2009/03/09

> Berria: Hezkontza > C. VALENCIANA: UN JUEZ IMPIDE A DOS GAYS CASARSE PORQUE CREE QUE ES MATRIMONIO DE CONVENIENCIA

  • Un juez impide a dos gays casarse porque cree que es un matrimonio de conveniencia
  • Jesús Cano y Juan Suárez son pareja, viven juntos y quieren formalizar su relación con una boda, pero el hecho de que Juan sea argentino ha complicado el proceso. El juzgado observa "incongruencias" en los datos sobre el domicilio
  • Levante, 2009-03-09 # Jessica F. Peña • Valencia
Jesús Cano y Juan Suárez son pareja, viven juntos y quieren formalizar su relación con una boda, pero el hecho de que Juan sea argentino ha complicado el proceso. Ambos comenzaron los trámites para casarse en julio del año pasado pero un juez les denegó la autorización al considerar que se trataba de un posible matrimonio de complacencia, dadas "las incongruencias" en las declaraciones que prestaron en sus entrevistas.

El hecho de que uno de los cónyuges sea extranjero hizo que se tomaran unas precauciones especiales en la tramitación por si el suyo pudiera ser un matrimonio de conveniencia. "Pero nosotros nos queremos, vivimos juntos y queremos casarnos... es una lástima que por un error en la comprensión de nuestras declaraciones se nos haya denegado esta posibilidad", recalcó Jesús Cano.

El ministerio Fiscal manifestó en el auto que es "comprensible" cierto desconocimiento "en una pareja que presuntamente no ha hecho más que iniciar una vida en común, pero no es posible que existan discrepancias en lo obvio". El problema es que ambos residían en la calle Concordia de Quart de Poblet, donde desde el principio vivía Juan, pero no se pudo empadronar en esta dirección porque su casero no le hizo un contrato "por ser extranjero".

Por ello, "y para poder tener la tarjeta sanitaria", estaba empadronado en casa de su ex novio. Lo mismo hizo Jesús cuando se mudó a la calle Concordia: inscribirse en casa de la ex pareja de Juan, consciente de que uno de los requisitos para poder casarse es que los dos cónyuges estén empadronados en la misma dirección. "Durante la entrevista que nos hicieron no entendieron esta cuestión e interpretaron que lo hacíamos para poder casarnos y que le dieran a él el permiso de residencia", aclaró Jesús. De hecho, en el auto del juez se indica que la pareja "no se pone de acuerdo en cuándo se inició la convivencia y si previamente habían vivido en otro domicilio juntos". Además, el juez estima que parece "sumamente extraño" que los prometidos "no se pongan de acuerdo en un dato tan importante como si estaban viviendo juntos en el piso las tres personas, dos o solamente una". Por eso, el juez de Primera Instancia afirmó que estos datos "permiten inferir que se está ante un matrimonio de complacencia y por lo tanto, nulo de pleno derecho".

Sentencia recurrida
Jesús y Juan han recurrido esta decisión por considerar que se trata de "discriminación respecto de las parejas heterosexuales" porque "no hemos incurrido en ningún otro indicio que hiciera pensar que el matrimonio no fuera real".

En su alegación, la pareja señaló que el juzgado "en ningún momento ha aportado pruebas suficientes como para romper la presunción de consentimiento válido en derecho para poder contraer matrimonio" y tampoco "ha esgrimido razón alguna de que se pueda sustentar la intención de contraer matrimonio fraudulento".

Juan y Jesús insisten en que "no nos han hecho un seguimiento, no han hablado con nuestras familias ni amigos" y, a su juicio, interpretaron mal la maraña de domicilios. "Existe consentimiento por ambas partes para contraer matrimonio, no se acredita que existe fraude en dicho consentimiento porque la policía que efectuó la entrevista no acabó de entender lo que los cónyuges manifestaron al respecto de sus domicilios", agregaron los novios en su recurso.

Mientras esperan que el juez les dé por fin la autorización para poder casarse, continúan conviviendo en el nuevo domicilio de Quart de Poblet, en la calle Numancia, en cuyo contrato de alquiler constan los dos. "Tenemos un proyecto en común y un bar en Valencia", del que Juan Suárez es el dueño y el administrador legal es Jesús Cano. "Nuestro matrimonio es por amor", concluyeron.

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