Mostrando entradas con la etiqueta Ideología de género. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ideología de género. Mostrar todas las entradas

2009/11/02

> Berria: Homofobia > BRAULIO RODRIGUEZ: "LA IDEOLOGIA DE GENERO HA SIDO PROGRAMADA PARA SER ACEPTADA PORQUE SI"

  • Monseñor Rodríguez, Primado de España: «La ideología de género ha sido programada para ser aceptada porque sí»
  • El arzobispo de Toledo y Primado de España, monseñor Braulio Rodríguez Plaza, ha denunciado que la implantación de la ideología de género ha sido «programada» en España para ser aceptada «porque sí, porque es "progresista" y científico». El prelado advierte a los padres para que estén atentos a lo que se enseña a sus hijos en las aulas.
  • Religión en Libertad, 2009-11-02 # Nicolás de Cárdenas
En un artículo publicado en la revista «Padrenuestro» que edita la propia diócesis, el arzobispo de Toledo realiza un análisis del convenio firmado el pasado mes entre la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA) y la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) en el que se comprometen, desde su particular visión, a «impulsar la educación afectivo sexual en los centros», «con diversos recursos sobre orientación sexual».

Monseñor Rodríguez Plaza asegura que «la ideología de género es algo que en la sociedad española ha sido programado para que sean aceptados sus postulados porque sí, porque es "progresista" y científico», aunque señala, «hay muchos millones de españoles que no estamos de acuerdo con esa visión del hombre y la mujer». El prelado también hace alusión al rechazo a que se llame «matrimonio» a la unión afectiva de personas del mismo sexo lo que para los postulados de la ideología de género es homofobia. Sin embargo, moseñor Rodríguez responde con nitidez: «En absoluto. No queremos discriminar, pero tampoco que se nos discrimine».

En el citado convenio se refleja el claro objetivo de que «los padres y las madres gays, lesbianas transexuales y bisexuales se asocien a las asocaciones de madres y padres de alumnos, para que la homosexualidad, la bisexualidad y la transexualidad no sean invisibles en el ámbito educativo». Ante esta postura, el Primado de España asegura que «entendemos los posibles problemas que puedan tener [...] y les respetamos, pero ese convenio de colaboración no debe llegar al ámbito de educativo presentando las cosas sólo desde un punto de vista y además obligatorio. Bastante es que tengamos que sufrir como legal la obligatoriedad de Educación para la Ciudadanía como asignatura».

Por último, monseñor Rodríguez Plaza advierte a los padres «que nada tienen que ver con CEAPA» a que «estén atentos» por si las actividades derivadas del convenio «invaden el ámbito de la escuela de forma obligatoria» ya que «ningún consejo Escolar, ningún director o directora de centro escolar tiene competencias para que en las escuelas se impartan enseñanzas obligatorias que los padres no quieren para sus hijos».

2009/10/08

> Berria: Eliza > UN ARZOBIZPO DENUNCIA QUE LA TEORIA DE GENERO ES HOMICIDA Y DESTRUYE LA FAMILIA

  • Arzobispo denuncia que la teoría de género es homicida y destruye la familia
  • ADN, 2009-10-08 # Juan Lara . EFE
El arzobispo emérito de Conakry, Robert Sarah, ha denunciado en el Sínodo la llamada "teoría de género", que separa el sexo biológico de la identidad masculina o femenina, afirmando que es "homicida", niega el diseño de Dios y destruye familia e introduce el aborto y la contracepción.

Sarah, que es el secretario de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, afirmó en el II Sínodo de Obispos para África que se celebra en el Vaticano que esa teoría es una "ideología extravagante" de Occidente, que se opone a la complementariedad antropológica ente hombre y mujer, al matrimonio, a la maternidad, a la paternidad, a la familia y a la procreación.

Agregó que esa teoría "irreal y descarnada que considera que la identidad masculina o femenina no es intrínseca a la persona, sino una construcción social" es contraria a la cultura africana, pero se está imponiendo y presionando a los legisladores para que aprueben leyes "que favorezcan el aborto y la homosexualidad".

"La ideología del genero desestabiliza el sentido de la vida conyugal y familiar que África ha custodiado hasta ahora", se quejó el arzobispo, que aseguró que en la cultura africana "el hombre no es nadie sin la mujer" y viceversa.

Sarah afirmó que la sociedad "necesita verdades en las relaciones" y que no puede haber paz, justicia y estabilidad en una sociedad "sin familia, sin padre y sin madre".

"África debe protegerse de la contaminación del cinismo intelectual de Occidente y nuestra responsabilidad pastoral es iluminar la conciencia de los africanos ante el peligro de esta ideología homicida", subrayó.

En esta sesión del Sínodo, comenzado el 4 de octubre y que se prolongará hasta el 25 de octubre, intervino el cardenal Ennio Antonelli, presidente del Consejo Pontificio para la Familia, que en la misma línea que Sarah denunció "los desechos tóxicos espirituales que Occidente está exportando a África", entre los que incluyó la "banalización del aborto", y la teoría del género.

Antonelli manifestó que esa teoría está siendo difundida en los centros de salud reproductiva, con la colaboración de los gobiernos locales y asociaciones incluso eclesiales, "que no se dan cuenta de las implicaciones antropológicas, éticamente inaceptables".

El arzobispo de Fianarantsoa (Madagascar), Fulgence Rabemahafaly, que puso el acento sobre la violencia en el seno de las familias, que consideró "intolerable".

Aseguró que los hijos son "instrumento de paz", pero advirtió de los hijos "demasiados consentidos", en lo que coincidió con el obispo de Port Louis (Isla Mauricio), Maurice Piat, que dijo que los hijos "capturados por la sociedades de consumo" acaban siendo fuentes de profundo sufrimiento para los padres.

Piat manifestó que la "modernidad" está sacudiendo a las familias y a los canales tradicionales de transmisión de valores, que deben ser sostenidos, según precisó.

En esta sesión intervino también el cardenal Jean Louis Taura, presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso, que denunció la penetración de las sectas en África (provenientes de EEUU y Brasil, especialmente) e invitó a los prelados a cuidar con esmero la transmisión de la fe en el contexto cultural africano.

En ese sentido, el obispo de Maradi (Burkina Faso), Ambroise Ouedraogo, subrayó que el diálogo entre cristianos y musulmanes es "necesario y urgente" para poner fin a los conflictos, guerras y violencias que padecen amplias zonas africanas".

El arzobispo Tarcisius Ziyaye, de Blantyre (Malawi) se refirió a la participación de católicos en conflictos étnicos y denunció que muchos de ellos están implicados en casos de corrupción.

Un día más la pobreza del continente fue denunciada, en esta ocasión por el obispo de Kumbo (Camerún), George Nkuo, que dijo que África posee "casi todo lo que sirve para ser el continente más rico del mundo" y que para lograrlo es necesario que haga como Europa o América "aplicar a la agricultura nuevos descubrimientos de la ciencia.

El superior general de la Sociedad de las Misiones en África, Kieran O'Reilly, se quejó de que África es tratada de manera inadecuada por los medios de comunicación, que sólo informan de las malas noticias, creando la imagen de que es un continente en crisis permanente.

> Berria: Eliza > LA "IDEOLOGIA DE GENERO", DESECHO TOXICO QUE SE EXPORTA HACIA AFRICA

  • "Deshechos tóxicos espirituales", exportados hacia África
  • Ideología de género y el relativismo
  • Zenit, 2009-10-08 # Carmen Elena Villa . Ciudad del Vaticano
El continente africano es cada vez más vulnerable a los "deshechos tóxicos espirituales" que importa especialmente del primer mundo, tal como manifestó el Papa Benedicto XVI durante su homilía el pasado domingo en la eucaristía inauguración del Sínodo de África.

Esto, a pesar de que el catolicismo está bien representado en los parlamentos de los países africanos (22 % de parlamentarios, si se tiene en cuenta que un 9% de la población total de África es católica).

Sobre estos temas intervinieron de manera especial en la mañana de este jueves en al aula del Sínodo el cardenal Ennio Antonelli, presidente del Consejo Pontificio para la Familia, y monseñor Philippe Ouédraogo, arzobispo de Ouagadougou (Burkina Faso).

El Papa no estuvo presente durante la sesión de mañana debido a que recibió a Mahmoud Abbas, presidente de la Organización para la liberación de Palestina y de la Autoridad Nacional Palestina.

Ideología de "género"
El cardenal Antonelli manifestó su preocupación al constatar que en África la "ideología de género" comienza a infiltrarse de manera "muy camuflada" en las asociaciones, "en los ambientes gubernamentales y también en algunos ambientes eclesiales del continente africano".

Las diferencias entre el varón y la mujer no corresponden --afirman los partidarios de la ideología de género-- a una naturaleza "dada"; sino que serían meras construcciones culturales "hechas" según los papeles y estereotipos que en cada sociedad se asignan a los sexos.

El cardenal italiano aclaró que los agentes que aplican estas ideologías parten de problemas reales a los que resulta necesario poner remedio, "como las injusticias, las violencias que sufren las mujeres, la mortalidad infantil, la malnutrición, el hambre, los problemas de vivienda y trabajo".

Ahora bien, aseguró que las soluciones que ofrecen "resultan ambiguas en sus nuevos significados antropológicos".

Citó el ejemplo del derecho a la igualdad entre hombres y mujeres, el cual no siempre es visto como la dignidad que tienen cada uno de ellos, sino como la irrelevancia que se le da a la diferencia entre ambos sexos buscando una uniformidad de todos los individuos "como si fueran sexualmente indiferenciados", provocando una "equivalencia de todas las orientaciones y comportamientos sexuales".

Una visión errada de libertad que pretende que "cada individuo tiene derecho a actuar libremente (y eventualmente a madurar) sus elecciones según sus deseos y preferencias".

Señaló que la libertad de la mujer no significa sólo emancipación o competencia, rivalidad o antagonismo, sino vivir la complementariedad con el hombre.

Esta ideología se difunde en programas de salud sexual y reproductiva que busca la colaboración del gobierno y de las asociaciones locales, incluso eclesiales, "que generalmente no se dan cuenta de sus implicaciones antropológicas, éticamente inaceptables".

El purpurado concluyó su intervención exhortando "a la vigilancia" a instituciones que cuidan los sacerdotes, seminaristas, religiosos las organizaciones de Cáritas y otros operadores pastorales laicos.

Tiranía del relativismo
Por su parte monseñor Philippe Ouédraogo, arzobispo de Uagadugu (Burkina Faso), afirmó que otro de los "residuos tóxicos" que llegan a África es la imposición del "pensamiento único", regido solamente por la ley del libertinaje y el relativismo moral.

"El ruido mediático que organizaron los medios de comunicación en el viaje del Santo Padre a Camerún y a Angola en el mes de marzo constituye un ejemplo patético", agregó el prelado.

"Programas dirigidos a personas de habla francesa, tanto europeos como africanos hacen creer que las religiosas y los religiosos africanos, estudiantes o misioneros en Roma o en otros lugares de Europa viven de la mendicidad y de la prostitución, abandonados por el Vaticano y las congregaciones religiosas".

Y concluyó su intervención afirmando que "los africanos no pueden usar la violencia para combatir el imperialismo y la tiranía del pensamiento único".

"Sin embargo les pedimos un poco de moderación y prudencia, de respeto y tolerancia, y sobretodo de honestidad intelectual detrás de la expresión de sus ideas", pidió el prelado.

2009/03/02

> Iritzia: Nicole Muchnik > LA IGLESIA Y LA PERSECUCION

  • La Iglesia y la persecución
  • La reiteración en el ostracismo de los homosexuales evoca las persecuciones de los infieles
  • El País, 2009-03-02 # Nicole Muchnik • Periodista y pintora
Hace algunos siglos, la Iglesia dirigía su atención al problema, diríase poético, del sexo de los ángeles. ¿Tiene hoy Benedicto XVI algún problema con el sexo de los mortales?

Nadie en su sano juicio espera que el Papa aliente la libertad sexual de los gays y las lesbianas, se sienta cómodo con los travestis o firme un manifiesto en favor del Orgullo Gay. No obstante, su toma de posiciones sobre estos asuntos, unas ampliamente difundidas, otras prácticamente desapercibidas, dan que pensar.

El reciente llamamiento del Vaticano a boicotear la despenalización universal de la homosexualidad propuesta el 18 de diciembre por 66 países es clara en su argumentación. Según L'Osservatore Romano, órgano de prensa del Vaticano, para el arzobispo Celestino Migliore, observador permanente de la Santa Sede en la ONU y autor del llamamiento al boicot, el documento presentado "va más allá". Según Migliore, los autores de la proposición no se preocupan sólo de "condenar toda forma de violencia contra los homosexuales", sino que buscan "cancelar la diferencia entre sexos". El diario católico lo explica así: "Lo que este documento promueve es la ideología de la identidad de género y de la orientación sexual".

Ya en 2000 y en 2004, Joseph Ratzinger, como jefe de la Congregación de la Doctrina de la Fe, había afirmado que "la inclinación particular de la persona homosexual constituye una tendencia, más o menos marcada, a un comportamiento intrínsecamente malo desde el punto de vista moral". El entonces cardenal y futuro Papa también había afirmado que la transexualidad no existe sino como "un trastorno mental".

Y menos de dos meses antes de morir, Juan Pablo II había estimado que el matrimonio homosexual forma parte de "una nueva ideología del mal".

Esta reiteración en el ostracismo de los homosexuales no puede sino recordar las viejas persecuciones de todo tipo de infieles. Desde la separación del judaísmo y el cristianismo y el consiguiente paso desde un cristianismo primitivo judaizado a la instauración de una Iglesia católica, apostólica y romana, esta institución no ha cesado de perseguir a todo tipo de cristianos y no cristianos, cátaros, albigenses, relapsos, apóstatas y tantos otros. En una palabra, todo lo que no respeta el dogma de la Santa Iglesia o, más banalmente, lo que ésta quiere erigir como norma.

Es innegable que sobre la religión católica pesan muchas amenazas. La ciencia, desde luego. Desde Galileo hasta la biología moderna, pasando por Darwin y sus descubrimientos sobre la evolución de las especies, la ciencia le plantea rompecabezas permanentemente. Y desde hace menos tiempo, la escasez de vocaciones sacerdotales, la deserción de las Iglesias y hasta la competencia de las demás religiones del mundo -musulmana, protestante o budista, esta última considerada por muchos más adecuada a nuestras sociedades liberales avanzadas- contribuyen sin duda a su declive.

Pero he aquí que el papa Benedicto XVI encuentra una nueva razón para intentar levantar cabeza en la corriente de estudios de género, unos estudios que consisten en la búsqueda de una explicación de las desigualdades sociales entre hombres y mujeres y de la dominación de un sexo por el otro.

Es así que, el 22 de diciembre de 2008, durante la sesión tradicional de presentación de votos de felicidad a la Curia romana, Benedicto XVI declaró: "Lo que a menudo se expresa y se entiende por género se resuelve en definitiva en la autoemancipación del hombre respecto de la creación y del Creador. El hombre quiere construirse él solo y decidir, siempre y exclusivamente él solo, acerca de lo que le atañe. Pero de esta manera vive contra la verdad, contra el Espíritu creador".

El Papa agregó en esa ocasión: "Si las forestas tropicales merecen nuestra protección, el hombre no la merece menos".

Así que ya no es únicamente la familia la que corre hoy un riesgo, sino el mismísimo hombre.

Sobre el nuevo problema planteado por los estudios de género, vale la pena recordar que la última declaración del Papa evoca las precedentes. Por ejemplo, en la Carta a los Obispos de 2004, dirigida a la Congregación de la Doctrina de la Fe y aprobada por Juan Pablo II, en la que el asunto de la mujer y de la homosexualidad se halla ampliamente comentado, Joseph Ratzinger escribía: "La mujer, para ser ella misma, se yergue como rival del hombre... La dimensión puramente cultural llamada género se acentúa al máximo. Semejante antropología ha hecho que se sitúe en un mismo plano la homosexualidad y la heterosexualidad".

Esta intrusión de la Iglesia en las disciplinas universitarias ha sido señalada, entre otros, por Jean-François Staszak, director del Departamento de Geografía de la Universidad de Ginebra: "Razonablemente no es posible creer y hacer creer que si los niños van vestidos de azul y las niñas de rosa, y si hay tan pocas mujeres en puestos directivos, todo ello es fruto de una voluntad divina".

Amén de su fina ironía, Staszak encuentra inquietante que la Iglesia condene de nuevo una disciplina científica aduciendo que es una amenaza para la religión.

2009/01/04

> Iritzia: Juan Manuel de Prada > DERECHOS HUMANOS (Y II)

  • Derechos Humanos (y II)
  • XLSemanal, 2009-01-04 # Juan Manuel de Prada
Occidente –observábamos en un artículo anterior, a la vez que reclama el cumplimiento de los derechos humanos a otras naciones, se niega a definir objetivamente el contenido de tales derechos; se niega, incluso, a reconocer la existencia de una «naturaleza humana». Los redactores de la Declaración consideraban que la igualdad es la idea central del Derecho; y, aceptado que todos los seres humanos son iguales por naturaleza, se aceptaba que la naturaleza humana tiene algo que puede conocerse y que siempre y en todo lugar es lo mismo. Pero hoy se desprecia la idea de que exista una naturaleza humana y de que se la pueda conocer a través de la razón. Se defiende, a cambio, el constructivismo, que no es específicamente una ideología política (aunque tiene implicaciones políticas: del constructivismo nace, por ejemplo, la ideología de género, omnipresente en el bodrio llamado Educación para la Ciudadanía), sino más bien una postura relativista extrema, según la cual cada individuo puede configurar a su antojo su propia naturaleza, liberándose de supuestos roles culturales y sociales.

Si los derechos humanos pueden ser modificados por conveniencia política o interés particular, ¿cómo podemos esgrimirlos como modelos para otros? En una sociedad multiétnica y plurirreligiosa, la única base para los valores comunes reside en los derechos humanos; si estos derechos no se definen de manera clara, caeremos en un estado de anarquía ética. Pero hoy nos hallamos inmersos en un proceso feroz de redefinición de los derechos humanos. Así, por ejemplo, el «derecho a la vida», piedra angular de la Declaración, se conculca a través de códigos legales que admiten el aborto. El derecho al matrimonio «para todo hombre y mujer» que se contiene en la Declaración se desvirtúa mediante la legalización de matrimonios de igual sexo. El derecho del niño a conocer a sus padres naturales y a ser criado por ellos (o, en su defecto, por los padres adoptivos que restauran sus vínculos de filiación) se conculca cuando los niños ‘nacen’ de donantes anónimos. La Declaración proclama el derecho de la madre y el hijo a recibir una protección social especial, pero la maternidad es fuente de discriminación en los mercados laborales. También proclama, en fin, el derecho a practicar la religión de forma pública, pero el laicismo rampante está obsesionado en relegar su práctica a esferas privadas. Y así podríamos seguir, hasta comprobar que no hay derecho humano que no esté siendo desnaturalizado.

Vemos, pues, cómo triunfa el subjetivismo más absoluto –por no decir el nihilismo– en la configuración de los derechos humanos. Puesto que no hay naturaleza humana precisa, tampoco puede haber derechos humanos precisos, de modo que serán los que determinemos en cada momento, como resultado de un proceso político. Quienes propugnan una definición objetiva de los derechos humanos son tachados de fundamentalistas; y, puesto que no hay un modelo para definir el derecho, el poder mismo se convierte en derecho. Ya no hay una racionalidad ética; es el voto de la mayoría el que en cada coyuntura determina lo que es justo o injusto. Nos hallamos, en definitiva, ante la emergencia de un nuevo totalitarismo, aunque esta vez –a diferencia de los totalitarismos clásicos, tan ceñudos y despóticos– se disfrace de aritmética parlamentaria y filantropía. La satisfacción de apetencias, anhelos, pulsiones, incluso caprichos, convenientemente disfrazada con los ropajes de la emotividad, se erige en coartada para la formulación de nuevos derechos. De los cuales, además, quedan excluidos los nonatos, los ancianos, los enfermos, porque son débiles; esto es, ‘menos humanos’.

Esta desnaturalización de los derechos humanos es, en el fondo, el triunfo de un nominalismo radical. No puede haber –se nos dice– conocimiento de la esencia de las cosas sino a través del nombre que les asignamos. Basta, pues, que cambiemos el nombre de las cosas para que las cosas que existían dejen súbitamente de existir. ‘Familia’, por ejemplo, ya no significa nada en sí mismo, sino lo que nosotros queramos designar como tal. Y el aborto, que antes considerábamos un crimen execrable, podemos configurarlo como sacrosanto derecho, si nos conviene. Terminaremos como empezábamos, citando la Política de Aristóteles: «Las verdaderas formas de gobierno son aquellas en las que el individuo gobierna con la aspiración del bien común; los gobiernos que se rigen por intereses privados son perversos». Y pervierten todo lo que tocan, empezando por los derechos humanos.