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2009/08/03

> Berria: Homofobia > TEL AVIV: ¿PARAISO GAY DE ORIENTE MEDIO?

  • Tel Aviv: ¿paraíso gay de Oriente Medio?
  • Demasiado bonito para ser cierto. Tel Aviv se había consagrado como el paraíso terrenal de la comunidad gay israelí que en el resto del país apenas puede expresarse y vivir con naturalidad sin tener que maquillar su identidad
  • Vanguardia (México), 2009-08-03 # DPA . Tel Aviv
Pero después del asesinato de este sábado en el que murieron dos jóvenes homosexuales, la ciudad costera más moderna y hedonista de Israel hace grandes esfuerzos para no temblar como su vecina Jerusalén, donde ser homosexual es sinónimo de querer convertir Tierra Santa en Sodoma, como afirman las comunidades religiosas más conservadoras.

"El ataque de este sábado es una muestra de que no existe ese paraíso libre y seguro del que se habla", afirma a dpa Yonatan Gher, director del centro gay Open House de Jerusalén, que condena "el tono cada vez más violento de la sociedad israelí contra las minorías y la comunidad gay en especial".

La muerte de Liz Trubeschi, de 16 años, y de Nir Katz, de 26, ha conmovido al país y al resto del mundo al tiempo que ha removido las entrañas de una comunidad que se sentía hasta ahora, no sólo orgullosa de ser gay, sino de poder mostrarlo sin tapujos en este pequeño rincón de Oriente Medio.

Manifestaciones y condenas de todos los colores políticos han recorrido ciudades como Jerusalén, Beersheva y tel Aviv, además de los titulares de toda la prensa local e internacional.

Una de las más rotundas en criticar el ataque fue la hija del antiguo primer ministro Ehud Olmert. Nunca escondió su homosexualidad pero estos días Dana Olmert se ha pronunciado con más desparpajo que nunca: "Lo que ocurre que es que algunos dirigentes ultraortodoxos emiten desde el gobierno comentarios homófobos y nadie rechista", dijo Dana este domingo refiriéndose a algunos líderes del partido ultraortodoxo Shas.

El "caldo de cultivo para el odio" del que habla Dana tiene autores con nombres y apellidos, como el de Nissim Ze'ev, que fue miembro parlamentario durante el gobierno de su padre, y que llegó a advertir desde el gobierno la "peligrosidad" de los homosexuales y la necesidad de "enviarlos a centros de rehabilitación".

"Los disparos han atentado contra una comunidad entera y no contra una persona específica. Es un crimen promovido por el odio y tenemos que recordar que vivimos todavía en una sociedad homófoba", dijo Dana Olmert, que recuerda los pasos de gigante que debe dar todavía la sociedad israelí para poder hablar de tolerancia.

Desde el gobierno y la oposición las condenas del atentado no han dejado de repetirse. Sólo en la prensa haredí, la dominada y distribuida entre los vecindarios y comunidades ultraortodoxas judías, han saltado por encima del asunto. Ellos mismos atentaron contra la comunidad gay de Jerusalén a puñaladas durante el desfile gay de 2005, en el que dos jóvenes resultaron heridos.

"Un ataque como el del sábado debería dar a los niños la fuerza para reconocer ante sus padres 'soy gay' y debería dar a los padres la enereza papra querer a sus hijos tal como son. Este debería ser un acontecimiento que cambie la sociedad israelí: debemos estar orgullos de nuestra comunidad gay", dijo la líder de la oposición , Tzipi Livni.

"Una nación civilizada no puede aceptar un asesinato como este", dijo por su parte el presidente del gobierno, Shimon Peres, a lo que el primer ministro Benjamin Netanyahu añadió que "la fuerza de la ley debe ser utilizada contra el autor del crimen".

La policía israelí ha puesto en marcha fuertes dispositivos de búsqueda para capturar al asesino que este sábado abrió fuego contra el centro en se encontraban reunidos varios miembros de la comunidad gay de Tel Aviv.

Decenas de policías se ocupan del caso en la ciudad israelí, donde el asesinato ha sido declarado de alta gravedad convirtiéndolo en prioritario, informó hoy un portavoz policial, sin señalar si se siguen pistas importantes.

"Si hay algo bueno que se puede sacar de esta tragedia es que probablemente a partir de ahora la gente se lo va a pensar dos veces antes de hablar en contra de la comunidad gay. Si esto ocurre, será la mejor recompensa en memoria de nuestros dos amigos asesinados", concluye Yonatan Gher.

2009/07/29

> Berria: Indarkeria > BIZKAIA: UNA MUJER GRAVE TRAS RECIBIR DE SU PADRE 20 PUÑALADAS

  • Una mujer grave tras recibir de su padre 20 puñaladas
  • El País, 2009-07-29
La joven de 20 años a la que su padre asestó veinte navajazos, pasada la medianoche del miércoles, en su vivienda, un sótano, de la localidad vizcaína de Portugalete permanece estable dentro de la gravedad en el hospital de Cruces, donde fue operada de las heridas. El presunto agresor, de 43 años, a quien también se le imputan lesiones a otros dos hijos, fue detenido por la Ertzaintza en el mismo inmueble. Presentaba su ropa ensangrentada y se le encontró una navaja en el bolsillo del pantalón.

De la tragedia sufrida por esta familia de origen magrebí, que aumenta los casos de violencia doméstica, alertó una vecina ante la sucesión de "chillidos, golpes en la persiana y una bronca". Según testigos presenciales, "todo fue muy rápido" con la llegada de dotaciones de la Ertzaintza que detuvieron a "un hombre que chillaba como un loco" y al que, añaden, "no había forma de amarrar".

Al parecer, la joven apuñalada salió corriendo de su casa para pedir auxilio y una vecina la acogió en su piso, desde donde llamó a la policía. A su vez, el padre, que ya entonces había causado un corte en la mano a otra hija, mantenía una agria discusión en plena calle con su hijo que le recriminaba por las agresiones que habían tenido lugar dentro de su sótano. Los heridos acudían con frecuencia a un bar de Portugalete que es considerado punto habitual de encuentro de población inmigrante.

> Berria: Indarkeria > BIZKAIA: ASESTA 20 CUCHILLADAS A SU HIJA AL DESCUBRIR QUE SALIA CON UN JOVEN QUE NO ES MUSULMAN

  • Asesta 20 cuchilladas a su hija al descubrir que salía con un joven que no es musulmán
  • El agresor, que imponía estrictas normas religiosas a su familia, atacó a la chica e hirió a otros dos hermanos en Portugalete
  • El Diario Vasco, 2009-07-29 # J. Domínguez . Bilbao
Un hombre de 43 años fue detenido ayer de madrugada acusado de asestar una veintena de navajazos a su hija en el domicilio familiar de la localidad vizcaína de Portugalete. Al cierre de esta edición, la chica se encontraba en estado grave. Las primeras investigaciones apuntan a que el padre, marroquí y musulmán, montó en cólera tras descubrir una foto de la joven Mumai, de 20 años, en compañía de un chico ajeno a su religión con el que podría estar manteniendo un relación. En el ataque también resultaron heridos sus dos hermanos al tratar de defenderla: una joven de 18 años, que sufrió dos cortes en una mano, y un chico de 24, al que el progenitor golpeó en la cara y que presentaba numerosas contusiones tras caerse por las escaleras.

El padre y sus cuatro hijos vivían desde hacía seis años en este piso de Portugalete. La familia no había causado problema alguno en el vecindario ni se oían discusiones en el hogar. Pasaban desapercibidos. Los vecinos describen al acusado como «muy religioso». Sus hijas salían siempre a la calle con el 'chador', el pañuelo que les cubre la cabeza. Al parecer, las mujeres de la casa tenían absolutamente prohibido estar con hombres que no fueran de la familia. Hasta hace unos días vivía con ellos otra hermana, pero hace muy poco que se había ido a Marruecos para casarse.

La brutal agresión se desencadenó alrededor de las once y media de la noche del lunes en el sótano del número 9 de la calle Ruperto Medina de Portugalete. Según apuntan fuentes cercanas a la investigación, el padre descubrió una foto que demostraba la relación de su hija con un joven que no es musulmán. El acusado, que según algunas fuentes estaba ebrio, montó en cólera y atacó con un cuchillo a su hija. La joven recibió 20 puñaladas.

La hermana pequeña, de 18 años, trató de interponerse entre su padre y la víctima y fue alcanzada por dos cuchilladas. El chico intentó también frenar al agresor, que le propinó un puñetazo en la cara. En el forcejeo, el joven resbaló con la sangre esparcida por el suelo y cayó por las escaleras. Sufrió numerosos traumatismos.

La víctima, malherida, logró huir al descansillo. Una vecina abrió la puerta alertada por los gritos y se encontró a la joven, ensangrentada y con numerosas heridas. «La chica se refugió en uno de los pisos», relataba ayer una testigo. La vecina que recogió a la muchacha llamó a la Ertzaintza. «Oí chillidos, golpes en la persiana y una bronca tremenda, por lo que avisé a la Policía Municipal», explicaba otra residente, Mari Carmen Dos Santos. Escuchó el momento en el que el padre y el hijo enzarzaron en una pelea. «Se estaban agarrando y gritando en su idioma», relató. A los pocos minutos llegaban al domicilio dos ambulancias de la Cruz Roja. Según detalló una mujer que vive en el piso de enfrente, «hubo un jaleo tremendo y varios sanitarios salieron gritando que una mujer se estaba desangrando dentro».

Unas chicas «muy majas»
La Ertzaintza detuvo al presunto agresor en el mismo edificio. «Gritaba que no quería irse». El hombre, que tenía su ropa ensangrentada, llevaba en el bolsillo del pantalón una navaja, supuestamente el arma utilizada en la agresión. Los policías encontraron heridos a los otros dos hijos del acusado.

La joven apuñalada fue evacuada en estado grave al hospital de Cruces, donde tuvo que ser intervenida quirúrgicamente. Ayer se mantenía estable dentro de la gravedad en el área de reanimación, según el parte médico facilitado por el centro médico. Además de las heridas por arma blanca, revela la presencia de un neumotórax.

Los vecinos asistían a las pesquisas policiales en medio de una gran conmoción. No podían creerse lo sucedido. Sobre todo con una familia que «no había dado nunca ningún problema». Es más, la mayoría aseguraba desconocer al detenido, a pesar de que llevaba unos seis años viviendo en el piso. «Siempre pasaba por la acera con la cabeza baja y, aunque saludaba, no solía pararse a hablar con nadie», subrayaba la regente de un bar cercano. Les extrañaba, al parecer, estuviera ebrio. «Es muy religioso. Los musulmanes no pueden probar el alcohol y resulta muy sorprendente que mostrase signos de embriaguez. Nunca se le había visto así».

Otro residente, Fernando Rodríguez, conoce a las dos hermanas. «Son muy majas y a veces se paraban a hablar conmigo». Este vecino se permitía hacer alguna broma a las chicas y les preguntaba si tenían novio. «Sí, en Melilla, me respondían riendo». Según explicó, las jóvenes salían a las cinco de la mañana a trabajar y no regresaban hasta cerca de las nueve de la noche. «Iban hasta Plentzia, porque me decían que hacían el transbordo del metro en San Ignacio». Del padre no conocía «oficio ni beneficio, ni tampoco quiero saber nada porque, si ayer llego a tener una pistola, le mato». «Mucho no debía hacer porque, a pesar de que ellas apenas descansaban, se quejaban siempre de que no conseguían reunir dinero para visitar a su familia en Marruecos», recriminaba.

A última hora de la tarde de ayer, agentes de la Policía Científica continuaban en la casa recogiendo pruebas. El detenido está acusado de un delito de homicidio en grado de tentativa y dos delitos de lesiones.

> Berria: Indarkeria > BIZKAIA: APUÑALA MAS DE VEINTE VECES A SU PROPIA HIJA EN PORTUGALETE

  • Apuñala más de veinte veces a su propia hija en Portugalete tras llegar a casa borracho
  • Los vecinos del piso de al lado cerraron la puerta al ver al padre que aún seguía a su hija y la atendieron en su casa
  • Deia, 2009-07-29 # Gessamí Forner . Portugalete
La joven de 20 años que casi fue asesinada en la medianoche del lunes al martes a manos de su propio padre en Portugalete contó que él estaba borracho. Éste fue el único detalle que pudo darles a Mari Carmen Quintela y José Antonio Canales, los vecinos que la socorrieron y la acogieron en su casa hasta que llegó la ambulancia y la Ertzaintza. En el cuerpo llevaba más de veinte puñaladas, 26 según un vecino que escuchó hablar a un ertzaina, pero por suerte sobrevivió al brutal ataque y se encuentra estable en la unidad de reanimación del hospital de Cruces.

En la calle Ruperto Medina los vecinos estaban conmocionados y todos coincidieron en describir a la joven como una mujer tímida, educada, alta, delgada y guapa. Siempre se recogía el pelo con el pañuelo que llevan las mujeres musulmanas en la cabeza, como su hermana. La familia es magrebí. Desde hacía aproximadamente un año vivía en el número 9 de esta calle, en el bajo derecha, junto con su hermana, su hermano y su padre. Era la mayor de los tres hijos. Nadie sabe dónde se encuentra su madre. Algún vecino aseguró que el padre había perdido el empleo recientemente. Otros sugirieron la posibilidad de que ella se hubiera echado novio, aunque nadie la ha visto con un chico que no fuera su hermano.

Fueron sus hermanos quienes la a manos de su padre. “Nos tocaron a la puerta, ella venía sangrando y estaba muy mal, el padre venía detrás, también con la ropa ensangrentada, y yo cerré la puerta. Le impedí el paso. Tengo una niña pequeña y sólo pensaba en ella”, explicó Quintela. En la entrada de su casa tumbó a la joven e intentó pararle las hemorragias aplicándole varias toallas en el pecho. “Tenía puñaladas en todo el torso y en los brazos”, recuerda todavía impresionada.

“Se tiró al suelo y nos pidió ayuda. Sangraba mucho y también me pidió que la cogiera de la mano. La hermana tenía un corte en los dedos y el hermano estaba lleno de golpes porque se había caído por las escaleras”. Al parecer, todos intentaron detener al padre, de 43 años, y en esa lucha familiar terminaron con diversas heridas leves. La joven se encuentra estable dentro de la gravedad, informó el hospital de Cruces. Fue intervenida quirúrgicamente de diversos navajazos y un neumotórax. “Jamás habíamos escuchado gritos de esa casa”, concluyeron los vecinos que auxiliaron a la joven.

Agentes de la Ertzaintza detuvieron en el mismo edificio al padre, al que le decomisaron la navaja que llevaba en el bolsillo, con la que probablemente apuñaló a su hija. No era de grandes dimensiones, por eso afortunadamente las heridas no fueron muy profundas. Al lado del portal donde vive la familia magrebí se encuentran dos bares, pero en ninguno supieron indicar si esa noche el padre había estado bebiendo alcohol.

Los vecinos ofrecían diversos detalles que, sin embargo, no son suficientes para aclarar el móvil del caso. Hay quien aseguraban que la discusión entre padre e hija comenzó por la tarde. Otros añadían que él le decía a ella: “¡Yo trabajar!”. La quiosquera, que empieza su jornada laboral a las cuatro de la madrugada, explicó que todos los días veía pasar a la joven y a su hermana sobre las 5.30 o las 6.00 horas. Volvían sobre las doce del mediodía o bien pasadas las dos de la tarde. “Regresaban cansadas”, apuntó otro vecino. Sin embargo, nadie sabe si iban a trabajar, si iban a casa de otros familiares o en qué ocupaban ese tiempo.

El alcalde de Portugalete, Mikel Torres, condenó la agresión y señaló que desconoce si “el choque cultural entre el padre y sus hijos” tuvo algo que ver. El padre de la víctima fue detenido por un delito de homicidio en grado de tentativa y dos delitos por lesiones (las heridas causadas a sus otros dos hijos).

Cinco hijas muertas
El pasado año se registraron en el Estado español 114 casos de muertes por violencia doméstica y de género, y 121 personas heridas, un 2,5% más que en 2007. En el 74% de los casos las víctimas fueron mujeres. De entre las 90 mujeres fallecidas, cinco eran las hijas de los agresores. Los hijos incluso superaron este número: ocho niños y un hijastro. El resto de víctimas mortales en casos de violencia doméstica eran ocho padres, seis madres, dos padrastros, dos suegros, cinco hermanos, una abuela y un nieto. La relación paterno filial, por tanto, ocupa el 26% de los casos. En el 37% de los casos el agresor era extranjero y en el 37% lo era la víctima.

2009/07/28

> Berria: Indarkeria > BIZKAIA: DETENIDO EN PORTUGALETE TRAS ASESTAR 20 NAVAJAZOS A SU HIJA

  • Detenido en Portugalete tras asestar 20 navajazos a su hija
  • Un hombre ha sido detenido en Portugalete acusado de asestar 20 navajazos a una de sus hijas y causar lesiones a otras dos.
  • Gara, 2009-07-28
Los hechos han tenido lugar alrededor de la pasada medianoche, cuando un particular ha alertado a la Ertzaintza de que un vecino suyo había agredido a sus hijos, que habían logrado huir de la vivienda familiar.

Al lugar se han desplazado varias dotaciones, que han hallado a dos hijas y un hijo del presunto agresor. La mayor, de 20 años, presentaba una veintena de navajazos, por lo que ha sido evacuada en estado grave al hospital de Cruces, donde ha sido intervenida quirúrgicamente y permanece en reanimación.

El hijo tenía numerosas contusiones tras caer por la escalera y la otra hija, una adolescente, tenía un corte en la mano, por lo que también fueron trasladados al citado hospital.

El padre, de 43 años, fue detenido en la misma vivienda. Tenía la ropa ensangrentada y una navaja en el bolsillo de su pantalón. La Ertzaintza le imputa un delito de homicidio en grado de tentativa y dos delitos de lesiones.

2009/07/08

> Berria: Indarkeria > UN INFORME DE LA ONU SITUA LA VIOLACION COMO UNO DE LOS MAYORES PROBLEMAS DE AFGANISTAN

  • Un informe de la ONU sitúa la violación como uno de los mayores problemas de Afganistán
  • La legislación afgana no criminaliza la violación ni define lo que es y los tribunales no distinguen entre relaciones consentidas o forzadas
  • Europa Press, 2009-07-08
Las violaciones a mujeres en Afganistán son un "acontecimiento diario" en todo el país y uno de sus principales problemas, según detalló hoy un informe de la Misión de la ONU en Afganistán (UNAMA) realizado en colaboración con la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos.

Sobre las violaciones, la investigación de la UNAMA ha encontrado que, aunque no se informe y permanezca oculto, este crimen es un acontecimiento diario en todas las zonas del país. "Es un problema de Derechos Humanos de profundas proporciones, las mujeres y las niñas están en riesgo de ser violadas en sus casas y en sus comunidades, en centros de detención como resultado de prácticas tradicionales que se emplean para resolver disputas dentro de la familia o la comunidad", señala el informe.

El representante especial de la ONU para Afganistán, Kai Eide, alertó en la presentación del informe de que la violencia contra las mujeres en Afganistán no se está afrontando dentro de las comunidades y afirmó que esto se hace con el respaldo del país.

Eide, el principal responsable de la ONU en Afganistán, señaló en Kabul que los líderes políticos, entre otros, tienen que tratar esta cuestión de manera más enérgica y no dejarla sólo en manos de los activistas o de las mujeres. "El problema no es que la violencia contra las mujeres esté siendo aprobada, no, el problema es que estas agresiones no están siendo cuestionadas ni condenadas", afirmó. "Y esto tiene implicaciones tanto para las innumerables víctimas y para el desarrollo del futuro del país", aseguró.

En algunas zonas, los presuntos violadores o los ya condenados son, o tienen vínculos con, comandantes poderosos, miembros de grupos armados ilegales o bandas criminales. "Estas personas están por encima de la ley y disfrutan de la inmunidad tanto para ser arrestados como por ser condenados socialmente", añade el documento.

La norma del honor
La cuestión del "honor" es una norma sociocultural que es central a la cuestión de la violación y a los esfuerzos por contrarrestar su prevalencia. La sociedad afgana percibe a las mujeres como guardianas de la cultura y custodias del "honor" familiar. Así, las mujeres "deshonran" a sus familias y a sus comunidades cuando son sometidas a la violencia sexual. Por esto, la vergüenza se vincula a las víctimas y no a los que han cometido las violaciones. Además, estas víctimas a veces son juzgadas por el delito de 'zina' o adulterio, y se les niega el acceso a la justicia.

Además, la sociedad puede pedir, o aprobar, la violencia sexual a través de las prácticas tradicionales como el 'baad' --entregar a chicas para terminar disputas-- o insistiendo en casar a la víctima con su violador. "Hay una necesidad dramática y urgente por parte del Gobierno de Afganistán y de su sociedad de cuestionarse sus actitudes hacia la violación, el mayor problema de la violencia contra las mujeres", asegura el informe.

En general, las mujeres y hombres afganos consideran discutir temas relacionados con el sexo y la violencia sexual como un tabú, y la sexualidad de las mujeres es controlada por los hombres. Durante la investigación, la UNAMA, señala el informe, tuvo muy difícil utilizar términos como "violación", "consentimiento sexual" y 'zina'. "La cuestión de la violación marital nunca se considera ni se informa, dado que las mujeres no tienen opción para consentir las relaciones sexuales con su marido", añade.

Desde los tres años
La mayor parte de los casos de violaciones informadas implican a niñas --algunas de sólo tres años-- o chicas entre los siete y los 30 años, con un amplio número de casos entre los diez y los 20. Un gran número de los violadores son miembros cercanos de la familia o conocidos por la víctima. También las mujeres casadas con hombres mayores suelen ser violadas por los hermanos o hijos de su marido.

"Los violadores incluyen a los sujetos a quienes son confiadas las chicas, como el personal de las cárceles o de centros de rehabilitación juvenil, miembros de las comisarías o de los orfanatos", especifica la UNAMA. Los investigadores también supieron de casos en los que algunos responsables de los centros de detención han obligado a las mujeres detenidas a ejercer la prostitución o a mantener relaciones sexuales a cambio de comida o suministros.

No se criminaliza por ley la violación
El documento también señala que no hay una disposición en el Código Penal del país que criminalice la violación. Respecto a las relaciones sexuales forzadas, las autoridades judiciales recurren al concepto de 'zina', que no dirige de forma adecuada la cuestión del consentimiento, uno de los elementos centrales de la cuestión de la violación. Este concepto, además, sólo se refiere a los sujetos implicados en las relaciones fuera del matrimonio.

En principio, los dos implicados pueden ser sujeto de castigo penal, aunque si se establece coerción, la víctima es dispensada de responsabilidad criminal. El problema está en que no está claro cómo se aplica la distinción entre un acto obligado o consentido en los tribunales afganos, y esta distinción si se aplica bien ni se entiende por parte de los responsables de Justicia.

El informe, por último, recomienda, entre otras, reformar la legislación y las políticas para asegurarse de que todos los derechos protegen de igual manera a las mujeres que a los hombres, y que la violación es un crimen grave, además de asegurarse de que el borrador de la ley sobre la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres criminaliza explícitamente la violación, contiene una clara definición de la misma que esté de acuerdo con las leyes internacionales, toma una postura firme contra los asesinatos de "honor" e incorpora mecanismos que hagan a los responsables estatales responsables para reparar los crímenes por violencia sexual.

"Afganistán tiene claramente la necesidad de asumir un esfuerzo para tratar esta violencia y sus problemas asociados", afirmó Eide. "Nosotros estamos dispuestos a ayudar, pero no es algo que pueda imponerse a una sociedad desde fuera, tiene que venir desde dentro de la comunidad y espero que las recomendaciones del informe se tomen como punto de partida", añadió.

2009/04/06

> Berria: Indarkeria > IRAK: ASESINADOS SEIS HOMOSEXUALES EN LOS ULTIMOS 10 DIAS

  • Asesinados seis homosexuales en Irak en los últimos 10 días
  • El País, 2009-04-06 # EP • Bagdad
En los últimos 10 días, seis homosexuales han sido asesinados en Irak por hombres de su tribu en dos incidentes separados, según informó el Ministerio del Interior. En el último, ocurrido el jueves, dos hombres fueron asesinados en la zona de Ciudad Sadr, en Bagdad, después de que sus familias les repudiasen. Las muertes se produjeron tras una reunión de su tribu, en la que se decidió ir a por ellos.

El pasado 26 de marzo, otros cuatro hombres fueron acribillados en la misma ciudad, después de que sus familias también renegasen de ellos. La fuente pidió permanecer en el anonimato. Además, varios testigos afirmaron que un café de la zona, donde suele reunirse la comunidad gay, fue incendiado.

La homofobia se agudiza en países islámicos, pero también está activa en Europa, especialmente en los antiguos países del Este. Un estudio de la Agencia Europea por los Derechos Fundamentales desvelaba recientemente que numerosos gays, lesbianas y transexuales "son víctimas de discriminación, intimidación y acoso" y, a veces, de agresiones mortales.

2009/04/05

> Erreportajea: Indarkeria > DENTRO DE LA SECTA DEL ODIO


  • Dentro de la secta del odio
  • "No estaba permitido hablar o mirar a una persona del sexo opuesto, salvo a tu padre, a tu hermano o a tu marido". Los cuerpos de Salam y Rachid aparecieron atados de pies y manos. Estaban semidesnudos y los habían torturado. "Las mujeres usaban 'burka'. La lista de castigos, interminable. Menos en la cara, se nos podía golpear". Nueve meses después de su asesinato, las autoridades marroquíes no han detenido a ningún sospechoso
  • El País, 2009-04-05 # José María Irujo
La secta Takfir Wal Hijra, la más radical y extrema del yihadismo, ha echado raíces en Melilla. Fátima, de 18 años, revela a EL PAÍS como fue captada por sus dirigentes y el odio que le inculcaron. Ahora les acusa de ordenar el asesinato de su novio.

Durante un año, los ojos negro azabache de Fátima Mohand Abdelkader no se cruzaron con los de ningún hombre que no fuera su padre o el dirigente de la secta Takfir Wal Hijra (Anatema y Exilio), que la captó y aleccionó en el barrio musulmán de La Cañada, el más deprimido y abandonado de Melilla. Tras dejar sus estudios, rezaba en casas abandonadas, alejada de las miradas mundanas, vestía de negro, cubría sus cabellos y meditaba taparse con el pudoroso burka que su maestro le ofrecía una y otra vez. Sus amigas ya lo habían hecho.

A Fátima, que entonces tenía 16 años, se la tragó la tierra. Huyó de su novio y su familia y se entregó al servicio de la secta más clandestina y radical del yihadismo, la que odia a los musulmanes que no piensan como ellos, la que permite robar a los infieles y disfrazarse para no despertar las sospechas de los servicios de inteligencia. Un restringido y peligroso club del odio que cuenta con ácolitos en La Cañada y en el vecino barrio marroquí de Farhana, a tiro de piedra de la valla que separa España de Marruecos.



Salam Mohand Mohamed, su novio y ex miembro de la secta, fue el único capaz de sacarla de las garras de los takfiris, la corriente a la que pertenecían Mohamed Atta, el jefe de los suicidas del 11-S, y varios de los autores de la matanza de Atocha en Madrid. "Elige. O ellos o yo", le espetó el muchacho el pasado verano. Fátima dejó el grupo y a partir de entonces su vida fue un infierno. "Recibí toda clase de amenazas y presiones para que dejara a mi novio y para que volviera", confiesa ahora.

El pasado 8 de julio, su novio Salam fue secuestrado y torturado en Farhana, justo el día antes de que ambos se marcharan a Barcelona para iniciar una nueva vida y escapar de las miradas inquisidoras de los miembros de la secta que les llamaban "musrikin", los que atribuyen divinidad a otros además de Dios. El cadáver de Salam, de 21 años, fue descubierto semidesnudo y atado de pies y manos en un bosque en Buyafar (Cabo Chico), en territorio marroquí. Su rostro, cara y genitales estaban quemados con fuego, según la autopsia del Instituto de Medicina Legal de Melilla. Junto a él estaba el cuerpo de Rachid Chaib, un chico melillense de su mismo barrio que le acompañaba. Tenía lesiones similares y un disparo en la cabeza. Fátima acusa a los miembros de la secta y desvela a EL PAÍS los detalles del adoctrinamiento al que fue sometida por los radicales islamistas.

El primer contacto de Fátima con la secta que le aisló del mundo se produjo en La Cañada, su propio barrio, el lugar elegido por los grupos salafistas y takfiris para captar a sus acólitos. En este barrio musulmán se levantan centenares de viviendas ilegales y acumulan récords de paro y fracaso escolar. Algunos jóvenes viven del trapicheo y del tráfico de hachís. "Me juntaba con las niñas mayores del barrio. Yo iba con minifalda y camisetas de manga corta, pero empezaron a advertirme de que me tapara cuando fuera a verlas. Me decían: '¡Eres una chica! Tápate si quieres venir con nosotras'. Les hice caso porque eran mis amigas del colegio. Ellas entonces llevaban chilaba e hiyab".

Ese verano Fátima recibió la invitación para acudir junto a sus amigas a una casa abandonada. Le anunciaron que un ilustrado iba a hablarles del islam. "Dirigía la reunión el hermano de una de las chicas. Al principio te hablan de algo bonito y bueno. Te hablan de Dios, de lo que esperan de ti, de lo que te puede dar. Yo sólo tenía 16 años y todo aquello me gustó".

Las reuniones se hicieron periódicas y las reglas quedaron claras desde el primer día: "Él nos preguntaba a nosotras. Nosotras no podíamos preguntar sobre nada mundano, sólo acerca de dudas relacionadas con el islam. Allí me leyeron las normas básicas de la secta: no podía comer carne que no fuera sacrificada por ellos; estaba prohibido escuchar música, ir al cine o ver la televisión; no estaba permitido hablar o mirar a los ojos de una persona del sexo opuesto, salvo a tu padre, a tu hermano o a tu marido. Tus ojos no debían cruzarse nunca con los ojos de un hombre. Tenías que bajar la vista y mirar al suelo; tenías que vestir de negro o de colores oscuros, cubrirte la cara y usar guantes hasta los codos. Las mujeres de los miembros de la secta usaban burka y nos animaban a usarlo".

Fátima retiró en un armario sus camisetas y minifaldas ceñidas. "Empecé a vestirme de negro, aunque no me tapaba ni la cara ni las manos. Algunas lo cumplían todo y otras no. Entonces éramos seis chicas, y yo la más pequeña. Me sentía bien, pensaba que seguía la verdad, que hacía algo bueno. Dejé los estudios, aunque tenía ilusión de hacer el bachillerato, pero ellos no aceptaban que estudiara. Eso suponía mezclarse con mucha gente y no les gustaba nada".

Sus padres y Salam, el novio de Fátima, descubrieron pronto que había caído en las garras de los takfiris que deambulan por las empinadas calles de La Cañada, en el corazón de Melilla, una ciudad de 71.000 habitantes con la mitad de la población musulmana. La chica se negaba a sentarse a comer en su misma mesa, escondía su rostro y se encerraba en su habitación. Rezaba cinco veces diarias sobre una pequeña alfombra y no les dirigía la palabra. Salam había pertenecido a la secta y conocía el interés de sus dirigentes por Fátima. "La querían porque es una joven muy inteligente y pensaron que sería ideal para captar a más gente", confiesa un joven del barrio que pide se omita su nombre.

"Rompí la relación con mi chico por esta gente. Era incompatible estar con ellos y tener un novio. Me decían: 'Si quieres estar con nosotros, tienes que apartarte de todo'. Nadie es musulmán excepto ellos. El mundo se divide en creyentes y no creyentes, no hay judíos ni cristianos. El que no pertenece a la secta es un perro. Cuando alguien que no era del grupo pasaba delante de nosotros, ellos musitaban: 'Míralos, son peor que perros'. Al principio me impresionaba, luego pensaba como ellos", reconoce.

Los takfiris de Melilla y de la vecina ciudad marroquí de Farhana visten ropa occidental, no llevan largas barbas y usan deportivas. La clandestinidad es la obsesión principal de esta secta establecida en Melilla de la mano de un radical marroquí que apareció en La Cañada como caído del cielo. Un tipo que ha desaparecido de la misma forma que llegó. Todos los imanes de las mezquitas melillenses son marroquíes, pero los takfiris huyen de las mezquitas como de la peste. "Dicen que están llenas de malos musulmanes y vigiladas por la policía. Odian a los imanes y les llaman corruptos", asegura Mohamed, un joven del barrio.

Fátima tampoco pisaba las mezquitas de La Cañada. Las chicas rezaban en la casa abandonada, y los chicos, en el monte durante la noche y sin testigos. Siempre separados. Hombres y mujeres no pueden rezar juntos. "Sólo se ponían chilabas cuando rezaban a escondidas. Deberían usarlas, pero vestían al revés. Un día les pregunté: ¿Nos pedís que nos pongamos el burka y vosotros vestís como queréis? Y me respondieron: 'Lo hacemos para que no nos sigan la pista, para que la policía no se fije en nosotros'. Pero sus pantalones cortos, a veces, los delatan: "Decían que no pueden bajar de los tobillos. Que más largos son impuros".

Los primeros libros que recibió Fátima trataban sobre la mujer: la mujer en casa, la mujer con el marido, los deberes de la mujer. Un compendio en apariencia ilustrado de sumisión y vejación absoluta hacia las mujeres. "Su mensaje se resumía en que se puede maltratar a la mujer, se le puede golpear, pero nunca en la cara ni en las manos. Me hablaban de una mujer sumisa que no replica, que no responde jamás a su marido. La lista de castigos hacia la mujer era innumerable. Un día me rebelé y les dije: 'A mí no me pega nadie".

Irak y Afganistán eran el hilo conductor de muchas conversaciones clandestinas: "Si realmente fuéramos hombres, estaríamos allí ayudando a nuestros hermanos", repetían a veces delante de las mujeres. "De la yihad hablaban menos en nuestra presencia porque no se fiaban. Nosotras no podíamos opinar sobre nada", recuerda Fátima.

La joven pasó de la sumisión a la rebeldía. Su novio la reclamaba y comenzaron a verse en secreto. "Nos veíamos a escondidas. Nunca me recogía en casa, pero pronto nos descubrieron y comenzaron las críticas. 'Has vuelto con ese traidor; te hemos visto bajar de su coche. No tienes vergüenza'. Yo mentía y negaba". Les molestaba más porque Salam se había ido de la secta y ahora se llevaba a una de sus más fieles y prometedoras seguidoras, afirman varias personas del entorno de la pareja. "Son takfiris, el que entra a su grupo ya no sale", asegura Mohamed, un joven del barrio que asegura conocerlos.

Fátima decidió cortar con la secta. ¿Qué pasa con Fátima que no viene? ¿Está enferma? ¿Alguien sabe dónde para? Las preguntas de los jefes de la secta corrieron de boca en boca a ambos lados de la frontera, en especial bajo los burkas de algunas amigas y compañeras de colegio de la joven melillense que habían contraído matrimonio con miembros del grupo. "Empezaron los rumores de que nos íbamos a Barcelona a casa de la madre de Salam. Queríamos irnos para escapar de esta gente y de La Cañada. Hicimos trámites para casarnos en el juzgado".

El pasado julio, Fátima y su novio, Salam, ex miembro del Ejército, charlaban sentados en la puerta de su casa. Ella había vuelto a vestir como antes, ya no se tapaba, y llevaba semanas alejada de la secta. Dos takfiris pasaron en coche y les lanzaron miradas inquisidoras. Salam le dijo a Fátima: "¡Mira como te miran tus amigos!". Poco después, un pitido del móvil de Fátima le anunció la recepción de un mensaje: "Nos ridiculizas con tu actitud. Nos avergonzamos de ti", rezaba el texto.

El 8 de julio, Salam apareció en casa de Fátima. El chico había pasado la semana preparando su Volkswagen Golf VR6 de cristales tintados. Le apasionaban los coches y quería tenerlo a punto para su marcha a Barcelona. "¿Quieres un bocadillo?", le preguntó Fátima. "No. Tengo un encargo que hacer en Farhana. Me han llamado para ir a recoger un dinero y me ofrecen 4.000 euros de comisión". El encargo, según la versión de Fátima, se lo había hecho un miembro de la secta con el que Salam todavía guardaba alguna relación desde la época en la que perteneció al grupo. Le dijeron que ellos no querían pasarlo porque podían estar fichados por la policía.

"Me sorprendió que le llamaran a él. Le dije que no fuera, que se la iban a jugar, que era una trampa. Yo los conocía muy bien. Se quedó pensando y me respondió que no me preocupara, que había pensado llevarse a su amigo Rachid para que le acompañara, pero que no iría. Que a las once de la noche volvería a cenar conmigo. Se subió al coche y se fue. Nunca me imaginé que no volvería a verle más", se lamenta Fátima.

La investigación policial en los dos países ha acreditado que Salam y su amigo Rachid, un chico de 21 años en paro, bajaron sobre las ocho de la tarde del día 8 desde La Cañada hasta un aparcamiento próximo a la frontera. Allí dejaron el vehículo y pasaron andando a Marruecos. Un coche los recogió y llevó al barrio de Farhana, donde fueron torturados hasta morir en una vivienda que todavía no se ha localizado. Una semana más tarde aparecieron sus cuerpos semidesnudos en un bosque cercano a la frontera española, junto a la carretera que une Mariquari y Yassine. Los dos jóvenes estaban atados de pies y manos. Los gendarmes marroquíes encontraron a 16 kilómetros la camisa y el chándal de Salam. "Habían cavado una fosa para enterrarlos y no les dio tiempo. Los montaron en un coche y los tiraron como a perros en un bosque", relata Abdesalam, de 48 años, el padre de Salam, un pintor melillense en paro.

Las autoridades marroquíes trasladaron los cadáveres al hospital Hassani de Nador, donde por orden judicial se les hizo una autopsia. Un primo de Salam lo reconoció por un pendiente que llevaba en la oreja. Su rostro estaba totalmente desfigurado por el fuego. "No sabemos si lo hicieron con un producto químico o con fuego. A mi hijo le quemaron también sus partes. Han tenido que sufrir muchísimo", dice Abdesalam mientras exhibe el último informe forense. Las familias de Salam y Rachid pidieron una segunda autopsia privada en Marruecos. Los cuerpos sin embalsamar atravesaron la frontera en dos cajas y en mal estado de conservación, según advierte la tercera autopsia del Instituto de Medicina Legal de Melilla. El informe describe su avanzado estado de putrefacción y afirma que los recibieron envueltos en sábanas y un plástico azul precintado. Los médicos establecen su muerte entre los días 8 o 9 de julio.

Abdelasam reconoce que su hijo le confesó que iba a cruzar la frontera de Marruecos para pasar dinero, y asegura que le advirtió del riesgo. "Ten cuidado. No pases en tu coche, no te vayan a meter droga y tengas un lío", le dije. "Necesitaba dinero para irse a Barcelona con su novia y le pusieron el anzuelo. Todo el mundo en el barrio sabía que era un chaval bueno y algo tímido. Un chico que jamás se metió en ningún problema. Su sueño era entrar en algún cuerpo policial, pero dejó el Ejército porque un capitán problemático le volvió loco. Yo intentaba meterlo en las obras donde trabajé, pero como no salía nada, lo manteníamos entre todos".

"No tenía un duro. Le prestaba dinero para echar gasolina. La gente que está en la droga maneja dinero, y él jamás", asegura su amigo Samir, de 23 años, militar. Rachid, de 33 años, camarero, destaca que su primo Salam no se movía en el mundo delincuencial. "Le di dinero para el carnet de conducir. Iba de casa en casa para comerse un bocadillo".



El padre de Salam y otros familiares apuntan también a los takfiris de Farhana y La Cañada como responsables de la muerte de su hijo. "Estuvo con ellos durante un tiempo. Le comieron el coco. No comía con nosotros, no nos hablaba. No veía la televisión ni escuchaba la radio. Todo era pecado. Sólo podía comer animales sacrificados por ellos. Tuve que mandarle a Barcelona para alejarle de aquella gente. Este grupo apoya las masacres, las fomenta y luego rezan como si nada. Para mí eso es incompatible. Se supone que la religión es contraria al terrorismo. Pero para ellos es diferente. Si no piensas como yo, te quito de en medio, ése es su lema. Quizá mi hijo sabía algo de ellos".

La familia de Rachid Chaib, el chico que acompañaba a Salam, piensa igual. Rachid había trabajado durante dos años en un restaurante en Alemania y acababa de regresar a Melilla. Su casa está a cinco minutos de la de Salam, y las mujeres se afanan en buscar una foto del muchacho para el periodista. Su hermano Mohamed, de 30 años, empleado en una zapatería de Melilla, lo resume así: "Los mandaron a Farhana para caer en una trampa. Los mataron el mismo día que fueron. Una muerte así sólo obedece a una venganza. Todos sabemos quién ha sido". Chaib, su padre, de 78 años, jubilado y ex militar en el Regimiento de Regulares número 2, asiente con leves movimientos de cabeza. "Le aseguro que eran buenos chicos", dice en voz baja.

En el centro de la ciudad, a 10 minutos en coche de La Cañada, el Servicio de Información de la Guardia Civil de Melilla investiga la desaparición de los dos jóvenes. No pueden indagar en los asesinatos porque fueron cometidos en Marruecos, pero por orden judicial han tomado declaración a familiares, amigos y vecinos del barrio musulmán. Fuentes próximas a la investigación aseguran que las líneas de trabajo se centran en el grupo islamista y en el terreno delincuencial. "Ambas están abiertas, incluyendo la sentimental", matizan. Algunos testimonios apuntan a que uno de los takfiris estaba enamorado de Fátima, la novia de Salam.

En Nador (Marruecos), Wariachi, sustituto del fiscal del rey, dirige la investigación de los asesinatos e intenta acumular pruebas. Hace varios días confesó a representantes del cónsul español Fernando Sánchez que no hay testigos. "Les faltan pruebas concretas para detener a alguien. Sólo hay sospechas", dicen en el consulado, frente al que se han manifestado los familiares de las víctimas.

Fátima está en tratamiento psiquiátrico, trabaja en un Burger King, cobra 745 euros al mes, y dedica todas sus energías a pedir justicia y denunciar a los que considera responsables de la muerte de su novio. "Han dicho a la Guardia Civil que conocen a Salam de vista, pero se lo habían llevado a rezar al monte varias veces, una vez, a Málaga, y otra, a Marruecos. Hacían acampadas que duraban varios días como si se retiraran al mundo rural. ¿Cómo pueden asegurar que no lo conocen? Cuando nos enteramos de que estaban muertos, hablé con uno de ellos y le dije: 'Sé que lo habéis mandado vosotros'. Se quedó impactado, empezó a sudar y me respondió: 'Si tú me hundes, yo te hundiré a ti. Me tiraré 30 años en la cárcel, pero me encargaré de que te quiten de en medio. ¿Por qué lloras por ese traidor? Te han hecho un favor".

Los takfiris de La Cañada no tienen trabajo conocido. "Roban y trafican con drogas", acusa Abdesalam. En los últimos años, varias casas de La Cañada han sido saqueadas. Cuando sus dueños regresaron, encontraron el televisor dentro de la bañera repleta de agua. "Todos pensamos que eran ellos. Predican que se puede robar a los no creyentes. ¿Qué clase de islam es ése?", se pregunta Rachid.

  • La secta de los asesinos de Anuar el Sadat y del 11-S
La secta Takfir Wal Hijra (Anatema y Exilio) está implantada en España. Informes del Centro Nacional de Inteligencia aseguran que esta secta, nacida en Egipto en 1969, cuenta con, al menos, ocho mezquitas, cinco en Barcelona, dos en Valencia y una en Melilla. En la mayoría de los casos no son templos tradicionales ni ornamentales, sino humildes viviendas acondicionadas como lugares de culto para garantizar la principal obsesión de sus miembros: la clandestinidad. Sus imanes son marroquíes y argelinos. Mohamed Atta, el jefe de los suicidas del 11-S, así como los principales autores del 11-M eran takfiris, según han revelado sus familiares, amigos y varios confidentes de la policía.

El movimiento takfir fue inspirado por Shukri Mustafá, un ingeniero agrícola que propagó un anatema contra los musulmanes "renegados" que no comulgaban con sus ideas radicales sobre el islam. En 1978 fue ejecutado bajo la acusación de instigar el asesinato de Mohamed al Dhahabi, ministro egipcio de Asuntos Religiosos. La muerte del fundador de este movimiento provocó el victimismo de sus seguidores, entonces más de 5.000 personas, que salieron de sus ciudades y se refugiaron en los montes. Allí renegaban de la modernidad e intentaban regresar a la vida rural. Los asesinos de Anuar el Sadat, presidente egipcio muerto en 1981, eran takfiris. Este y otros ataques propagaron sus ideas por Europa y el norte de África. En los años noventa, el Grupo Islámico Armado (GIA), un movimiento argelino, les dio su apoyo. El Grupo Salafista para la Predicación y el Combate, sucesor del GIA y hoy reconvertido en Al Qaeda en el Magreb, los acoge en su seno. Meses antes del 11-S los takfiris criticaron a Osama Bin Laden por apoyar a los talibanes que reclamaban el reconocimiento de la ONU. Para los takfiris, la ONU es un organismo enemigo. El jefe de Al Qaeda pidió ayuda a Omar Mahmud Othman, Abu Qutada, un clérigo palestino residente en Londres, el principal referente de los salafistas en Europa, y éste escribió una fetua en su apoyo. El principal vivero de los takfiris en Europa está en la delincuencia, según expertos de los servicios secretos franceses. La delincuencia está permitida en el restringido club takfir si es para la yihad.

> Berria: Indrakeria > IRAK: MAS HOMOSEXUALES ASESINADOS MIENTRAS ESTADOS UNIDOS NIEGA QUE EXISTA UN PROBLEMA

  • Más homosexuales asesinados en Irak mientras EE. UU. niega que exista un problema
  • Dos Manzanas, 2009-04-05
Dos homosexuales más han sido asesinados en la barriada chií de Sader City, en Bagdad. Sus cuerpos sin vida fueron encontrados el jueves, y el hecho de que nadie los haya reclamado todavía apunta a que pudo tratarse de un crimen de honor perpetrado por su propia familia. Otros cuatro cuerpos sin vida, también de iraquíes asesinados por ser homosexuales, fueron encontrados enterrados el pasado mes en la misma barriada.

La caza del homosexual se habría vuelto especialmente virulenta en esta zona de Bagdad después de las repetidas condenas de la homosexualidad lanzadas por Sattar al-Battat, un clérigo chiíta local. Y es que la situación de los homosexuales en el Irak post-invasión es terrible, tal y como se describía en un post que publicábamos hace pocos días en el que recogíamos la denuncia de la organización Iraqi LGBT.

Denuncia que, por cierto, ha sido calificada como “completamente falsa” por John Fleming, un portavoz del Departamento de Estado de los Estados Unidos, que ha insistido en que “la homosexualidad hoy día no es un crimen en Irak” y ha manifestado que, en los casos de los ciudadanos que en la actualidad esperan una condena a muerte en ese país, ninguno lo hace en relación a su orientación sexual. Fleming ha llegado a expresar que, en su opinión, se trata de un tema “irrelevante” para los iraquíes. “Francamente, hay otros temas sobre los que están más preocupados, como la superviviencia básica y conseguir agua y comida. Es un lujo para el iraquí medio preocuparse por la homosexualidad”, ha dicho.