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2009/11/06

> Berria: Oroitzapena > DONOSTIA: SOS ARRAZAKERIA ORGANIZA UN ACTO EN MEMORIA DE LA "NOCHE DE LOS CRISTALES ROTOS"

  • Víctimas y expertos del Holocausto participan en el acto en memoria de la 'Noche de los Cristales Rotos' de SOS Racismo
  • Europa Press, 2009-11-06
Víctimas y expertos en el Holocausto judío participarán el lunes y el martes en los actos organizados por SOS Racismo en San Sebastián para conmemorar la 'Noche de los Cristales Rotos', con el objetivo de "extraer enseñanzas" de "aquellos terribles acontecimientos" para "mejorar la convivencia intercultural en las sociedades actuales".

En un comunicado, SOS Racismo explicó que, entre otras personalidades, el centro Koldo Mitxelena Kulturunea acogerá las intervenciones de Jaime Vándor, superviviente del Holocausto judío, y Mario Sinay, representante del Museo del Holocausto de Jerusalem y Premio Príncipe de Asturias en 2007.

Con este tipo de iniciativas, la organización pretende "partir de una pedagogía del Holocausto" para "caminar hacia una coexistencia de la diversidad étnica y cultural" diaria.

De esta manera, Mario Sinay, del Museo del Holocausto de Jerusalem, abrirá las jornadas el lunes a las 19.00 horas junto con Chema Castiello, del Grupo Eleuterio Quintanilla, bajo el título 'Pensad que esto ha sucedido. Hacia una pedagogía del Holocausto y la interculturalidad'.

Asimismo, el martes, a la misma hora, Jaime Vándor, superviviente austriaco del Holocausto y doctor en filosofía, explicará su experiencia junto al profesor de la Universidad de Barcelona, Xavier Torrens.

En relación con la temática, SOS Racismo informó de que la casa de cultura Larrotxene acoge una exposición sobre el Holocausto hasta el 18 de noviembre, compuesta por fotos y paneles de texto en euskera y castellano, y que en la UPV "se está realizando una investigación para conocer la percepción que tienen los estudiantes de los hechos ocurridos en la primera mitad del siglo XX".

Por último, la organización anunció el lanzamiento de la campaña de sensibilización 'Iguales DERECHOS, HUMANOS diferentes', que, a través de fotos y testimonios de personas inmigrantes "se quiere recordar que 40.600 personas tienen vulnerados sus derechos humanos en Gipuzkoa por el hecho de ser extranjeros".

2009/08/03

> Berria: Indarkeria > ISRAEL EXPULSA DE SUS CASAS EN JERUSALEN ESTE A 53 PALESTINOS

  • Israel expulsa de sus casas en Jerusalén Este a 53 palestinos
  • Las viviendas fueron ocupadas de inmediato por colonos
  • El País, 2009-08-03 # Juan Miguel Muñoz . Jerusalén
A las cinco de la madrugada de ayer cientos de policías israelíes expulsaron de sus casas a dos familias palestinas que las habitaban desde hace medio siglo en el barrio de Sheij Jarrah, en la Jerusalén ocupada. A las 8.30, franqueaban el paso a los colonos, prepotentes, decididos y alguno sonriente, que entraban en las viviendas de las familias Hanun y Ghawi. 53 personas, 21 de ellas niños, se quedaban en la calle tras una operación que supone un nuevo desafío a las pretensiones de EE UU de impulsar las negociaciones de paz. La ONU calificó el desalojo de "deplorable".

Las demandas de Washington han servido para bien poco. Algunos de sus diplomáticos han asegurado que no se tragarán los trucos del Gobierno israelí. Lo sucedido en Sheij Jarrah, un barrio palestino emblemático, no ha sido una artimaña. El representante del consulado estadounidense se encogía de hombros. Los funcionarios de Naciones Unidas, también. Y el consulado británico emitió un comunicado. "La posición de Israel de que el alojamiento de los colonos en este antiguo barrio árabe es una cuestión que atañe a los tribunales y al municipio es inaceptable. Sus acciones son incompatibles con el deseo de paz expresado por Israel...".

"Es indudable que los colonos que reclaman derechos de propiedad anteriores a 1948 consiguen lo que quieren en Jerusalén Este. Sin embargo, los documentos de los palestinos sobre inmuebles en Jerusalén Oeste, que son mucho más fiables, no sirven para nada. Los derechos de los israelíes son protegidos. Los palestinos, simplemente, no tienen derechos", declaraba Amiel Vardi, profesor israelí de la Universidad Hebrea. "Esto no tiene que ver con la legalidad. Es una cuestión política", afirmaba un impotente funcionario de la OLP mientras otro palestino chillaba en hebreo a la policía: "¿Estado democrático? Sois unos mafiosos".

2009/08/02

> Berria: Genozidioak > ISRAEL: EXPULSAN POBLACION PALESTINA DE SUS CASA MEDIO SIGLO DESPUES

  • Expulsados de sus casas medio siglo después
  • La policía israelí desaloja a dos familias palestinas de Jerusalén Este desoyendo las exigencias de Obama
  • El País, 2009-08-02 # Juan Miguel Muñoz . Jerusalén
A las cinco de la madrugada la policía israelí comenzó la expulsión de sus casas de dos familias palestinas que las habitaban desde hace cinco décadas en el barrio de Sheij Jarrah, en la Jerusalén ocupada. A las 8.30, franqueaban el paso a los colonos, prepotentes, decididos y alguno sonriente, que entraban en las viviendas de las familias Hanun y Ghawi. Sesenta personas, 22 de ellas niños, se quedaban en la calle tras una operación que supone un nuevo desafío a las pretensiones de Estados Unidos de impulsar las negociaciones de paz en Oriente Medio.

Hashem Salaimeh contemplaba consternado cómo se llenaban los camiones con los enseres de los Hanun y los Ghawi. También echaba un vistazo a los restos de la tienda de campaña donde residía Umkamel Al Kurd desde que su casa, a decenas de metros, fuera ocupada también por colonos meses atrás. Su esposo, enfermo del corazón, murió pocos días después de un infarto. Vivía sola, acompañada por algún familiar cercano. Salaimeh estaba contemplando lo que le sucederá a él si no media un milagro o Washington se pone bravo con su fiel aliado. "Estoy esperando que me saquen de mi casa", decía nervioso. Es dueño de una de las 24 viviendas sobre las que pende también una orden de evacuación.

Cientos de policías y decenas de vehículos policiales acordonaron la zona y arrestaron a los activistas europeos que vigilaban las casas, sabedores de que la expulsión de sus moradores era cuestión de tiempo. Las demandas de Washington han servido para bien poco. Algunos de sus diplomáticos han asegurado que no se tragarán los trucos del Gobierno israelí. Lo sucedido en Sheij Jarrah, un barrio palestino emblemático, no ha sido ningún truco.

El representante del consulado estadounidense se encogía de hombros. Los funcionarios de Naciones Unidas, lo mismo. Y el consulado británico emitía inmediatamente un comunicado. "La posición de Israel de que el alojamiento de los colonos extremistas en este antiguo barrio árabe es una cuestión que atañe a los tribunales y al municipio es inaceptable. Sus acciones son incompatibles con el deseo de paz expresado por Israel. Apremiamos a Israel a no permitir a estos extremistas a fijar la agenda". Los diplomáticos británicos han pedido a sus colegas de Estados Unidos que intercedan para abortar los planes urbanísticos en Sheik Jarrah porque, alegan, las autoridades israelíes no les hacen ni caso.

Tampoco parece que presten excesiva atención a las exigencias de Washington, que ha exigido repetidamente al Gobierno israelí que detenga las demoliciones de casas, la construcción en las colonias de Cisjordania y el realojamiento de colonos en los barrios árabes de Jerusalén. Amiel Vardi, un profesor de lenguas clásicas de la Universidad Hebrea lo expresaba nítidamente mientras observaba cómo un grupo de jóvenes sacaba los muebles de la familia Ghawi. "Lo importante no es un caso concreto. Todas las partes presentan documentos en los tribunales que datan del siglo pasado. El hecho indudable es que los colonos que reclaman derechos de propiedad anteriores a 1948 consiguen lo que quieren en Jerusalén Este. Sin embargo, los títulos de propiedad de los palestinos sobre inmuebles en Jerusalén Oeste, que son mucho más fiables, no les sirven para nada. Los derechos de los israelíes son protegidos. Los palestinos, simplemente, no tienen derechos".

En la Cisjordania ocupada, el propio Gobierno israelí admite que buena parte de muchas colonias -todas ellas ilegales- se expanden además sobre tierras palestinas de propiedad privada. Pero en ese caso no hay expulsiones de colonos.

Una mujer pedía a un agente que dejara pasar a un niño. "Es miembro de la familia Ghawi. Déjale que se reúna con sus padres. No tienes emoción, pero tampoco cerebro. Eres un robot", le espetaba. El policía, impertérrito, no dejó cruzar la barrera al menor. Pocos minutos después retiraba la valla metálica. Llegaban los colonos, los nuevos dueños de la vivienda. "Está claro", admitía un concejal izquierdista del ayuntamiento, "que los estadounidenses no han presionado lo suficiente al Gobierno israelí". Los Hanun ya fueron evacuados en 2004, pero los tribunales rectificaron y les devolvieron la propiedad. Cinco años después, los radicales judíos se han salido con la suya. "Esto no tiene nada que ver con la legalidad. Es simplemente una cuestión política", afirmaba un impotente funcionario de la OLP. Llegan más colonos y otro palestino chilla a la policía en hebreo. "¿Estado democrático? Sois unos mafiosos".

Los contratiempos se acumulan para Barack Obama y sus enviados en Oriente Medio. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, no ha accedido a congelar la construcción en las colonias de Cisjordania, ni a relajar el bloqueo económico a Gaza, ni a frenar la demolición de viviendas en Jerusalén Este. De momento, nada han conseguido sobre el terreno. Tampoco han logrado que los países árabes anuncien algún gesto -permiso para que la compañía aérea israelí El Al sobrevuele sus espacios aéreos o la reapertura de algunas oficinas comerciales que funcionaron durante algunos años- en el camino de la normalización con Israel. Arabia Saudí, por boca de su ministro de Exteriores, Saud Al Faisal lo rechazó categóricamente en la capital estadounidense el sábado. Mientras Israel no devuelva los territorios ocupados, aseguró, no habrá normalización.

Y es que Estados Unidos plantea una posición sesgada en favor de su aliado israelí. Washington exige a Riad, El Cairo y a otras capitales árabes pasos concretos, mientras que a Israel sólo le reclama que no continúe con sus políticas expansionistas para no modificar más todavía la situación sobre el terreno. El Gobierno de Netanyahu se niega, hasta la fecha, a dar su brazo a torcer.

2009/07/29

> Berria: Hiesa > CAMBOYA AISLA EN UNA ALDEA A POBLACION PORTADORA DE SIDA

  • Camboya aísla en una aldea a portadores del sida
  • El País, 2009-07-29 # Elena Hidalgo . Madrid
Tuol Sambo, en Camboya, ya es conocida como la aldea del sida. El Gobierno del país asiático ha enviado allí a 40 familias con VIH en los últimos dos meses, según denuncia la organización no gubernamental Human Rights Watch. En el aislado enclave, a 25 kilómetros de la ciudad más próxima, viven en condiciones insalubres y sin asistencia médica. Un centenar de ONG presentó el lunes una carta al primer ministro del país. Pedían el cese de los traslados y la mejora de las condiciones del lugar.

Las organizaciones denuncian que, en junio pasado, 20 familias con VIH fueron forzadas a abandonar Borei Keila, donde residían, y realojadas en Tuol Sambo. Ocurrió a pesar de las peticiones hechas al Gobierno por distintas entidades internacionales. La misma suerte corrieron otras 20 familias el 23 de julio. Las organizaciones sostienen que el enclave no cumple los niveles mínimos de salubridad que establece Médicos sin Fronteras. Los afectados viven en cobertizos, sin agua y los antirretrovirales deteriorándose por el calor.

La consejera sanitaria de Human Rights Watch, Rebeca Schleifer, recordó que el sistema inmunitario de las personas con VIH es vulnerable y afirmó que "vivir en estas condiciones puede significar la sentencia de muerte".

Sin atención médica
La aislada localización de Tuol Sambo hace imposible el acceso a atención médica, puesto que el viaje es demasiado caro para los realojados, que además tienen dificultades para encontrar trabajo en la aldea. El Ministerio de Salud ha dicho que facilitará los servicios médicos adecuados, pero hasta el momento son las organizaciones no gubernamentales las que dan acceso a los medicamentos.

La carta recoge también las quejas y temores de los desplazados. Sostienen que las paredes metálicas de los habitáculos concentran tanto calor que resulta imposible permanecer en el interior durante la tarde y temen el deterioro de la medicación.

El urbanismo podría estar detrás de los desalojos forzosos. El Gobierno de Camboya efectuó 27 en 2008. Su objetivo era ejecutar proyectos urbanísticos, según Amnistía Internacional. 23.000 personas se vieron afectadas, pero la cifra podría ascender a 150.000 si se cuentan aquellos casos de los que no existen informes oficiales.

2009/07/16

> Berria: Genozidioak > ISRAEL: "DESERTORES" DE CONCIENCIA

  • 'Desertores' de conciencia
  • 26 soldados israelíes explican los abusos cometidos en la guerra de Gaza. El Ejército utilizó a palestinos como escudos humanos contra los milicianos
  • El País, 2009-07-16 # Juan Miguel Muñoz . Jerusalén
"Nos dijeron que debíamos arrasar la mayor parte posible de nuestra zona". "Mi comandante me dijo, medio sonriente, medio serio, que esas demoliciones podrían añadirse a su lista de crímenes de guerra". "Si alguna vez nos hablaron de inocentes, fue para decirnos que no había inocentes". Es el turno de los soldados israelíes. Un grupo de 26 militares que participaron en la guerra de Gaza el invierno pasado ha relatado a la ONG Breaking the Silence (Rompiendo el silencio) las atrocidades perpetradas por el Ejército israelí en una campaña diseñada para no sufrir bajas. A todos ellos les resultará difícil tragarse la coletilla que los líderes de su país utilizan profusamente: "El Ejército de Israel", dicen, "es el más moral del mundo". La guerra de Gaza fue un punto y aparte. No hubo reglas de combate, y los crímenes de guerra, según la ONG, no fueron hechos aislados.

"Es el ataque más duro que ha infligido el Estado de Israel a una zona urbana densamente poblada por civiles", asegura el abogado Michael Sfard. La descripción de los soldados explica por qué varias zonas de Gaza parecían devastadas por un terremoto. Un total de 1.400 palestinos perdieron la vida en 22 días de contienda, una gran mayoría civiles, mientras las milicias palestinas mataron a tres inocentes israelíes con cohetes. Diez soldados murieron, cuatro por fuego amigo. Unas 50.000 casas, 200 escuelas y casi un millar de fábricas fueron dañadas o destruidas, según Naciones Unidas. La lucha entre militares y milicianos fue la excepción en una campaña en la que soldados disparaban contra depósitos de agua por aburrimiento; en la que se lanzaron bombas de fósforo sobre civiles y en las que muchos militares se dieron al pillaje y al vandalismo.

Un suboficial admite que se empleó con profusión la denominada "entrada mojada": el allanamiento de una casa a tiro limpio. En ocasiones lanzando proyectiles antitanque. Después inspeccionaban el interior. La destrucción, deliberada según los testimonios, fue planificada. "Antes de la guerra, durante el entrenamiento, nos dimos cuenta de que esta vez no se trataba de una operación, sino de una guerra en la que te quitas los guantes... Las consideraciones a las que estábamos acostumbrados sobre reglas de combate y los esfuerzos por no dañar a inocentes no se escucharon esta vez. Al contrario... La idea era abrir fuego y no entrar en repercusiones. Si hay un vehículo en el camino, se aplasta; si hay un edificio, se bombardea. Éste es el espíritu que se transmitió", relata Amir, un sargento reservista.

Sin excluir de ese espíritu el componente religioso. "Se repartieron pasquines con el sello del Ejército y su rabinato que contenían material político: los palestinos eran los filisteos, alienígenas en una tierra que debemos retomar... La guerra entre la luz y la oscuridad era la preparación para la redención", narra otro militar. Se disparó a personas, a sabiendas desarmadas, sin efectuar tiros de disuasión, como reclamó algún soldado. El sargento Amir relata: "Si nos hablaron de inocentes fue para decirnos que no habría inocentes. Todos eran enemigos".

Mientras, el presidente, Simón Peres, y líderes políticos repetían hasta la saciedad que Hamás utilizaba escudos humanos en sus operaciones. Resulta patente, a tenor de las confesiones, que el Ejército israelí sí los empleó. "Johnnies". Así llamaban los uniformados a los palestinos que fueron forzados, encañonados, a entrar en casas sospechosas de albergar a milicianos. Algún Johnny entró más de una vez para buscar la rendición de hombres armados. Si no se entregaban, se derribaba la casa sobre ellos. Otras veces obligaban a los palestinos a taladrar paredes con martillos mecánicos para eludir el riesgo de que los soldados se toparan con trampas explosivas.

"Tengo la sensación de que el Ejército pretendía llevar a cabo una demostración de fuerza espectacular", explica un sargento de infantería. "Los objetivos de la guerra eran vagos. Pero nos dijeron que debíamos arrasar la mayor parte de nuestra zona posible, un eufemismo de destrucción sistemática. La idea era dejar un área estéril cuando nos marcháramos. Mientras, tendríamos visibilidad abierta. En la práctica, esto supuso derribar casas que no eran sospechosas. Mi comandante mencionó, medio sonriente, medio serio, que esto podría añadirse a su lista de crímenes de guerra". No se escatimaron recursos. "Las casas", añade, "eran demolidas con excavadoras que trabajaban continuamente, pero también se emplearon la artillería, helicópteros, tanques y aviones...".

¿Qué te preocupa de esta operación?, se pregunta a un soldado: "¡Cómo se comportaban mis compañeros! Es inconcebible... Todo ese odio, disfrutar matando". El Ejército lamentó ayer que la ONG difundiera un informe con testimonios anónimos. Al menos uno, el del sargento Amir, es a cara descubierta.

2009/07/15

> Erreportajea: Genozidioa > "NO HABIA INOCENTES EN GAZA"

  • "No había inocentes en Gaza"
  • 26 soldados que participaron en la guerra explican a una ONG israelí las atrocidades perpetradas durante 22 días de contienda
  • El País, 2009-07-15 # Juan Miguel Muñoz . Jerusalén
"Abrimos fuego y no hacemos preguntas". "Nos dijeron que debíamos arrasar la mayor parte posible de nuestra zona". "Mi comandante me dijo, medio sonriendo, medio serio, que esas demoliciones podrían añadirse a su lista de crímenes de guerra". "Si alguna vez nos hablaron de inocentes, fue para decirnos que no había inocentes". Es el turno de los soldados israelíes. Dirigentes, académicos y analistas hebreos; políticos y civiles palestinos; organizaciones no gubernamentales internacionales y locales; Naciones Unidas. Todos han investigado y extraído conclusiones de la guerra que el Ejército israelí lanzó contra Gaza el invierno pasado. ¿Guerra? "¿Es realmente plausible denominar batallas al bombardeo con artillería y tanques, y al fuego lanzado desde helicópteros y aviones?", se pregunta el abogado Michael Sfard, defensor ante los tribunales israelíes de muchas víctimas palestinas del Ejército. "Es el ataque más duro que ha infligido el Estado de Israel a una zona urbana densamente poblada por civiles", añade Sfard. Algún ex diplomático israelí confiesa, exigiendo no ser citado, que las operaciones por tierra, después de la primera semana de bombardeos aéreos, fueron "un exceso". Pero ahora lo han contado a Breaking the Silence (Rompiendo el Silencio), una ONG israelí, 26 militares que participaron en la campaña. Algunos se plantaron ante las cámaras y prefirieron que su rostro fuera difuminado. Otro, como el experimentado sargento reservista Amir, a cara descubierta. Su descripción provoca escalofríos y explica por qué varias zonas de Gaza parecían devastadas por un terremoto. A todos ellos les resultará muy difícil tragarse la coletilla que los líderes de su país utilizan a destajo: "El Ejército de Israel", dicen, "es el más moral del mundo". La guerra de Gaza ha sido un punto y aparte. No hubo reglas y los crímenes de guerra, según la ONG, no fueron ni mucho menos hechos aislados.

Todo fue diseñado para acometer una "guerra sin bajas", en palabras de Sfard. Y como relata Yehuda Shaul, uno de los directivos de Breaking the Silence, "la mejor manera de defenderse es disparando fuego masivamente. Así el enemigo no saca la cabeza. Se bombardearon barrios y viviendas sabiendo que se iba a matar a civiles. Después de lanzar octavillas sobre un barrio, se decidió que se podía matar a quien fuera". 1.400 palestinos perdieron la vida en 22 días de contienda, una gran mayoría de ellos civiles. Las milicias palestinas mataron a tres inocentes israelíes con cohetes kassam. De los nueve soldados caídos, cuatro lo fueron por fuego amigo. Unas 50.000 casas, 200 escuelas, casi un millar de fábricas fueron dañadas o convertidas en ruinas, según Naciones Unidas. La lucha entre militares y milicianos fue la excepción en una campaña en la que soldados disparaban contra depósitos de agua por aburrimiento; en la que se lanzaron bombas de fósforo en zonas civiles, en las que muchos soldados se dieron al pillaje, y en la que se disparaban cañones para despertar a una compañía.

"Las reglas de combate no distinguieron entre combatientes y civiles; no tuvieron en consideración que los combates tuvieron lugar en una zona donde debía conocerse la presencia de niños, mujeres y ancianos; se emplearon armas con un radio de precisión inapropiado para áreas llenas de civiles; la amplia devastación; la destrucción sistemática; su increíble magnitud; la destrucción de casas, apartamentos, edificios públicos y propiedades, en muchos casos sin que respondiera a una aparente necesidad militar", precisa Sfard. "Disparar a cualquiera que se supone no debe estar en un lugar" fue una regla destinada a impedir bajas propias. A cualquier precio. No se daban órdenes precisas, pero todos los soldados coinciden en que había que hacer lo que fuera para no caer heridos. Un militar admite que se empleó con profusión la denominada "entrada mojada". Es decir, el allanamiento de una casa a tiro limpio. En ocasiones lanzando misiles o proyectiles antitanque. Después se comprobaría lo que había dentro.

La destrucción, deliberada según los testimonios, fue minuciosamente planificada. Antes de la guerra, durante el entrenamiento, "nos dimos cuenta de que esta vez no se trataba de una campaña, sino de una guerra en la que te quitas los guantes... Las consideraciones que estábamos acostumbrados a escuchar sobre las reglas de combate, y los esfuerzos por no dañar a inocentes no se escucharon esta vez. Al contrario... Un comandante nos dijo que no habría segundos pensamientos sobre cualquier amenaza, real o imaginaria, que pudiéramos sentir... La idea era abrir fuego y no intentar considerar las repercusiones. Ante cualquier obstáculo, ante cualquier problema, abrimos fuego y no hacemos preguntas. Si hay un vehículo en el camino, se aplasta; si hay un edificio se bombardea. Éste es el espíritu que se transmitió durante el entrenamiento", relata Amir.

El componente religioso también jugó su papel. "Se repartieron pasquines con el sello del Ejército y su Rabinato que contenían material político explícito: los palestinos eran descritos como los filisteos, nuevos en esta tierra. Como alienígenas en esta tierra que nosotros debemos retomar. Luego el rabino Chen nos habló de la santidad del pueblo de Israel y de que estábamos luchando en una guerra entre la luz y la oscuridad llena de connotaciones apocalípticas y escatológicas. El lenguaje era altamente mesiánico. La guerra entre la luz y la oscuridad era la preparación para la redención. Pero más perturbador que este asunto religioso era la demonización del otro, los hijos de la oscuridad, mientras nosotros éramos los hijos de la luz. Esto es muy problemático porque se podría esperar que se hiciera una distinción con los civiles", narra otro militar.

Un activista de la ONG israelí Breaking the Silence le pregunta a Amir, que ha servido en Gaza y Cisjordania varias veces como reservista: ¿Esto era nuevo para ti? "Sí. Sin ninguna sombra de duda... Nunca tuve permiso o recibí instrucciones para comportarme de este modo... De alguna manera, el Ejército siempre planteaba vías para tratar de evitar heridos. En esta ocasión, la sensación era la contraria. Como si herir a civiles no jugara un papel en las consideraciones... Si alguna vez nos hablaron de inocentes fue para decirnos que no habría inocentes. Todos allí eran el enemigo. Es una frase que escuchamos al comandante de la brigada... No había normas para el combate. La norma era disparar".

Relata un soldado que observó a un hombre con una antorcha y camisa blanca aproximarse. Pidió a su comandante permiso varias veces para realizar disparos de disuasión (a metros de distancia para que el palestino se detuviera) tras informarle de que el hombre no iba armado. El oficial no se lo concedió. Cuando ya estaba muy cerca, cuanta el uniformado: "De pronto una explosión de fuego que venía de arriba nos hizo saltar a todos. El hombre comenzó a chillar. No lo olvidaré mientras viva. Todo el mundo disparaba y el hombre gritaba. El comandante bajó las escaleras y dijo: 'Este es el comienzo de la noche'. Se preguntó al comandante porque no había autorizado el fuego de disuasión, y contestó: 'Es de noche y era un terrorista'. Cuando le dijimos que el hombre sólo llevaba una antorcha, respondió: 'No importa, era de noche'... Al día siguiente enviamos a un perro para detectar si tenía explosivos. No tenía nada. Sólo su antorcha.

Mientras el presidente Simón Peres y varios miembros del Gobierno repitieron hasta la saciedad que Hamás y los demás grupos armados palestinos utilizaron escudos humanos en sus operaciones y que sus acusaciones eran propaganda, resulta patente, a tenor de estos testimonios, que el Ejército israelí sí los utilizó. "Johnnies". Así llamaban los uniformados a los palestinos que eran forzados, encañonados y maniatados, a entrar en las casas sospechosas de albergar a milicianos. En alguna ocasión, alguno debió entrar más de una vez para tratar de convencer a los hombres armados milicianos de que se rindieran. ¿Y si no se rendían, se derribaba la casa sobre ellos? "Sí", contesta un sargento de la Brigada Golani. Otras veces obligaban a los palestinos a taladrar paredes con martillos mecánicos para eludir cualquier riesgo de que los soldados se toparan con una trampa explosiva.

"No era necesario tanto fuego. Tengo la sensación de que el Ejército buscaba una oportunidad para llevar a cabo una demostración de fuerza espectacular. Es la única explicación para el uso de morteros dentro de una zona urbana", explica un sargento de una brigada de infantería que fue enviado a Netzarim, al sur de la ciudad de Gaza. "Los objetivos de la guerra eran vagos. Pero nos dijeron que debíamos arrasar la mayor parte de la zona posible. Esto es un eufemismo de destrucción sistemática". El suboficial explica que las casas se derribaban por dos razones. Una operacional: la sospecha de que en una vivienda se guardaban armas, o si de ella partían túneles, o si había señales de que se había excavado. El segundo motivo lo denominaron "El día después", teniendo siempre en mente que la operación era de duración limitada. "La idea era dejar un área estéril detrás de nosotros cuando nos marcháramos. Y el mejor modo para lograrlo era arrasar la zona. Así tendríamos buena capacidad de fuego, visibilidad abierta. P
odíamos verlo todo. Eso significaba las demoliciones para el "Día Después". En la práctica, esto supuso derribar casas que no eran sospechosas. Puedo incluso decir que, en una conversación con mi comandante, mencionó, medio sonriente, medio triste, que esto podría añadirse a su lista de crímenes de guerra".

No se escatimaron métodos ni recursos. "Todos los medios de destrucción se utilizaron, al menos los que yo conozco. Las casas eran demolidas con excavadoras D-9 que trabajaban continuamente, pero la artillería, helicópteros, tanques y aviones también se emplearon. Y morteros de 81 milímetros, creo. Y, por supuesto, unidades especiales de ingenieros que hicieron explosiones controladas de casas. Las explosiones eran constantes. No siempre sabían porqué, pero volaban casas diariamente". En los alrededores de donde se instaló la compañía de este sargento no hubo combates. "No, no. En general no vimos a nadie vivo, excepto los soldados". También con experiencia en la franja de Gaza, el sargento coincide con los demás militares: "La destrucción fue en una escala diferente. Nunca había conocido semejante poder de fuego".

¿Que te preocupa de esta operación? Y responde otro soldado: "Primero, tanta destrucción, todo ese fuego contra inocentes. La conmoción de darme cuenta de con quien he estado en esto. ¡Como se comportaban mis compañeros! Es asombroso, inconcebible... Todo ese odio, disfrutar matando. (Decían): 'He matado a un terrorista, uuuau'. 'Le reventamos la cabeza". Otro compañero se muestra aliviado por haber sido destinado a otra unidad con soldados más veteranos. "No eran de gatillo fácil", comenta.

El Ejército lamentó que otra ONG haya difundido un informe con testimonios anónimos. Al menos uno, el del sargento Amir, no lo es.

  • "La idea era dejar una zona estéril detrás de nosotros cuando nos fuéramos"
  • Testimonio de un sargento primero de una brigada de infantería israelí a la ONG Breaking the silence
"Antes de cada operación hay reunión sobre los procedimientos en la que nuestro comandante de batallón nos da órdenes. Nos dijeron que nuestra misión era fragmentar la franja. Estábamos alrededor de Netzarim (una antigua colonia judía), la clásica zona para la fragmentación desde los viejos tiempos, cuando más o menos controlábamos Gaza".

Pregunta. ¿Cuáles eran los objetivos de la guerra?
R."No se discutieron. Hubo cierta vaguedad sobre los objetivos reales, cuando nos dijeron que durante nuestra estancia allí, cuya duración era desconocida, tendríamos que arrasar toda la parte de nuestra zona como sea posible. Arrasar es un eufemismo de destrucción sistemática. El asunto, según entendimos, era centrarnos gradualmente en esa destrucción. Por eso, mientras estuvimos allí, trabajamos en ello. Dos razones se mencionaron para esa destrucción. Luego hablaré sobre la demolición de casas, que es el principal problema. Una razón puede llamarse operativa. Se sospecha que una casa tiene explosivos, túneles, cables o señales de excavación. O tenemos información de inteligencia sobre una casa sospechosa... En la misma línea, (una casa) puede ser una fuente de fuego, ya sean armas ligeras o morteros, misiles o (cohetes) Grad. Cualquiera de esas casas era demolida.

Pero entonces nos hablaron de las casas que demoleríamos para el "Día Después". El "Día Después" significa que nos marcharíamos en breve plazo. Podía ser una semana o varios meses. No era una estancia larga, aunque no se definía. La idea era dejar una zona estéril detrás de nosotros cuando nos fuéramos. Y la mejor menos de hacerlo era arrasar el área. Así tendríamos buena capacidad de fuego, visibilidad abierta, podíamos verlo todo. Eso significa la demolición del "Día Después". En la práctica esto significa derribar casas que no eran sospechosas, cuya única trasgresión era estar levantada en una colina de Gaza. Incluso puedo decir que en una conversación con mi comandante de batallón mencionó esto y dijo, medio sonriendo, medio serio, que esto podría añadirse a su lista de crímenes de guerra. Era consciente de que había un problema. Todos los medios de destrucción fueron utilizados, al menos todos los que conozco. Las casas eran demolidas con (excavadoras) D-9 que trabajaban continuamente, pero artillería, helicópteros y tanques también fueron utilizados, y morteros de 81 milímetros, creo. Y, por supuesto, unidades especiales de ingenieros que hicieron explosiones controladas. Las explosiones eran constantes.

Había casas cercanas que explosionaron estas unidades. No sé si porque eran sospechosas o porque les apetecía. Nos dijeron que así era como volaban cada... Trabajaron duro. No siempre sabían por qué, pero volaban casas diariamente. Sé que estaban cerca porque nos ordenaron salir (de la casa en la que estábamos). Las paredes vibraban y había temor a que se derrumbara. La casa no era muy estable, así que salimos. La explosión fue cerca".

Pregunta. ¿Cuánto tiempo estuvisteis dentro de la casa?
R."Una semana. Sucedió varias veces".

P. ¿Y no había acción de combate en la casa mientras estuvisteis allí?
R. No, no, no. En absoluto. Yo no puedo decir que cada casa demolida que vi fue destrozada por la primera de las razones, es decir, por operaciones en tierra, por algún tipo de incriminación o por el efecto del "Día Después". Lo que sé es que un soldado toma una posición en una zona designada, digamos 130 grados de los que es responsable. Normalmente, el modo de establecer los límites de esa zona es partir desde una casa, digamos una con el tejado rojo, hasta otra con arcos. Esos límites cambiaban cada día. A veces más a menudo. Así, bajo de mi posición y mis límites son unos. Y la próxima vez que subo a mi posición, ya no hay casas. Los límites son irrelevantes. El lado derecho del área designada para mí ya no existe. El nuevo límite es diferente. Esto ocurrió no una vez, ni dos, ni tres. Era rutina".

P. ¿Cuándo la compañía se sentaba en la casa, había combates alrededor vuestro?
R. "No, no. En general, no vimos a nadie vivo allí. Excepto, los soldados, ni un alma viva.

P. ¿En el tiempo que estuviste allí, viste demoliciones alrededor tuyo?
R. "Seguro. Lo que he contado sucedió en nuestra área. Incluso recuerdo un establo que fue derribado. Hubo casas que fueron demolidas de varias maneras. Era un esquema de destrucción total. Esa es mi impresión, pero es una impresión. Sólo sé que de hecho hubo mucha destrucción.

P. Serviste en Gaza durante años. ¿Esta destrucción te resulta familiar?
R. "No, no, no, no. De ningún modo. Fue en una escala totalmente diferente. Nunca he conocido semejante poder de fuego. Y las excavadoras trabajando las 24 horas, constantemente ocupadas. Fue un poder de fuego totalmente diferente, mucho mayor".

  • "La premisa era abrir fuego sin considerar las repercusiones"
  • Un sargento primero en la reserva llamado a filas para la ofensiva en Gaza cuenta su experiencia
"Fui llamado a filas y recluido aquí en Jerusalén. Fuimos trasladados a Balish, durante una semana de entrenamiento y maniobras. Para más precisión, no sabíamos cuánto tiempo íbamos a estar de maniobras porque no nos dijeron nada de las operaciones.

Así que empezamos una semana de prácticas sobre el terreno. Durante ese tiempo estuvimos hablando aquí y allí con los oficiales que estarían a nuestro cargo durante la operación. Bastante pronto nos dimos cuenta con la conversación con esos oficiales de que la idea no era solo una campaña sino una guerra en la cual había que quitarse los guantes y nos tendríamos que acostumbrar a audiencias a través de comunicados, sobre las reglas de compromiso, los comunicados de no herir a inocentes y cosas como esas, pero no nos lo dijeron en ese tiempo. Al contrario. La actitud era "en la guerra como en la guerra", parafraseando al comandante de la brigada que nos habló un día en el campo. Una tarde estábamos sentados en torno al campo de tiro, vino a visitarnos y habló con nosotros sobre los eventos de Gaza. Entre otras cosas, nos dijo, cuando nos preguntó lo que deberíamos esperar, cómo se nos apoyaba para actuar. Incluso así lo dijo cuando alguien le preguntó sobre la moralidad y los inocentes. Su respuesta, tanto a él como a nosotros sobre este recuerdo fue que era tiempo de guerra y que no deberíamos perder un segundo en nuestros pensamientos, incluyendo cuando estuviésemos en mezquitas, o ante cualquier amenaza, real o imaginada, que sintiéramos. La premisa era abrir fuego sin intentar considerar las repercusiones. Ante cualquier obstáculo, cualquier problema, abríamos fuego y no hacíamos preguntas, incluso si fuera necesario un tiroteo en la oscuridad. Nos decía que el fuego cuando no vemos es fuego disuasorio, no es problema para nosotros y esas cosas. Si hay un coche en tu camino, aplástalo. Si hay un edificio, bombardéalo. Ese era el espíritu de las cosas que nos repitieron durante el entrenamiento.

Pregunta: ¿Has sido un reservista durante años?
R. Sí.

P: ¿En la franja de Gaza además?
R. Sí.

P: ¿Esto era nuevo para ti?
R. Sí. Sin ninguna duda. A través de mis servicios en la reserva, incluyendo un paso por Nahal Oz, cerca de Gaza, hace unos años, incluyendo Tarqumiah, incluyendo interminables guardias en los territorios, en todo eso, nunca he sentido, o nunca he tenido instrucciones, o permisos incluso, para comportarme de esta forma. Nosotros nunca hemos oído nada tan cerca de lo que oímos aquí. Fue muy sorprendente. El IDF siempre se presenta a sí mismo y sus reglas de compromiso y nuestros objetivos como algo que rechaza el daño. Pero este vez el sentimiento era el contrario. Se sentía como si el daño no fuera una regla en nuestras consideraciones.

P: ¿Ninguno de esos comunicados mencionaba el tema de los inocentes?
R. Esto no se menciona. Y si es mencionado, es para decir que no hay inocentes porque cualquiera allí es el enemigo. Es una frase que escuchamos del comandante de la brigada también. En cualquier parte, quien fuera, ellos son el enemigo.

P: ¿Tuviste instrucciones antes de enterarte de esas reglas de compromiso?
R. No lo recuerdo. No hubo reglas de compromiso. Las reglas de compromiso eran disparar. Esas eran las reglas de compromiso. ¿Ves cualquier sospechoso? Dispara".

2009/03/22

> Berria: Eskubideak > ISRAEL: SOLDADOS LUCEN CAMISETAS QUE INCITAN A MATAR PALESTINOS


  • Soldados israelíes lucen camisetas que incitan a matar palestinos
  • El País, 2009-03-22 # J. Miguel Muñoz • Jerusalén
Se fabrican por encargo para unidades del Ejército israelí. Camisetas que no se ven por las calles, pero que los jóvenes soldados visten en los cuarteles. "Un tiro, dos muertos" es el lema bajo el dibujo de una musulmana embarazada. "Mejor use Durex", se lee sobre una mira telescópica por la que se ve una niña muerta con un peluche. En otra se imprime: "Confirmar la muerte". Es decir, se dispara a la cabeza de un herido a quemarropa.

Los portavoces castrenses reiteran que sus uniformados obedecen impecables reglas de conducta moral. Pero los excesos abundan y los castigos brillan por su ausencia. Un soldado que vació un cargador sobre una niña herida en 2004 en Rafah se presentó voluntario para la reciente campaña de Gaza. "Mi mayor preocupación es la pérdida de humanidad en las guerras prolongadas", decía, años atrás, el hoy jefe del Estado Mayor del Ejército, Gaby Ashkenazi.

2009/03/21

> Berria: Eskubideak > ISRAEL: LOS RABINOS ANIMABAN A LUCHAR EN UNA "GUERRA RELIGIOSA"

  • Los rabinos israelíes animaban a luchar en una “guerra religiosa”
  • Los soldados denuncian el uso de la fe para convencerles de que tenían que “expulsar a los gentiles” de Gaza
  • Xornal, 2009-03-21 # Laura L. Ruiz
Rabinos del Ejército israelí animaban a los soldados de combate durante la ofensiva contra la Franja de Gaza, llamada operación ‘Plomo Fundido’, asegurándoles que estaban luchando en una “guerra religiosa” contra los gentiles (los no judíos). “Su mensaje era muy claro: nosotros somos los judíos, llegamos a esta tierra por un milagro, Dios nos trajo de vuelta a esta tierra y ahora necesitamos combatir para expulsar a los gentiles que están interfiriendo en nuestra conquista de esta tierra santa”, explica un soldado del Ejército que participó en la ofensiva contra Gaza al diario Haaretz.

El testimonio de Ram, alias utilizado para mantener el anonimato de este militar, sirvió para conocer el pasado jueves las quejas de muchos soldados disidentes sobre la ética del Ejército hebreo. En concreto, algunos de estos veteranos hablaban de asesinatos de civiles que no suponían amenaza alguna, así como el desprecio hacia los palestinos que se extendía entre las filas de las fuerzas israelíes.

En el testimonio publicado ayer, Ram cuenta cómo en los 22 días que duró la operación había “un sentimiento de estar casi en una misión religiosa”. Según su versión, había una “gran laguna entre los Cuerpos de Educación y el Rabinato del Ejército”. Esto no coge de sorpresa a la opinión pública mundial ya que una organización israelí defensora de los Derechos Humanos, pidió el mes pasado al ministro de Defensa, Ehud Barak, que destituyera al rabino Avichai Rontzki, una alta autoridad dentro del Rabinato del Ejército.

Según la ONG, Rontzki había distribuido folletos entre los soldados que participaban en la operación en los que incluía citas de un rabino ultranacionalista que decía que mostrar piedad ante el “cruel enemigo” es “terriblemente inmoral”, y les advertía de que luchaban contra “asesinos”.

Por su parte, el titular de Defensa sigue insistiendo en que las fuerzas israelíes son las más éticas del mundo, mientras que en el seno de las Fuerzas Armadas se ha ordenado que se investiguen todas estas denuncias.

Otra investigación es la que pide el relator de la ONU para los territorios ocupados palestinos, Richard Falk, quien cree que hay indicios legales de que Israel cometió crímenes de guerra en Gaza y pide que un grupo de expertos renombrados lo indague.

En su informe al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, que presentará el lunes, y que es de una dureza raras veces vista en ese foro, Falk concluye que el recurso a la fuerza, de la manera en que lo hizo Israel entre el 28 de diciembre y el 18 de enero, contra Gaza, no estaba legalmente justificado y fue potencialmente un crimen de guerra.

Pero la actualidad política del Estado hebreo impide que los ciudadanos israelíes muestren interés por estas denuncias, ya que sigue sin haber acuerdos cerrados sobre la formación del nuevo Gobierno. El presidente de Israel, Simón Peres, concedió ayer al líder del partido conservador Likud, Benjamín Netanyahu, dos semanas más para que sigan las negociaciones. De momento Netanyahu cuenta ya con el acuerdo del partido de extrema derecha Israel Nuestro Hogar, de Avigdor Lieberman –quien sería Ministro de Exteriores– , y estaría pendiente de que otras formaciones ultraortodoxas le den su respaldo.

2009/03/20

> Berria: Eskubideak > ISRAEL: EL EJERCITO NO SE COMPORTO ETICAMENTE EN LA OPERACION CONTRA GAZA

  • El Ejército israelí no se comportó éticamente en la operación contra Gaza
  • Europa Press, 2009-03-20
El Ejército israelí no se comportó éticamente durante la operación 'Plomo fundido' que llevó a cabo en la Franja de Gaza entre finales de diciembre y mediados de enero, según las declaraciones de los soldados que participaron en la misma realizadas en la academia militar de Oranim, en el norte de Israel, según informó el diario 'Yediot Ahronot'.

Uno de los militares relató las situaciones que le molestaron durante la operación. "Antes de ir a una zona concurrida, teníamos una reunión sobre las normas de ataque y de abrir fuego dentro de una ciudad, porque, como saben, disparamos muchas rondas y matamos a muchas personas para no resultar heridos o para que no nos disparasen", dijo.

"Cuando entrábamos en una casa, se supone que echar abajo la puerta y empezar a disparar dentro y luego ir planta por planta (...). Yo a eso lo llamo asesinato. En cada planta, si identificábamos a una persona, la disparábamos. Me pregunté a mí mismo: ¿Cómo puede ser esto razonable?", agregó el soldado.

El militar también contó una historia sobre una mujer mayor que estaba cruzando una calle y que fue disparada por el Ejército israelí: "No sé si era sospechosa o no era sospechosa, no conozco su historia (...). Lo que sé es que mi oficial envió a gente al tejado para que la eliminasen (...). Fue un asesinato a sangre fría".

Otro soldado explicó cómo murió una familia. "Habíamos tomado la casa (...) y la familia fue liberada y se le dijo que se dirigiese a la derecha. Una madre y dos niños se confundieron y fueron hacia la izquierda (...). Al francotirador del tejado no se le dijo que no pasaba nada y que no tenía que disparar (...). Uno puede decir que sólo hizo lo que le dijeron (...) Le dijeron que no dejase que nadie se acercase por el flanco izquierdo y les disparó".

El soldado dijo que no sabe si su compañero primero disparó contra los pies de la mujer y a los niños, como establecen las normas del Ejército, "pero los mató". "Creo que la mayoría de la gente con la que he hablado cree que en Gaza se tenía la sensación de que las vidas de los palestinos eran mucho menos importantes que las de nuestros soldados", agregó.

Testimonios chocantes
El jefe de la academia de Oranim, Danny Mazir, reconoció que, aunque los oficiales esperaban tener una discusión sobre las experiencias vividas y las lecciones aprendidas por los soldados en la guerra, no esperaban escuchar testimonios como éstos. "Estábamos totalmente en shock", añadió, y señaló que, hasta ahora, las investigaciones posteriores a las ofensivas "no habían demostrado tales violaciones de las normas éticas".

La Portavocía del Ejército aseguró después que las Fuerzas de Defensa de Israel no tenían conocimiento de estos incidentes y que investigarán hasta qué punto se produjeron tal como los han contado los soldados.

> Berria: Eskubideak > ISRAEL: SOLDADOS CONFIESAN LOS ASESINATOS COMETIDOS DURANTE LA "OPERACION PLOMO SOLIDO"

  • Soldados israelíes confiesan los asesinatos cometidos durante la 'operación Plomo Sólido'
  • El Ejército abre una investigación
  • El Mundo, 2009-03-20 # Ana Cárdenes • EFE • Jerusalén
Los testimonios de varios soldados israelíes que aseguran que asesinaron a civiles y cometieron actos de vandalismo en Gaza cumpliendo órdenes han levantado una oleada de críticas y han obligado al Ejército a abrir una investigación interna.

"En las últimas semanas se ha estado estudiando el asunto y esta mañana el jefe de los servicios jurídicos, general de brigada Avichai Mendelblit, a cargo de la disciplina del Ejército, ha ordenado la apertura inmediata de una investigación penal", declaró el jueves dijo a Efe un portavoz militar.

Los medios israelíes difundieron las declaraciones de varios soldados que aseguran que, durante la última ofensiva militar contra la franja de Gaza —del 27 de diciembre al 18 de enero pasados—, tenían órdenes "permisivas" y que dispararon contra mujeres y niños palestinos desarmados y dañaron de manera gratuita propiedad privada.

Soldados israelíes confiesan asesinatos y brutalidad en la ofensiva en Gaza El diario 'Haaretz' describe en un editorial este "comportamiento escandaloso" que tuvo lugar durante la operación "Plomo Fundido", en la que murieron más de 1.400 palestinos, en su mayoría civiles, como "actos de desprecio hacia la vida humana y una tendencia hacia la brutalidad" . El rotativo atribuye los hechos a la "desconexión entre los comandantes de los batallones y sus oficiales superiores".

Los controvertidos testimonios fueron divulgados el pasado 13 de febrero por pilotos y soldados de infantería que daban una charla en un curso preparatorio para el servicio militar en el Instituto Académico de Tivón.

En la conferencia, un jefe de escuadrón narró cómo el comandante de la compañía "ordenó que se disparase y matase a una anciana palestina que caminaba por una carretera a unos cien metros de la vivienda que la compañía se había incautado", lo que calificó de "asesinato a sangre fría".

Otro soldado aseguró que, después de que un jefe de escuadrón discutiera con su comandante sobre la permisividad del código de actuación y éste fuera cambiado, otros militares del mismo rango se quejaron y dijeron: "Deberíamos matar a todos aquí [en el centro de Gaza]. Todos aquí son terroristas"

"En Gaza hicimos cosas que diez días antes nos habrían parecido horribles y que en aquellos momentos, con los bombardeos y viendo a los compañeros heridos, nos parecían normales", dijo a Efe un soldado que declinó dar su nombre.

Un militar, cuyo testimonio recoge el diario 'Yediot Aharonot', aseguró: "Cuando entrábamos en una casa debíamos tirar la puerta y empezar a disparar dentro y subir piso a piso. Yo a eso le llamo asesinato. En cada piso, identificábamos a una persona y la disparábamos; yo me preguntaba: ¿cómo puede esto tener sentido?".

El director del curso de Tivón, Dani Zamir, aseguró a ese medio que esperaba "tener una charla sobre la guerra", en la que se escucharía "experiencias personales y lecciones" por parte de los soldados. "No esperábamos los testimonios que escuchamos. Nos quedamos absolutamente conmocionados", añadió.

Zamir "escribió al jefe de personal del Ejército, que traspasó la responsabilidad al director de Educación, Eli Shirmeister, a cargo de los asuntos morales y quien, tras hablar con él sobre el asunto, decidió traspasárselo al jefe de los servicios jurídicos, que ordenó abrir una investigación penal", explicó un portavoz del Ejército.

La difusión de los duros testimonios de los militares ha provocado una oleada de protestas, como la del diputado árabe Ahmed Tibi, para quien esas declaraciones demuestran que se cometieron crímenes de guerra durante la operación Plomo Fundido.

La organización pro derechos humanos israelí Yesh Din ha exigido que se establezca una comisión no militar para investigar las alegaciones.

"Hasta hoy [por el jueves] (...) no se ha iniciado ninguna investigación penal pese a los cientos de testimonios que levantan sospechas sobre violaciones de la legislación internacional y crímenes de guerra", denuncia Yesh Din en un comunicado, y añade que "si Israel no investiga sus delitos, otros países tendrán que hacerlo".

El director de la ONG Rabinos por los Derechos Humanos, Arik Asjerman, declaró el jueves en una nota que, aunque "sólo una porción de los testimonios resulte verdadera, e incluso si hubiera explicación para alguna de esas acciones, estaríamos hablando de un tsunami moral que nos obliga a hacer ayuno, luto y un examen de conciencia".

> Berria: Eskubideak > LA IMAGEN DE ISRAEL "SUFRE" COMO NUNCA

  • La imagen de Israel sufre como nunca
  • Soldados israelíes reconocen atrocidades en la guerra de Gaza
  • Uno, 2009-03-20
Los hombres a sus órdenes sentían “que la vida de los palestinos es algo mucho, mucho menos importante que las vidas de nuestros soldados. Así pueden justificarse”.

Un objetivo declarado de la guerra que Israel lanzó contra Gaza en diciembre era disuadir a las milicias palestinas. Es muy improbable que suceda. Pero sí destrozó su Ejército la infraestructura económica de la franja y mataron a un millar de civiles. Soldados israelíes han admitido en charlas en una academia militar las atrocidades perpetradas, sin que los uniformados corrieran riesgo alguno, contra hombres, mujeres y niños indefensos al amparo de unas normas de combate extremadamente laxas. La imagen de Israel sufre como nunca.

“Señora vicepresidente, mi abuela no murió para encubrir a soldados asesinando a abuelas palestinas en Gaza… Los palestinos son tratados como basura… La solución no es la conquista, el verdadero objetivo de los israelíes, que no pueden conseguir. Sus gobernantes no son sólo criminales de guerra. Son idiotas”. Lo afirmaba el diputado Gerald Kaufmann –criado como judío ortodoxo y sionista, cuyos familiares fueron masacrados en el Holocausto, amigo de casi todos los primeros ministros de Israel empezando por Ben Gurión-- en la Cámara de los Comunes durante la guerra desatada en Gaza el 27 de diciembre. Las víctimas indefensas han relatado los horrores que padecieron. Pero ahora son uniformados que participaron en la campaña quienes reconocen los desmanes. Emerge un panorama en el que el vandalismo y el desprecio por la vida de los palestinos causan escalofríos.

Alumnos de la Academia Militar Isaac Rabin debatieron semanas atrás, según publica el diario Haaretz, sobre sus experiencias en una guerra que el Ejército y el Gobierno de Ehud Olmert preferían llamar “operación”, y que abogados y jueces que planean presentar cargos en el Tribunal Intencional de Justicia califican de crímenes de guerra.

“Cuando entrábamos en una casa, se derribaba la puerta y disparábamos. Yo a eso lo llamo asesinato. En cada planta, disparábamos a las personas que identificábamos. Me pregunté: ¿Cómo puede ser eso razonable?”, explicó un militar. Danny Zamir, director de la academia, aseguraba ayer que los alumnos hablan de “fuego injustificado contra civiles palestinos”. De las 1.400 víctimas mortales, casi un millar fueron inocentes desarmados y 239 policías perecieron mientras trabajaban en los cuarteles el primer día de la agresión. Sólo 235 milicianos fallecieron en los combates.

Otro militar aseguró que un comandante ordenó disparar contra una anciana que caminaba por una carretera a cien metros de distancia. Y un jefe de pelotón relató lo sucedido después de asaltar una vivienda: “El jefe del pelotón dejó marchar a la familia y les dijo que se fueran hacia la derecha. Una madre y sus dos hijos no entendieron y marcharon hacia la izquierda. El francotirador los vio aproximarse en una zona en la que tenía orden de que nadie se acercara. Les disparó”. Ese suboficial precisó que los hombres a sus órdenes sentían “que la vida de los palestinos es algo mucho, mucho menos importante que las vidas de nuestros soldados. Así pueden justificarse”.

Lo dejaron escrito. “No tolerancia, venimos a aniquilar”, “Muerte a los árabes”. Son sólo dos de las pintadas que los militares dejaron en las paredes de los edificios que tomaban como base. Proliferan los testigos que afirman cómo destruían ordenadores, muebles, televisiones, electrodomésticos,… Cagaban en las lavadoras o dejaban los excrementos en la nevera.

Las reglas impartidas a los soldados para el combate fueron extremadamente permisivas. Todo era válido para una evitar bajas entre los soldados en un Ejército que se nutre cada vez más de jóvenes de la extrema derecha y de las consignas de rabinos que conminaban “a no tener piedad”. El Ejército promete investigar.

> Berria: Eskubideak > ISRAEL: SOLDADOS DESCRIBEN LOS ABUSOS COMETIDOS EN GAZA

  • Soldados israelíes describen los abusos cometidos en Gaza
  • "No tolerancia, venimos a aniquilar", escribieron los militares en las casas
  • El País, 2009-03-20 # Juan Miguel Muñoz • Jerusalén
"Cuando entrábamos en una casa, se derribaba la puerta y disparábamos. A eso lo llamo asesinato. En cada planta, disparábamos a las personas que identificábamos. Me pregunté: ¿Cómo puede ser eso razonable?", explicó un militar. Es uno de los testimonios publicados por el diario Haaretz sobre las experiencias de algunos soldados israelíes en la última guerra de Gaza que el Ejército y el Gobierno de Ehud Olmert prefirieron llamar "operación", y que abogados y jueces que planean presentar cargos en la Corte Penal Internacional califican de crímenes de guerra.

Danny Zamir, director de la Academia Militar Isaac Rabin, cuyos alumnos debatieron semanas atrás sobre sus experiencias en la guerra, aseguraba ayer que los soldados hablan de "fuego injustificado contra civiles palestinos". De las 1.400 víctimas mortales, casi un millar fueron civiles desarmados y 239 policías perecieron mientras trabajaban en los cuarteles el primer día de la agresión. Doscientos treinta y cinco milicianos fallecieron en los combates.

Otro militar aseguró que un comandante ordenó disparar contra una anciana que caminaba por una carretera a 100 metros de distancia. Un tercero relató lo sucedido después de asaltar una vivienda: "El jefe del pelotón dejó marchar a la familia y les dijo que se fueran hacia la derecha. Una madre y sus dos hijos no entendieron y marcharon hacia la izquierda. El francotirador los vio aproximarse en una zona en la que tenía orden de que nadie se acercara. Les disparó". Ese suboficial precisó que sus hombres sentían "que la vida de los palestinos es algo mucho menos importante que las vidas de nuestros soldados. Así pueden justificarse".

Los soldados israelíes también lo dejaron por escrito. "No tolerancia, venimos a aniquilar", "Muerte a los árabes". Son sólo dos de las pintadas que los militares garabatearon en las paredes de los edificios que tomaban como base. Proliferan los testigos que relatan cómo destruían ordenadores, muebles, televisiones, electrodomésticos... Cagaban en el interior de las lavadoras o dejaban los excrementos en la nevera.

Las reglas dadas a los soldados para el combate fueron extremadamente permisivas. Todo era válido para evitar bajas en un Ejército que se nutre cada vez más de jóvenes de extrema derecha. También influyeron las consignas de rabinos que conminaban "a no tener piedad". El Ejército promete investigar lo sucedido.

"Señora vicepresidenta, mi abuela no murió para encubrir a soldados asesinando a abuelas palestinas en Gaza... Los palestinos son tratados como basura... La solución no es la conquista, el verdadero objetivo de los israelíes, que no pueden lograr. Sus gobernantes no son sólo criminales de guerra. Son idiotas". Lo dijo en la Cámara de los Comunes británica, durante la guerra en Gaza, el diputado Gerald Kaufmann, criado como judío ortodoxo y sionista, cuyos familiares fueron masacrados en el Holocausto, amigo de muchos primeros ministros de Israel empezando por Ben Gurión.

2009/03/19

> Berria: Eskubideak > ISRAEL: CONFIESAN ASESINATOS Y VANDALISMO DURANTE AGRESION A GAZA

  • Israelíes confiesan asesinatos y vandalismo durante agresión a Gaza
  • Confesiones de soldados israelíes difundidas por diario Haaretz sobre asesinatos y vandalismo contra civiles palestinos, alentaron las denuncias de crímenes de guerra cometidos por Israel en Gaza
  • Prensa Latina, 2009-03-19
Confesiones de soldados israelíes difundidas por el periódico Haaretz sobre asesinatos de civiles palestinos, vandalismo e indisciplinas, renovaron hoy con fuerza las denuncias de crímenes de guerra cometidos por Israel durante la agresión a Gaza.

Las declaraciones de varios uniformados inducen a pensar que las fuerzas invasoras abatieron a civiles bajo conductas que pudieron deberse a un resquebrajamiento del orden durante la ofensiva militar de 22 días, causante de más de mil 400 muertos.

Según los testimonios dados en un curso académico en Tivon, “durante la operación Plomo Fundido las fuerzas israelíes mataron a civiles palestinos bajo reglas permisivas y destruyeron intencionalmente sus propiedades”.

Los testimonios escalofriantes de matanzas desmienten aseveraciones de la jefatura castrense israelí de que sus tropas mostraron “un alto nivel de conducta moral” en la Franja de Gaza, donde también resultaron heridos más de cinco mil 300 personas.

Según la fuente, los soldados pasan un curso en el instituto de preparación militar Yitzhak Rabín, en el Colegio Académico Oranim, y algunas de sus revelaciones se hicieron el pasado 13 de febrero.

El jefe de un pelotón de infantería relató un incidente en el que un francotirador disparó a una madre palestina y sus dos niños, por el simple hecho de haberse equivocado de camino al salir de su vivienda, mientras que otras casas fueron saqueadas y reducidas a escombros.

“Se olvidaron (los hombres del comandante de un pelotón) de decirle al francotirador en el tejado que les dejara ir, que todo estaba en regla y que no debía disparar, y él (…) hizo lo que se suponía que debía hacer, cumplía órdenes”, indicó el oficial.

Una anciana indefensa fue asesinada a quemarropa cuando caminaba a escasos 100 metros de su casa, mientras en otros casos se les ordenó abandonar una zona determinada y luego les dispararon a mansalva por la espalda, según testimonios incluidos en un extenso reporte.

Las historias son muy preocupantes porque no vienen de palestinos, sino de soldados cuyo interés no es perjudicar la reputación de sus camaradas, comentó un periodista radial en referencia a la ofensiva militar del 27 de diciembre al 18 de enero últimos.

A su vez, el académico Dany Zamir señaló que “son testimonios muy duros sobre disparos injustificados contra civiles, destrucción de bienes, que muestran un ambiente en el que se cree está permitido usar la fuerza sin restricciones contra los palestinos”.

Zamir, director del instituto de donde procedieron las espeluznantes revelaciones, aseguró haberlas remitido al Estado Mayor para que se emprenda una investigación independiente, toda vez que algunos soldados valoraron sin importancia la vida de palestinos.