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2009/10/20

> Berria: Hezkuntza > AUSTRALIA: UN COLEGIO PROHIBE A SU ALUMNADO LOS ABRAZOS DURANTE EL RECREO

  • Un colegio australiano prohíbe a sus alumnos los abrazos durante el recreo
  • EcoDiario, 2009-10-20 # EFE
Un colegio australiano de primaria ha prohibido a los alumnos de uno y otro sexo darse abrazos y otras muestras de afecto para sentar un buen ejemplo ante los estudiantes de menor edad, según informa hoy martes la prensa local.

La medida ha sido adoptada por el colegio Largs Bay, de la ciudad de Adelaida, después de que la dirección del centro se percatara de que en el patio eran abundantes las parejas de niños y niñas, de entre 11 y 12 años, que se abrazaban tras la vuelta de sus vacaciones.

Algunos padres, que fueron quienes se pusieron en contacto con la prensa local para denunciar la decisión de la dirección del colegio, han considerado "excesivamente estricta" la medida, e incluso se han planteado sacar a sus hijos de ese centro en el que "una muestra de cariño conlleva un castigo".

2009/07/19

> Iritzia: Arturo Pérez-Reverte > CON LENGUA O SIN LENGUA

  • Con lengua o sin lengua
  • XLSemanal, 2009-07-19 # Arturo Pérez-Reverte
Me gusta el centro de Madrid. Es mestizo y cosmopolita: una especie de legión extranjera donde cualquiera puede enrolarse. Es ésta una ciudad bronca, generosa, con una potencia cultural extraordinaria que quisieran para sí otras urbes que van de modernas. Es cierto que casi todos los lugares castizos que amaba han dejado de serlo. En vano busco la huella de Felipe y Mari Pepa, o la de esos pícaros que encarnó en el cine el gran Tony Leblanc por los años 50. Tampoco del Madrid elegante –Pasapoga, Chicote, Fuyma– queda apenas rastro, y el chotis famoso de Agustín Lara dejó de tener sentido. Sin embargo, pasear por el centro es una experiencia intensa de la ciudad, la Europa que representa, el mundo que, para bien o para mal, nos pertenece y espera. No digo que este Madrid me guste más que el otro. Desde luego que no. Falta educación y sobran maneras bajunas. Pero es lo que hay, y lo que queremos que haya. Como tal debo aceptarlo, considerando sus virtudes y ventajas. De lo que no cabe duda es de que se trata de un Madrid más luminoso, justo y libre. Vaya una cosa por la otra.

Pienso en ello mientras camino por la acera de la Gran Vía. Hay allí dos viejos roqueros cubiertos de tatuajes, habituales del sitio. También lumis variopintas, un negro que toca el saxo, un limpiabotas mejicano –el rey del brillo, afirma el cajón– y una librería que sigue viva y llena de gente. Frente a un semáforo en rojo se abraza una pareja. Son dos hombres jóvenes. Lo hacen con mucha naturalidad y afecto. Con ternura. Uno le pasa una mano por la nuca al otro, acariciando su cabello. No hay en ellos nada de extravagante, o escandaloso. La actitud es propia de una pareja cualquiera, heterosexual o no. Otra cosa sería –mis reflejos son viejos y automáticos, qué remedio– dos pavos metiéndose la lengua y sobándose sin recato. Eso lo estimaría tan desagradable como si lo hicieran un pavo y una pava. No por cuestiones morales, sino por simple estética. Hay momentos y lugares para cada cosa. Creo. Por eso no me agradan los que se magrean excesivamente en público, sean hombres, mujeres, pareja convencional o pareja de la Guardia Civil. Me parece una falta de consideración. Una ordinariez propia de gentuza.

Hay a mi lado un fulano que mira a la pareja con cara de desagrado y luego se vuelve hacia mí, como buscando complicidad. No dice nada, pero es evidente lo que piensa. Menudo espectáculo, etcétera. En ésas el semáforo se pone en verde, todos seguimos adelante, y me quedo con la inquietud de si el que me miró se lleva la impresión de que comparto su enfoque del asunto. Me habría gustado contarle algo personal. Un recuerdo de juventud: parque de ciudad mediterránea y pareja de dieciséis o diecisiete años, chico y chica sentados en un banco, ella con la cabeza apoyada en el hombro de él. Y en ésas, un guarda jurado de los de antes, con bandolera de cuero y chapa dorada, parándose delante para darles la bronca por la actitud. El representante de la autoridad, o sea. El esbirro estúpido de un sistema hipócrita regido por curas que tonteaban con niñitos en el cole y por espadones de comunión diaria, casados con loros resecos que meaban agua bendita, ganándose el sucio jornal de la decencia a costa de dos chicos sentados en un banco. «A ver si tenemos posturas más decentes», fueron las palabras exactas de aquel cerdo vestido de pana marrón. Y cuando –ella, avergonzada, mantenía el rostro oculto en el hombro de él– el jovencito se encaró con el guarda diciendo que la chica estaba mareada y se apoyaba por eso, el otro, chulesco, perdonavidas, con esa insolencia que los mierdas con autoridad suelen mostrar ante los más débiles, respondió: «Pues en cuanto se espabile, largo de aquí. Y ligeritos». Y aquel muchacho, que cuarenta años después todavía recuerda aquello con impotencia y rubor, lamentó no tener edad suficiente para levantarse y, con alguna garantía de éxito, intentar romperle la cara a ese hijo de puta.

Calculo ahora, recordando, la suerte que habrían corrido entonces los dos hombres jóvenes abrazados del semáforo. La que corrieron tantos por menos de eso, a manos de representantes de la autoridad, de guardas jurados y guardias ejemplares, custodios celosos de la moral y las buenas costumbres. Cuánto sufrimiento y cuánta amargura irreparables. Cuánta injusticia. Por eso merece la pena lo ganado desde entonces, a cambio de otras cosas, buenas o malas, que se quedaron en el camino. Con miserables como el del parque dedicados hoy –por desgracia, nunca faltarán voluntarios para delatar o reprimir a otros– a menesteres menos evidentes y grotescos. Así que, concluyo, bendito sea este Madrid donde pueden abrazarse dos jóvenes en la calle sin que un sicario a sueldo del obispo o el comisario de turno los importune con su vileza insolente. Puestos a elegir entre esto y aquello, incluso violentando las buenas maneras, prefiero verlos meterse la lengua. Hasta dentro.

2009/02/18

> Berria: Afektibitatea > REINO UNIDO: ZONA LIBRE DE BESOS

  • Zona libre de besos
  • ABC, 2009-02-18 # Emili J. Blasco • Londres
Además de las zonas de fumadores y de no fumadores, las estaciones y los aeropuertos podrían incorporar áreas para «besadores y no besadores» si es que la curiosa experiencia puesta en marcha en una pequeña localidad inglesa se demuestra efectiva. Dificilmente se seguirá el ejemplo de Warrington, cerca de Manchester, pero sus autoridades creen que de esta forma resuelven un problema local: las aglomeraciones de tráfico a las puertas de la estación.

Desde el pasado viernes, curiosamente el día previo a San Valentín, un letrero con dos cabezas a punto de besarse, enmarcadas en un disco de prohibición, indica la zona donde las parejas no pueden entretenerse en despedidas, porque demoran las salidas de los taxis o ralentizan la entrada y salida de coches del aparcamiento. Para despedirse como el amor les dicte, las parejas tienen reservada una zona próxima en la que pueden abrazarse el tiempo que quieran.

Idea de la Cámara de Comercio
El establecimiento de la normativa del «no-kissing» ha sido idea de la Cámara de Comercio de Warrington, que se ha inspirado en una iniciativa experimentada hace años cerca de Chicago. Quienes no respeten la orden no serán multados, pero las autoridades locales insisten en que, aunque en todo esto hay mucho de buen humor, quienes acuden a la estación Warrington Bank Quay no deben tomárselo a broma.

La medida se ha adoptado tras la remodelación de las instalaciones, llevada a cabo para acoger el paso de un tren rápido que hace la ruta Londres-Glasgow. Operado por Virgin Trains, empresa que ha financiado parte de las obras, el Pendolino ha atraído a viajeros de la zona y la estación ha pasado a tener un gran ajetreo.

El público se lo ha tomado con división de opiniones. A algunos la propia estética de los letreros les ha hecho gracia, pero para otros es una prohibición más en un país en el que sobran unas cuantas. «La gente tiene derecho a despedirse», protesta una mujer de 38 años.

El presidente de la Cámara de Comercio de Warrington, Colin Daniels, ha justificado la novedad indicando que se trata de una estación «muy congestionada y lo que queremos es que la gente llegue aquí, deje a alguien y siga adelante, sin causar retrasos». «Con esos letreros de «no-kissing» estamos diciendo que no queremos que la gente se bese justo en la salida de la estación. Si quieren entretenerse lo pueden hacer en la «kissing zone», donde hay sitio para aparcar», añadió.

El personal de la estación, según Daniels, no actuará de modo rígido, pero «es importante que la gente observe la prohibición; puede parecer frívolo, pero hay un mensaje serio en todo ello».

2009/02/17

> Berria: Afektibitatea > REINO UNIDO: PROHIBIDO BESAR

  • Prohibido besar
  • BBC Mundo, 2009-02-17
En una estación de tren existe infinidad de carteles que indican a sus usuarios cómo deben comportarse. "No se debe fumar", "Prohibido tirar basura", "No cruce la raya amarilla"... Sin embargo, "Prohibido besarse" no es una de las señales más comunes.

Excepto para los usuarios de la estación Warrington Bank Quay, en las afueras de Londres, a quienes se les prohibió despedirse de sus parejas con un beso en la entrada de la estación.

La queja vino de los taxistas, pues los enamorados obstaculizaban la zona de descarga con sus besos en medio de la vía.

"Son una molestia. Les tocamos la bocina y les decimos que se vayan a otro lugar porque hay una multa de 30 libras", le comenta a la BBC Terry Ellis, un taxista que no tiene tiempo para romanticismos.

"Área para besos"
La compañía de trenes que administra la estación de Warrington gastó varios millones de dólares reacondicionando el lugar, que incluye carteles con dos siluetas besándose y el círculo rojo universal con la raya al medio que indica restricción.

Como ocurre con los fumadores, las parejas que tengan mucha necesidad de besarse, lo podrán hacer en el "Área para besos" ubicada en el estacionamiento de la estación.

"No veo por qué tienes que ir a un lugar ya determinado para besar a tu novio", se queja Rebecca Shaun. "Creo que si quieres decirle adiós a tu ser querido, no debería existir un único lugar donde hacerlo".

Shaun y su novio, Nathan Taylor, acaban de utilizar el "Área para besos". Todavía agarrados de la mano, Taylor le dice a la BBC que si quiere a su novia, "debería tener derecho de besarla en cualquier lugar".

Si bien la idea de prohibir besarse puede sonar novedosa. Los encargados de la estación de tren no son los pioneros, pues fue en la ciudad estadounidense de Chicago donde primero se restringió el beso a los enamorados.

> Berria: Afektibitatea > REINO UNIDO: PROHIBEN LOS BESOS DE DESPEDIDA EN UNA ESTACION DE TREN

  • Prohíben los besos de despedida en una estación de tren
  • Para evitar el retraso de los trenes
  • Terra, 2009-02-17
Los responsables de la estación de tren de Cheshire, Reino Unido, han decidido tomar una solución drástica a los continuos retrasos en la salida de los trenes ocasionadas por las efusivas despedidas de los pasajeros.

Según el 'Daily Mail', desde hace unos días un cartel de 'Prohibido besarse' deja claro a los viajeros que deben hacer sus despedidas menos pasionales y efusivas.

La consigna es que hay que controlar las muestras de cariño: en lugar de besos en la boca, un buen apretón de manos debe ser suficiente.

Una zona situada en la parada de taxis de la estación de Warrington Bank será el único sitio en el que los besos estarán permitidos. Los habitantes son escépticos ante el seguimiento de una medida, cuanto menos, extravagante.