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2009/11/28

> Iritzia: Sergio Campos > MUCHO MAS QUE UNA AGRESION, MUCHO MAS QUE HOMOFOBIA

  • Mucho más que una agresión, mucho más que homofobia
  • Queer Ekintza, 2009-11-28 # Sergio Campo
Es viernes, por fin viernes. Un viernes más de un otoño extraño. Cálido y ventoso como pocos. Un viernes normal en el que unos amigos deciden quedar en su bar de siempre. Un local amplio y espacioso en el casco viejo, con grandes ventanales que dan a una calle ruidosa donde otros jóvenes disfrutan de la noche. Juegan a presentarse conocidos, a contarse al oído confidencias, a darse un beso como prenda de deseo o tal vez de amor… Y es que son unos jóvenes más, en un bar de los de toda la vida de una calle normal del casco viejo. Un viernes normal si no fuera porque el odio incontenido y la frustración desbordada de un desgraciado decidió que aquellos besos y juegos eran una ofensa a dios o a las buenas costumbres o a una supuesta hombría que muchos –aunque no los suficientes– afortunadamente repudiamos. Un desgraciado que sin pensárselo dos veces decidió sacar de su bolsillo un cutter y ensangrentar ese que era un viernes más de un otoño extraño. Las caras de esta cuadrilla quedaron desencajadas pero dos de ellas rotas. Sus rostros expresaban incredulidad y horror por lo sucedido, pero dos de ellos el desgarrador dolor de los que no entendían qué había pasado y sentían como en sus rostros la saliva dejaba paso a la sangre y a la carne herida…

Este es un relato novelado de lo que el pasado viernes (20 de noviembre) probablemente ocurrió en el lamiak. Un desgraciado ha decidido poner fin a un beso entre dos hombres rajándoles la cara. Pero no es el único ataque homófobo que ocurrió este viernes. Fue simplemente el más sanguinolento, el más noticiable. Ese mismo viernes, como todos los viernes y el resto de días de la semana, hubo una multitud de personas discriminadas en sus trabajos, en sus familias, en las calles y en tantos otros ámbitos por razón de su identidad y/o prácticas sexuales.

Ni tan siquiera fue el primer ataque, se trata de uno más en la ya larga lista de agresiones que se han registrado en los últimos meses. Sería uno más, si no fuera porque hubo dos víctimas –como otras tantas antes– con nombre y apellidos, con proyectos e ilusiones truncados y que han visto violentada su integridad física y moral de manera irreparable. Porque ninguna agresión es una más porque debería ser la última.

Por desgracia, el odio a la diversidad sexual (homofobia, lesbofobia, transfobia…) está fuertemente arraigado en nuestra sociedad que tolera en silencio no sólo la agresión y la discriminación de todo tipo, sino que ahoga en el miedo a la estigmatización a sus víctimas, invisibilizando su sufrimiento y la posibilidad de sentir el apoyo, cariño y la solidaridad de poco más que de su círculo más cercano. Aún hoy los ataques a la diversidad sexual denunciados son solo la punta del iceberg.

Estos mismos días, hemos celebrado el día contra la violencia sexista y hemos tenido noticia, entre otras, de una nueva agresión sexual a una mujer, esta vez en Rekalde. Es imprescindible que el análisis de cada uno de estos hechos lo hagamos bajo un prisma común, el de ver su interrelación en la idea que los inspira y sustenta. En esta como en todas las luchas, es imprescindible aprender de otras luchas y de otras compañeras que también padecen situaciones parecidas. En este caso hablamos de la de las mujeres feministas. Porque tenemos que entender que no son solo agresiones, que es violencia directa y estructural al servicio de una determinada forma de organización social. Porque tenemos que entender de una vez que no es simplemente homo, trans o lesbofobia: es sexismo, es fascismo, es otra expresión del heteropatriarcado que nos oprime a las disidencias sexuales y de género. La lucha es común y el enemigo el mismo.

En este sentido, cabe destacar un elemento habitualmente olvidado en nuestros manifiestos: los discursos sociales que, en la más abyecta estrategia neoconservadora, disfrazan sibilinamente sus proclamas del odio como inocuas discrepancias terminológicas, jurídicas o morales. Cuando desde determinadas instancias dudan de la constitucionalidad de la ley contra la violencia de género, de la moralidad del derecho al aborto, de si la unión entre dos personas del mismo sexo puede llamarse matrimonio, o de si estamos enfermas etc. estamos ante la cobertura al sexismo, a la fobia a la diversidad sexual, y a sus manifestaciones últimas en forma de agresiones. Estamos ante una alambicada argumentación del heteropatriarcado. La importancia de estos discursos radica en que para que seamos agredidas y discriminadas, antes hemos tenido que ser deshumanizadas y ver negada nuestra dignidad y nuestra condición de iguales, de ciudadanía con los mismos derechos. De esta agresión y de muchas otras, debemos concluir que ha llegado el momento de situar entre nuestros objetivos políticos la deslegitimación de los discursos que abierta o indirectamente son hostiles a la liberación sexual y a la igualdad entre sexos. Es el momento de plantar cara a esta estrategia y a sus instigadores, entre ellos por su notoriedad, a los partidos democristianos y a la Iglesia.

En ese confluir con otros movimientos que luchan contra este mismo enemigo, debemos aprender a fijar claramente los objetivos, a apostar por soluciones sociales además de legales, movilizativas más que lobistas. Levantemos un muro social de solidaridad y apoyo. Empoderemos a las víctimas de tantos derechos quebrantados. Una vez más hay que insistir en que debemos fijarnos en la lucha de las mujeres feministas para aprender.

En los últimos tiempos una buena parte de los movimientos que en el Estado trabajan por los derechos de gays, lesbianas y transexuales (GLBT) –que no necesariamente por la liberación sexual– han centrado el grueso de las reivindicaciones en buscar el reconocimiento legal de estas personas, y habiendo conseguido indudables logros, han desatendido, e incluso dado por conseguido, el reconocimiento social. Craso error. Hoy nos damos cuenta, con la sangre derramada de nuestros compañeros de que la lucha principal no era el matrimonio. Matrimonio que por otra parte, es otra más de las instituciones de ese enemigo que identificábamos anteriormente. Herramienta para el asimilamiento a las normas heteropatriarcales de esta sociedad en vez de procurar su superación. Si bien, este cuestionamiento del monolitismo ideológico del movimiento GLBT y de liberación sexual se ha empezado a dar en otras movilizaciones (28J) con el surgimiento de una pluralidad de convocatorias y grupos, no debemos confundirnos y abocarnos a la disgregación en la denuncia de las agresiones a la diversidad sexual. Estas últimas sí deben ser unitarias.

Ahora nos toca esta última, la respuesta urgente y unitaria a un ataque violento pero, por favor, no perdamos de vista el trabajo verdaderamente importante. No limitemos la lucha contra la “diversifobia” a la denuncia de las agresiones, reivindiquemos otro modelo de sociedad, otro patrón de relaciones entre sexos y otra sexualidad. Todas ellas son posibles.

2009/06/29

> Berria: Ekainak 28 > BILBO: LA VISIBILIDAD DE LAS LESBIANAS CENTRA LAS REIVINDICACIONES DEL DIA DEL ORGULLO

  • La visibilidad de las lesbianas centra las reivindicaciones del Día del Orgullo Gay
  • Cerca de mil personas participan en la manifestación convocada en Bilbao
  • El País, 2009-06-29 # K. Asry • Bilbao
Una bomba casera con metralla dejó al menos 21 heridos el pasado 14 de junio durante el desfile del Orgullo Gay, que congregó a tres millones de personas en São Paulo, la capital económica de Brasil. La misma noche, un joven de 17 años cayó en coma tras ser brutalmente agredido por un grupo de desconocidos. "Vivimos aquí porque aquí podemos ser nosotras mismas. En Brasil, no", explican Tatiana, de 28 años, y su pareja, Susi, de 32, aliviadas de no tener que esconder sus caricias de miradas ajenas. Están planeando casarse: "España es uno de los países donde la ley nos garantiza más derechos". Ambas participaron ayer en la manifestación del Día del Orgullo Gay celebrada en Bilbao. Cerca de un millar de personas desfilaron por la Gran Vía bajo el lema Ante todo orgullosas para exigir una mayor visibilidad lésbica en todos los ámbitos de la vida cotidiana, según explicó la Coordinadora 28-J.

"Animamos a las lesbianas a hacerse visibles. Hay muchas en puestos de relevancia que no lo hacen público", explicó a este diario la portavoz de la coordinadora, Inmaculada Mujika -no quiso dar ningún nombre, ni siquiera off the record: no se fía de los periodistas-. Los actos de este año celebran también el 40º aniversario de la rebelión en el bar Stonewall de Nueva York ante las redadas policiales contra el colectivo.

La manifestación adquirió un tono festivo ya desde el comienzo, en la Plaza Moyua. Doce percusionistas marcaron el ritmo con una contundente batucada. Para comprobar la diversidad del colectivo homosexual bastaba con sumarse unos minutos a la marcha. "Somos gays y cristianos", reclamaban con pancartas tres jóvenes, entre ellos Daniel Ramos. "Claro que ambas cosas son compatibles. En España tenemos una Iglesia homófoba. Hay muchísimas iglesias en el mundo en las que la homosexualidad no es pecado", recalcaba Ramos.

La Iglesia fue el blanco predilecto de una protesta alternativa organizada media hora antes por el colectivo Queer Ekintza en la plaza de Santiago. Básicamente clausuraron las puertas de la catedral con una pancarta de varios metros -"Cerrado por homofobia", rezaba-, mientras llenaban la fachada de mensajes provocadores del tipo "komo os jode la libertad". A unos metros, sentado en un banco con su esposa, un señor de unos 60 años, que tampoco se fía de los periodistas como para dar su nombre, opinaba: "Si quieren ser putas y maricones, bien por ellos. Cada uno puede ser lo que quiera ahora".

Las 50 personas que secundaron la protesta de Queer Ekintza apoyan un movimiento gay más reivindicativo. "Antimercantilista y antisistema", según Sergio Campo, uno de sus miembros. "Estamos en contra de la mercantilización de la causa, de los estereotipos en plan musculitos de gimnasio", explicó. Además, reconoce, es más divertido protestar que fotografiarse con las instituciones. "No queremos autobuses de dos plantas patrocinados por un bar el Día del Orgullo Gay. Éste es un día de reivindicación", añadió. No obstante, todos se sumaron a la manifestación central. "Queremos sumar, abrir debate, no restar", alegó.

"Es posible que hayamos sido absorbidos por el sistema a través del consumo", reconocía Koldo, de 48 años, en la protesta central. Unos metros más atrás caminaba Lezuri, 15 años y abiertamente lesbiana, acompañada por sus amigas de toda la vida. Minerva acudió con su hijo pequeño, Xabier, para acompañar a un amigo de su marido: "Esto hace años era impensable. Hace falta que sean más visibles. Así habrá menos frustrados que se queden sin salir del armario".

Abrazos del 'lehendakari'
El lehendakari, Patxi López, se sumó ayer virtualmente a la fiesta del Día del Orgullo Gay con un mensaje en su blog personal: "Quiero desde aquí mandar un fuerte abrazo a todos los gays, lesbianas, transexuales y bisexuales y expresar mi total apoyo a este colectivo al que ciudadanos e instituciones hemos dado la espalda durante tantos años. Se están haciendo conquistas en este campo".

López recordó los avances en el ordenamiento jurídico que permiten que los homosexuales puedan casarse y adoptar en España. "Todavía queda mucho por hacer", recalcó, citando como prioridades la lucha contra la homofobia y la discriminación por orientación sexual. El respeto, según explicó, nacerá de la información y la educación, "no de la mera simpatía hacia el estereotipo". "Espero que disfrutéis de esta maravillosa juerga", concluyó.

> Iritzia: Yuri Rueda Estévez > YO ESTE AÑO FUI A LA MANI ALTERNATIVA

  • Yo este año fui a la mani alternativa
  • En el siglo XXI la libertad sexual impuesta por el capital ha llegado a gays y lesbianas. Gays y lesbianas son esos nuevos modelos que la televisión (vehículo del capital) nos ha impuesto.
  • Kaos en la Red, 2009-06-29 # Yuri Rueda Estévez • Miembro de Queer Ekintza y de Ezker Alternatiboa
Pier Paolo Pasolini fue un director de cine italiano. Sus películas supusieron una ruptura con las costumbres italianas de los años 60 y 70. Sin embargo, aunque tal vez sea una faceta menos conocida fuera de Italia, Pasolini también fue escritor, poeta y columnista. Intelectual marxista, heterodoxo y librepensador, polemizó en innumerables ocasiones con la izquierda mayoritaria en los 70, el PCI.

En sus últimos años de vida antes de ser asesinado en el 75, su actividad periodística estuvo obsesivamente marcada por denunciar lo que él llamaba “mutación antropológica” de Italia. Lo que según él el fascismo no había conseguido (cambiar sustancialmente a lxs italianxs), lo había logrado en pocos años el consumismo vehiculizado por la televisión, que él tildaba de “nuevo fascismo”. Y lo peor de todo, según él, era que la izquierda no había sabido reaccionar ante este fenómeno.

“No hay duda (se ve en los resultados) de que la televisión es autoritaria y represiva como nunca antes lo fuera medio de información alguno en el mundo. El periódico fascista y las pintadas en las granjas de eslóganes mussolinianos hacen reír: como (con dolor) el arado respecto al tractor. El fascismo, quiero repetirlo, no ha sido sustancialmente capaz de ni siquiera arañar el alma del pueblo italiano: el nuevo fascismo, a través de los nuevos medios de comunicación y de información (especialmente la televisión), no solamente la ha arañado, sino que la ha lacerado, violado, enfeado para siempre...” (1)

Pasolini también analizó la naciente tolerancia sexual de aquellos años. En un país fuertemente influenciado por el Vaticano y gobernado desde los años 40 hasta finales de los 80 por la democracia cristiana, esta nueva libertad sexual suponía una ruptura con las costumbres italianas. Para Pasolini este fenómeno era al fin y al cabo otro efecto del consumismo: en contra de los valores tradicionales, nuevos modelos de comportamiento se iban imponiendo por medio de la televisión.

“(…) El problema de la homosexualidad se inserta en el contexto de la naciente tolerancia (existencialmente, en la práctica, ya afirmada, aunque las leyes como de costumbre vienen retrasadas): tolerancia que tiene que ver con las relaciones heterosexuales (contraceptivos, aborto, relaciones extramatrimoniales, divorcio, -al menos en Italia- relaciones sexuales entre adolescentes); y uniendo al final todo esto al problema (político) de las minorías.

Yo no creo que la actual forma de tolerancia sea real. Ha sido decidida “desde arriba”: es la tolerancia del poder consumístico, que necesita de una elasticidad formal total en las existencias, para que los solteros se conviertan en buenos consumidores. Una sociedad sin prejuicios, libre, en la cual las parejas y las exigencias sexuales (heterosexuales) se multiplican, es en consecuencia demandante de bienes de consumo. (…).

Se equivocan (…) quienes esperan que la tolerancia incluya entre sus objetivos también a la homosexualidad: ello ocurriría si se tratase de una tolerancia real, conquistada desde abajo.” (2)

Nuevas libertades sexuales establecidas por los medios de comunicación capitalistas para crear nuevos nichos de mercado. No sólo había que tener pareja (“unidad básica de consumo”), sino que además se toleraba la infidelidad, otra ocasión para consumir, o el divorcio, otra oportunidad de crear una nueva pareja con sus consecuentes gastos. Había terminado la época de la austeridad.

Pasolini se quejaba de que la tolerancia sexual de la época no incluía a “las relaciones homosexuales”. Lo no heteronormativo no era rentable, por lo que no existía una imposición de modelos de comportamiento al respecto. ¿Para qué, si no había nada que vender?

En el siglo XXI la libertad sexual impuesta por el capital ha llegado a gays y lesbianas. Pero digo a gays y lesbianas y no a las personas que no seguimos la norma heteronormativa. Gays y lesbianas son esos nuevos modelos que la televisión (vehículo del capital) nos ha impuesto, modelos tolerados esta vez porque al parecer ahora sí, ahora son rentables. Y como son rentables son buenxs. Ese gay o esa lesbiana modélicxs van a la moda, cumplen sus modelos corporales (van al gimnasio, se depilan, se broncean), decoran con gusto su casa y visitan bellos lugares en vacaciones. Los gays y las lesbianas se valoran según su consumo.

Un ejemplo cercano de esta asimilación por parte del sistema capitalista de gays y lesbianas es la manifestación del “Orgullo Gay” de Madrid. Carrozas con propaganda de marcas de modas llenas de cuerpos obedientemente cumplidores de los modelos estéticos impuestos hacen una marcha por la ciudad, es un carnaval, ya no es una manifestación. Los grupos combativos quedan diluidos entre músculos y espónsores.

Algunxs nos negamos a esto. Nos negamos a ser gays y lesbianas. Algunxs queremos organizar lo que Pasolini llamaba la “tolerancia real”: la conquista desde abajo de nuestros derechos. Derechos para toda la ciudadanía, no para colectivos estrechamente acotados en clasificaciones. Queremos conquistarlos, no que nos los regalen las instituciones en forma de subvenciones a cambio de ser muy cívicxs, ni que nos los vendan empresas privadas a cambio de su vacío modo de vida. En fin, que algunxs queremos luchar por la liberación sexual desde el anticapitalismo.

Por eso yo este año, en Bilbao, asistí a la manifestación del 28J, en que se celebra el Día por la Liberación Sexual. Y además asistí a la convocatoria de Queer Ekintza, colectivo bilbaíno que decidió no sumarse a la manifestación de la coordinadora oficial, año tras año más institucionalizada y mercantilizada.

Yo este año fui a la manifestación alternativa: “Por un 28J reivindicativo y anticapitalista. Borroka gehiago eta karroza gutxiago!”

  • (1)“Sfida ai dirigenti della televisione” (Desafío a los dirigentes de la televisión). Corriere della Sera, 9-12-1973. (Traducción propia)
  • (2)“Scritti corsari” (Escritos corsarios). Garzanti Editore, 1975. (Traducción propia)