2009/05/15

> Berria: Argitalpenak > "HOMOFOBIA: UNA HISTORIA", UN ENSAYO SOBRE "EL ULTIMO PREJUICIO ACEPTABLE"

  • “Homofobia: una historia”, un ensayo sobre “el último prejuicio aceptable”
  • Byrne Fone hace un recorrido acerca de esta forma de aversión
  • La Jornada, 2009-05-15 # Ricardo Solís
Una atractiva novedad editorial llega a librerías, aunque tal vez valga más decir que se trata de un texto necesario, por más de una razón. El libro en cuestión es "Homofobia: una historia" (Océano, 2009), del investigador norteamericano Byrne Fone (catedrático de la City University of New York y una autoridad en esta área de estudios), en el que –a lo largo de más de 600 páginas– se hace un recorrido a través de fuentes históricas sobre esta forma de aversión que, no sin un poco de velada ironía, el autor bautiza como “el último prejuicio aceptable”.

En esta historia del prejuicio, Fone detalla muchas de las acusaciones que ha sufrido la homosexualidad, incluso la de provocar o atraer catástrofes naturales o epidemias como castigo divino. Aquellos sobre quienes ha pesado el apelativo de sodomitas han sido acusados a lo largo del tiempo de amenazar a la familia, al Estado, al orden natural y a la propia supervivencia de la raza humana.

Así, la homofobia con frecuencia no puede desligarse de otros prejuicios, como el racismo o la xenofobia, por ejemplo. Y las reacciones hostiles hacia los hombres que practican “el amor que no se atreve a decir su nombre” (para seguir la cita del poema de Lord Alfred Douglas) pueden estar relacionadas con actitudes sexistas hacia las mujeres. Si los hombres normalmente desprecian a las mujeres porque les atribuyen el ser “débiles”, “irracionales” o “inferiores”, también pueden despreciar a aquellos hombres que –según su punto de vista– se comportan “como mujeres”.

Fone comienza su recorrido analítico desde la Antigüedad (cuando ni siquiera el término existía). Sin embargo, nos recuerda que en las civilizaciones griega y romana, la unión y el amor entre miembros del mismo sexo se practicaron sin prejuicios morales, ni religiosos (incluso ciertas prácticas determinadas se consideraban “saludables” en términos formativos, por ejemplo), aunque sí se desestimaban ciertas clases de unión o algunas conductas que merecían la crítica o la abierta desaprobación (el caso –por ejemplo– del “cambio” de postura de Platón, de El Banquete a Las Leyes, resulta ilustrativo y sus consecuencias fueron visibles en el futuro), a lo que debe sumarse la limitada base histórica documental y los vicios interpretativos consecuentes.

El autor considera que la narración bíblica de la salida de Sodoma por parte de Lot y su familia, es la fuente primaria fundamental de la prohibición de la homosexualidad hasta nuestros días, aunque ésta se base en la sesgada interpretación de carácter sexual de un verbo en arameo y sin atender a cuestiones históricas de mayor peso.

Con la consolidación del cristianismo se acentuó el encono contra los homosexuales, pero no fueron sólo las instancias religiosas las que fomentaron, difundieron y apoyaron la homofobia, otras instituciones (legales, políticas, morales y filosóficas) alentaron un fenómeno que, hoy día, no deja de provocar juicios y acciones lamentables.

En su extenso ensayo, Fone enumera numerosos ejemplos que refieren la burla y el desprecio en contra de los homosexuales y hechos todavía más graves, como la persecución y el homicidio del los que han sido víctimas por centurias (además de hacer hincapié sobre cómo evolucionaron también los marcos normativos que condenaron estas conductas e impusieron penalidades que llegaron a la pena de muerte, en muchos casos).

Al concienzudo estudio no escapa el revisar las diferentes tradiciones culturales a través de las épocas. De este modo, es posible atestiguar cómo se fueron transformando algunos prejuicios culturales y la manera como operaron y sirvieron de pretexto para la descalificación política o la franca eliminación de un adversario (así se tratara de un individuo o nación).

Pero, claro, a pesar de lo exhaustivo de la investigación, el libro adolece de fallas, algunas de ellas muy notables. Por ejemplo, así se considere lógico en alguna medida, Fone limita a un solo capítulo breve el desarrollo de la homofobia durante el proceso de conquista y colonización del continente americano, algunas referencias bibliográficas quedan en la mera mención o el plumazo obligado, y sus ejemplos (cuando en otras secciones del volumen hace gala de abundancia de citas) son –cierto– de contundencia, pero muy pocos y breves.

Pero, aunado a lo anterior, hay dos errores gravísimos del autor que no deben pasarse por alto. En primer lugar, confunde la batalla de Poitiers y la ubica en Tours, y después cita de manera equivocada la Eneida, al referir una escena del rapto de Ganimedes inexistente en el texto de Virgilio (donde el nombre se menciona una sola vez).

En contraparte, abunda en la tradición de lengua inglesa, su detallismo se acentúa al hablar del periodo de la Ilustración, el caso de Gran Bretaña o el desarrollo del prejuicio en Estados Unidos. Por supuesto, esto no afecta a la variada riqueza informativa que deja traslucir y la habilidad con la que se entrelazan las motivaciones ancestrales, los dogmas religiosos, el avance científico y, muy especialmente, las artes (de manera particular la literatura, tanto de ficción como testimonial).

Ahora, es asimismo valioso que Fone se detenga en revisar también las transformaciones sucesivas que sufre la manera en como se mira a sí mismo quien ha apostado por las prácticas homoeróticas en lo amoroso y lo sexual (esto último, clave) pero, más aún, el modo como este proceso desemboca en la participación activa en la esfera de lo social y lo político.

Fone, de igual forma, no olvida tampoco que la condena incluye el amor lésbico y el volumen abunda también en precisiones por lo que toca a este campo en específico, dado que ha sido visto, estudiado e interpretado bajo un punto de vista que no descarta sus singularidades.

El autor busca probar con este ensayo que la homofobia es un prejuicio “inventado” y fomentado por diferentes grupos e instituciones. Y, además, que se trata de un prejuicio que se fundamenta en la falsa creencia (puesto que carece de “base científica”) de que los homosexuales perturban el orden social, legal, político y moral; razón que ha motivado su segregación.

Byrne Fone, finalmente, nos deja ver su esperanza en que "Homofobia: una historia" contribuya a la erradicación de este generalizado prejuicio. Su consideración es que mientras la sociedad, la religión y la política la legitimen, la homofobia continuará esparciendo odio, desprecio y violencia, y seguirá siendo –como él mismo acusa– “el último prejuicio aceptable”.

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