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2009/08/17

> Berria: Indarkeria > IGUALDAD IMPULSARA UN PROGRAMA PIONERO PARA REEDUCAR A MALTRATADORES

  • Igualdad impulsará un programa pionero para reeducar a maltratadores
  • Estará basado en criterios más científicos que los planes de rehabilitación que están en vigor
  • Deia, 2009-08-17 # EP . Madrid
El Gobierno español pondrá en marcha antes de finales de año un programa piloto de reeducación de maltratadores que aplicará criterios "más científicos y técnicos" a los programas de rehabilitación que se imponen como medida sustitutoria en casos de pena de cárcel inferior a dos años por delitos de violencia machista, con el fin de personalizarlos.

Según explicó el delegado del Gobierno contra la Violencia de Género, Miguel Lorente, en la actualidad los parámetros que rigen estos cursos de reeducación "están muy fragmentados en su planteamiento" por lo que el Ministerio de Igualdad viene trabajando en el diseño de "criterios comunes" que puedan aplicarse en todo el sistema penitenciario.

"Ya tenemos unos criterios comunes para poner en marcha y queremos hacer experiencias piloto para testarlos y tratar de desarrollarlos con una orientación mucho más científica y más técnica en el sentido de evaluable, para saber qué es lo que funciona para quién y saber qué debemos ir introduciendo", explicó Lorente. El delegado del Gobierno apuntó que esta medida, que se coordinará con el Ministerio del Interior, persigue personalizar la reeducación de los maltratadores ya que el perfil no es el mismo en todos los casos y entran en juego distintas variables, como el tiempo de exposición a la violencia o su intensidad.

En este sentido, Lorente incidió en que "no todos los maltratadores son iguales, no todos tienen el mismo grado de creencia en la ideología del machismo, la referencia patriarcal o el rol de las mujeres (...) se trata de que teniendo en cuenta las distintas circunstancias se puedan plantear diferentes acciones".

2009/08/14

> Iritzia: Miguel Lorente > VIOLENCIA DE GENERO EN AGOSTO

  • Violencia de género en agosto
  • Público, 2009-08-14 # Miguel Lorente . Delegado del Gobierno para la Violencia de Género
Hablar de violencia de género en el periodo estival, especialmente durante las vacaciones, significa sobrellevar un tiempo marcado por la amenaza, en el que las manecillas del reloj se unen a las manos del agresor para marcar el tiempo a golpes, y así fijar los límites de manera más nítida ante las circunstancias de estas fechas y la ausencia de los patrones dibujados por la rutina. Se trata del síndrome vacacional de la violencia de género, y se traduce por más violencia y un incremento de los homicidios. Durante los meses de agosto, desde 2003 a 2008, 44 mujeres han sido asesinadas a manos de sus parejas o ex parejas, lo cual sitúa la media de homicidios en el mes de agosto en 7,3, la más elevada de todos los meses y con prácticamente dos puntos de diferencia respecto al resto del año, cuya media es de 5,4.

El análisis de las circunstancias vuelve a mostrar cómo la violencia de género es diferente al resto de las manifestaciones violentas interpersonales, algo que también se manifiesta en la forma de presentarse, pues la agresión nace de los objetivos y motivaciones de estos agresores, que aunque terminen en el lugar común de la agresión o del homicidio, parten de un lugar completamente diferente, que es el que marca su significado. No es el calor, como a veces se ha oído. El pasado año, por ejemplo, el mes con más homicidios fue diciembre, con 11 casos, y la temperatura media fue de casi 7 º, mientras que en julio y agosto fue de unos 24 º. Las razones son otras. En los casos en que la pareja convive, los principales factores que influyen en el incremento de la violencia en este periodo están relacionados con el aumento del tiempo de convivencia. Las parejas pasan más tiempo juntas y cuando se inicia el conflicto violento la rutina presente durante el resto del año, que habitualmente lo fragmenta –bien porque tienen que marchar a trabajar, a recoger a los niños, porque estos regresan del colegio…– está ausente. Esto hace que la situación de violencia continúe, que pueda incrementar su intensidad y acabar en una agresión grave. Además, durante esta época los problemas surgen con más frecuencia sobre cuestiones relacionadas directamente con la familia en el sentido más amplio (visitas de padres, hermanos, hermanas, reuniones con los cuñados, cuñadas, sobrinos…), una situación que para quien busca el control de la mujer y su aislamiento de las fuentes de apoyo externo supone una amenaza, incluso un ataque.

Cuando la relación se ha roto y no existe convivencia, los agresores que están dispuestos a acabar con la vida de sus ex parejas, antes de llegar a ese extremo, lo que intentan conseguir es recuperarlas o, al menos, impedir que inicien una vida independiente, pues mientras que esto no ocurra ellos creen que sus parejas regresaran a sus dominios. Para conseguir este objetivo, inician una conducta de seguimiento y control a mayor o menor distancia para ver dónde van y con quién lo hacen, comportamientos que durante el resto del año también vienen caracterizados por una cierta rutina, pero que en agosto entran en otra órbita (se sale más, se va a sitios nuevos, con gente diferente, en horarios distintos, hay más ausencias de los lugares habituales…), lo cual hace más difícil el control y permite interpretaciones que los llevan a entender que no podrán recuperar a unas mujeres que consideran suyas. En ambas circunstancias el agresor ve alterada su construcción basada en el dominio de la mujer y en su control. En el primer caso, por sentir cuestionada su autoridad y su traducción en la ruptura de la relación, y en el segundo al entender que la idea de recuperar a la mujer se ve definitivamente frustrada para él.

La pérdida o la no recuperación, lo que se denomina el “punto de no retorno” es el factor precipitante del homicidio, con independencia del periodo anual al que nos refiramos, y en agosto las circunstancias hacen que muchos agresores crean que esa teórica “operación retorno” no se va a producir, algo que termina en un síndrome vacacional de dramáticas
consecuencias. Sin embargo, hay solución. El conocimiento es la mejor referencia para adelantarnos a los hechos y evitar sus consecuencias negativas, y la sociedad, de manera muy especial las mujeres que se puedan encontrar en estas circunstancias, así como sus entornos más cercanos, deben saber cómo se comportan los agresores en estas fechas y no confundir la sensación de distancia con un alejamiento real, ni la relajación de los hábitos vacacionales con la reducción del control que ejerce el agresor. Él siempre busca lo mismo y nunca renunciará a mantener su posición de poder sobre el dominio de la mujer. Por ello, hay que actuar preventivamente y ante los síntomas expuestos acudir a centros donde puedan recibir asesoramiento o información, o llamar al teléfono 016, para así poder actuar y poner tierra, mar y aire de por medio a la violencia y al violento.

Ello no significa que la responsabilidad esté en las mujeres que sufren la violencia. El compromiso es de toda la sociedad con sus instituciones al frente, y el entorno cercano a la mujer es un elemento fundamental en el contexto de seguridad y protección, especialmente si consideramos que entre un 70 y un 80% de los homicidios se producen sin que las mujeres hayan denunciado, y que entre las que lo han hecho este año, cerca de un 10% han minimizado el riesgo que corrían ante estos traidores.

2009/04/25

> Berria: Indarkeria > EL GOBIERNO QUIERE PROTEGER A LOS HOMOSEXUALES MALTRATADOS

  • El Gobierno quiere proteger a los gays maltratados
  • Propone adaptar la normativa pero al margen de la Ley de Violencia de Género
  • Público, 2009-04-25 # V.P. • Madrid
El Ejecutivo quiere proteger a los homosexuales víctimas de malos tratos. Por ese motivo, el delegado del Gobierno para la Violencia de Género, Miguel Lorente, pidió este viernes que se revise la normativa española para adaptar los recursos y las medidas punitivas "a esas nuevas situaciones que aparecen en la sociedad".

El pasado 14 de abril, un hombre mató a su marido en Adra (Almería). Fue el primer caso de este tipo de violencia en España, lo que llevó a diversos colectivos a solicitar al Gobierno que equipare la protección para las víctimas de violencia en parejas homosexuales con la que se lleva a cabo con las mujeres maltratadas. El Ejecutivo insistió entonces en que la violencia en parejas gays no podía ser tratada como violencia de género. Lorente insistió en esta idea. Explicó que la violencia de género nace de las desigualdades entre hombres y mujeres, fruto de la construcción cultural de género. En las parejas homosexuales, no existe esta "desigualdad", aunque puedan estar "discriminados" por su situación. Por ello, casos como el de Adra no se pueden inscribir dentro de la Ley de Violencia de Género.

La Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) comparte la opinión de Igualdad. "Se tiene que conseguir que los que sufran violencia dentro de la pareja tengan cobertura desde las administraciones", reclamó el presidente de la FELGTB, Toni Poveda.

La Federación, presente ya en todas las autonomías, inauguró, con la presencia de la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, su quinto congreso. "El reto es que, una vez alcanzada la igualdad legal, consigamos la igualdad social", explicó Poveda. Por eso, este encuentro se centrará en insistir en formar en la igualdad desde la escuela.

2009/01/30

> Elkarrizketa: Miguel Lorente Acosta > "EL POSMACHISMO YA ESTA AQUI"

  • Miguel Lorente Acosta: el posmachismo ya está aquí
  • Publica 'Los nuevos hombres nuevos. Los miedos de siempre en tiempos de igualdad'. El 'hombre de confianza' de Bibiana Aído escribió el libro antes de ser nombrado Delegado del Gobierno para la Violencia de Género
  • El Mundo, 2009-01-30 # Alvaro Colomer
Los hombres de hoy en día no son tan distintos a los de antaño. Quizá parezca que defienden la igualdad de géneros, pero en lo más profundo de sus mentes continúan elaborando estrategias que les permitan perpetuar la dominación sobre las mujeres. Así pues, consciente de que los tiempos modernos requieren técnicas igualmente modernas, el género masculino, acaso de un modo inconsciente, ha urdido nuevas tramas para defender su posición de poder, la mayoría de los cuales se basan en los supuestos problemas que el acceso de la mujer a todas las categorías sociales ha traído al seno familiar. El médico forense Miguel Lorente Acosta analiza en 'Los nuevos hombres nuevos. Los miedos de siempre en tiempos de igualdad' (Destino) -un libro escrito antes de que fuera nombrado Delegado del Gobierno para la Violencia de Género- las renovadas estrategias de opresión masculina en la, así llamada, 'era posmachista'.

¿Podría explicarnos qué es el posmachismo?
El posmachismo es la estrategia o actitud adoptada por los hombres actuales para perpetuar una trayectoria histórica común a todos ellos: cambiar para seguir igual. Los hombres se han adaptado a la parte más superficial del discurso feminista, pero a su vez lo han reelaborado para mantener intacta su posición social. Ellos han cambiado, pero todo continúa igual. El posmachista adopta una imagen sintómica con la igualdad, marcando incluso distancias respecto al modelo de convivencia patriarcal, pero denuncia hechos puntuales que les permiten lanzar una crítica que asegure su posición de dominancia. En otras palabras: el posmachismo no parte de una teoría alternativa para la nueva situación de igualdad, sino que simplemente cuestiona todo lo que ataca la posición tradicional del hombre. Y el desgaste que esta estrategia genera es suficiente como para perpetuar la situación de control sobre las mujeres. El hombre de hoy usa los elementos de lo posmoderno, como pueda ser la fragmentación del discurso, para mantenerse en el poder. Ejemplos: critica que algunas mujeres ponen denuncias falsas contra sus parejas, critica que las madres estén generando en algunos casos un Síndrome de Alienación Parental en los hijos, critica que haya que luchar excesivamente para conseguir la custodia compartida, critica que las mujeres ya han alcanzado la igualdad y que ahora sólo quieren obtener beneficios extras... Por tanto, el posmachismo no critica el discurso de la igualdad en sí, sino que cuestiona un montón de asuntos puntuales para deteriorar poco a poco ese mismo discurso.

Su libro es una denuncia respecto a la estrategia de muchos hombres que fingen adaptarse a los tiempos modernos para asegurar el continuismo histórico. ¿Es usted pesimista respecto al avance de los hombres en la comprensión de los beneficios de la igualdad?
Yo soy optimista por naturaleza y el libro trata de explicar esta situación desde una posición esperanzadora. Sin embargo, cuando me di cuenta de que muchos padres usaban el Síndrome de Alienación Parental como argumento base de sus acusaciones y cuando también reparé en que se gritaba a los cuatro vientos que las mujeres ponían denuncias falsas, comprendí que ahí había algo más, que esos argumentos puntuales estaban dentro de una estrategia mayor. De alguna forma, mi libro trata de explicar que hay que detectar el problema del posmachismo antes de que sea tarde y se convierta en una posición sólida.

Además, usted denuncia la paradoja del hombre que trata de adaptarse a los tiempos modernos defendiendo la nueva situación de la mujer y que, sin embargo, la culpa de los problemas que la igualdad de género conlleva. Pero, ¿no cree que muchos hombres viven esta contradicción entre el modo en que querrían pensar y el modo en que realmente piensan como un problema interno que incluso les puede doler?
Este punto es muy importante, porque le ocurre a muchos hombres. Pero no se puede olvidar que toda contradicción siempre hace que triunfe la parte más tradicional del pensamiento. En pocas palabras: ante un dilema, siempre gana la postura más continuista, la menos arriesgada. Por eso podemos afirmar que el posmachismo no es una ideología, sino una contracción que vive en el corazón de todos los hombres y que le obliga a lanzar una mirada fragmentaria sobre la realidad. Y debemos decirles que no deben mirar las cosas de un modo fragmentario, porque la vida siempre es un todo. Los hombres deben plantearse dos preguntas básicas: una, ¿por qué me da miedo la igualdad?, y dos, ¿por qué no hago una crítica a la desigualdad que ha habido desde la noche de los tiempos? El triunfo está en responder honestamente a ambas preguntas.

En su libro usted habla de las nuevas 'estrategias de ataque' del hombre contemporáneo. ¿Podría resumirnos las principales?
La principal estrategia está en usar argumentos científicos para defender los errores de la sociedad igualitaria. El Síndrome de Alienación Parental es un claro ejemplo, porque se trata de algo real, objetivo, científico. No es algo etéreo, sino clínico. Así que los hombres lo usan para atacar a las mujeres. Pero también está la estrategia de la 'neutralidad', según la cual ellos dicen que no reclaman ciertas cosas por el hecho de ser hombres, sino por el hecho de ser padres, cuando en verdad la mayoría de estas críticas esconden un elemento machista evidente. La última estrategia es la del 'bien común', según la cual ellos no reclaman cosas para ellos mismos, sino para beneficio de la sociedad o los hijos.

El Observatorio de la Violencia ha manifestado en varias ocasiones que los adolescentes españoles son muy machistas, tanto ellas como ellos. ¿No está calando el mensaje de la igualdad?
Los niños de hoy en día son magníficos en asuntos de ecología, reciclaje, etcétera. Pero el tema de la cultura patriarcal no ha cambiado demasiado. Por eso el machismo es tan fuerte. Se creía que la sociedad superaría la mentalidad falocéntrica con el paso del tiempo, pero se ha comprobado que no es cierto. El machismo se perpetúa con una facilidad brutal. En nuestra cultura el universo de lo doméstico continúa regido por patrones tradicionales. La mujer ha salido a la calle y ha triunfado en el trabajo, pero en el hogar continúa asumiendo un rol tradicional, mientras que el hombre sigue mostrándose en casa como un ser distante, frío y autoritario. Y los hijos repiten el patrón porque ven que la actitud del padre provoca más beneficios que la de la madre. Por ejemplo: una importante revista científica publicó un estudio donde se demostraba sin ningún género de dudas que los hombres que asumían comportamientos machistas tenían más éxito social y laboral que los que se adaptaban a los nuevos tiempos. Los chavales perciben eso y, claro, quieren tener ese tipo de éxito. Un tipo de éxito que, por cierto, implica tener una mujer a tu lado que te ayude en todo y que te acompañe a los actos sociales, pero que no intervenga demasiado en la vida laboral. Tenemos mucho trabajo en este terreno.

El posmachismo nació al amparo de la posmodernidad, pero, si ésta buscaba criticar el pasado, aquel pretende hacer lo propio con el futuro, es decir, que trata de alertar sobre los supuestos problemas que conllevará la emancipación absoluta de la mujer. ¿Cómo cree que el español medio ve el futuro?
Hoy todo el mundo acepta que la igualdad es positivamente irremediable. La diferencia está en que unos creen que todavía hay mucho trabajo que hacer y otros que el tren ya está encarrilado y que sólo hay que esperar un poco para que todo sea absolutamente igualitario. Pero en ambos casos domina la idea de que la igualdad total llegará.

A lo largo de la historia pueden detectarse momentos en los que ha habido un avance en la lucha por la igualdad, pero a última hora siempre se ha producido un retroceso. Da la sensación de que todo es un proceso cíclico y de que mañana podríamos volver a la época del machismo más duro. ¿Qué hace pensar que el intento contemporáneo por conseguir la igualdad puede ser definitivo?
El proceso cíclico del que hablas se da porque los hombres dominan la historia. Por eso se perpetúa un modelo falocéntrico, porque la referencia cultural siempre es machista. Históricamente se detectan épocas en las que las mujeres eran más libres y básicamente se debía a que el hombre las tenía tan atadas que podía permitirse el lujo de aflojar un poco el nudo. Pero, cuando la cosa se desmadraba demasiado, volvían a apretarlo. Eso ha pasado cíclicamente durante toda la Historia de la Humanidad. Pero la época que estamos viviendo parece distinta por un único motivo: la crítica a la identidad. Antes los hombres hacían concesiones a las mujeres, pero ahora se está haciendo una crítica profunda al modelo de referencia sobre el que queremos construir la historia futura. Esa es la diferencia. Y eso es también lo que hace que pensemos que esta vez la cosa va en serio.