puede llevar si a uno le gustan los hombres. Su juventud eterna también parece que es un dato a tener en cuenta porque, al parecer, «los hombres homosexuales no envejecen como el resto» y afirma que, probablemente, Tintín usaba crema hidratante. También comenta que no hay referencias a los padres biológicos del reportero y que el «síndrome del hijo reemplazado» es una fantasía muy habitual en el ámbito gay, claro que otra de las presuntas fantasías a las que alude es la de formar parte del servicio secreto (el autor del reportaje confiesa que él quiso entrar en el M16) y él sospecha que Tintín no era periodista, sino espía.

Aparte de esos datos más bien disparatados, hay otros que, sí, efectivamente, si uno quiere, pueden tener algo más de verosimilitud. Nos referimos a la relación con ese marinero de mediana edad, Haddock, con el que pasa largas temporadas en su casa y a Hernández y Fernández, tan aficionados a los disfraces (y sí, a veces, a vestirse de mujer).

En efecto, a todo se le puede buscar la vuelta, pero por esa regla de tres, como bien apunta el escritor, crítico de cine y experto en cultura pop Jesús Palacios, también en el cómic y la película 300 podríamos ver, si nos diera por ahí, homoerotismo. «Si lo simplificas: una legión de hombres semidesnudos, dirigidos por una especie de loca travestida, podríamos pensar que son todos homosexuales, pero vamos, es evidente que no es la intención de Frank Miller, un dibujante norteamericano bastante conservador que no ha tenido eso en mente jamás".

Otro de los datos que aporta el reportaje del Times es que no hay prácticamente mujeres y que la que aparece, la Castafiore, es una ¡diva de ópera! (según él, más claro, el agua…). Parris comenta textualmente en The Times: «En realidad, sólo puedo contar ocho figuras que se puedan identificar como mujeres (aproximadamente, el 2%) de la lista completa de unos 350 personajes entre los que se mueve Tintín a lo largo de su vida. No hay ninguna chica joven ni ninguna mujer atractiva en ninguna de sus aventuras».

Según declaraba el traductor Gianfranco Gorla al L'Observatore Romano y corrobora cualquiera que sea aficionado al tebeo, «en esa época, las mujeres sólo aparecían en los cómics para meterse en problemas y ser salvadas por el héroe». Afortunadamente, eso cambió y años más tarde se crearon heroínas que luchaban de tú a tú con los superhéroes (y defendían a algunos hombres) y, por otra parte, como se explica en el apoyo que complementa este reportaje, también los cambios sociales han ayudado a que (aunque tarde) las editoriales generalistas y no sólo las enfocadas al público homosexual, creen superhéroes que además de fuertes, nobles, solidarios y leales, son gays.

Dentro del colectivo homosexual hay voces que critican actitudes como la de Matthew Parris. Una de ellas es la de Peibols, colaborador de la web Ambienteg (donde también aparece otro post criticando el empeño del Vaticano por demostrar que Tintín no es gay), quien dedicó todo un texto a hablar de este tema y al que hemos consultado para este reportaje.

«Yo creo», explica, «que estamos en un momento en el que nos encanta etiquetar. Nos gusta mucho poder definir si lo que hace Beyoncé es pop o R&B, si esto es clásico, moderno o revival. Somos incapaces de oír música sin más o de ver cine normal. Tenemos que oír música etiquetada. Y que comulgue con nuestro gueto social. Lo mismo pasa con el mundo gay. Todas hemos adquirido el vicio de prejuzgar, de pre-etiquetar. Es decir, si vemos a un tío en un concierto de Kylie [Minogue]haciendo cola para verla en primera fila, lo etiquetamos de «marica». Ahora, con Tintín ha pasado algo parecido. Alguien con mucho tiempo libre se ha dedicado a decir que Tintín es gay usando motivos absurdos como su ropa, las compañías o que no mencione nunca a su familia. Anda que no tengo amigos hetero que usan perfume de Jean Paul Gaultier».

Efectivamente, la androginia estética es cada vez más común en la sociedad y que un hombre se cuide, que llore, que abrace a otro o que disfrute oyendo una ópera no hace pensar a casi nadie que es homosexual, igual que si a un gay le gusta el fútbol, es incapaz de mostrar sus sentimientos o combina fatal los colores a la hora de vestir, nadie pensará que es imposible que sea gay.

En cualquier caso, Parris no es el primero que habla de la presunta homosexualidad de personajes de ficción tirando a asexuados. El asunto es antiguo. Dos de los grandes expertos de nuestro país en todo lo relacionado con el cómic, Luis Alberto de Cuenca y Jesús Palacios, coinciden en afirmar que esto es algo que tanto en el cine, como en la literatura o en el tebeo, se viene dando desde los años 60.

Pero ambos también están de acuerdo en que la diferencia está en el tono y en la intención. Antes el tono era provocativo, desmitificador, irónico, pero siempre desde la complicidad y un cierto homenaje, pero ahora se trata de algo presuntamente académico, sesudo, como si realmente hubiera una base que lo sustentara.

Cuestionar la virilidad
«En los años 60, en la era del pop», comenta Jesús Palacios, «esto era bastante habitual. Algunos artistas como Warhol o John Waters han usado iconos de la historia de la cultura, especialmente los que representaban una virilidad incuestionable, para darles la vuelta y jugar a la desmitificación. En el cine, me viene a la cabeza un ejemplo muy claro de esto que es la película de Billy Wilder La vida secreta de Sherlock Holmes, en la que se insinúa que el detective tenía una relación de algo más que amistad con el Doctor Watson. Pero esto siempre ha sido de una manera irónica y como una reinterpretación, no intentando convencer a nadie de que el autor de la obra pensaba que ese personaje era gay pero no se atrevió a decirlo abiertamente. Otro ejemplo en el cine es el de las adaptaciones de Batman. No en el caso de Tim Burton, porque él le dio un tono más oscuro, más freak, pero sí en el de Joel Shumacher, que lo presentaba claramente como un personaje gay, pero como una visión propia: juega a un homoerotismo estético. La diferencia esencial está, en mi opinión, en que se trate de una especie de homenaje, de una revisión de un personaje con cierto aire camp, o sea más bien una especie de outing absurdo, sin un ápice de complicidad».

Absurdo y ridículo son dos adjetivos que han salido varias veces a lo largo del reportaje. De ridícula califica toda esta polémica Luis Alberto de Cuenca. El poeta, ex Secretario de Estado de Cultura y uno de los grandes eruditos del cómic en general y de Tintín en particular, considera que todo esto tiene que ver con «una corrección política mal entendida y un deseo de buscarle explicación a todo y de jugar a Freud sin ninguna base real».

«Yo recuerdo», comenta, «que Terenci Moix en su magnífico libro Cómics, arte para el consumo y formas pop [1968], ya insinuaba que Roberto Alcázar y Pedrín podían ser algo más que amigos. Pero era el 68 y en ello había algo de reivindicativo, era una provocación que se entendía en un momento político y social muy concreto. Pero ahora no tiene sentido hacer esa serie disquisiciones sobre Tintín. Es evidente que es un personaje asexuado y hay que recordar que Hergé comenzó a dibujar esa tira en el suplemento juvenil del Le Vingtième Siècle, que dirigía el Abate Wallez. Los valores que Hergé quería difundir eran básicamente el de la camaradería masculina y la amistad. Las relaciones sentimentales de los personajes no tenían ninguna relevancia y por eso ninguno tenía novia o mujer, porque no estaba en el guión de lo que él quería contar, simplemente, no hay que buscarle cinco pies al gato».

Efectivamente, la amistad masculina, durante años ha sido motivo de sospecha en los sectores más conservadores y en determinados subgrupos gays. Normalmente el comentario se hacía en tono jocoso y todos recordamos chistes sobre «¿qué hacen dos señores con camiseta a rayas, es decir Epi y Blas, durmiendo en camitas juntas y hablando en susurros de sus cosas por la noche o, ya no digamos, dándose la mano para conciliar el sueño?».

Como bien apunta de Cuenca, ese deseo de potenciar valores como la lealtad y el compañerismo masculino no es exclusivo de Tintín, sino «una constante a lo largo de la historia de la literatura y del cine, presente en películas de directores como John Ford o Howard Hawks». No olvidemos que John Ford tiene títulos muy muy reveladores: El Hombre tranquilo, Hombres intrépidos, Hombres sin miedo y –¡no se lo pierdan!–, Hombre entre hombres.

Los tiempos sí están cambiando
Las grandes compañías del cómic americano, Márvel y DC, empiezan a incluir lenta y tímidamente personajes gays en sus argumentos. Son conscientes de que tienen que adaptarse a la realidad social y, aunque con cautela, han hecho experimentos que, de momento, están dando buenos resultados. Warren Ellis y Brian Hitch crearon a Apollo y Midnighter, del grupo especial The Authorithy, dos superhéroes espejo de Superman y Batman que eran pareja. El cómic fue un éxito de ventas y eso ha animado a la industria a seguir esa línea. Otro ejemplo ha sido el de Rawhide Kid, una revisión del cowboy de la Marvel, de los años 50, que confesaba su amor por el Llanero Solitario. Esta historieta salió a la venta en Estados Unidos el mismo día que ganó las elecciones Obama, lo cual no deja de ser un dato significativo.

Alfredo Urdaci: "Por la misma regla de tres, algunas películas de Disney serían zoofilia"
Alfredo Urdaci (Pamplona, 1959) no tiene un perro que se llama Milú, ni usa habitualmente bombachos, pero comparte con Tintín, al menos, un par de cosas: su pasión por el periodismo y por viajar. A punto de emprender una nueva etapa vital como director de comunicación de El Pocero, hay una pregunta obligada, teniendo en cuenta que el primer proyecto en el que se embarca es en Guinea.

Pregunta. ¿Se siente usted como Tintín en el Congo?
Respuesta. (Risas). Yo pensé lo mismo cuando me llegó la propuesta de Tintín. África es un mundo apasionante, una tierra a la que no ha llegado el desarrollo del resto del planeta, por tanto una asignatura pendiente que tenemos como humanos. Se habla tantas veces de llevarles industria, bienestar... Ahora hay una oportunidad. Tintín no la dejaría pasar.

P. ¿Qué aventura de Tintín le hubiera gustado protagonizar?
R. Tintín y los pícaros. Es un trasunto de Regis Debray y los Tupamaros. La estúpida fascinación de la izquierda acomodada europea por los movimientos terroristas sudamericanos.

P. ¿Qué opina usted de la polémica sobre la presunta homosexualidad del personaje de Hergé?
R. Como ahora todo debe estar sexualizado, lo que no lo está debe caer en alguna casilla. Por esa regla, algunas películas de Disney serían zoofilia. Ahora lo miramos todo a través de los genitales, y con el aparato reproductor se ve muy poco.

P. En Tintín se habla de la camaradería masculina ¿usted cree en ella?
R. Es adolescente, transgresora. Descubres el mundo y necesitas un camarada. Te arriesgas, te pones a prueba y no quieres estar solo.

2009/01/15

> Iritzia: A. Zugasti > LA FE VIAJA EN BUS

  • La fe viaja en bus
  • Noticias de Gipuzkoa, 2009-01-15 # A. Zugasti
Lo de utilizar el transporte público es bueno porque una comparte vivencias con las personas más inesperadas con las que se cruza en la vida por azar de un billete de bus. Un buen día fui oyendo atentamente a un par de señoras sentadas a mi espalda su relato como si estuviera en un programa de testimonios. La cosa es que hacían repaso de la situación de sus respectivos familiares: alguna que otra novedad sobre enfermedades pasajeras y un par de desgracias serias. Y hete aquí que una de ellas terminó confesando a su interlocutora una verdad que está visto le salió del corazón, y que a mí me dio qué pensar: "Chica, ¿no crees que tenemos mucha suerte de tener fe? ¡Menuda desgracia tienen los que viven sin saber lo que es...!" Y yo, que no promulgo, deduje que aquellas mujeres vivían con gran gozo aquel sentimiento, y como el viaje no dio para más, me quedé con la duda de si lo de ellas era una cuestión personal o estaban por la labor de implantar al resto sus propias creencias, que es lo que a veces suele ocurrir. Y con la duda me quedé hasta que los autobuses de los ateos me han traído a la memoria aquella anécdota. A mí plin que la gente dude de la deidad a base de pintadas, grafitis o campañas al uso porque la duda es lo que mueve al mundo. Pero a lo que aún no le encuentro mucho razonamiento es a esa afirmación de que si Dios no existe, serás más feliz. No vaya a ser que tengamos que huir de los dogmáticos del ateísmo como huimos de quienes afirman taxativamente desde el Vaticano que Tintín no era homosexual.

2009/01/14

> Berria: Bestelakoak > TINTIN SE HACE OCTOGENARIO

  • Tintín se hace octogenario
  • La polémica ha acompañado al héroe del cómic creado por Hergé hace 80 años. Desde su nacimiento, el 10 de enero de 1929, ha vendido casi 300 millones de álbumes oficiales
  • El Diario Vasco, 2009-01-14 # Miguel Lorenci • Colpisa • Madrid
El 10 de enero de 1929, aparecía la primera viñeta de Tintín y su inseparable perro Milú. La firmaba Hergé, acrónimo formado con el sonido en francés de las iniciales cruzadas de Georges Rémi, dibujante belga que haría universalmente famoso a un arrojado y joven reportero con mechón pelirrojo al que desde entonces acompañó la polémica. La publicó Le Petit Vingtième, suplemento juvenil de un rotativo católico de corte integrista dirigido por el abad Norbert Wallez. Destacado antisemita y admirador de Mussolini, el abad encargó a Hergé el suplemento que albergó las viñetas inaugurales de Tintín en el país de los sóviets. Era la primera aventura de una serie que sumaría 23 álbumes oficiales en medio siglo, de los que pronto se habrán vendido 300 millones de ejemplares.

Padre del depurado estilo de la línea clara, Hergé evolucionó desde un radical conservadurismo católico a posturas más tolerantes, abonando una leyenda negra que salpicó al dibujante y al personaje. Tintín recorrió los grandes acontecimientos del siglo XX. Nacía asqueándose de la «mentira soviética» y se despedía de sus lectores simpatizando con la guerrilla sudamericana, luciendo vaqueros y el anagrama de la paz y practicando el yoga.

Entre ambas aventuras, el presunto reportero tuvo que soportar acusaciones de racismo que suscitaron debates parlamentarios en Francia, Bélgica o el Reino Unido. También de espía, de connivencia con el colonialismo y con los regímenes totalitarios o de maltrato animal. Hasta las más recientes tesis que apuestan por una supuesta homosexualidad amparada en el nulo interés por las mujeres que Tintín demuestra a lo largo de todas sus aventuras y su muy estrecha amistad con el capitán Haddock, no han faltado discusiones sobre la ideología de Hergé, su deriva y la de sus personajes y guiones.

Tintín visitó el Congo y América -donde se le ve el plumero colonialista y racista-, la luna, el Tíbet, el desierto, Australia, la Isla Negra, el Amazonas y Centroamérica -ya como un demócrata- sin perder en cinco décadas un ápice de su eterna juventud. Tampoco escribió un solo reportaje o envió una noticia en las muchas aventuras que protagonizó al lado del Capitán Haddock, el ensimismado profesor Silvestre Tornasol, los omnipresentes y patosos policías Hernández y Fernández, la soprano Bianca Castafiore, el mayordomo Néstor y un sinfín de magistrales secundarios, de Serafín Latón a Rastapopolulos o el general Alcázar.

Industria
La polémica pervive pero no afecta a la próspera industria que generó y alimenta el personaje de Hergé. Desde la muerte de su creador hace más de un cuarto de siglo en su Bruselas natal, las aventuras de Tintín han seguido vendiéndose como rosquillas, a razón de más de tres millones de ejemplares al año. En estos 80 años, las aventuras de Tintín se han traducido a sesenta lenguas, incluidas el tahitiano o el esperanto.

El padre de la polémica criatura, el genial Hergé, murió sin liberarse de su leyenda negra. Desde la izquierda francesa se le llegó a tildar de antisemita y filonazi. Colaborador de publicaciones fascistas y germanófilas, tras la liberación de Bélgica fue rehabilitado por personalidades de la Resistencia que le consideraron «un torpe más que un traidor y un cándido en el plano político».

Fueron, con todo, muchos y notables los cambios operados en el pensamiento de Hergé, plasmados a raíz de Tintín en el Tíbet, considerada la obra maestra de la serie y en la que depura su sobrado talento y dulcifica su mirada del mundo. Decide en esta época pulir las historias anteriores -se pasó la vida redibujándolas- y suprimir cualquier alusión política.

El anticomunismo burdo y maniqueo de El país de los sóviets acabaría por convertirse a sus ojos en una obra maldita. El propio Hergé renegó de un álbum que consideraba «demasiado somero gráficamente y políticamente sectario». Poco antes de morir, admitió que era el fruto de «un belga nutrido de prejuicios e ideas católicas». Entre otras peripecias, Tintín sobrevive a un pelotón de fusilamiento por haber denunciado la tortura y ve a un guardia rojo negar pan a un muerto de hambre, golpearlo y llamarle «perro» por la simple razón de no ser comunista. El álbum sigue sin figurar en la colección oficial de títulos certificados para niños «de 7 a 77 años». Con todo, la preciada presa de coleccionistas, agotada desde hace décadas, se reedita en facsímil.

2009/01/13

> Berria: Eliza > EL DIARIO OFICIAL DEL VATICANO DESMIENTE QUE TINTIN FUERA GAY

  • El diario oficial del Vaticano desmiente que Tintín fuera gay
  • Y el diario Ya subraya su compromiso con los valores cristianos
  • El Plural, 2009-01-13
La orientación sexual de Tintín, el personaje de cómic creado por el dibujante belga Georges Rémi, conocido como Hergé, sigue generando controversia. La polémica estalló la semana pasada, cuando el ex diputado británico y columnista de The Times experto en el tema, Matthew Parris, aseguró que el siempre joven periodista era, sin ninguna duda, homosexual. Lo más soprendete es el desmentido del diario oficial del Vaticano, L’Osservatore Romano, que acude a un psiquiatra para concluir que considerar gay a Tintín es una "extrapolación ilegítima". Mientras, en nuestro país, el ultraconservador diario Ya defiende el compromiso del personaje con los valores cristianos y su papel en la denuncia del "paraíso comunista".

“En un periódico católico como YA, no podía faltar una alusión a Tintín, el famoso reportero del periódico hermano Le Vingtième Siècle. Hace 80 años, el joven periodista partía de Bruselas hacia el País de los Soviets, para explicar al público belga la verdad que se escondía detrás del “paraíso comunista”. Desde entonces Tintín sigue manteniendo un lugar privilegiado entre los adolescentes”. Así comienza José Luis Orella, destacado activista católico y profesor de Historia del CEU, su columna del periódico digital, en la que defiende la figura de este controvertido personaje al cumplirse su 80 aniversario.

Hergé, católico 100%
Orella no habla en ningún momento de homosexualidad, pero sí apela a los orígenes católicos de Hergé. Tal como explica, el padre de Tintín “fue un joven dibujante que debutó en las páginas del periódico católico Le Vingtième Siècle y fue miembro de los Boy Scout Católicos y simpatizante del movimientos Christus Rex, surgido en la juventud de acción católica. Desde su pincel salió el personaje de un joven reportero del mismo periódico, llamado Tintín, siempre acompañado de su fiel perro, Milú –el único heterosexual del cómic, en opinión de Parris- (…) Tintín representa en esas aventuras, un modelo perfecto de comportamiento para la juventud belga”. Es decir, un modelo católico.

Modelo cristiano y actual
Tras quitar importancias a las críticas vertidas contra Hergé como las acusaciones de colaborar con el nazismo, el articulista convierte en halago lo que ha sido una crítica al cómic: La representación de la esclavitud en África. Mientras en Reino Unido se estudió prohibir la viñeta porque mostraba una imagen colonialista, el también profesor conservador considera este hecho una denuncia de la situación. “Tintín sigue representando en la actualidad, la imagen de un profesional de la prensa, comprometido con los más necesitados desde su Fe católica”, concluye.

El lobby ultra conservador
Orella dirige el Departamento de Historia Contemporánea de la conservadora Universidad San Pablo CEU. El colaborador de Ya también ha presidido el Foro Arbil, una organización que defiende la implantación de “los principios genesiacos” en la sociedad, promulga la unidad de España y se opone al Estatut. El profesor ha dirigido un libro que recopila artículos de Losantos, Pío Moa y el GEES contra el proceso de paz en España. “La tregua de ETA. Mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas”, como se titula el documento, fue presentado por el eurodiputado y miembro del núcleo duro del PP, Jaime Mayor Oreja. Precisamente, el centro superior en el que trabaja Orella ha acogido al ex jefe de prensa del popular, Cayetano González.

"Polémica insulsa"
Por otra parte, el periódico oficial del Vaticano ha hecho eco de las opiniones del psiquiatra Serge Tisseron –recogidas a su vez por el diario francés Le Figaro- según el cual decir que el personaje es gay es una “extrapolación ilegítima”. En su opinión, “en Tintín la dimensión sexual está ausente, nunca se define” porque “en realidad, todos los personajes son niños”. El diario del Vaticano, a su vez, ha remarcado que Tintín sólo es “el héroe que todos quieren ser, el amigo que todos quieren tener” y que, en definitiva, su homosexualidad es una “polémica insulsa”.

2009/01/12

> Berria: Eliza > EL PERIODICO OFICIAL DEL VATICANO ACLARA QUE TINTIN NO ES GAY

  • El periódico oficial del Vaticano aclara que Tintín no es gay
  • Dos Manzanas, 2009-01-12 # Flick
El pasado sábado, la edición impresa de L’Osservatore Romano, el medio de prensa oficial del Vaticano, dedicó un artículo con llamada en portada a Tíntin, el héroe del cómic, en el que recogía la polémica surgida a raíz de un artículo de Matthew Parris en The Times en el cual el ex-diputado conservador británico (y columnista abiertamente gay) sacaba del armario a Tintín. Para el periódico vaticano, se trata de una “polémica insulsa”. Ellos lo tienen muy claro: Tintín no es gay.

Para defender su postura, L’Osservatore Romano se hace eco de las opiniones del psiquiatra Serge Tisseron, recogidas por el diario francés “Le Figaro” , para el cual considerar gay aTintín es una “extrapolación ilegítima”. Según Tisseron “en Tintín la dimensión sexual está ausente, nunca se define”. “En Tintín, en realidad, todos los personajes son niños”.

El periódico vaticano expresa que Tintín no es más que “el héroe que todos quieren ser, el amigo que todos quieren tener”. Gianfranco Gorla, traductor de Tintín al italiano, también lo tiene claro. “¿Tintín gay? Pero si es un niño… “. Respecto a la ausencia de cualquier relación afectiva conocida entre Tintín y algún personaje femenino, Gorla comenta que “en esos años las mujeres aparecian en los cómics sólo para meterse en problemas y ser salvadas por el héroe de turno”.

> Erreportajea: Bestelakoak > TINTIN. DE HITLER A WARHOL

  • Tintín. De Hitler a Warhol
  • Se puede disculpar a quien no conozca Londres o Shangri-La, pero es difícil entender que no haya oído hablar de Syldavia o Borduria, que no sintiera deseos de detenerse en Moulinsart para decir aquello de "Néstor, tráigame un Loch Lomond con hielo"
  • Noticias de Gipuzkoa, 2009-01-12
Para situarnos, diré que en mis años mozos los álbumes de Tintín valían 90 pesetas, los Beatles acababan de grabar St. Pepper y París se preparaba para una fiesta atípica levantando barricadas en pleno Barrio Latino, aunque de eso nos enterábamos como de un eco lejano y desvaído. La infancia era entonces tan aburrida como la adolescencia, y ésta tan poco prometedora como la etapa adulta. Entonces, más que el placer de zambullirse entre las páginas a todo color de las aventuras de Tintín, aquello suponía escapar del blanco y negro de la época para descubrir de pronto la modernidad de Hergé y su escuela ejemplar. En definitiva, fue lo mejor de nuestros peores años.

Pero esta historia empieza mucho antes. Fue al final de los años 20, en el umbral más salvaje de la Europa civilizada cuando Hergé, antes Georges Rémi, empezó a esbozar unas viñetas -poco más que unos garabatos rupestres- para acabar dando vida al personaje de Tintín.

El 10 de enero de 1929, entre el vértigo y el abismo del momento, la revista belga Le vingtième siècle publicaba una tira cómica protagonizada por Tintín, joven reportero con un impenitente mechón rubio y pantalón bombacho. Aquello fue el preámbulo de En el país de los soviets, para acabar 80 años después con 23 entregas más, traducidas a 50 idiomas y 200 millones de copias vendidas. Para este sonado aniversario, se han acuñado monedas, inaugurado exposiciones, museos temáticos e incluso Spielberg y Peter Jackson amenazan con adaptar al celuloide algunas correrías del sempiterno reportero. No importa, de peores se ha salido, las aventuras de Tintín han sabido sortear multitud de vicisitudes en estos largos años, como inmiscuirse en la sexualidad del personaje; reprobar su edulcorada moralina o el supuesto colaboracionismo de su patrón con el régimen nazi. Pero el héroe ha resistido imperturbable porque, como señala Pol Vandromme, redomado tintinólogo, Tintín no existe, es sólo un boceto de la abstracción, un fantasma que nos resulta imprescindible.

No cabe duda de que hablamos del más célebre periodista, aunque pocos recuerden haberle visto escribir una sola línea. En cualquier caso, Tintín abandonó pronto los reportajes para convertirse en trotamundos inextinguible, donde el tiempo sólo pasaba factura a los acontecimientos, en tanto que él y sus compañeros transitaban sin envejecer.

Naturalmente esta es la versión oficial, luego está la apócrifa, tan controvertida como la anterior y más extensa que aquella, si bien, su valor acaba en la anécdota o el fetichismo para coleccionistas. No resulta difícil encontrar copias pirata en medio mundo, tanto como cientos de pastiches del personaje imbuido en los acontecimientos más heterodoxos y las situaciones más comprometidas, desde un Tintín gay, hasta guerrillero en El Salvador; de activista antisistema a heroinómano sin remedio. Recientemente apareció en España un libro que llamó la atención de los herederos de Hergé, y que acabó en pleito: Tintín y el loto rosa . Allí, cumplidos los 30 años, éste iniciaba sus primeros escarceos sexuales, mientras Haddock caía definitivamente en el alcoholismo, Tornasol era internado en un psiquiátrico y Milú, su inseparable foxterrier, fallecía. Por si no fuera bastante, para subsistir Tintín tenía que echar mano del oficio de paparazzo… en la prensa rosa. Bien es cierto que no se trata de un álbum, sino del ensayo con el que Antonio Altarriba (1952) logró indignar a la Fundación Hergé de tal modo que el libro no resistió una reedición.

Acostumbrados a litigar con éxito en los tribunales, los albaceas de Tintín también probaron de su propia medicina. Las aventuras del reportero han arrastrado a la Fundación Hergé por escarpados terrenos, máxime en estos días de revisiones éticas y morales. Sin ir más lejos, el fiscal general de Bélgica abrió recientemente una investigación sobre uno de sus álbumes: Tintín en el Congo (1931), ambientado en la ex-colonia belga, a tenor de la acusación presentada por un estudiante congoleño en Bruselas, que tachó la obra de paternalismo colonialista, y que fue secundada por el Consejo de Representantes de Asociaciones Negras, organización francesa contra el racismo que solicitó a Casterman (editora original) la retirada del álbum.

Tintín en el país de los sóviets (1929) no corrió mejor suerte. Hergé se había documentado para ello en un panfleto antisoviético redactado por un ex cónsul belga en Rostov, que le causaría a Georges Rémi no pocos quebraderos de cabeza. De hecho, el álbum no volvió a publicarse, y los ejemplares editados en 1929 pasaron a ser objetos de coleccionismo, hasta que apareció el facsímil de 1981.

Esta hipocresía jacobina llega a tal punto que, por ejemplo, Tintín en el país de los soviets está prohibido en China porque degrada la imagen del socialismo, mientras aplaude El loto azul por divulgar el brutal imperialismo japonés. Sin embargo, Tintín en el Tíbet , publicado allí en el 2000, se tituló Tintín en el Tibet chino , hasta que la Fundación Hergé puso el grito en el cielo.

Al margen de esta espiral de prejuicios maniqueos, sus 24 álbumes recrean con benevolencia las entretelas de un siglo convulso. Así, llegarían Tintín en América (1932), un batiburrillo de indios, rascacielos y Mafia, al rebufo del cine norteamericano, Los cigarros del faraón (1934), o El loto azul (1934). Posteriormente, la brecha que se abre en Europa en 1939, no sólo no detiene a Tintín sino que lo propulsa hacia nuevos destinos que darán vida a El cangrejo de las pinzas de oro (1941), La estrella misteriosa (1942), El secreto del Unicornio (1943) o El tesoro de Rackham el Rojo (1944). El exotismo de los nuevos títulos respondía tanto al escapismo que exigía la época, como a una estrategia para eludir la censura nazi. Acabado el conflicto bélico, Hergé regresa sobre los escombros de Europa para detenerse en sucesos que le son más próximos. El cetro de Ottokar (1947) refleja las tensiones entre dos países imaginarios: Borduria y Syldavia, a partir de los hechos reales de 1934 cuando los nazis asesinan al canciller austriaco Dolfuss a favor de la Anschluss. Mientras, sobre el escenario del realismo soviético, El Asunto Tornasol (1954), parodiará el culto al líder Amaïh Plekszy-Gladz, que no es otro que Stalin. Su olfato visionario proyecta Objetivo la Luna y Aterrizaje en la Luna (1950/53) antes de que Neil Armstrong diera su gran paso para la Humanidad en 1969. En La Isla Negra asoma el malvado Müller, alias Mull Pachá, en alusión a un traficante de armas que operaba en Jordania llamado Glubb Pachá, donde, al igual que Tintín en el país del oro negro , se perfila el avispero palestino. Por otro lado La Estrella misteriosa (1942) anticipará la rivalidad por el control aeroespacial de las grandes potencias. Las siete bolas de cristal , El templo del sol o Vuelo 714 para Sydney serán otras celebradas entregas, hasta que en 1976 aparece el último álbum completo. Tintín y los pícaros .

Pero este itinerario termina en una historia inacabada, Tintín y el Arte Alfa . Ambientada en el mundo de las sectas, el arte abstracto y las falsificaciones, desentrañará con turbación los últimos trazos de Hergé que parecen abandonar al héroe del tupé en una secuencia comprometida, amenazado por la espalda con un arma de fuego, como en el mejor cine negro. Sin embargo, y según lo dicho por su viuda Fanny Vlannikck, nunca sabremos el final: "Georges no me habló de dejar que otra persona continuara sus aventuras", señalaba en una entrevista sobre la posibilidad de que la Fundación Hergé concluyera el proyecto. Todo indica que Tintín y sus inseparables compañeros, el foxterrier Milú, el borrachín Haddock, Tornasol, Bianca Castafiore o los torpes polizontes Hernández y Fernández, no requieren de nuevos embrollos. El destino de Tintín, de su continuidad o del hipotético final tramado por Hergé, ya enfermo y agotado por el personaje (moriría en 1983), quedará velado por el misterio. Mientras que su obra, sobre todo los álbumes realizados en colaboración con Edgar P. Jacobs, no dejará de influir en la iconografía del siglo XX, en el arte y la cultura, como se aprecia en el Equipo Crónica, en Eduardo Arroyo o Julian Opie, pero fue sobre todo el pop-art de Wesselmann, Hockney, Lichtenstein o Warhol donde se verifica con más nitidez la estela del belga.

La cuestión es: ¿Por qué a los 80 años de aquella arcaica aventura bolchevique aún profesamos esa fascinación por Tintín? Quizá porque, como en otras tantas mitomanías, apareció en nuestra vida adolescente este joven reportero, solitario y sin familia conocida, convencidos de que, como decía Baudelaire, el verdadero héroe es aquel que se divierte sólo.

2009/01/09

> Iritzia: Peibols > ¿ERA TINTIN GAY O NO?

  • ¿Era Tintin gay o no?
  • Ambiente G, 2009-01-09 # Peibols
Esta semana ha saltado la liebre. Han sacado a un rubiales del armario. Sin pruebas reales, sólo conjeturas. Y de pronto es como si alguien hubiera descubierto que la Tierra es redonda. Y la gente ha empezado a hacerse eco de semejante rurmor.

Ha sido Matthew Parris, una mariquita política columnista en sus ratos libres, quién ha evidenciado todos los topicazos para aclarar que Tintín es gay. Todo cogido un poco con pinzas y de aquellas maneras.

Primero que si es andrógino. Bueno, a ver, Palomares el de Gran Hermano es más andrógino que Tintín y es hetero. Eso afirman él y su novia. Y yo me creo lo que me dicen claro. Además que es normal, que siendo rubio el chico no sea la persona más peluda del mundo. Pero si por esta regla de tres, los que tienen poco pelo son gays, que alguien me explique porque en Chueca hay tanto tío con barba.

Por otro lado se habla de su vestuario. Que si sus bombachos, su pañuelo y su chaqueteta. A ver, yo no creo que sea ropa gay, es moda de la época. ¡Era 1929! Amancio Ortega aún no tenía su imperio y los de Hennes & Mauritz no hacían las delicias de homosexuales de media Europa (tanto por la ropa como por los modelos, claro). Así que no caigamos en el topicazo de pensar que alguien es gay por la ropa.

Se le echa en cara al pobre Tintín no tener contacto con su familia ni con su pasado. Pues oye, déjalo en paz. Que cada familia es un mundo. Que no todo el mundo se lleva bien con su familia. O el mozo era huérfano. O igual nació de una coliflor. Que la gente es muy de criticar sin saber y así no se puede ir por la vida.

Y sigue, la malérrima de la Parris, diciendo que Tintín a lo largo de sus cómics sólo se relaciona con hombres. De los cerca de 350 personajes que aparecen a lo largo de las aventuras de Tintín, sólo el 2% son mujeres. Y además, suelen ser feas. Pues eso no quiere decir que el chico sea gay. Me parece muy fuerte que se insinue que los gays sólo nos rodeamos de mujeres guapas. Eso es más que falso. Y oye, que igual el pobre Tintín es tímido. O tiene complejo por tenerla pequeña. O vaya usted a saber.

Su relación con el capitán Haddock es más que normal. Anda que no hay situaciones de señores mayores solterones que viven con jóvenes a los que mantienen. ¡Y eso no quiere decir que haya sexo entre ellos! ¿Cuantas parejas heteras de Holliwood viven juntas y no tienen sexo entre ellas?

Lo dicho, yo no creo que Tintín sea gay. Creo que era un personaje de una época muy concreta, dónde el machismo estaba a la orden del día, las mujeres se consideraban meros accesorios y tal vez, sólo tal vez, por este motivo no salían más mujeres. Que quizás Hergé plasmó el vestuario de la época. Y que puso a un niñato rubiales porque era lo ario que funcionaba en aquella época, que por eso también se le tachó de fascista.

Cada cual que meta o saque del armario a Tintín, que lo mismo le dará a él mientras tenga los fuertes brazos de Haddock para pasar el invierno.

2009/01/08

> Iritzia: Matthew Parris > TRECE RAZONES PARA SACAR A TINTIN DEL ARMARIO

  • El 'otro' lado de un héroe
  • Trece razones para sacar a Tintín del armario
  • La ausencia de mujeres en las historietas hace creer que es homosexua. Su perro, Milú, es el único personaje abiertamente heterosexual
  • El Mundo, 2009-01-08 # Matthew Parris • The Times • Londres
Sus aventuras, que cumplen el sábado su 80º aniversario, han vendido más de 200 millones de copias en todo el mundo y han sido traducidas a 50 idiomas. El éxito de Tintín parece no tener fin. Y sus enigmas tampoco.

Pero, ¿qué debate puede haber cuando las pruebas son tan abrumadoramente coincidentes sobre su orientación sexual? ¿Un joven frío y andrógino con tupé rubio que viste unos curiosos pantalones y bufanda y se introduce en la mansión rural de su mejor amigo, un marinero de mediana edad? Un muchacho de cara dulce dedicado en cuerpo y alma a un lanudo terrier blanco que parece de juguete, cuyos otros amigos íntimos son una pareja inseparable de detectives con bombín y cuya única amiga de verdad es una diva de la ópera... ¿Y me dicen entonces que Tintín no es gay?

El argumento que planteo es categórico. Estos son los hechos, lo que conocemos, y deducimos, de la vida de Tintín:

Orígenes y educación
Un absoluto misterio. Tintín nunca habla de sus padres ni de su familia, como si tratara de borrar la propia existencia de un padre o una madre. Como confirmarán los psicólogos, esto es habitual entre los jóvenes, a algunos de los cuales les resultaría difícil creer que son realmente los hijos de sus padres. El síndrome del niño reemplazado por otro es una fantasía homosexual bien atestiguada.

Descripción de su 'padre'
Su creador belga, Hergé, realiza una única y enigmática referencia a los orígenes de Tintín: lo describió como recién salido de los 'boy scouts'.

Comienzos de su carrera
El 10 de enero de 1929, Tintín aparece por primera vez (el sábado, por tanto, cumple 80 años): reparte propaganda católica en el periódico parroquial 'Le vingtième siècle'. En su tira cómica, visita Rusia (Tintín en el país de los soviets) para describir los horrores del bolchevismo. La temprana relación con la religión y la jerarquía eclesiástica son, me temo, muy habitual entre los jóvenes gays.

Periodismo
Definiéndose como periodista, el único comentario registrado de Tintín a su editor (al salir hacia Moscú) es "Te mandaré postales, y vodka, y caviar". Una curiosa observación para un joven reportero en su primer destino.

Momentos posteriores
Al aparecer unas veces como reportero y otras como periodista de investigación, la desconcertante ausencia de pruebas de que Tintín envíe alguna copia a diario alguno (con una excepción) o de la sensación de presión de un cierre en toda su vida siempre ha dejado perplejos a sus fans. Es posible despreciarle como mero diletante, pero es más probable que se tratara de alguna clase de espía. Mientras se confirma alguna remota relación con, por ejemplo, el espionaje británico, la inteligencia secreta siempre ha atraído a los homosexuales. Yo mismo solicité una plaza, y se me concedió, en el MI6.

Circunstancias domésticas
Tintín no se muda a vivir con su amigo marinero, el capitán Haddock, hasta 1940 ('El cangrejo con pinzas doradas'). Como suele ocurrir con las parejas gays, se corre un tupido velo sobre la manera y el lugar en que la pareja se conoció, pero Tintín y su perrito Milú son invitados a compartir la casa de campo de Haddock, Marlinspike Hall.

No obstante, la relación es claramente recíproca pues, aunque cuando Haddock se encuentra con Tintín por primera vez (antes de la jubilación del capitán) él está entregado a la bebida y se encuentra emocionalmente inestable, con el paso de los años se tranquiliza, sienta la cabeza y finalmente queda ennoblecido por la compañía de su joven amigo cuando, en Tintín en el Tíbet, se ofrece a dejar su vida por él.

Otros amigos
Casi todos son hombres, como lo son a su vez los amigos de éstos. De hecho, sólo el profesor Calculus demuestra algún tipo de atracción (aunque sea frecuentemente embarazosa) hacia el sexo opuesto. A pesar de todo, nunca llega a contraer matrimonio.

Hernández y Fernández
Tintín se encuentra por primera vez con la pareja de los flamantes bigotes en un crucero de 1932 ('Los puros del Faraón') y aprende a distinguirlos por las diferencias de sus mostachos. La vida de Hernández y Fernández es algo así como una fiesta de disfraces: les encanta ponerse vestimentas exóticas y una vez son atacados en la calle por los atuendos de ópera china que llevan (como en El loto azul). En otras ocasiones, se les ve (a menudo con sus bombines característicos todavía puestos) con trajes de baño a rayas y una variedad de vestidos folclóricos, siempre absurdamente exagerados. No hay evidencias de que ninguno de los dos se fijara en las mujeres, y mucho menos de que tuvieran novia alguna.

Rastapopoulos
Ni siquiera el malvado archienemigo de Tintín, un empresario y narcotraficante de película que fuma puros (su alias es Marqués de Gorgonzola), con quien se encuentra por primera vez en un banquete en Chicago ('Tintín en América'), le da nunca a la rubia que lleva del brazo, la típica chica del gánster, lo que podría esperarse de él. Se queda soltero.

Milú
El único mamífero macho indiscutiblemente heterosexual de todo el universo de Tintín. Lo sabemos por la tendencia de Milú a distraerse con las perritas que encuentra: una tendencia continuamente frustrada por Tintín y por las tramas de Hergé. Este perro despierta compasión, desgraciadamente honesto y atrapado en una red repugnante de machos humanos homosexuales.

Bianca Castafiore
El ruiseñor milanés es el único personaje femenino sólido y recurrente de la vida de Tintín, y su única amiga identificable. Una bruja donde las haya. Con su grueso cuello y su lunar, esta diva vanidosa y sobreinterpretada, dotada de una voz estridente, ama a Tintín de verdad. Es significativo que Bianca se niegue a recordar el nombre del capitán Haddock y le llame Maggot, Hammock y Havoc. Igual que el hecho de que Haddock deteste incluso su mera visión. Aunque quizá lo más relevante de todo es que Hergé, el creador de Tintín, detestara la ópera.

Peggy Alcázar
Muy lejos de ser una bruja, la única mujer de alguna remota importancia en la vida de Tintín es una marimacho total con rulos. Peggy Alcázar, la esposa del general Alcázar, malvada, bebedora, fumadora de puros y poseedora de un cabello llameante, podría perfectamente haber sido lesbiana.

Personajes secundarios
En realidad, sólo puedo contar ocho figuras que se puedan identificar como mujeres (aproximadamente, el 2%) de la lista completa de unos 350 personajes entre los que se mueve Tintín a lo largo de su vida. No hay ninguna chica joven ni ninguna mujer atractiva en ninguna de sus aventuras.

Por favor, ¿qué más podía haber hecho Hergé para hacer visible el subtexto? Ustedes dirán, bueno, ¿y qué hay de algún lío amoroso de verdad, una auténtica relación homosexual, aparte de un arreglo doméstico de conveniencia con un viejo marinero?

Fíjense en Chang Chong-Cheng, el joven chino que conoce Tintín en 'El loto azul' cuando le rescata de perecer ahogado, y que más tarde se le aparece en sueños. Por él se dispone a dejar su vida y finalmente le rescata en Tintín en el Tíbet. En esta historia, Tintín oye hablar de un accidente de aviación y sueña que su amigo Chang se encontraba a bordo, pero ha sobrevivido. Se embarca en una odisea camino de Asia para encontrarle.

Sólo tres veces en su vida se ve llorar a Tintín: la vez que lo hace con más emoción es cuando se convence temporalmente de que su amigo Chang ha muerto. Pero Chang está vivo, según sospecha Tintín cuando encuentra el osito de peluche de éste abandonado en la nieve.

Chang ha sido secuestrado por el Abominable Hombre de las Nieves. Tintín le rescata. Esto, escrito justo después de que Hergé sufriera un ataque de nervios y se separase de su mujer —que es la historia de la que él se sentía más orgulloso— culmina un cambio en la imagen de Tintín que comienza en El loto azul.

Con el paso del tiempo, la actitud de Tintín evoluciona de ser la de un chovinista belga y un joven católico de mente estrecha a ser la de un buscador de la verdad, tolerante y pacifista, que abraza a un oso de peluche. En El loto azul, simpatiza con el Yeti solitario, ahora privado de la compañía (forzada) de Chang, e incluso se niega a llamarle el Abominable Hombre de las Nieves. Tintín ha visto con sus propios ojos la locura de tener prejuicios.

En la última e inconclusa historia de Hergé, Tintín y el Arte-alfa, al joven hasta se le ve como un pacifista que va en moto, con un escudo de la Campaña para el Desarme Nuclear en el casco.

El lapso temporal de estas historias, que va de 1929 a 1983, puede haber alterado la actitud de Tintín, pero nunca su apariencia. Sigue teniendo unos 16 años en todas ellas. Pero, como todos sabemos, los hombres homosexuales no envejecen como el resto. Probablemente, se hidrataba la piel.

Nunca lo sabremos. Si lo prefieren, piensen que lo que ocurre es que Tintín todavía no ha encontrado a la chica adecuada. O quizá sea sólo una etapa por la que está pasando. Pero, si esperan que un católico belga nacido en 1907 haya desenmascarado al héroe de su serie de tebeos superventas y le haya presentado como un activista gay o un icono homosexual, es que esperan demasiado. Hergé no era Andy Warhol (un gran admirador del dibujante, por cierto, como reveló en más de una ocasión). Pero Milú pudo verlo todo. Milú lo conoce todo. Y Milú no habla.

  • ¿'Nidito de amor'?
  • Como explica Parris en su argumentación, la relación entre el capitán Haddock y el joven reportero se basa en un vínculo de complicidad y homosexualidad velada, más o menos visible desde el momento en que el primero invita a Tintín y a su perro Milú a compartir su casa de campo.