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2009/11/12

> Berria: Trans > COLECTIVO TRANSEXUALES DE CATALUÑA: "ESTA SOCIEDAD RECHAZA LO DESCONOCIDO"

  • Colectivo Transexuales de Cataluña:"Esta sociedad rechaza lo desconocido"
  • dMinorías, 2009-11-12
Dr. Iván Mañero, cirujano plástico "el 100 por ciento de los pacientes transexuales quieren operarse, pero existe un porcentaje que no lo hace por miedo a la intervención, por problemas económicos y por miedo al rechazo familiar, laboral y social."

"Después de muchos años de experiencia, conozco casos de pacientes que han sido rechazados por los suyos, pero no existe ningún paciente, de los cuatrocientos cambios de sexo que he realizado, que se arrepienta de su decisión", finaliza.

Desde la ATC-Libertad/Colectivo Transexuales de Cataluña en vista a las declaraciones del Dr. Iván Mañero, que solo refleja una cifra de porcentaje de personas transexuales que han pasado por su consulta o sean operados por el Dr. Iván Mañero no refleja la realidad transexual.

Puede ser que la mayoría de personas transexuales que ha operado no se arrepienta de la operación, pero no es menos cierto que desde nuestra asociación han acudido pacientes del Dr Mañero con quejas de sus operaciones en busca de soluciones. La demanda por vía judicial es la única alternativa o solución a los problemas de estas personas, pero la justicia de este país aunque sea eficaz es lenta y una sentencia judicial no puede compensar un error médico.

La operación no resuelve el problema de exclusión social podemos entender que mejora las condiciones sociales de las personas operadas, pero delante de una sociedad que rechaza lo desconocido la operación no es suficiente para lograr la plena integración social de la persona transexual.

Durante estos últimos años en donde un gobierno ha apostado por las políticas sociales, la visibilización del colectivo transexual ha sido muy importante pero no solo por la inclusión en diferentes comunidades de las unidades de genero y si por la unidad de colectivos y activistas en lucha por sus derechos.

2009/10/20

> Berria: Trans > GAMA ASISTE A LAS JORNADAS DEL X ANIVERSARIO DE LA UNIDAD DE GENERO DE MALAGA

  • Gamá asiste a las Jornadas del X Aniversario de la Unidad de Género de Málaga
  • Facebook, 2009-10-20 # Gamá
La técnica de Gamá, María José Hinojosa, asistió el 16 y 17 de octubre a las Jornadas del 10º Aniversario de la creación de la Unidad de Trastornos de Identidad de Género en el Hospital Carlos Haya de Málaga, centro de referencia y pionero en el tratamiento de personas transexuales por ser el único hasta este año 2009 que cubría a través de la Sanidad Pública, todo el proceso transexualizador de manera integral, desde la valoración psicológica hasta la cirugía de reasignación sexual.

En palabras de la Directora de la Unidad, Isabel Esteva, “es un buen momento para celebrar este aniversario con todos aquellos compañeros que día a día han respaldado y colaborado en nuestro trabajo con las personas transexuales y han compartido con nosotros experiencias clínicas, retos terapéuticos e inquietudes desde el lado de la reflexió nresponsable y con la intención unánime de contribuir a mejorar la vida cotidiana de estos hombres y mujeres”.

A las Jornadas asistieron expertos en áreas tan distantes y a la vez tan cercanas como la antropología, la genética, la psicobiología y la medicina legal y a través de tres mesas de trabajo asistimos a nuevas perspectivas sobre la transexualidad, a diferentes experiencas en el acompañamiento psicológico desde algunas de las Unidades de atención que existen en nuestro país y finalmente a una mesa dedicada a la Cirugía de Reasignación Sexual con la presencia de cirujanos reconocidos mundialmente en esta materia como el Dr. Iván Mañero.

Gamá transmitió la importancia de la labor que realizamos los colectivos LGTB en la atención a las personas transexuales y ofrecimos la posibilidad de colaborar conjuntamente con esta otra visión más biologicista o medicalizada de la transexualidad. Nos congratulamos al escuchar los primeros ecos que llegaron incluso a las Jornadas sobre la campaña Stop Trans Patologización 2012 con la que se pretende desterrar el estigma que asocia la transexualidad a la enfermedad mental, lo que marca el inicio de la comprensión de esta realidad desde una perspectiva más humana y naturalizada.

2009/10/13

> Berria: Trans > AL MENOS 176 PERSONAS SOLICITAN CADA AÑO EN ESPAÑA UNA REASIGNACION DE SEXO

  • Al menos 176 personas solicitan cada año en España un cambio de sexo
  • Desde que abrió la primera unidad para transexuales, la Seguridad Social ha atendido a 1.588 pacientes. Se han practicado 333 cirugías de cambio de identidad. Hay 195 en lista de espera.
  • 20 Minutos, 2009-10-13 # Juanma López-Guillén G.
Se llama Laura, tiene 34 años y dice sentirse "la mujer más feliz de la Tierra" porque hace un año consiguió completar su cambio de sexo. Llevaba moldeando su cuerpo más de 11 años. Primero fueron las hormonas, luego se puso pechos y por último cambió sus genitales. Ahora recuerda, entre lágrimas, que cuando era pequeño su padre cada vez que lo veía vestido de mujer le castigaba y le pegaba por ser un "degenerado".

La intervención incluye operación de mamas, vaciado de útero, cuerdas vocales,
nuez y genitales Como Laura, unas 176 personas piden cada año cambiar su sexo en España, según los datos facilitados a 20 minutos por las Unidades de Trastornos de Identidad de Género (UTIG) completas que hay en el país (Málaga, Madrid y Barcelona) y otras consultas sin equipo quirúrgico (Canarias, Valencia, Navarra y Galicia).

Desde que en el año 1999 se abriera la primera en Málaga, han pasado por estas consultas de la Seguridad Social 1.588 transexuales (de ambos sexos), se han realizado 333 intervenciones de cambio de identidad (que engloba operación de mamas, vaciado de útero y ovarios, cuerdas vocales, raspado de nuez y genitales) y 195 se encuentran en lista de espera.

Un proceso complejo
El cambio de sexo no sólo incluye las operaciones. Éste sólo es uno de los pasos y no es imprescindible. "A algunos les bastará con hormonarse, otros se pondrán pechos o se los quitarán y sólo unos pocos cambiarán sus genitales", según Antonio Becerra, el coordinador de la Unidad de Cambio de Género de Madrid (a caballo entre el Hospital Ramón y Cajal y La Paz).

Primero hay que pasar por el psiquiatra para descartar patologías como la esquizofrenia. Luego tocan psicólogo y endocrino.

Este proceso dura de 3 a 6 meses, y si se supera, comienza la hormonación (que es para toda la vida) y la experiencia de vida real, que dura dos años. Después, si los médicos lo aconsejan y el paciente quiere, llega el turno del cirujano plástico para modelar el cuerpo.

Grandes diferencias
"Hace unos años me consideraban un animal que sólo operaba a putas y maricones. Las cosas han cambiado mucho en este país", explicó a 20 minutos Iván Mañero, cirujano plástico de la Unidad de Reasignación del Hospital Clínico de Barcelona. Una opinión que comparten otros médicos especialistas y transexuales de toda España.

El cambio se produjo definitivamente cuando Sanidad introdujo en marzo de 2007 la transexualidad dentro del catálogo de enfermedades mentales de la Seguridad Social. Antes, sólo Andalucía trataba a estos pacientes en el servicio público del Hospital Carlos Haya de Málaga.

Más tarde, en 2007, llegó la unidad de Madrid y el año pasado, la de Barcelona. El problema es que en el resto de las comunidades no hay unidades, y si las hay, no cuentan con cuerpo de cirugía.

Esto ha llevado a la mayoría de los pacientes a cambiar de comunidad, y en muchas ocasiones, sin éxito. Cataluña tiene cerradas las puertas para españoles que no sean catalanes, en Madrid hay que ser residente y en Málaga la lista de espera en cirugía es de tres años.


  • Más datos sobre transexualidad
  • ¿Cuánto cuesta la operación?
  • A un hombre, conseguir tener la apariencia de una mujer le costaría en una clínica privada una media de 18.000 euros sin contar la intervención de las cuerdas vocales, nuez y el tratamiento hormonal de por vida. En el caso contrario, la operación se dispara hasta los 30.000 euros más las hormonas.
  • ¿Qué resultados se obtienen?
  • La operación de cambio de sexo está muy conseguida en el caso de cambiar a mujer. En el 98% de los casos se logra incluso tener orgasmos. En el caso contrario, sólo con la técnica del colgajo se consigue la penetración, aunque la sensación de placer continúa siendo para los expertos un misterio.
  • ¿Cuál será el siguiente paso de Sanidad?
  • Según los expertos consultados por 20 minutos, lo más importante es superar las diferencias que existen entre comunidades autónomas. Algunos apuntan a la creación de nuevas unidades completas y otros piden que cada comunidad se haga cargo de los gastos que generen sus pacientes en Madrid, Málaga o Barcelona.
  • Testimonio
  • Andrea Muñiz . 39 años, Bilbao
  • "Llevo toda mi vida en lista de espera"
  • Andrea Muñiz tiene 39 años y lleva 20 esperando entrar al quirófano para que le realicen dos intervenciones para cambiar de sexo. "Llevo toda mi vida en lista de espera", asegura.
  • Hace diez años que se hormona y aún no le han puesto los pechos ni retirado el pene, pese a que se lo habían prometido en su comunidad autónoma.
  • En septiembre pararon el proceso sin darle ninguna explicación. Sus amigos le aconsejan ir a otra comunidad, pero no quiere empezar desde el principio.

2009/08/21

> Erreportajea: Trans > JUECES METIDOS A MEDICOS

  • Jueces metidos a médicos
  • Abortos en menores, esterilizaciones o cambio de sexo requieren muchas veces de una sentencia. El caso de la chica transexual de Barcelona plantea la incongruencia del sistema. Falta una "mayoría de edad sanitaria" que facilite las decisiones.A los 16 no se puede donar un órgano, pero se podrá abortar. La Ley de Identidad de Género sólo sirve para mayores de edad. El legislador teine miedo de que haya arrepentimiento, dice un penalista
  • El País, 2009-08-21 # Emilio de Benito
Un juez tiene en sus manos facilitar o retrasar que María, de 16 años, haga una vida normal. La joven transexual (nombre supuesto) ha estado durante el último año y medio hormonándose para tener el cuerpo de mujer con el que se identifica. Seguramente viste y se comporta como la chica que siente que es, aunque ello le ha costado cambiar de centro escolar y un rechazo que le ha llevado a intentar suicidarse. Ahora ha pedido autorización para ir más allá y operarse para modificar los rasgos masculinos con los que nació. Su familia y su médico están de acuerdo. Pero eso no basta.

El Código Penal de 1995 establece en su artículo 156 que las esterilizaciones y cirugía transexual son lesiones. Si el afectado es menor de edad, no vale con que él o sus representantes den su consentimiento. La decisión queda en manos de un juez. "Es la primera vez que se plantea este asunto", afirma Ricardo de Lorenzo, abogado especializado en temas sanitarios (es el presidente de la asociación española de estos expertos). Y achaca la situación a que "en España no está regulada la mayoría de edad sanitaria", como lo está en otros países. En Francia, por ejemplo, está en los 15 años; en Reino Unido, a los 16.

Lo que sí hay es una edad mínima para que los pacientes den su consentimiento, aclara De Lorenzo. La Ley de Autonomía del Paciente, de 2002, la establece en 16 años. Pero hay excepciones: interrupción del embarazo, tratamientos de reproducción asistida y participar en ensayos clínicos; no dice nada de cirugía de reasignación de sexo, "y nadie lo tiene claro, ni la ministra de Igualdad [Bibiana Aído] ni el de Justicia, como se ha visto con el debate de la nueva ley del aborto", dice el abogado. Así, resulta que para donar un órgano hay que tener 18 años; para abortar bastará con tener 16; para someterse a una cirugía de reasignación sexual, 18; para operarse del corazón, 16; y hay que tener 18 para participar en un ensayo clínico, señala De Lorenzo como ejemplos del "lío".

Para el profesor de Derecho Penal de la Universidad de Granada Octavio García Pérez, en el fondo de toda esta diversidad normativa hay un problema más serio: "La Ley de Protección Jurídica del Menor establece que éstos son titulares de derechos", pero la regulación está "muy dispersa". Para algunos asuntos no se les considera capaces para decidir hasta los 18 años y, en cambio, "para lo malo pretendemos bajar a 12 años la responsabilidad penal". "Deberíamos partir de la capacidad natural de juicio de los menores en cada caso", afirma García Pérez. "Aunque no estemos de acuerdo con las decisiones que puedan tomar", matiza.

En el caso de María, el profesor no duda en defender una interpretación más laxa de la legislación. No obvia que la cirugía de cambio de sexo está incluida en el Código Penal como un delito de lesiones "para proteger la salud de las personas". Pero por eso mismo, "no pueden estar prohibidas las intervenciones que no sólo no perjudican la salud, sino que la mejoran", dice.

García Pérez argumenta que la inclusión de este tipo de intervenciones en el Código Penal junto a las esterilizaciones puede ser contradictoria. "A nadie se le ocurre pedir un permiso judicial para operar a un menor al que hay que extirparle los testículos o los ovarios porque tiene un cáncer", aduce.

Un criterio similar es el que ha usado el médico de María, Iván Mañero, jefe de la unidad de trastornos de género del hospital Clínico de Barcelona. "Resulta chocante que a una menor se la considere madura para abortar, pero no para cambiar de sexo", apunta. Para él, no hay duda: "La transexualidad es una enfermedad que se debería tratar. Si a un menor con leucemia no le tratáramos, nos echaríamos las manos a la cabeza. Pues esto también es un problema de salud".

Mañero -"probablemente el médico que más casos de transexuales ha tratado en España", según Pedro Zerolo, secretario de Movimientos Sociales del PSOE y ex presidente de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays y Transexuales-, debía de saber que con ese criterio se estaba metiendo en un jardín. Aunque en rigor tiene razón (los principales listados internacionales de enfermedades, como el DSM-IV o el CIE-10, todavía incluyen la transexualidad o la disforia de género), esta situación puede empezar a cambiar. La Asociación Americana de Psiquiatría -una referencia en este campo y la organización médica que abrió la puerta a la descatalogación de la homosexualidad como enfermedad- está debatiendo precisamente sacar el transexualismo de su lista de patologías. Porque esta condición es muy especial: no se trata de un trastorno propiamente dicho, pero necesita una intervención médica para solucionarse.

Una de las primeras organizaciones de afectados en reaccionar a las palabras del médico ha sido la Asociación de Transexuales de Andalucía (ATA). "¿Acaso alguien sigue defendiendo que una circunstancia personal como es la maternidad sea una enfermedad, por más que en algunos casos requiera hasta intervención quirúrgica (cesáreas)?", afirma.

La veterana activista Kim Pérez matiza: las personas transexuales "no requerimos que se nos atienda porque suframos de ninguna patología o trastorno, puesto que nuestra transexualidad es sólo una variante natural de la sexualidad, sino por los obstáculos sociales que encontramos en nuestro derecho a la libre expresión humana, y en el dolor y la angustia con que estas dificultades han llenado nuestras vidas".

También el congreso español de sexología que tuvo lugar en León hace un año entró en el debate: "La transexualidad no es necesariamente una enfermedad y, menos aún, una enfermedad mental", dijo la presidenta de su comité científico, Miren Larrazábal.

La diputada del PSOE Carmen Montón, que fue ponente de la llamada Ley de Identidad de Género, aprobada en 2007, insiste en que la ley no regula las condiciones para operarse, sino las necesarias para cambiar los papeles de una persona transexual de manera que reflejen el nombre y sexo que siente como propio. Para ella, fue un gran éxito que se consiguiera que no se exigiera la intervención quirúrgica de reasignación de sexo, sino "que ha sido tratada médicamente durante al menos dos años para acomodar sus características físicas a las correspondientes al sexo reclamado". De esta manera, se permitía el cambio de papeles sin operación.

Para Zerolo, que también estuvo muy implicado en la ley, el caso de María demuestra "que hace falta un desarrollo reglamentario" de la norma "para recoger esta casuística", que aunque "no sea la habitual", es importante.

No se trataba de una ley caprichosa. Quería facilitar la vida a unas 3.000 personas en España. Porque la transexualidad no es algo tan minoritario. Aproximadamente uno de cada 14.000 bebés con genitales masculinos alberga una identidad femenina. El proceso contrario se da aproximadamente en uno de cada 35.000 niñas. Aplicado al padrón español, unas 3.000 personas, a las que hay que añadir muchos transexuales extranjeros que buscan refugio en España. Porque vivir con una identidad sexual que no se corresponde con la biológica se paga caro en muchas partes. La ONG internacional Transgender Europe calcula que cada tres días una persona transexual es asesinada en algún lugar del planeta.

En teoría, María está a punto de cumplir los requisitos para cambiar sus papeles. Por lo que se ha sabido, lleva ya año y medio hormonándose. Cuando cumpla los dos, ya habrá recibido el tratamiento médico necesario para "acomodar sus características físicas a las correspondientes al sexo reclamado" que exige la ley.

Pero hay un inconveniente: dentro de seis meses, María seguirá siendo menor de edad. Y la ley la excluye, salvo que se emancipe de sus padres. Montón y Zerolo apuntan a esa posibilidad para acelerar los trámites que le permitirían operarse si lo desea y, sobre todo, cambiar los papeles. La diputada dice que, curiosamente, nadie, ni siquiera los colectivos de transexuales, planteó modificar el Código Penal cuando se debatió la ley.

Federico Montalvo, del despacho de abogados Asjusa, especializado en derecho sanitario, cree que una opción que hubiera evitado el recurso a los tribunales habría sido que el caso de María lo hubiera visto un comité ético del hospital. Claro que él mismo admite que eso hubiera ocurrido "en caso de conflicto entre el paciente, sus padres y los médicos, lo que no parece ser la situación". De todas formas, en estos "casos frontera" tampoco cree que "sea malo" que intervenga un juez. Eso sí, "habría que habilitar una vía rápida para que lo haga".

En el fondo de la polémica está el miedo de los legisladores de que, si se permite el cambio de sexo muy pronto, la persona pueda "arrepentirse". "Por eso la ley es tan restrictiva, es muy protectora", admite el profesor García Pérez. "Pero en este caso, parece que lo tiene claro. Tiene todas las papeletas para ser feliz", dice Montón. "Los que hablan del cambio de sexo como un capricho no saben lo que dicen; no han estado cerca de una de estas personas y no saben por lo que tienen que pasar", afirma desde Valencia la diputada.

Aunque la parlamentaria admite que la idea de permitir el cambio a los menores ni siquiera fue compartida por muchos de los expertos que comparecieron en el congreso cuando se estaba debatiendo la Ley de Identidad de Género. "Los del Colegio de Psicólogos nos aconsejaron que los dejáramos fuera", recuerda.

Jos Megens, de la unidad de género de la Universidad Libre de Ámsterdam, lo tiene claro: "Cuanto antes se empiece la reasignación de sexo, mejor. Si se consigue actuar antes de la pubertad, la terapia hormonal es más efectiva. Las chicas no tienen la menstruación, que es una de las cosas que más les traumatiza, y las operaciones de extirpación de mamas dejan menos cicatrices", afirma. "Los chicos enseguida se ponen fuertes; en tres meses de hormonación nadie diría que nacieron chicas", añade Zerolo.

En el centro de Megens han llegado a tratar niños de 6 a 10 años, aunque por cuestiones legales no empiezan la hormonación hasta los 16 y retrasan la cirugía hasta los 18. Eso sí, el médico holandés afirma que sólo un tercio de los casi 100 menores de 10 años que ha visto en su unidad eran auténticos transexuales.

Gina Serra, la presidenta de la Asociación de Transexuales de Cataluña, cree que a partir de los ocho años un niño ya sabe si está "en el cuerpo correcto". También la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales ha pedido "respeto para la identidad sexual de los menores". "En unas edades donde la integración social es clave y el pronto tratamiento es básico para un mejor resultado, judicializar la atención sanitaria integral, retrasándola durante meses e incluso años, no beneficia ni social ni psíquica ni físicamente a los afectados", afirma la federación.

Mar Cambrollé, su portavoz, insiste: "Si yo como adulta puedo solicitar una atención sanitaria integral que incluye la cirugía de reasignación de sexo, no entiendo por qué una chica de 16 años, que tiene el apoyo de sus padres y una recomendación sanitaria, tiene que pedir permiso a un juez. Si dicho tratamiento es necesario según los médicos, los padres y la joven y no pone en riesgo la vida de la persona que lo recibe, ¿por qué en estos casos hay que pedir permiso a un juez y en infinidad de otras operaciones o tratamientos no?".

José Luis Díez Ripollés, profesor de Derecho de la Universidad de Granada, también cree que en este caso la interpretación es excesivamente rigurosa. "No creo que tenga que participar un juez". "Las intervenciones curativas, las que van a solucionar un problema de salud, mientras el paciente o, en su defecto, los padres consientan, se pueden realizar sin que, a mi juicio, se cometa un delito". Díez Ripollés cree que quizá el asunto se ha judicializado porque así los médicos "se curan en salud".

Sea por lo que sea, María tendrá que esperar.

Un proceso para toda la vida
Carlos, transexual de 21 años, comenzó hace cinco el paso de niña a hombre. Para él, "la parte psicológica fue la más fácil. Tenía muy claro lo que era". La física no lo fue tanto. "Un día decidí que me vestiría de chico. Siempre". Así comenzó todo.

Luego vinieron las hormonas. En su caso, una masculinizante (testosterona). "En tres meses tenía algo de barba. Empecé a ir al gimnasio, y me puse bastante cachas. Poco después se me fue la regla. Tuve suerte, porque empecé pronto y no me salió casi pecho". Aun así, Carlos se ha hecho una mastectomía. Ahora, aparte de seguir hormonándose -"eso es para toda la vida", dice-, duda sobre si quiere extirparse los ovarios y someterse a una faloplastia (creación de un pene con su propio tejidos en el que se incluyen la uretra y el clítoris). "Me han dicho que los resultados no son muy buenos, y mi novia no se queja, así que de momento lo voy a dejar", concluye.

El paso contrario (de hombre a mujer) empieza, la mayoría de las veces, de manera parecida: con un vestido y algo de maquillaje. También depilación (temporal o definitiva). Y hormonas.

La ley española ni siquiera pide tanto para aceptar el cambio de sexo: lo que importa es que la persona pase la "prueba de vida": que se comporte de acuerdo al género que siente como propio.

Pero hay mucho más, y cada una llega hasta donde quiere o puede: implantes de pecho, extirpación de la nuez, de los genitales; creación de una vagina, feminización de los rasgos. Hasta clases para hablar y moverse. Porque, como decía Agrado, el personaje de la película Todo sobre mi madre, de Pedro Almódovar, "una es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñado de sí misma".

A falta de una mayoría de edad
En España las leyes no definen una “mayoría de edad sanitaria”, afirma el abogado Ricardo de Lorenzo, especialista en derecho sanitario. Por eso hay una dispersión de normas que fijan edades mínimas para algunas actuaciones médicas.

- Código Penal de 1995.
En su artículo 156 considera las “esterilizaciones y la cirugía transexual” un delito de lesiones. Para los menores de 18 años no hay consentimiento informado que valga, ni suyo ni de sus padres.

- Ley de Autonomía del Paciente (2002). Estipula que un paciente de más de 16 años o emancipado ya puede decidir qué tratamientos médicos quiere recibir. Pero hay excepciones: “La interrupción voluntaria del embarazo, la práctica de ensayos clínicos y la práctica de técnicas de reproducción humana asistida”.

- Aborto. El proyecto que prepara el Gobierno rebaja la edad para decidir abortar hasta los 16 años.

- Otros. Un menor de edad no puede decidir donarle un riñón a su hermano, por ejemplo. En cambio, el protocolo catalán establece en los 13 años la posibilidad de recibir la píldora poscoital sin receta.

2009/08/18

> Iritzia: Mar Cambrollé . ATA > LA TRANSEXUALIDAD NO ES UNA ENFERMEDAD

  • La transexualidad no es una enfermedad
  • El Plural, 2009-08-18 # Mar Cambrollé . Presidenta de ATA (Asociación de Transexuales de Andalucía)
A propósito de las declaraciones realizadas a EFE el 13 de Agosto por el Doctor Iván Mañero, jefe de la Unidad de Trastornos de Género del Hospital Clínico de Barcelona, donde afirma que la transexualidad es una “enfermedad”, hay que pensar que quizás sus palabras están fuera de contexto. Es impensable que una persona que trata con personas transexuales, y que por su profesión estará al corriente de las últimas investigaciones y trabajos que los profesionales de la sexología, la psiquiatría han desarrollado en los últimos tiempos, haga ese tipo de aseveración.

De todas formas, las personas transexuales estamos habituadas a que desde foros pseudos-científicos se nos etiquete de “enfermas”, “desviadas” y se siga perpetuando la estigmatización desde posturas “éticas” y “morales” en absoluto respaldadas por la objetividad de la ciencia, impidiendo nuestra integración social. Y es que no es de recibo que una circunstancia personal –consistente en una disociación entre el sexo genético, gonadal y fenotípico, y el sexo psicológico o identidad de género– sirva de pretexto para discriminar y atentar impunemente ya no sólo contra la estabilidad emocional y a la postre, la salud mental, sino hasta la propia supervivencia física de millones de personas en todo el mundo.

Conviene recordar que en el X Congreso Español de Sexología y el IV Encuentro Iberoamericano de Profesionales de Sexología, que tuvo lugar del 17 al 20 de abril de 2008 en León, la transexualidad fue uno de los temas “estrella”, al punto que la presidenta del Comité Científico del Congreso la sexóloga Miren Larrazábal, afirmó “La transexualidad no es necesariamente una enfermedad y, menos aún, una enfermedad mental”.

Tampoco es excusa considerar la transexualidad una enfermedad por el simple hecho de que la persona transexual acuda al sistema sanitario: ¿Acaso alguien sigue defendiendo que una circunstancia personal como es la maternidad, para cuyo tratamiento integral existen miles de clínicas y hospitales materno-infantiles, sea una enfermedad, por más que en algunos casos requiera hasta intervención quirúrgica (cesáreas)?

Como señala Kim Pérez, las personas transexuales “no requerimos que se nos atienda porque suframos de ninguna patología o trastorno, puesto que nuestra transexualidad es sólo una variante natural de la sexualidad entre tantas otras, sino por los obstáculos sociales que encontramos en nuestro derecho a la libre expresión humana, y en el dolor y la angustia con que estas dificultades han llenado nuestras vidas”.

Y es que aunque exista cierta confusión entre dos realidades tan diferentes como transexualidad y disforia de género, el primer término indica la no identificación con el género que socialmente se nos atribuye –atribución efectuada en base al sexo biológico de nacimiento–, mientras que la segunda únicamente se refiere al estrés y al profundo malestar que supone enfrentarse todos los días a la multitud de obstáculos sociales y culturales que nos encontramos –algo que obviamente varía según el lugar del mundo, la situación familiar y laboral, etc. de cada cual: no toda persona transexual padece disforia, y quien la padece, no la padece en el mismo grado o forma.

Aunque hasta ahora las principales clasificaciones diagnósticas internacionales de enfermedades (el DSM-IV-R o la CIE-10) incluyen a la disforia de género como un trastorno o enfermedad –igual, sin ir más lejos, que el trastorno disfórico premenstrual (que se estima afecta a 3 de cada 4 mujeres en edad fértil) o la eyaculación precoz (que afectaría entre el 30 y el 40% de la población masculina)–, es cada vez mayor el número de expertos e investigadores de prestigio que consideran seriamente la retirada de este tipo de categorías conceptuales que, aunque no se pretenda, sí que dan lugar a numerosas violaciones a los derechos humanos de las personas transexuales como son los asesinatos extralegales, tortura y maltrato, ataques y violaciones sexuales, invasión a la privacidad, detenciones arbitrarias, negar las oportunidades de empleo y educación, y grave discriminación en relación al goce de otros derechos humanos .

En este sentido, cabe destacar, como señalan los Principios de Yogyakarta, elaborados bajo los auspicios de la ONU, de la Comisión Internacional de Juristas y del Servicio Internacional de Derechos Humanos (2006): “on independencia de cualquier clasificación que afirme lo contrario, la orientación sexual y la identidad de género de una persona no son, en sí mismas, condiciones médicas y no deberán ser tratadas, curadas o suprimidas”

2009/08/14

> Berria: Trans > UN ANACRONISMO LEGAL, RESPONSABLE DE QUE MENORES NECESITEN AUTORIZACION JUDICIAL PARA LA CIRUGIA DE REASIGNACION DE SEXO

  • Un anacronismo legal, responsable de que los menores necesiten autorización judicial para la cirugía de reasignación de sexo
  • Dos Manzanas, 2009-08-14 # Flick
El Código Penal vigente desde 1995, en su artículo 156, atribuye responsabilidad penal a los facultativos que realicen “cirugía transexual” a menores, en cuyo caso ni su consentimiento ni el de sus representantes legales se considera válido. Se trata de un anacronismo que parece contradecir la ley 41/2002 reguladora de la autonomía del paciente, y la razón por la cual la joven de 16 años de Barcelona necesita autorización judicial para poder llevar a cabo la cirugía de reasignación de sexo pese a contar con el consenso de sus padres y de los especialistas.

El doctor Iván Mañero, jefe de la unidad de género del Hospital Clinic de Barcelona, lo ha confirmado al diario El País, que por cierto ha modificado la redacción de la noticia en su edición digital (ayer todavía se refería a la joven utilizando el masculino). “Es una operación prohibida y castigada por el Código Penal. ¡Habría acabado en la cárcel!”, ha dicho. Mañero, que ha pedido valentía al juez, ha utilizado como argumento el hecho de que la transexualidad es una enfermedad cuya curación consiste precisamente en la reasignación de sexo. “Si a un menor con leucemia no le tratáramos con la excusa de que es menor de edad, nos echaríamos las manos a la cabeza. Pues esto también es un problema de salud”, ha dicho. Un argumento sin duda muy discutible, pero que esperamos que al menos sirva en este caso concreto para acortar la injustificada espera que la joven tiene ahora por delante.

Un procedimiento, el de la cirugía de reasignación en menores, que ya es una realidad en otros lugares, como demuestran los casos de la joven Nati en Argentina o de Kim Petras, una adolescente alemana que a sus 16 años se expresaba con claridad meridiana. “Me preguntaron si ahora me sentía una mujer. Siempre me he sentido una mujer. Simplemente acabé en un cuerpo equivocado”, contaba hace unos meses. Petras, que ya ha pasado por el quirófano, ha iniciado por cierto una carrera musical en la que le deseamos toda la suerte del mundo.

> Berria: Trans > UNA MENOR PIDE AL JUEZ QUE LE DEJE SOMETERSE A REASIGNACION DE SEXO

  • Una menor pide al juez que le deje operarse para cambiar de sexo
  • La joven, que nació varón, tiene el apoyo de sus padres y de los médicos
  • El País, 2009-08-14 # Jesús García . Barcelona
María lo tiene muy claro desde hace ya tiempo: a sus 16 años, no se siente a gusto en su cuerpo de varón. Sus padres le han ofrecido pleno apoyo para que se convierta en una mujer. Y los médicos que le han examinado dan el visto bueno al cambio de sexo. Pero María (el nombre es ficticio porque la familia quiere mantenerse en el anonimato) tiene un problema: es menor de edad. De modo que, para pasar por el quirófano y cumplir su sueño, no basta con el consentimiento de los padres. Necesita una autorización judicial. Y en eso está. Un juzgado de Barcelona debe decidir ahora si permite o no la operación.

Si la sentencia es favorable, María se convertirá en la primera menor transexual de España y en una de las primeras del mundo. Pondrá fin, así, a un camino espinoso que le ha acarreado muchos problemas -tuvo que cambiar de colegio por las constantes burlas de sus compañeros- y que casi le cuesta la vida. María, atrapada en un cuerpo de varón, ha intentado suicidarse en diversas ocasiones, avanzó la Cadena Ser.

La chica (así se siente y lleva año y medio hormonándose para serlo) acudió hace dos años, del brazo de sus padres, a la unidad de trastornos de género del Hospital Clínico de Barcelona. Pidió pasar por quirófano. El doctor Iván Mañero, jefe de la unidad, le explicó que no podía ser. Que tenía que esperar o llevar el caso a la justicia. "Es una operación prohibida y castigada por el Código Penal. ¡Habría acabado en la cárcel!", dijo ayer a este diario el cirujano, que acumula una larga experiencia en la llamada cirugía de reasignación de sexo. María lleva ya año y medio en tratamiento hormonal y psiquiátrico, pero aún tendrá que esperar.

"Resulta chocante que a una menor se la considere madura para abortar, pero no para cambiar de sexo", apuntó Mañero, que pidió "valentía" al juez para convertirse en el primero de España que da su consentimiento. Para Mañero, no hay lugar a la duda: "La transexualidad es una enfermedad que se debería tratar. Si a un menor con leucemia no le tratáramos con la excusa de que es menor de edad, nos echaríamos las manos a la cabeza. Pues esto también es un problema de salud".

El cirujano pide un cambio de chip y exige a los políticos que adapten las leyes a la realidad. "Hace diez años, los adolescentes no sabían qué hacer y pensaban que eran raros. Ahora saben que su problema tiene solución. Y la quieren". En la misma línea se expresa la presidenta de la Asociación de Transexuales de Cataluña, Gina Serra: "Un menor puede saber lo que quiere hasta con ocho años, aunque el apoyo familiar es importante", dijo.

El juzgado de instrucción de Barcelona que lleva el caso solicitó a médicos independientes que aportaran sus informes para evaluar el estado de la menor y la conveniencia de operarla. Todos los informes son, según fuentes judiciales, favorables a la intervención. El apoyo explícito de la familia también tiene su peso, según las mismas fuentes, porque el juez ha de tener en cuenta la mejor solución para la persona.

La Federación Española de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales expresó ayer su "apoyo a la joven transexual" de Barcelona. Según la federación, "la identidad sexual o de género de los menores no debería ser gestionada por un juez". Y menos, asegura, ante "un caso tan claro en el que tanto la afectada, sus médicos y sus padres consideran necesario acudir a la cirugía". La FELGTB recordó que, para los transexuales, la cirugía "no es un capricho, sino una necesidad sanitaria básica".

Uno de los pocos casos similares que ha trascendido ocurrió hace dos años en Argentina. A los 16 años, Marcos acudió al juzgado con sus padres y consiguió una sentencia favorable para operarse en una clínica privada y convertirse en Nati.

La legislación
- El Código Penal considera que la "cirugía transexual" aplicada a un menor es un delito de lesiones que se castiga con cárcel, excepto si hay autorización judicial.
- Las asociaciones de transexuales intentaron que la ley de identidad de género de 2007 incluyera la posibilidad de que un menor pudiera cambiar de sexo. No lo lograron.

> Berria: Trans > UN JUEZ DECIDIRA SI UN MENOR DE EDAD SE SOMETE

  • Un juez decidirá si un menor de edad cambia de sexo
  • Todos los informes preceptivos son favorables para operar al chico de 16 años. La operación a un menor sólo se ha realizado una vez, en Argentina
  • El Diario Vasco, 2009-08-14 # Miguel Lorenci . Madrid
Lleva casi dos años recibiendo tratamiento hormonal y psiquiátrico. Siempre se ha sentido una chica atrapada en el cuerpo de un chico, y quiere pasar por el quirófano. Tiene dieciséis años y se convertirá, muy probablemente este mismo año, en el primer menor que cambie de sexo en España. La intervención que lo hará posible está pendiente de la autorización de un juez de Barcelona que tiene ya en su despacho los preceptivos informes, todos favorables, de varios especialistas y forenses. Sólo con ese trámite superado podrá entrar en el quirófano del Hospital Clínico de la ciudad Condal para ponerse en las manos de Iván Mañero, cirujano plástico y reputado especialista en cambio de sexo.

La ley española exige este pronunciamiento judicial para poder practicar a un menor este tipo de intervención, aunque se cuente con el permiso paterno. El doctor Mañero, jefe de la unidad de trastornos de género del Clínico, cree que todo estará resuelto antes de que acabe el año. «Si es así, será la primera intervención que se haga en España y la segunda, que sepamos, en todo el mundo, ya que sólo hay documentada clínicamente una operación anterior realizada en Argentina» explica el cirujano.

«No hay ninguna duda»
El responsable de la intervención, como todos los especialistas consultados por el juez de primera instancia de Barcelona que ha de pronunciarse, afirma que la intervención «está plenamente justificada». El criterio médico es que en este caso «no hay ninguna duda».

«Si la hubiera, estaríamos hablando de otra cosa» ataja el doctor Mañero. La familia respalda plenamente al menor que quiere dejar de ser chico y convertirse en chica. «Hace una década los jóvenes en su situación no sabían qué hacer, pero ahora tienen una conciencia muy clara de su situación y de las soluciones a las que pueden recurrir» explica el especialista. Juzga además como un factor favorable la edad del paciente. «Operarse con una edad en la que su respuesta fisiológica es más favorable, es bueno. Cuando antes se ataje una enfermedad, mucho mejor. El factor de la juventud casi siempre multiplica las posibilidades de éxito, hace más sencilla la intervención y facilita la recuperación» asegura el cirujano.

«La transexualidad es una 'enfermedad' -reconocida por la OMS- que se tiene que tratar y que entra en el cuadro de prestaciones de la sanidad pública» apunta el doctor Mañero, que compara este tratamiento quirúrgico con otros muchos que reciben menores.

«Cualquiera se echaría las manos a la cabeza si se planteara que alguien con dieciséis años y aquejado de leucemia no pudiera recibir tratamiento hasta que cumpliera los dieciocho» apunta.

El cambio de sexo es, con todo, uno de los pocos actos médicos en un menor que requiere autorización judicial. «Una chica de 14 años con un problema en el pecho -un crecimiento disparejo de las mamas, por ejemplo- podrá operarse si hay consentimiento paterno. Sí se recurre al juez en el caso contrario, cuando un menor necesita un tratamiento que le niegan sus padres. Imaginemos un niño de tres años que se desangra tras una caída: sus padres son testigos de Jehová y se niegan a la transfusión que le salvaría la vida. En ese caso recurríamos al juez para que desautorizara a los padres» explica el doctor Iván Mañero.

Cambios que resultan irreversibles
Una operación de cambio de sexo es irreversible. De ahí que sea imprescindible cumplir una serie de requisitos, como ser mayor de edad y mantener contacto con un psicólogo «para descartar que exista una alteración psicológica transitoria y certificar que, efectivamente, se trata de un proceso real de transexualidad». El paciente deberá obtener un certificado expedido por un psiquiatra «que acredite el diagnóstico de transexualidad real», requisito legal indispensable para realizar la intervención.

Se habrá sometido antes a un tratamiento hormonal, dirigido por un endocrinólogo, durante un periodo mínimo de 9 meses antes de la intervención.

Para entrar en el quirófano deberá firmar un consentimiento informado admitiendo conocer tanto de la irreversibilidad como de las complicaciones propias de la cirugía.

2009/08/13

> Berria: Trans > LA PRIMERA REASIGNACION DE SEXO DE UNA MENOR, A LA ESPERA DE UN FALLO JUDICIAL

  • El primer cambio de sexo de un menor en España, a la espera de un fallo judicial
  • Un juez de Barcelona deberá decidir si el chico de 16 años puede ser intervenido
  • El País, 2009-08-13 # Jesús García . Barcelona
La primera operación de cambio de sexo a un menor que se realizaría en España, a un chico de 16 años que lleva más de año y medio en tratamiento hormonal y psiquiátrico, depende de un fallo judicial. Un juez de Barcelona deberá decidir si concede la autorización para que el joven pueda someterse a la intervención quirúrgica.

La ley solo permite la operación de cambio de sexo en menores de 18 años si cuentan con una autorización judicial. El visto bueno de los padres no es suficiente. Según el doctor Iván Mañero, jefe de la Unidad de trastornos de género del Hospital Clínico de Barcelona, en este caso la operación está totalmente justificada, ya que, a pesar de que el joven no es mayor de edad, no presenta dudas desde el punto de vista médico. La familia del chico que quiere ser chica acudió a este médico en busca de una solución, y este les explicó las dificultades legales del procedimiento.

"La transexualidad es algo que se tiene que tratar. Todos nos llevaríamos las manos a la cabeza si nos dijeran que un menor de edad con leucemia no se puede tratar hasta que cumpla 18 años", ha asegurado Mañero. "Hace 10 años los jóvenes de 16 años no sabían qué hacer con su situación, pero ahora descubren cuál es su problema y saben que tiene solución", ha agregado.

La presidenta de la Asociación de Transexuales de Cataluña, Gina Serra, confía en que el juez autorice la operación del menor. A su juicio, "un menor con ocho años ya sabe lo que quiere ser y lo que no, aunque todo depende del apoyo que encuentre en su familia". El menor, ha explicado Serra, se dirigió hace dos años a la asociación en busca de ayuda:"tuvo problemas porque los demás alumnos se metían con ella y se vio obligada a cambiar de colegio". Serra ha asegurado que una sentencia favorable serviría para "abrir nuevas perspectivas para el colectivo transexual".

Según Mañero, el juez encargado de tomar la decisión solicitó la opinión de peritos médicos independientes, quienes dieron un dictamen favorable a la intervención. Si se aprueba la operación, sería la primera que se realiza en España a una persona menor de 18 años y uno de los pocos casos registrados en todo el mundo.

2009/03/11

> Erreportajea: Trans > CATALUNYA YA PAGA LAS REASIGNACIONES DE SEXO

  • Catalunya ya paga las operaciones de cambio de sexo
  • El paso de hombre a mujer ofrece buenos resultados en cuanto a funcionalidad sexual. Ocho pacientes se han operado en el Clínic, que prevé 20 cirugías al año. Las tres primeras operaciones se hicieron a finales del 2008, pero Salut evitó publicitarlo. De los intervenidos, tres eran transexuales masculinos y cinco querían ser mujeres
  • La Vanguardia, 2009-03-11 # Marta Ricart • Barcelona
Ocho pacientes ya se han operado en el hospital Clínic de Barcelona para cambiar de sexo, en una cirugía costeada por la sanidad pública catalana. El pago de estas operaciones por la sanidad pública hace años que se debate, pero la consellera Marina Geli prometió hace tres años que empezaría a sufragar esta cirugía antes de finales del 2008.

Desde hace más de diez años, las asociaciones de transexuales reclaman que la sanidad pública española costee el cambio de sexo, al ser tratamiento de un trastorno de identidad sexual que les causa graves problemas psicológicos y, además, acarrea todavía rechazo y hasta marginación social. La inclusión de esta prestación en la sanidad pública ha sido contestada desde algunos sectores que consideran que hay otras necesidades de atención más prioritarias. Pese a planes y estudios diversos, sólo la sanidad andaluza cubre operaciones de este tipo desde hace unos años; en otras autonomías se ha aprobado la atención a transexuales, pero sólo se habrían costeado algunos casos aislados de cirugía. La anterior ministra de Sanidad estudió costear algunos casos.

En el 2006, Salut acordó con el hospital Clínic de Barcelona que la unidad de trastornos de identidad de género de este centro sería de referencia para toda Catalunya y se organizó para atender la demanda asistencial de los transexuales. Ofrece diagnóstico (hay que pensar que un 10% de quienes acuden padece en realidad otros problemas psiquiátricos no sexuales, como psicosis u otros), tratamiento psicológico y hormonal y el último paso es la cirugía, y Salut avanzó que también se cubriría.

Dado que la cirugía genital requiere cierta especialización, se fichó a un cirujano plástico con experiencia para la coordinación de la unidad: Iván Mañero, que ha realizado unas 500 operaciones para cambio de sexo en su clínica privada de Barcelona.

Las primeras tres operaciones a cargo de la sanidad pública se realizaron a finales del año pasado y ya se han hecho otras cinco en lo que va de año, aunque Salut ha evitado publicitarlo. De los ocho pacientes operados, tres eran transexuales masculinos (querían pasar de sexo femenino al masculino) y cinco querían pasar del sexo masculino al femenino. Responde a las proporciones generales de transexuales: dos tercios de ellos se sienten mujer y un tercio, hombre, corrobora Esther Gómez, psiquiatra de la unidad especializada del Clínic.

Los pacientes ya operados son diversos, la mayoría entre los 25 y 35 años, hay estudiantes, un ingeniero, una profesora, un médico que no ejerce... La mayoría trabaja y casi todos tienen pareja estable y cuentan con el respaldo de sus allegados.

El 90% de los transexuales que inician el proceso de cambio de sexo quiere llegar a la cirugía, aunque no todos acaban operándose o no todos se someten a la cirugía genital. La operación para pasar de hombre a mujer (vaginoplastia) ofrece buenos resultados en cuanto a apariencia del aparato genital y funcionalidad sexual. Las técnicas para pasar de mujer a hombre (se puede hacer sólo un micropene o recurrir a injertos y prótesis) no siempre ofrecen buen resultado en funcionalidad sexual. Algunos pacientes temen la cirugía, el rechazo de futuras parejas...

En el caso de los tres pacientes operados por la sanidad pública para ser hombre, todavía no se han sometido a cirugía genital, de hecho (seguramente alguno lo haga), sino que se les han extirpado las mamas. Porque el cambio de sexo suele comportar operaciones complementarias a la genital: se extirpan las mamas yel útero y ovarios (al pasar de mujer a hombre), se puede aumentar las mamas, reducir la nuez del cuello o incluso intervenir las cuerdas vocales al pasar de hombre a mujer o hacer intervenciones más estéticas. Salut no sufragará la cirugía complementaria a la genital, excepto extirpación de mamas y útero a los transexuales masculinos, explicaron Francesc Brosa y Dolors Costa, director de servicios del Servei Català de la Salut (Catsalut) y adjunta a la dirección de Planificació de la conselleria, respectivamente.

Agregaron que Salut no ha destinado un presupuesto específico a la cirugía del cambio de sexo, sino que se incluye dentro del convenio económico de Catsalut con el Clínic. Salut prevé hacer no más de 20 operaciones al año, lo que supondría atender a unos 15 pacientes. El programa aún está en fase de evaluación, según Salut, de manera que la actividad quirúrgica de este año permita precisar qué supondría la prestación: qué cirugía se requiere y cuántas intervenciones para atender a la demanda. Andalucía llegó a calcular entre 23.500 y 32.000 euros el coste por paciente; estimaciones hechas en Catalunya rebajan esos costes a poco más de la mitad, aunque los responsables de Salut y del hospital no precisan cifras. Sí apuntan que no supone una gran sobrecarga para el limitado presupuesto sanitario, porque son muy pocos pacientes.

Mañero explicó que la intervención se hace con los equipos quirúrgicos del Clínic - el hospital también ofrece esta cirugía en su clínica de pago Barnaclínic-;la operación requiere unos cinco días de ingreso en el hospital. El centro aprovecha para hacer esta cirugía en horas de tarde en que no suele emplear todos los quirófanos.

La unidad de trastorno de identidad sexual del Clínic recibe unos 80 o 90 nuevos pacientes transexuales al año y se estima que habría al menos 100 susceptibles de pasar ya por el quirófano.

Una cuestión planteada cuando se ha discutido si la sanidad pública debe sufragar o no el cambio de sexo es que si sólo se ofrece en una autonomía o dos pueden verse desbordados los servicios por la demanda de pacientes de toda España. Desde Salut se recuerda que sólo accederán a la cirugía los pacientes tratados en la unidad del Clínic, tras seguir el tratamiento de masculinización o feminización, que lleva en torno a dos años. Como el Clínic atendía a transexuales (sin operarlos) desde 1999, su bolsa de pacientes ya supera las previsiones anuales de cirugía - y eso que algunos ya se han ido operando estos años por su cuenta, en la sanidad privada-,así que puede darse rápidamente una larga lista de espera para cirugía.

Los criterios para acceder a la cirugía
Se opera según criterios internacionales, precisa el cirujano Iván Mañero, que incluyen dos años de tratamiento previo psicológico y, sobre todo, hormonal - que ya feminiza o masculiniza al paciente, según el caso-y es obligado el test de vida,consistente en haber vivido (vestirse, comportarse...) un tiempo, al menos varios meses, de acuerdo con el sexo con el que el paciente se identifica. Como muchos transexuales no han podido pagarse la cirugía, son muchos en España los que ya llevan años viviendo según el sexo con el que se identifican sin haberse operado los genitales.

Signos desde la niñez: A los 18
Los médicos ven casos de niños con trastorno de identidad sexual, pero las consultas crecen en torno a los 18 años. "Vienen con los padres", dice Mañero. La ley prohíbe operar a menores.



  • "Necesitas la operación para reconfirmarte"
Marta se sometió a la vaginoplastia hace un par de semanas, aunque ya a los 12 le dijo a su padre: "¿Se puede ser una niña atrapada en un cuerpo de niño?"

Marta se sometió a la vaginoplastia hace un par de semanas en el Clínic, a los 50 años, pese a que ya a los 12 le dijo a su padre: "¿Se puede ser una niña atrapada en un cuerpo de niño?". Su padre la llevó al médico de cabecera y este la abofeteó y culpó a las revistas pornográficas ("no sabía qué eran", dice). Cuenta que "pensar y sentirte de un sexo distinto del asignado o del que debes comportarte socialmente causa mucha angustia, cuesta mucho vivir así". Un periodo difícil fue el servicio militar. En su caso, conocer a su pareja hace más de treinta años, contárselo y que le aceptara le "permitió sobrellevarlo mejor", señala: "Vivía ocho horas al día como hombre, pero en la intimidad vivía como me sentía, y eso me libró del suicidio. ¡Si se contara cuántos casos llevan al suicidio!".

Hace muchos años pensó en operarse, pero lo fue aplazando, por problemas de salud, para esperar a que la hija fuera mayor... Durante su vida, asegura que ha visitado a decenas de psicólogos, hasta que empezó a conocer a otras personas en su situación y a compartir cómo la afrontaban.

Marta, funcionaria de la administración local, ya vive como mujer puertas afuera desde hace unos años. Y está satisfecha porque cuenta con apoyo familiar y en el trabajo, aunque reconoce que hay familiares o conocidos que no la aceptan aún. "La no aceptación en la familia es perdonable, entiendo que es difícil para otras personas comprender cómo nos sentimos, hay que explicarles bien...". "Hay quien te pregunta - añade-si necesitas operarte. Es un elemento contra el rechazo social".

Cuando decidió seguir el tratamiento hormonal y acudió al Clínic, asegura que fue una sorpresa muy positiva encontrar a especialistas que "sabían de qué les hablaba". El año pasado, Marta hizo varios días de huelga de hambre para reivindicar que la sanidad pública costeara el cambio de sexo y que reciban atención psicológica los escolares con problemas de identidad sexual. "No pensaba en mi operación, sino en evitar que gente más joven que yo pasara por lo mismo", puntualiza. Los responsables de Salut reiteraron el compromiso de costear esta cirugía.

Al final, Marta decidió operarse, aunque no ha sido la primera de la lista. Explica: "Me siento como antes, pues ya me sentía mujer", pero agrega que "llega un momento en que necesitas la operación, necesitas cada vez más sentirte reconfirmada en tu identidad". Problemas de salud comportaron alguna complicación, pero está contenta de haber pasado por el quirófano. Su mujer y su hija, también. "Mi mujer también ha tenido que aguantar lo suyo de la sociedad, pero ha sido mi puntal", dice.