Mostrando entradas con la etiqueta Iglesia anglicana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Iglesia anglicana. Mostrar todas las entradas

2009/12/10

> Berria: Homofobia > EL GOBIERNO DE UGANDA ·SUAVIZA" SU PROYECTADA LEGISLACION HOMOFOBA PARA CONTAR CON EL APOYO DE LAS IGLESIAS

  • El Gobierno de Uganda suaviza su proyectada legislación homófoba para contar con el apoyo de las iglesias
  • Dos Manzanas, 2009-12-10
El Gobierno de Uganda habría decidido suavizar el contenido de su nueva legislación contra las relaciones homosexuales, eliminando la pena de muerte y la cadena perpetua del proyecto que en breve presentará al Parlamento del país para su aprobación. Así lo habría manifestado James Nsaba Buturo, ministro de Ética e Integridad.

La suavización de la legislación tendría como objetivo conseguir el apoyo unánime de las confesiones religiosas, después de que la iglesia anglicana local, muy influyente, mostrara signos de división ante el proyecto, que había recibido además una avalancha de críticas internacionales, incluyendo la de la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton.

En su versión anterior, la ley creaba el delito de “homosexualidad agravada”, que se aplicaría, por ejemplo, a los seropositivos que mantuvieran relaciones con personas de su mismo sexo o cuando las relaciones homosexuales tuvieran lugar con personas discapacitadas o con menores de 18 años. En esos casos, se aplicaría la pena de muerte. En el resto de casos, se aplicaría la pena de cadena perpetua.

Habrá que ver como queda finalmente la legislación, cuya aprobación será, en cualquier caso, una mala noticia.

2009/11/10

> Berria: Eliza > ROUCO HABLA DE UNA ALIANZA DE PODEROSOS CONTRA LA VIDA

  • Rouco habla de una alianza de poderosos contra la vida
  • El PP acompaña a la Iglesia en sus críticas a la Ley del Aborto
  • Público, 2009-11-10 # Jesús Bastante . Madrid
La Iglesia y el Partido Popular volvieron a pasear ayer de la mano en su rotunda negativa a la reforma de la Ley del Aborto. Y lo hicieron por partida doble, en Madrid y Murcia. En la capital de España, con motivo de la festividad de La Almudena, el cardenal de Madrid cargó de nuevo contra la futura ley, asegurando que "ninguna instancia de este mundo puede negar o limitar su derecho a la vida". En su homilía, Rouco Varela denunció la existencia de "una alianza de poderosos medios sociales, mediáticos, culturales y jurídicos" que promueven en la sociedad española "la cultura de la muerte".

Rouco, acompañado por el alcalde Alberto Ruiz Gallardón y la presidenta regional, Esperanza Aguirre, repitió que "todo ser humano, desde el momento de su concepción hasta su muerte, es sujeto de una dignidad inviolable", que no resulta asegurada, en su opinión, en "las sociedades laicistas contemporáneas", abocadas al "silencio de Dios".

Mientras, en Murcia, el ex presidente del Gobierno José María Aznar acompañó al cardenal Cañizares, actual prefecto de la Congregación vaticana para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Durante la inauguración del curso en la Universidad Católica de Murcia (Ucam, propiedad de los kikos), Aznar denunció los "errores más graves de la nueva Ley del Aborto" que impulsa el Ejecutivo. Pretende "alentar la soledad de los menores cuando más necesitan la compañía de sus padres", dijo.

El presidente de FAES insistió en que "pretender la existencia de un derecho al aborto constituye una mayúscula agresión a la dignidad de las personas y a su derecho a la vida". Aznar concluyó que "cuando el poder hace de la infancia su instrumento, cuando asume como principio que es preferible que las instituciones se equivoquen contra la vida y no a favor de la vida [...], es que ha renegado de la ética, ha elegido la mala política y ha perdido su lugar en una sociedad de ciudadanos libres a cuyo servicio debiera estar".

Sí a los anglicanos casados
Por otra parte, el Vaticano hizo pública ayer la constitución apostólica Anglicanorum Coetibus, que dará carta de naturaleza a la "vuelta a Roma" de un buen número de anglicanos, entre ellos varios centenares de sacerdotes casados, que serán admitidos como tales por la Santa Sede. Además, crea una "estructura canónica específica" para los anglocatólicos, que contarán con normas propias y ciertos privilegios respecto a los católicos tradicionales.

La principal novedad del documento es que la Iglesia católica no admite a los "curas de ida y vuelta". Esto es: aquellos sacerdotes católicos que se convirtieron al anglicanismo y ahora desean regresar a Roma. Tampoco, a los que estén "en situaciones matrimoniales irregulares". El documento subraya que el celibato de los sacerdotes deberá ser respetado y la conversión de los sacerdotes anglicanos casados será examinada "caso por caso". Ello "no implica de manera alguna un cambio en la disciplina de la Iglesia sobre el celibato sacerdotal", incide.

2009/10/30

> Iritzia: Hans Küng > EL PESCADOR DE HOMBRES PESCA EN LA DERECHA

  • El pescador de hombres pesca en la derecha
  • El Papa quiere rellenar las despobladas filas católicas con anglicanos de Roma. Benedicto XVI pretende restaurar a toda costa el imperio romano. Pero allí las aguas son turbias.
  • El País, 2009-10-30 # Hans Küng . Catedrático emérito de Teología Ecuménica en la Universidad de Tubinga (Alemania) y presidente de Global Ethic / Trad. Jesús Alborés
Es una tragedia: después de que el papa Benedicto XVI haya ofendido a musulmanes, protestantes y católicos reformistas, ahora le toca el turno a la Comunión Anglicana. Ésta comprende 77 millones de fieles y es, después de la Iglesia romana católica y la ortodoxa, la tercera confesión cristiana en número. ¿Qué ha ocurrido? Una vez conseguida la reincorporación a la Iglesia católica de la Fraternidad de San Pío X, hostil a la reforma, Benedicto quiere ahora rellenar las despobladas filas católicas con los simpatizantes anglicanos de la Iglesia romana. Y como para ello es preciso que se les facilite el tránsito a la Iglesia católica, los sacerdotes y obispos mantendrán su estatus, también en lo que respecta al matrimonio. El mensaje es: ¡Tradicionalistas de todas las iglesias, uníos... bajo la cúpula de San Pedro! Mirad: el pescador de hombres pesca en la extrema derecha.

Esta acción de Roma supone un dramático cambio de rumbo: una desviación de la acreditada estrategia ecuménica de un diálogo entre iguales y un auténtico entendimiento. Por el contrario, se produce ahora un acercamiento a la captación de sacerdotes a los que incluso se exime de la obligación medieval del celibato sólo para posibilitarles un retorno a Roma bajo el primado del Papa.

Evidentemente, el actual arzobispo de Canterbury, el bienintencionado Rowan Williams, no ha estado a la altura de la taimada diplomacia vaticana. Parece que en su intercambio de zalamerías con el Vaticano no se ha dado cuenta de cuáles son las consecuencias de la expedición de pesca papal en aguas anglicanas. De otro modo no hubiera suscrito con el arzobispo católico de Westminster un comunicado en el que se resta importancia al asunto. ¿No se percatan los atrapados en la red de arrastre romana de que en la Iglesia católica y romana no serán más que sacerdotes de segunda, en cuyas misas no podrán participar los católicos?

Además, este comunicado apela desvergonzadamente a los documentos verdaderamente ecuménicos de la Comisión Internacional Anglicana-Romano Católica (ARCIC), redactados en trabajosas negociaciones desarrolladas a lo largo de años entre el Secretariado para la Unidad de los Cristianos y la Conferencia Lambeth anglicana: documentos sobre la eucaristía (1971), sobre el ministerio y la ordenación (1973) o sobre la autoridad en la Iglesia (1976/81). Quienes los conocen saben que estos tres documentos, suscritos en su momento por ambas partes, no se orientan a la captación, sino a la reconciliación.

Estos documentos de auténtica reconciliación ofrecen el fundamento para un reconocimiento de las consagraciones sacerdotales anglicanas, cuya validez revocó el papa León XIII en 1896 con argumentos menos convincentes. Sin embargo, de la validezde las consagraciones anglicanas se deduce también la validez de las celebraciones eucarísticas anglicanas. Esto habría hecho posible una hospitalidad eucarística recíproca, cabría decir una intercomunión, y un paulatino acercamiento entre católicos y anglicanos. Sin embargo, la Congregación para la Fe vaticana se encargó de que estos documentos de reconciliación desaparecieran a la mayor brevedad posible en los sótanos del Vaticano: lo que se llama darles "carpetazo".

"Demasiada teología a lo Küng", se dijo entonces desde el Vaticano, en un despacho confidencial de la agencia de prensa católica KNA. De hecho, yo había dedicado la edición inglesa de mi libro La iglesia al entonces arzobispo de Canterbury, Michael Ramsey, con fecha del 11 de octubre de 1967, quinto aniversario del inicio del Concilio Vaticano II: con la "humilde esperanza de que en las páginas de este libro se siente una base teológica para un acercamiento entre las Iglesias de Roma y Canterbury".

Aquí se encuentra también la solución a la enojosa cuestión del primado del Papa, que separa desde hace siglos a estas dos iglesias, pero también a Roma y a las iglesias orientales, y a Roma y las iglesias reformadas.

Una "recuperación de la comunidad eclesiástica entre la Iglesia católica y la Iglesia anglicana sería posible", escribía, cuando "por un lado, se conceda a la Iglesia de Inglaterra la garantía de poder conservar plenamente su actual orden eclesiástico autóctono y autónomo bajo el primado de Canterbury", y "por otro lado, la Iglesia de Inglaterra reconozca un primado pastoral del ministerio de Pedro como instancia suprema para la mediación y el arbitraje entre las iglesias". "Así, el imperio romano", según mi esperanza de entonces, "se convertiría en una Commonwealth católica".

Sin embargo, el papa Benedicto quiere restaurar a toda costa el imperio romano. No hace concesión alguna a la comunión anglicana, sino que, antes bien, quiere mantener para la eternidad el centralista sistema medieval romano... incluso aunque esto imposibilite una unificación de las iglesias cristianas en cuestiones fundamentales. Es evidente que el primado del Papa -que, como reconocía Pablo VI, era la "gran roca" que obstruye el camino hacia la unidad de las iglesias- no actúa como una "roca de unidad". Revive la antigua exhortación a un "retorno a Roma", ahora mediante la transferencia de fieles, en particular de sacerdotes y, si es posible, de forma masiva. En Roma se habla de medio millón de anglicanos, entre ellos de 20 a 30 obispos. ¿Y los restantes 76 millones?

Una estrategia cuyo fracaso se ha demostrado en los siglos pasados y que, en el mejor de los casos, conduciría a la fundación de una miniiglesia anglicana "unificada" con Roma bajo la forma de una diócesis personal (no territorial).

¿Cuáles son hoy las consecuencias de esta estrategia?

1. Un mayor debilitamiento de la Iglesia anglicana: en el Vaticano, los antiecuménicos se congratulan por la llegada de conservadores; en la Iglesia anglicana son los liberales quienes se alegran de la salida de los agitadores catolizantes. Para la Iglesia anglicana, esta división significa una mayor corrosión. En este momento ya sufre las consecuencias de la elección -innecesariamente impuesta- como obispo en EE UU de un párroco homosexual declarado; elección que se hizo arrostrando la división de la propia diócesis y de la comunidad anglicana entera. Esta división se reforzó por las discrepancias entre los propios dirigentes de la Iglesia respecto a las parejas homosexuales: algunos anglicanos aceptarían que sus uniones se registraran civilmente con amplias consecuencias jurídicas (en lo tocante a la herencia, por ejemplo) y con una eventual bendición eclesiástica, pero no un "matrimonio" (reservado desde hace milenios a la unión de hombre y mujer) con derecho a la adopción y con consecuencias imprevisibles para los niños.

2. Inseguridad generalizada entre los fieles anglicanos: la migración de sacerdotes anglicanos y la reordenación en la Iglesia romana católica que se les ha ofrecido plantea a muchos fieles (y pastores) anglicanos la crucial pregunta: ¿es válida en general la consagración de los sacerdotes anglicanos? ¿Deberían los fieles, con su párroco, pasarse también a la Iglesia católica? ¿Qué ocurre con los edificios eclesiásticos, los salarios de los pastores, etcétera?

3. Irritación del clero y el pueblo católico: el malestar por el continuado rechazo a las reformas también se ha extendido a los miembros más fieles de la Iglesia. Desde el Concilio, muchas conferencias de obispos e innumerables sacerdotes y fieles han reclamado la derogación del veto medieval al matrimonio de los sacerdotes, que ya ha privado de sus párrocos a la mitad de nuestras parroquias. Sin embargo, siempre han tropezado con el tozudo e inflexible rechazo de Ratzinger. ¿Y ahora los párrocos católicos deben tolerar a su lado párrocos conversos casados? Y aquel que quiera casarse... ¿debería quizá hacerse anglicano primero, luego casarse, para después volver a la Iglesia?

Como ya ocurriera en el cisma entre la Iglesia oriental y occidental (siglo XI), en la época de la Reforma (siglo XVI) y en el Concilio Vaticano I (siglo XIX), el ansia de poder de Roma divide a la cristiandad y perjudica a la propia Iglesia. Una tragedia.

2009/10/21

> Berria: Erlijioak > LA COMUNION ANGLICANA AFIRMA QUE CAPTA MAS PERSONAS CATOLICAS QUE AL REVES

  • Los anglicanos afirman que ellos captan más católicos que al revés
  • "No damos los datos por respeto", dice el obispo de la Iglesia Episcopal
  • El País, 2009-10-21 # E. de B. . Madrid
Si se tratara de dos empresas, el superávit en las relaciones entre la Iglesia católica y la anglicana correspondería a esta última. Al menos eso afirmó ayer en un comunicado Carlos López Lozano, obispo diocesano de la Iglesia Española Reformada Episcopal (Comunión Anglicana). Lo que pasa es que, al contrario de lo que hace su rival, ellos, "por cortesía, respeto y discreción" no suelen hacer públicos esos datos, afirman.

La nota es una respuesta al anuncio hecho ayer de que el Vaticano está dispuesto a crear una prelatura especial para los anglicanos que quieran pasarse al catolicismo, una postura que atribuyen al aperturismo de un sector de esta confesión, que permite el ordenamiento de mujeres y homosexuales y el matrimonio de los pastores.

Según los anglicanos, "desde el siglo XIX la Iglesia de Roma ha intentado de alguna manera absorber el mayor número posible de fieles e iglesias anglicanas". Y ven estas nuevas facilidades como un intento de "aprovechar la situación de debate interno existente en la actualidad en el seno de la Comunión Anglicana [respecto a los temas apuntados anteriormente, sobre todo los relacionados con los gays] en su propio beneficio".

Por último, el obispo destaca que "los católicos romanos que ingresan en la Comunión Anglicana tienden a integrarse plenamente y asumir su nueva identidad religiosa sin necesidad de la creación de estructuras especiales para ellos. Los que realizan el camino inverso parecen necesitar de estas estructuras de soporte, dando la impresión de no poder asumir plenamente su nueva identidad romana".

> Berria: Eliza > EL VATICANO ABRE LA PUERTA A LA ORDENACION SACERDOTAL DE CLERIGOS ANGLICANOS CASADOS

  • El Vaticano abre la puerta a la ordenación sacerdotal de clérigos anglicanos casados
  • Roma aprueba una constitución para acoger a los fieles anglicanos que lo deseen. La fórmula para admitir las "numerosas peticiones" consistirá en conceder una prelatura personal similar a la del Opus Dei
  • Noticias de Gipuzkoa, 2009-10-21 # EFE . Ciudad del Vaticano
El Vaticano anunció ayer su disposición a acoger en la Iglesia Católica a los anglicanos que así lo deseen y para ello ha aprobado una Constitución Apostólica (norma de máximo rango) que contempla la concesión de una prelatura personal, similar a la del Opus Dei y a los Ordinariatos Castrenses.

Esa Constitución prevé la ordenación de clérigos casados anglicanos como sacerdotes católicos, aunque no la de hombres casados como obispos, en línea con la tradición católica y ortodoxa.

El anuncio fue hecho por el cardenal William Joseph Levada, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y el arzobispo Joseph Di Noia, secretario de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.

Levada informó que con esta Constitución Apostólica la Iglesia de Roma responde "a las numerosas" peticiones hechas a la Santa Sede por grupos de clérigos y fieles anglicanos de diferentes partes de mundo "que desean entrar en la plena y visible comunión" con la Iglesia Católica. Con ese objetivo, el papa Benedicto XVI ha aprobado una estructura canónica que prevé la creación de "Ordinariatos personales", es decir que las comunidades anglicanas que entren en la Iglesia Católica dependerá de un obispo particular y no del diocesano, como ocurre con el Opus Dei, que depende de un prelado personal.

Esas comunidades anglicanas conservarán su patrimonio espiritual y litúrgico anglicano y su prelado personal será elegido de entre ese clero anglicano. La Constitución Apostólica será pública próximamente y contempla la posibilidad de la ordenación de clérigos casados anglicanos como sacerdotes católicos.

Levada añadió que razones históricas y ecuménicas no permiten la ordenación de hombres casados como obispos, tanto en la Iglesia Católica como en la Iglesia Ortodoxa. La Constitución Apostólica contempla que el jefe de esa prelatura pueda ser un sacerdote o un obispo no casado.

Los Ordinariatos Personales se crearán según las necesidades, previa consulta con las conferencias episcopales locales (de cada país de donde procedan esos grupos). El cardenal encargado de la defensa de la ortodoxia de la fe precisó que esta medida de Roma está en línea con el compromiso ecuménico.

"La iniciativa se ha debido al deseo de varios grupos de anglicanos de compartir la común fe católica, como expresa el Catecismo de la Iglesia católica y de aceptar el ministerio petrino como un elemento querido por Cristo para la Iglesia. Por ello, ha llegado el tiempo de expresar esa unión implícita de una forma visible de plena comunión", agregó Levada.

Londres no ve proselitismo
El primado de la Iglesia de Inglaterra y arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, valoró ayer positivamente la decisión del Vaticano de admitir en bloque a los grupos de anglicanos que han pedido ser admitidos en la Iglesia católica, asegurando que "no se trata de un acto de proselitismo ni de una agresión". Aun con todo, Williams lamentó no haber podido avisar a los prelados anglicanos con antelación. "Yo mismo he sido informado de este anuncio recientemente", explicó, al tiempo que se dijo a la espera de conocer el contenido de la nueva constitución para conocer "los detalles" de la decisión papal.

> Berria: Eliza > LA IGLESIA CATOLICA SE ABRE A UN TRASVASE DE LAS COMUNIDADES ANGLICANAS

  • La Iglesia se abre a un trasvase de anglicanos
  • El Vaticano acoge a sectores descontentos con la deriva progresista de su comunidad. La Iglesia católica acepta que los sacerdotes anglicanos sigan casados. La decisión puede abrir de rebote en la Iglesia católica el debate sobre el matrimonio en el clero
  • El Diario Vasco, 2009-10-21 # Iñigo Domínguez . Roma
Como se preveía desde hace años el ala más tradicional de la Iglesia anglicana, escandalizada por el sector más progresista y la aceptación en algunas diócesis de la ordenación de mujeres y homosexuales, así como de las uniones de éstos, ha terminado por llamar formalmente a la puerta del Vaticano. Y Benedicto XVI se la ha abierto, de forma pactada y sin ningún enfado por parte de los anglicanos, otra de las novedades de ayer. Lo ha hecho con una fórmula que les permite convertirse al catolicismo, pero conservando sus ritos y características. La principal y más llamativa, que los curas que estén casados lo podrán seguir estando, como los católicos de rito oriental de Ucrania y otros países del Este.

Hacía mucho que era normal el goteo de prelados y fieles anglicanos al catolicismo, pero esta apertura a un auténtico trasvase de enteras estructuras abre amplias posibilidades para un hipotético retorno a la unidad de buena parte de esta confesión. En realidad, es el mayor paso dado hasta ahora para rehacer un cisma de casi cinco siglos.

Los detalles se concretarán en una constitución apostólica, uno de los máximos documentos papales, que será promulgada dentro de dos semanas. Los anglicanos que se conviertan, aceptando la autoridad del Papa y el catecismo, formarán «ordinariatos personales», una especie de prelaturas, al estilo del Opus Dei. Es decir, que no dependerán del obispo de su zona, sino que formarán una estructura paralela. ¿De cuánta gente se está hablando? Lo único claro es que son entre 30 y 50 obispos, un centenar de sacerdotes y el grupo conservador Traditional Anglican Communion, cuyo primado es australiano, que había pedido el ingreso en bloque y dice contar con unos 400.000 fieles. Es una parte mínima de 80 millones de anglicanos, pero lo importante es que la puerta y la vía queda abierta. No se sabe cuánto movimiento registrará, pues esta Iglesia vive una aguda crisis interna.

Números aparte, se trata de un episodio interesante y de cierta relevancia histórica, además de un estupendo golpe de imagen para la Iglesia católica. Al Vaticano se le reprocha que se mantenga firme en su doctrina y no se adapte a los tiempos, pero precisamente ese rasgo es visto como virtud por otros cristianos, hasta el punto de cambiar de bando. Benedicto XVI puede probar así que no se trata de correr detrás de los fieles que se van para plegarse a sus expectativas, sino que su esfuerzo de integridad y retorno a la tradición tiene recompensa. El primer paso fue el inicio de la reconciliación con los 'lefev-brianos', el grupo católico ultraconservador escindido en 1988. El lunes se abre la negociación definitiva con este grupo, y no se les escapará que también les puede servir una fórmula similar, encajándoles como una sensibilidad diversa.

Paradoja
Sin embargo, emerge una paradoja que abre un debate inevitable y es que, por acoger ahora a estos anglicanos conservadores, se les acepta lo que se niega a los sectores católicos más progresistas: que los curas puedan casarse. El prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, William Jospeh Levada, lo admitió ayer en la rueda de prensa en la que anunció la noticia: «Muchos sacerdotes católicos que han dejado la Iglesia para casarse ahora se preguntarán por qué son aceptados ministros casados». Explicó que es «una excepción». Pero es una excepción que abre una brecha.

Con palabras sorprendentes, Levada añadió que la decisión es «una respuesta razonable e incluso necesaria a un fenómeno global, ofreciendo un único modelo canónico para la Iglesia universal adaptable a diversas situaciones locales». Serán aceptados los curas ya casados y se examinarán caso por caso los seminaristas que ya tienen esposa. No obstante, los obispos casados serán rebajados a sacerdotes.

No deja de ser llamativo que si el sexo fue determinante para crear la Iglesia anglicana, separada de Roma en 1534 porque el rey inglés Enrique VIII quería casarse cuando le apeteciera, también lo sea ahora para que una porción de ese cisma se recomponga. La confesión anglicana vive desde hace tres décadas una gradual y profunda laceración interna por la avanzada progresista de la rama estadounidense, la Iglesia Episcopal, en el campo sexual: en 1974 aceptó la ordenación de mujeres y en 1989, que fueran obispos. El resto de los anglicanos secundaron el sacerdocio femenino en 1992, pero los pasos continuaron en los noventa en diócesis audaces, que admitieron el matrimonio y la ordenación de gays y lesbianas.

A partir de entonces se fueron sucediendo puntos de rotura, como en 2003 con la ordenación del homosexual Gene Robinson como obispo de New Hampshire y diversos episodios aquí y allá, como en California, que en 2008 estuvo a punto de tener como obispo a una lesbiana con pareja. Para los fieles de ideas más tradicionales la situación era insoportable.

Esta fuga hacia el catolicismo le viene también muy bien a la Santa Sede para advertir de los peligros de aperturas e innovaciones. Basta mirar a los primos protestantes, con la casa en pleno derrumbe. Por otro lado, reafirma la utilidad de la autoridad única del Papa, pues en el caso anglicano las diócesis gozan de mucha autonomía respecto a Canterbury y de ahí también ha nacido la disgregación.
  • Una confesión en pleno caos
  • El Diario Vasco, 2009-10-21 # I. Domínguez
La Iglesia anglicana padece una crisis de personalidad que se refleja en la misa dominical de la catedral de Blackburn, Lancashire. A la hora de comulgar hay dos filas. Una de la reverenda Sue Penfold y otra del reverendo Andrew Hindley, para los que rechazan a su colega. Es una solución salomónica, pero la división es patente. Por ejemplo, de las 44 provincias anglicanas hay 28 que ordenan mujeres y de ellas, 17 las elevan a obispos.

La vanguardia progresista es la Iglesia estadounidense, llamada Episcopal, pero para el sur -África, América Latina y Oceanía- es un escándalo. Se ha llegado al borde del cisma con las resoluciones aprobadas en julio en EE UU: una, que todos los bautizados pueden ser curas y obispos, incluidos mujeres y homosexuales; y dos, una liturgia especial para bodas de homosexuales.

En un intento de evitar la fractura, el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, ha propuesto una especie de Iglesia a dos velocidades. Por un lado, quienes respetan la tradición bíblica, y por otro, aquellas comunidades que no lo creen así pero conciben la Iglesia anglicana como una federación de grupos autónomos.

Con esta división se aísla la parte próxima al catolicismo. Porque también está en juego el largo camino de diálogo hacia la unión con católicos y ortodoxos. De hecho, en los setenta el retorno a la unidad parecía al alcance de la mano, pero las innovaciones frenaron el acercamiento. Williams, que ayer anunció de forma paralela en Londres la decisión del Vaticano, otra señal de complicidad, subrayó el fondo de la cuestión: «Es el reconocimiento de que hay elementos del patrimonio anglicano que no son un problema para la Iglesia católica, la admisión de algo profundamente común».

> Iritzia: Juan G. Bedoya > POR LOS CAMINOS DE NEWMAN Y BLAIR

  • Por los caminos de Newman y Blair
  • El País, 2009-10-21 # Juan G. Bedoya
Pese a lo que sostienen todavía los cronistas de la bragueta y buena parte del bando católico, el cisma de Enrique VIII no fue una cuestión de divorcio -para casarse con Ana Bolena-, ni un movimiento popular, como en la Alemania protestante. Excepto en la doctrina, los reyes de Inglaterra eran los jefes efectivos de la Iglesia mucho antes de que se afirmara esa posición con un estatuto parlamentario. El principio fue definido más tarde como cuius regio, eius religio (la religión de rey es la religión del reino), no para retornar al tribalismo, sino para poner orden en los desastres de las guerras de religión.

La definitiva ruptura anglicana se produjo "por un complicado embrollo de disputas y rencores personales, celos, rivalidades de jurisdicción, pugnas provinciales y simple mala intención" (Paul Johnson). También contribuyeron los desmanes económicos de muchos clérigos avalados por Roma, que arruinaban a su feligresía hasta para enterrar a los deudos. La decisión del Parlamento, en 1534, impulsada por Enrique VIII, acordó que el rey (y supeditado a él el arzobispo de Canterbury) era sin discusión la cabeza de la iglesia en Inglaterra, con todo el mando.

Enrique VIII no pretendía otra cosa que librarse del Papa o doblegarlo, como en aquel momento hacía el emperador Carlos V de Alemania (y Primero de España), que tenía preso al pontífice. Londres rompió con Roma, pero no con la fe católica. Es decir, inauguró un cisma sin querer implantar la herejía. La Iglesia anglicana no se hizo nunca protestante en su vida o en su constitución según el modelo alemán.

Pero nada es simple cuando se trata de religiones. Tras los años de la sangrienta reacción católica de María Tudor, que le costó morir en la hoguera al mismísimo arzobispo Crammer, Isabel I impulsó un catolicismo reformado, a medio camino entre los extremos de Roma -terrible Inquisición mediante- y las exageraciones de Calvino en Ginebra. La suspensión de celibato clerical obligatorio, del que tanto se ha hablado, no fue entonces sino una atracción manipulada eficazmente por los reformadores para consumo de muchos sacerdotes (en su mayoría, los jóvenes).

¿Y ahora? El acercamiento de las dos iglesias (la romana y la anglicana) viene de muy lejos. Pero no es ecumenismo en el sentido conciliar del término, sino una absorción en toda regla, una vuelta a la casa del padre por la parte de abajo. Roma no va a ceder nunca la primogenitura del sumo pontífice, ni la centralidad del Vaticano. Tampoco en su oposición a la ordenación de mujeres (de momento, al menos), o a la entrada de homosexuales al altar sagrado. Eso provoca, en la práctica, la pervivencia ab aeternum de la Iglesia anglicana como tal, con su jefe civil (ahora una reina) y un arzobispo pastoreándola.

Hace tiempo que la Santa Sede renunció a la reunión de las iglesias llamadas separadas según el pensamiento conciliar de Juan XXIII, en 1962. Ocurrió cuando el cardenal Ratzinger, papa ahora como Benedicto XVI, presentó a la firma de Juan Pablo II la proclamación de que no hay más doctrina e iglesia verdaderas que las romanas, ni otro camino para la salvación de las almas (declaración Dominus Iesus, año 2000). Se ve ahora con esta política de asimilación, acogiendo a los conversos anglicanos con miramientos y prelaturas, pero humillando a la cabeza.

La sangría de fieles del anglicanismo hacia la iglesia romana viene de lejos. Cuando Tony Blair, el ex primer ministro británico, acudió en 2007 a visitar a Benedicto XVI para publicitar su sonada conversión al catolicismo, el líder laborista, anglicano de nacimiento, llevaba en su cartera tres retratos del cardenal Newman, el gran converso. Era su regalo a Benedicto XVI porque, como declaró Blair, el más celebre predicador inglés era "pensador preferido" del actual pontífice.

La conversión de John Henry Newman (Londres, 1821-Birmingham, 1891), fue un acontecimiento mundial en su tiempo. Sus escritos y sermones como pastor anglicano no anticipaban su paso. Antes había liderado el Movimiento de Oxford, con el empeño de restituir a la Iglesia anglicana el derecho a considerarse parte de la Iglesia universal, como la católica y las ortodoxas, sin "romanizarla", pero remontándola a la tradición de los grandes padres y teólogos cristianos. Converso en 1845, el papa León XIII lo hizo cardenal en 1879 y Benedicto XVI prepara ya su beatificación. Sera el primer santo católico en el Reino Unido procedente del anglicanismo. Todo un símbolo.

> Berria: Eliza > BENEDICTO XVI LLAMA AL ANGLICANISMO TRADICIONAL

  • Roma llama al anglicanismo tradicional
  • El Vaticano crea una estructura para acoger a miles de fieles críticos con la apertura de su Iglesia nacional a mujeres y gays. Los conversos mantendrán su liturgia. Los sacerdotes casados seguirán ejerciendo, pero no podrán ser obispos. El anglicanismo quizá gane en coherencia a costa de perder peso
  • El País, 2009-10-21 # W. Oppenheimer . Londres / M. Andrare . Roma
El papa Benedicto XVI ha decidido crear una nueva estructura para acoger a quizás cientos de miles de tradicionalistas que reniegan de la visión progresista de la Iglesia anglicana respecto a la homosexualidad y al papel de las mujeres en la Iglesia. Por primera vez desde la reforma protestante y la ruptura entre la Iglesia inglesa y Roma en el siglo XVI, el Papa ha puesto las bases para que comunidades enteras de anglicanos puedan ser admitidos en la Iglesia católica sin que tengan que renunciar a su propia liturgia.

Eso significa que Roma aceptará en su seno a sacerdotes casados (como ya hace con los católicos de rito oriental), aunque los obispos anglicanos que se acojan a la nueva congregación no serán reconocidos como obispos y los sacerdotes que entren en ella solteros no podrán casarse posteriormente. Hasta ahora, los anglicanos que renegaban de las posiciones progresistas de su Iglesia no tenían más alternativa que aceptarlas, combatirlas desde dentro o convertirse enteramente al catolicismo.

La primera consecuencia que puede esperarse de ese histórico anuncio es un fuerte debilitamiento del número de fieles anglicanos, que ahora suman unos 77 millones en todo el mundo, y especialmente de sacerdotes. La segunda es que se abre el camino para que la Iglesia anglicana apruebe la ordenación de mujeres obispos sin ningún tipo de cortapisas, convirtiéndose así en polo de atracción de aquellos cristianos que creen que su fe no está reñida con la igualdad entre hombres y mujeres y que reniegan de la obsesiva agresividad de los tradicionalistas hacia los homosexuales. Es decir, la Iglesia anglicana puede perder peso, pero puede ganar en coherencia interna y alejar el fantasma del cisma.

Otra consecuencia puede ser un mayor equilibrio entre anglicanos y católicos en el Reino Unido, donde se estima que hay unos 25 millones de anglicanos y cinco millones de católicos. La nueva estructura creada por Roma abre las puertas en particular a los llamados anglo-católicos, una corriente del anglicanismo que se siente más cerca de la liturgia católica que de la protestante y que nunca ha acabado de digerir la ordenación de mujeres sacerdotes, no digamos ya la creación de mujeres obispos.

La nueva estructura fue presentada ayer en Roma por el cardenal estadounidense William Levada, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, en una rueda de prensa en la que explicó que la iniciativa "responde a numerosas peticiones por parte de clérigos y fieles anglicanos procedentes de distintas partes del mundo que quieren entrar en plena comunión con Roma".

Para plasmar su apertura a los tradicionalistas anglicanos, el papa Benedicto XVI se ha inclinado por elaborar una constitución apostólica, decreto de máximo rango y un hecho excepcional en la Iglesia, que prevé la creación de prelaturas personales como la que actualmente ostenta el Opus Dei. De este modo, las comunidades anglicanas que decidan entrar en la Iglesia católica dependerán de un obispo particular y no del que les correspondería territorialmente en función de la diócesis en la que residen. El cardenal Levada defendió que la constitución apostólica representa "una respuesta razonable y necesaria a un fenómeno global y ofrece un único modelo canónico para la Iglesia universal adaptable a diversas situaciones locales". Pero descartó que se vaya a extender a comunidades como la de San Pío X, que agrupa a seguidores del integrismo católico representado por Marcel Lefebvre. "No hay ninguna relación entre la apertura hacia los anglicanos y el próximo inicio del coloquio con los lefebvrianos", previsto para el 26 de octubre, dijo.

En paralelo a la comparecencia de Levada en Roma se produjo una rueda de prensa conjunta en Londres del arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, y el primado católico de Inglaterra y Gales y arzobispo de Westminster, Vincent Nichols. Algunos vieron un símbolo de los nuevos tiempos en el hecho de que el encuentro se celebrara en territorio de Nichols.

Los dos líderes eclesiásticos emitieron una nota conjunta en la que celebraron que la iniciativa "pone fin a un periodo de incertidumbre para aquellos grupos que han alimentado esperanzas de nuevas vías para abrazar la unidad con la Iglesia católica". Pero algunos analistas subrayaron ayer que la nueva estructura significa de hecho el final del acercamiento entre la Iglesia católica y la anglicana.

Rowan Williams, un progresista que se ha ganado las críticas de los dos sectores del anglicanismo por sus intentos de contentar a unos sin agraviar a los otros, se esforzó por restar importancia al anuncio del Vaticano, que a su juicio "no tiene un impacto negativo en las relaciones de la comunión como un todo con la Iglesia católica".

"No es un acto de agresión, no es una declaración de no confianza. Es business as usual", aseguró. Pero el arzobispo de Canterbury no pudo ocultar su enfado por el hecho de que el Vaticano no sólo no le haya consultado sobre sus intenciones, sino que se haya limitado a comunicarle sus planes hace tan sólo "un par de semanas", según admitió Williams con la cara roja de contrariedad.

Cinco siglos de desencuentro
- La iglesia anglicana es constituida en tiempos de Enrique VI (1491-1547). Reconoce como supremo gobernador al rey de Inglaterra, que juró mantener y defender la doctrina.
- Pese a los desencuentros dogmáticos -en 1896 el Papa León XIII negó la validez de las ordenaciones anglicanas- el diálogo entre ambas iglesias nunca se ha interrumpido. El impulso más importante lo recibió a raíz del Concilio Vaticano II, con Juan XXIII.
- El 13 de enero de 1966 Michael Ramsey, cabeza de la Iglesia anglicana, se entrevistó con Pablo VI y firmaron una declaración que llevó a la constitución de la Comisión Internacional Católico-Anglicana.
- 1 de julio de 1986. Los copresidentes de la comisión conjunta, Cormac Murphy O'Connor por los católicos, y Mark Santer, obispo anglicano de Kensington, trataron de quitar importancia a la publicación de las cartas en las que Juan Pablo II advertía sobre los problemas que para la reunificación supondría la ordenación de mujeres.
- 2 de octubre de 1989. Juan Pablo II y el primado anglicano, Robert Runcie, sellaron un documento que no hablaba del espinoso problema del primado del Papa, pero sí de la dificultad que para la unidad ha supuesto la decisión de los anglicanos de conceder los sacramentos del sacerdocio y del episcopado a las mujeres.
- 7 de julio de 2008. El Sínodo General de la Iglesia de Inglaterra autoriza la ordenación de mujeres obispos, un asunto que ha provocado una gran división en su seno entre liberales y conservadores. El Vaticano se manifestó contrario a esta decisión y advirtió que supondría "un obstáculo para la reconciliación".

2009/10/20

> Berria: Eliza > EL VATICANO APRUEBA UNA NORMA PARA ACOGER A LOS ANGLICANOS, INCLUSO YA CASADOS

  • El Vaticano aprueba una norma para acoger a los anglicanos
  • La Santa Sede da luz verde a una Constitución Apostólica que prevé la ordenación de clérigos anglicanos ya casados como sacerdotes católicos
  • El País, 2009-10-20 # EFE . Ciudad del vaticano
El Vaticano ha anunciado hoy su disposición a acoger en la Iglesia Católica a todos los anglicanos que lo deseen y para ello ha aprobado una Constitución Apostólica (norma de máximo rango) que prevé, entre otras, la ordenación de clérigos anglicanos ya casados como sacerdotes católicos. Asimismo, dicha Constitución Apostólica contempla la concesión a los grupos anglicanos que vuelvan al redil de Roma de prelaturas personales, similares a los Ordinariatos Castrenses (obispos o prelados con competencias no territoriales), que permitirán a esos fieles entrar en plena comunión con Roma conservando su tradición.

Serán "católicos de rito anglicano, como los Uniatas, que son católicos de rito bizantino o los de las otras iglesias de rito oriental, que mantienen sus tradiciones y reconocen la autoridad del Papa", han precisado fuentes vaticanas, que han señalado que, aunque no es la primera vez que un anglicano se pasa a la Iglesia de Roma, ahora se trata de parroquias, de grupos enteros.

El anuncio de la disponibilidad del Papa Benedicto XVI a acogerlos lo han hecho el cardenal William Joseph Levada, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y el arzobispo Joseph Di Noia, secretario de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Levada ha dicho que, con esta normativa, el Vaticano responde a las "numerosas" peticiones hechas a la Santa Sede por grupos de clérigos y fieles anglicanos de diferentes partes del mundo "que desean entrar en la plena y visible comunión" con la Iglesia Católica.

De momento se desconoce el número exacto de anglicanos que desean pasarse a la Iglesia de Roma aunque, según fuentes vaticanas, puede rondar el medio millón. Levada y Di Noia han indicado que en la actualidad hay entre 30 y 50 obispos anglicanos y un centenar de parroquias que han mostrado su deseo de volver al redil de Roma, que abandonaron en 1534 cuando el rey inglés Enrique VIII no logró del Papa Clemente VII la anulación de su matrimonio con Catalina de Aragón y creó la Iglesia de Inglaterra, de la que se proclamó jefe.

"Ordinariatos personales"
Para facilitar el ingreso o regreso, Benedicto XVI ha aprobado una estructura canónica que prevé la creación de "Ordinariatos personales", esto es, las comunidades anglicanas que entren en la Iglesia Católica dependerán de un obispo particular y no del diocesano. Estas comunidades conservarán su patrimonio espiritual y litúrgico, y su prelado personal será elegido de entre ese clero.

La Constitución Apostólica será publicada próximamente y, según ha explicado Levada, contempla la posibilidad de ordenar clérigos casados anglicanos como sacerdotes católicos, si bien "razones históricas y ecuménicas" no permiten la ordenación de hombres casados como obispos, tanto en la Iglesia Católica como en la Iglesia Ortodoxa.

Los seminaristas anglicanos estudiarán junto a los católicos y no se descarta que los seminaristas casados anglicanos sean ordenados sacerdotes católicos, aunque se estudiará caso por caso. La Constitución Apostólica contempla que el jefe de esa prelatura pueda ser un sacerdote o un obispo no casado.

Los "Ordinariatos personales" se crearán en función de las necesidades, previa consulta con las conferencias episcopales locales (de cada país de donde procedan esos grupos). El cardenal encargado de la defensa de la ortodoxia de la fe católica ha precisado que esta medida del Vaticano está en línea con el compromiso para el diálogo ecuménico.

En este contexto, a la misma vez que en Roma se hacia el anuncio, en Londres, el jefe de la Iglesia Anglicana, Rowan Williams, y el arzobispo católico de Westminster, Vincent Gerard Nichols, han difundido un comunicado conjunto en el que se resalta que con esta medida se pone fin a un periodo de incertidumbre para esos anglicanos que han querido abrazar la fe católica. En la nota se precisa asimismo que la medida no dañará las relaciones entre ambas iglesias.

Los anglicanos son unos 77 millones y en los últimos años su iglesia ha vivido momentos de crisis y de fuerte división interna, debido a la ordenación de mujeres y de homosexuales como obispos, y a la bendición de los matrimonios entre personas del mismo sexo. En 2007 el obispo australiano John Hepworth, que lidera la Traditional Anglican Communion, ya solicitó la "plena comunión eclesial y sacramental" con Roma. La Traditional Anglican Communion asegura que cuenta con medio millón de fieles y numerosos sacerdotes repartidos por todo el mundo.

2009/08/13

> Berria: Anglikanismoa > ROWAN WILLIAMS PROPONE LA CO-EXISTENCIA DE DOS IGLESIAS ANGLICANAS PARALELAS

  • Rowan Williams propone la co-existencia de dos iglesias anglicanas paralelas
  • Como forma de evitar un cisma total en el anglicanismo
  • InfoCatólica, 2009-08-13
Las reacciones no se han hecho esperar. La aprobación de la iglesia episcopal de continuar con el nombramiento de obispos gays y lesbianas activos puede llevar a la iglesia anglicana a un cisma que parece inminente. Rowan Williams, arzobispo de Canterbury, ha mostrado su preocupación por la división creciente entre los obispos, aún dentro del seno de la iglesia episcopal. De hecho, 39 obispos episcopales han firmado un documento en el que se niegan a aceptar las decisiones de la pasada Convención general relativas a la sexualidad humana. Wiliams advierte igualmente del grave perjuicio que supone lo ocurrido para el avance en el diálogo ecuménico con católicos y ortodoxos.

El documento, llamado «La declaración de Anaheim», expresa el desacuerdo total con las decisiones de la pasada Convención General relativas a la sexualidad humana. Los signatarios se comprometen a no ordenar homosexuales, ni permitir las uniones de personas del mismo sexo, ni permitir intromisiones en los límites territoriales de sus diócesis.

Y por otra parte, el Episcopado de Los Ángeles ha preseleccionado a un hombre y una mujer pastores, gay y lesbiana activos respectivamente, entre los seis candidatos a ocupar el cargo de obispo. Una medida que la convierte en una de las primeras diócesis en Estados Unidos que levanta la prohibición de facto sobre el nombramiento de homosexuales en la jerarquía eclesiástica.

El obispo de Los Angeles, el reverendo J. Jon Bruno, es un declarado defensor de los derechos de los homosexuales en la iglesia. «Confirmo cada uno de los candidatos y estoy encantado de la amplia diversidad que ofrecen a esta diócesis», declaró Bruno a través de un comunicado.

Palpando el cisma interno
Rowan Williams, arzobispo de Canterbury, ha admitido que la «cuestión gay» ha llevado a esta confesión religiosa a una división que parece ya insalvable. En su empeño por evitar formalmente un cisma dentro de la que se considera tercera comunión cristiana del mundo (tras la iglesia católica y las iglesias ortodoxas en comunión con el patriarca de Constantinopla), Williams habla ahora de respetar las «dos formas de ser anglicano».

El 27 de julio, Williams dijo que es posible que la iglesia episcopal en Estados Unidos tenga que aceptar un papel secundario en la comunión anglicana mundial, después del reciente voto a favor de permitir obispos homosexuales y bendecir uniones del mismo sexo. Williams, líder mundial de los 80 millones de anglicanos en el mundo, añadió que «ya se han expresado ansiedades muy serias» acerca de las resoluciones de la reciente Convención General celebrada en Anaheim, California.

La decisión de la iglesia episcopaliana, rama estadounidense de los anglicanos, de acabar con la moratoria para la ordenación de obispos gays y lesbianas, así como de autorizar la bendición de las parejas del mismo sexo, ha sido la gota que ha colmado el vaso, después de varios años de tiras y aflojas sobre la forma de integrar a las personas homosexuales en el seno de las iglesias anglicanas. Cuando parecía imponerse la visión conservadora para así evitar su separación del movimiento anglicano, la rebelión de los episcopalianos ha roto el precario statu quo alcanzado, y coloca a los anglicanos de nuevo frente al problema.

Williams preconiza ahora la idea de mantener en paralelo lo que ha llamado «dos formas de dar testimonio de la herencia anglicana», en lugar de hablar abiertamente de cisma «en términos apocalípticos». Williams, que hace dos semanas consideró «decepcionante» la decisión de los episcopalianos, ha lamentado, refiriéndose a la causa última de la división, los prejuicios y la violencia contra gays y lesbianas, hechos «pecaminosos y desgraciados», pero ha insistido en que «no se trata de una simple cuestión de derechos humanos o de dignidad. Se trata de la elección de un estilo de vida que tiene consecuencias… Y el que la sociedad cambie sus actitudes no es suficiente razón para que la iglesia cambie su disciplina».

Ecumenismo con católicos en peligro
Al dirigirse a los setenta y siete millones de anglicanos en el mundo, Williams, además de exhortar a la unidad interna, se ha apoyado en el desastre que resultaría para el ecumenismo, es decir, para el camino de unión con las otras iglesias y comunidades cristianas, en primer lugar con la iglesia católica.

Y es que las resoluciones aprobadas en California están en profunda contradicción con la doctrina y la práctica de los católicos y de los ortodoxos. Williams ha objetado que el matrimonio entre homosexuales no tiene ningún fundamento en las Sagradas Escrituras. Y la comunión anglicana debe atenerse a ellas, sin seguir las cambiantes reglas sociales que, por ejemplo, en seis estados americanos permiten el matrimonio de parejas homosexuales. Mucho menos admitiendo al sacerdocio y al episcopado hombres y mujeres que conviven con personas del mismo sexo.

¿Pacto de ortodoxia?
Por lo tanto, para evitar este y otros posibles cismas, Williams ha propuesto a las cuarenta y cuatro provincias que componen la comunión anglicana suscribir un «Covenant», un pacto sobre la ortodoxia bíblica. Entre quien lo suscribirá y quien no, se separarán los caminos, pero no del todo. Por un lado estarán aquellos que se cimientan en la tradición bíblica, comparten una visión común sobre la doctrina y la praxis anglicana, se sienten parte de una más amplia hermandad con las otras Iglesias y comunidades cristianas. Por otro lado estarán aquellos que darán la prioridad a las decisiones de la propia comunidad y concebirán la comunión anglicana como una libre federación de cuerpos independientes, que simplemente tienen una historia cultural común a las espaldas.

Los fieles podrán suscribir el «Covenant», cuando su provincia no lo haga. Y en cada caso –ha subrayado Williams– solamente los firmantes del pacto participarán de los encuentros ecuménicos en calidad de representantes de la comunión anglicana, en modo que las otras Iglesias y comunidades cristianas sepan siempre quiénes son y qué cosa piensan aquellos con los que se encontrarán para dialogar.

2009/07/16

> Berria: Anglikanismoa > ESTADOS UNIDOS: ORDAGO EPISCOPAL A LA COMUNION ANGLICANA ORDENANDO MAS OBISPOS GAYS

  • EEUU: órdago episcopal a la Comunión anglicana aprobando la ordenación de más obispos gays activos
  • Protestante Digital, 2009-07-16 # ACPress . Nueva York
Las discrepancias y tensiones en el seno de la comunión anglicana se han visto acrecentadas aún más esta semana, después que la iglesia episcopaliana (la rama anglicana en Estados Unidos) decidiera el pasado 14 de julio autorizar, por un amplio margen de votación, continuar la ordenación de obispos homosexuales activos.

La Iglesia Episcopal avanzó el pasado martes de julio hacia la plena aceptación de los homosexuales activos en todos los lugares de su ministerio eclesial, pese a la decisión adoptada por anglicanos del mundo entero a favor de una moratoria que detenía la consagración de otro obispo abiertamente homosexual.

Obispos de la Convención General Episcopal norteamericana reunidos en Anaheim, California, votaron (99 votos a favor, 45 en contra y dos abstenciones) aprobando una declaración que afirma: "Dios ha llamado y pudiera llamar" al ministerio a homosexuales comprometidos en relaciones sexuales estables. Delegados laicos y pastorales que asistieron a la reunión aprobaron también por un cómodo margen una declaración prácticamente idéntica.

La obispa que preside a los episcopales de EEUU, Katharine Jefferts Schori, estuvo entre los obispos que votaron a favor de aprobar la declaración. La declaración también afirma el compromiso de la Iglesia Episcopal de participar y ayudar a financiar la Comunión Anglicana, la tercera mayor agrupación de iglesias del mundo, sólo detrás de la Iglesia Católica y de la Iglesia Cristiana Ortodoxa.

Integrity, un grupo episcopal de defensa de los homosexuales, emitió una declaración el lunes por la noche observando que la declaración "efectivamente termina" la prohibición temporal de homosexuales activos en el ministerio. Integrity calificó la votación de "otro paso en el proceso de la Iglesia Episcopal de `abrirse".

La intrahistoria previa
Antes de llegar a este encuentro, dirigentes de la Comunión Anglicana habían estado presionando a los episcopales para que se echasen atrás en su apoyo a los homosexuales activos desde 2003, cuando la denominación de EEUU consagró al primer obispo abiertamente homosexual, V. Gene Robinson de New Hampshire. La Iglesia Episcopal es uno de los principales cuerpos anglicanos de EEUU.

La elección de Robinson puso a la congregación anglicana de 77 millones de miembros al borde del cisma. De hecho, el mes pasado, los episcopales conservadores de EEUU formaron una provincia nacional paralela llamada la Nueva Iglesia Anglicana de Norteamérica (ACNA).

Para reducir la tensión, hace tres años la Convención General Episcopal aprobó una resolución que exhortaba a la prudencia a las diócesis que estuvieran contemplando candidatos homosexuales activos para obispos. Desde entonces, no se han consagrado otros obispos que estén conviviendo abiertamente con parejas del mismo sexo. La decisión tomada hace añicos la tensa paz establecida.

“Decepción” de Williams
El Arzobispo de Canterbury Rowan Williams, arzobispo de Canterbury y líder espiritual de la iglesia Anglicana, asistió a los primeros días de la reunión nacional de Anaheim la semana pasada y declaró: "Tengo la esperanza y oro para que en los próximos días no se tomen decisiones que puedan apartarnos más". Por ello, la decisión ha sido calificada como “decepcionante” por Williams.

Ruptura de la comunión anglicana
Por su parte, Jeff Walton, el Director del Instituto Religión y Democracia de la acción anglicana, señaló que "la iglesia episcopaliana quiere seguir adelante pero con sus propios términos. En la comunión anglicana 22 de las 37 provincias ya no comparten la comunión, o la comparten parcialmente, con la iglesia episcopaliana de EEUU. Esta decisión de los episcopalianos hará aún más efectiva su separación del resto de anglicanos del mundo".

Tras esta decisión, precisó Walton, "la iglesia episcopaliana entiende que al abandonar la autoridad de la Escritura se está separando de la Comunión anglicana. Como iglesia autónoma, puede elegir su camino, pero ahora debe vivir con las consecuencias".

2009/07/06

> Berria: Anglikanismoa > LA HOMOSEXUALIDAD PUEDE DIVIDIR A LOS ANGLICANOS, ADVIERTEN LOS OBISPOS TRADICIONALISTAS

  • La homosexualidad puede dividir a los anglicanos, advierten los obispos tradicionalistas
  • La Voz de Galicia, 2009-07-06
El conflicto en torno a la sanción por la Iglesia de las relaciones entre personas del mismo sexo y la ordenación de homosexuales como sacerdotes puede dividir a la comunión anglicana como antes a los episcopalianos en Estados Unidos. Es la clara advertencia de un grupo tradicionalista anglicano, que hace campaña contra la homosexualidad activa desde que se constituyó el año pasado en Jerusalén y que se lanza hoy en Gran Bretaña. Uno de los que lo apoyan, el obispo de Rochester, Michael Nazir-Ali afirmaba ayer en el Sunday Telegraph que los homosexuales «deberían arrepentirse y cambiar» de comportamiento. Sus integrantes defienden una lectura literal de la Biblia, que prohíbe la homosexualidad activa. «La Biblia nos enseña que el único matrimonio es el que se da entre un hombre y una mujer», afirma el reverendo Nazir-Ali. El grupo se formó a raíz del ordenación de un obispo abiertamente homosexual en la diócesis de New Hampshire (EE.UU.) y en él militan anglicanos norteamericanos escindidos de la Iglesia episcopaliana.

2009/03/20

> Berria: Homofobia > NIGERIA: UN OBISPO ANGLICANO AFIRMA QUE LOS MATRIMONIOS GAYS SON "ABERRACIONES"

  • Un obispo anglicano afirma que los matrimonios gays son "aberraciones"
  • El prelado de Nigeria pide un año de cárcel para quien asista a una boda entre homosexuales
  • El País, 2009-03-20 # Emilio de Benito . Madrid
No sólo la Iglesia católica es contraria al matrimonio entre personas del mismo sexo. La anglicana, al menos en África (esta confesión no tiene un Papa ni un poder centralizado), también se muestra contraria. A las amenazas de un cisma por el ordenamiento de un obispo gay, el prelado de Nigeria (el país más poblado del continente) Peter Akinola ha añadido una amenaza mucho más general.

En una carta enviada a los parlamentarios en la que pide que se ilegalice la posibilidad de que los gays y lesbianas se casen, Akinola añade que quienes asistan a una de estas ceremonias -aunque sean simbólicas- sean castigados con un año de cárcel. Los contrayentes deberán pasar cinco años en prisión, según el obispo. "El mismo matrimonio homosexual, aparte de ser impío, es antibíblico, poco natural, no rentable, malsano, incultural y antinigeriano. Esto es una perversión, una desviación y una aberración que es capaz de engendrar el holocausto moral y social en este país", dice la carta del obispo, según informa el diario digital transexual Carlaantonelli.com. "La proscripción de ello debe asegurar la existencia continuada de esta nación. La necesidad de hacer esto es urgente, obligatoria e imperativa", afirma Akinola.

El país, fuertemente dividido entre el sur cristiano y el norte musulmán, es importante por el ejemplo que supone para todo África. En febrero de 2009, el ministro de Asuntos Exteriores de Nigeria, Ojo Madueke, dijo ante una comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas que en su país no había ningún gay, lesbiana ni bisexual. Madueke aseguró: "Durante nuestro Foro Nacional Consultivo, salimos en la búsqueda de agrupaciones de gays, lesbianas o transgéneros, pero no pudimos encontrar ni un solo nigeriano con tales características sexuales".

2009/03/17

> Berria: Errepresioa > NIGERIA: ARZOBISPO ANGLICANO AFIRMA QUE EL MATRIMONIO HOMOSEXUAL PUEDE "ENGENDRAR UN HOLOCAUSTO MORAL Y SOCIAL"

  • El arzobispo anglicano de Nigeria apoya las penas de cárcel incluso para los que den su apoyo a las parejas homosexuales
  • Dos Manzanas, 2009-03-17 # Flick
Hace pocas semanas informábamos que la confesión anglicana parecía haber puesto freno a su proceso de aceptación plena de la homosexualidad como muestra de acercamiento a sus sectores más homófobos. Pues bien, parece que las muestras de debilidad por parte de los sectores más progresistas envalentonan aún más a los homófobos. Buen ejemplo de ello es lo que acaba de suceder en Nigeria, donde el arzobispo anglicano, Peter Akinola, ha manifestado que el matrimonio homosexual puede “engendrar un holocausto moral y social” y ha dado su apoyo a una ley por la cual será delito incluso acudir a una boda homosexual.

En un documento enviado a un comité parlamentario de su país, el arzobispo sostiene que el matrimonio entre personas del mismo sexo es “contrario a Dios, a las escrituras, antinatural, insano, anticultural, antiafricano y antinigeriano. Es una perversión, una desviación y una aberración capaz de engendrar un holocausto moral y social en este país”, dice. “Es también capaz de llevar a la extinción de la humanidad y nunca debería dejársele echar raíces en Nigeria. Prohibirlo es asegurar la existencia futura de nuestra nación. Es una necesidad urgente e imperativa”.

Lo curioso del caso es que tanto las relaciones homosexuales como el matrimonio entre personas del mismo sexo son ya ilegales en Nigeria. La nueva ley, sin embargo, de cuya aprobación parlamentaria ya informamos en dos manzanas, endurecerá las penas, castigando a las parejas del mismo sexo que se casen o que convivan como casadas a cinco años de cárcel, mientras que los testigos de sus bodas, ceremonias o quienes simplemente les den su apoyo podrían ser castigados con un año de cárcel.