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2009/10/28

> Iritzia: Luis Antonio de Villena > MARRUECOS SECRETO

  • Marruecos secreto
  • El Mundo, 2009-10-28 # Luis Antonio de Villena
Abdelá Taia (Salé, 1973) es el único escritor marroquí oficialmente homosexual. Hace poco –ha sido un fenómeno mediático en casi toda Europa- declaró a una revista francesa: “En Marruecos se puede vivir la homosexualidad, pero no se puede decir.” Quienes hemos visitado el país hasta hace unos años, tan acogedor además, sabíamos eso perfectamente. Creo que también lo sabían André Gide, Roland Barthes y hasta Paul Bowles , un escritor mítico para Taia…

Abdelá Taia, que desde hace años vive en París y escribe en francés (que no era su lengua materna, como no lo es de casi ningún marroquí y sobre todo de ningún pobre) no tendrá fácil y aconsejable retornar por ahora a su país, donde el islamismo cerrado crece, como en tantos países árabes. Taia, un joven bien parecido de orígenes humildes, decidió aprender francés y utilizarlo para luchar con las mismas armas –o casi- que los poderosos. Una beca le llevó a Ginebra en 1998, para estudiar con el gran crítico suizo Jean Starobinski, y ahí empezó a decir adiós a su país de origen, que va con él (quién lo duda) pero donde le será difícil volver por hipocresía sexual.

En Marruecos hay otro escritor gay –traducido en Europa- Rachid O., pero se trata de un pseudónimo y nadie sabe quién está detrás. Ahora Cabaret Voltaire acaba de editar la primera novela de Taia, “Mi Marruecos” que no es tal novela, sino la sencilla y muy emotiva evocación, en cortos y sabrosos capítulos, de su infancia y primera juventud marroquí en un pueblo humilde casi pegado a Rabat. Sentimos un mundo antiguo y muy humano, donde las familias viven hacinadas, y el amor y los hechizos, la religión y las prácticas superticiosas, se dan la mano. Donde las mujeres (fuertes y listas, como M’Barka, la madre del autor) valen menos que los hombres y donde –sin decir nada- el jovencito afeminado es objeto de placer sexual de hombres y machos tanto en el “hammam” (el baño público, donde se va por sexos) como en la escuela y aún en la familia, especialmente con el hermano mayor y más viril.

No acusemos de nada, esto es allí muy normal y por eso un chico no tiene porqué hacer ascos a un turista, pero siempre en silencio. En “Mi Marruecos” Taia sugiere más que cuenta, pero eso lo ha hecho ya en posteriores libros como “El Ejército de Salvación”, también editado en español pero en una minoritaria editorial vasca. El Fenómeno Taia merece ser seguido, porque va sugiendo despacio y firme un escritor de valía (que también quiere ser cineasta, “Mi Marruecos” sería una bella película) hasta su último libro por hoy, “Una melancolía árabe”.

¿Escritor francés o escritor marroquí? La pregunta comporta más de lo que parece. Taia ha abierto la puerta de un serrallo masculino, que si llamaba la atención ocasional del turista, era silenciosamente normal para la población local. ¿Y entonces? Otro escritor marroquí, ya fallecido, el muy putero Mohamed Chukri, al que conocí en Tánger, también apuntaba algo de eso en su novela biográfica “El pan desnudo”. Pero Chukri, aunque vividor y liberal, era heterosexual y escribía en árabe. Amigo de Jean Genet, por lo demás. “Mi Marruecos” nos lleva a un primitivo mundo de cálida intimidad y al joven que tiene que romper con él, para vivir (lejos) su identidad sexual.

2009/07/24

> Artikulua: Saïd El Kadaoui > MARRUECOS, "MON AMOUR"

  • Marruecos, "mon amour"
  • Público, 2009-07-24 # Saïd El Kadaoui . Psicólogo y escritor. Autor de la novela ‘Límites y Fronteras’
El día 16 de junio, el escritor marroquí afincado en París Abdellah Taïa estuvo en Barcelona presentando la traducción al castellano y al catalán de su libro Une mélancolie arabe.

Unos meses antes, le había mostrado mi admiración y apoyo tras haber leído una carta abierta dirigida a sus hermanos y, especialmente, a su madre (la eterna M’Barka, presente en todos sus escritos) publicada en la revista marroquí Tel quel.

Marruecos, le comenta a su madre, no son los otros, el Gobierno, los religiosos, los mezquinos, los celosos… Marruecos es él y ella. El cambio empieza por ti, le comenta más adelante. Y por ti, por mí, por nosotros, pienso mientras lo leo.

Se lamenta del sufrimiento de su familia y, en un arranque de sinceridad conmovedor, le hace saber que nunca ha pretendido avergonzarla y que lo único que busca es decir la verdad, salir de la sombra y existir. Existir siendo lo que es: una persona inquieta, con proyectos y talento para llevarlos a cabo y no escondiendo su condición de homosexual.

Se lamenta de que mientras el mundo hace autocrítica, se mueve, recibe a Barack Obama con una inmensa esperanza, Marruecos siga con la vieja receta del miedo para impedir cualquier cambio. ¿No merece una verdadera modernidad?, se pregunta, y critica a los inmovilistas que se apropian de la identidad marroquí e impiden cualquier pensamiento crítico.

A su vez, también le hace saber a su entronizada M’Barka que no está solo. Algo ha empezado a moverse. Precisamente de esto habló en su presentación y lo ejemplificó con el hecho de que sus libros también se venden en Marruecos, viaja con frecuencia allí y habla de la misma forma que lo hace en cualquier país europeo: sin embudos. Solamente este hecho, no hubiera sido posible hace diez años, como reconocía él mismo.

Hasta el día de la presentación sólo había hablado alguna vez con él vía e-mail. Al encontrármelo en directo, me llevé la sorpresa de comprobar que su aspecto era más frágil del que había imaginado. Cometí el error de creer que
las personas decididas, en su caso revolucionarias incluso, tenían un aspecto acorde a la fuerza de sus ideas.

Un aspecto frágil, un mundo interno según él mismo refiere caótico y, en cambio, una persona con una determinación admirable.

Su decisión de escribir sin seudónimo le ha valido tanta admiración como desprecio en su querido (y el mío también) Marruecos y un doloroso distanciamiento con su familia.

A mí lo que más me conmueve de sus libros no es tanto las historias de amor homosexual (que son historias de amor a secas unas veces, de sexo y lucha otras y de contradicciones siempre) sino la descripción que siempre hace de ese mundo mágico, fascinante y también perverso, a veces, que habita en el Marruecos tradicional. Es difícil no sentirse agradecido con él cuando se ha conocido ese mundo. Lo describe con tal claridad que uno revive las sensaciones y la magia con que está cargado este Marruecos tan contradictorio como inasequible a la razón.

Abdellah es considerado un peligro por toda la retahíla de pseudo-intelectuales, pseudo-religiosos y pseudo-políticos (de los que hay muchísimos en Marruecos) precisamente por hablar sin ambages de dos temas molestos: la homosexualidad, considerada todavía como una enfermedad por buena parte del país, y el Marruecos profundo.

Él sabe que no es mirando a otra parte como se avanza, sino asumiendo todo aquello que somos.

Abdellah lo muestra con la delicadeza y el amor del que no reniega de nada de lo que es y con la decisión del que quiere cambiar las injusticias. Como le dice a su madre en su carta, no le gustan los enfrentamientos inútiles, pero está a favor de las batallas necesarias. Esta, desde luego, lo es.

Marruecos sigue siendo un país muy conservador, pero también es Abdellah y todos los que como él luchamos (desde el propio país o desde fuera) por la igualdad de los seres humanos y que anhelamos un país realmente democrático.

Querido Abdellah, nous luttons ensemble! (¡luchamos juntos!).

2009/06/20

> Berria: Argiltapenak > "AL HABLAR DE LA HOMOSEXUALIDAD HABLO DE LA INDIVIDUALIDAD, DE LA IDENTIDAD Y DE LA DIFERENCIA"

  • "Al hablar de la homosexualidad hablo de la individualidad, de la identidad y de la diferencia"
  • El Diario Vasco, 2009-06-20 # N. Azurmendi · San Sebastián
Las cuatro novelas que ha publicado hasta ahora el escritor marroquí Abdelá Taia tienen un protagonista que se parece mucho, incluso en el nombre, al hombre que nació en 1973 en una barriada popular de Sale, ciudad muy próxima a Rabat, y que hace diez años se trasladó a Francia persiguiendo dos sueños: dedicarse al cine y vivir libremente su homosexualidad, todavía hoy penada con la cárcel en su país natal.

Abdelá trabaja en la actualidad en un estudio cinematográfico y ha hecho de su propia experiencia vital la principal materia prima de su literatura aunque, como destacó el editor de Alberdania Jorge Giménez Bech, «cualquiera puede escribir sobre su vida, pero no está al alcance de todos convertir la narración de la propia experiencia en arte, que es lo que ha logrado Taia».

Alberdania, que ya publicó en 2007 en castellano y euskera L'armée du salut (El ejército de salvación y Salbazioko armada, respectivamente), animada por la buena acogida de aquella iniciativa y apostando por «las propuestas literarias atrevidas», acaba de editar las traducciones al castellano, al euskera y al catalán de Une melancolie arabe, publicada el pasado año por la veterana y prestigiosa editorial francesa Editions du Seuil. Gerardo Markuleta y Patxi Zubizarreta se han encargado de convertir la obra original de Taia en Una melancolía árabe y Malenkonia arabiar bat, respectivamente.

Una vez más, el protagonista es Abdelá, que en esta novela «cae y vuelve a levantarse cuatro veces», en Sale, en Marraquech, en París, en El Cairo...

Escribir para cambiar
Taia, que hace cuatro años dio a conocer su homosexualidad en un acto público que tenía lugar en Marruecos, un atrevimiento poco habitual en un país en el que «oficialmente la homosexualidad no existe» pero, tal como ha escrito el propio Taia, «se vive con mucha naturalidad siempre que se oculte», asume el riesgo de que le consideren un autor vinculado a un único tema. No obstante, asegura que «la homosexualidad no es un gueto, sino una manera de estar en el mundo». En su caso, es también una forma de mirar al mundo y, muy especialmente, al mundo árabe, porque escribe «sobre lo que soy y sobre el mundo al que pertenezco» y cuando erige la homosexualidad en motivo principal de su obra no lo hace «para impulsar un debate sociológico, sino para hablar de la individualidad, de la identidad y de la diferencia, de todas las diferencias, que a muchos les son negadas».

«Los libros deben hablar del sentimiento de diferencia en el mundo», afirma. A los suyos «son cortos, pero me cuesta mucho escribirlos» les reconoce el deseo de inducir al cambio «personal y colectivo», tanto en los contenidos como en la forma de expresarlos, porque «el cambio, la transformación, debe ser validado por el modo de utilizar las palabras». Él, que pese a proceder de un medio muy humilde consiguió finalizar sus estudios de Literatura Francesa, ha optado por el francés, no sin cierto «sentimiento de traición a mis orígenes, porque el francés en Marruecos no es la lengua de mi gente». El suyo es, sin embargo, un «francés en el que el molde del árabe lo impregna todo, porque no creo que hoy en día se pueda escribir como lo hacía Zola» y porque, en su concepción de la literatura, «ésta debe incorporar lo que existe en el mundo».

Taia reconoce que el «estilo fragmentario» de Una melancolía árabe es deudor «del cine y de las instalaciones de video». Su traductor al euskera, Patxi Zubizarreta, destaca, además de la personal mirada de Taia al mundo árabe, su escritura «transparente, cristalina, telegráfica y directa», no muy habitual en la literatura árabe, más dada al ornamento.

Y el autor se prepara para que, en unas semanas, 50.000 ejemplares de un proyecto colectivo que ha promovido una suma de cartas de escritores de origen árabe, se distribuya gratis entre los jóvenes marroquíes, «a quienes nadie se dirige ni dice nada». Porque, a veces, «en sueños, me creo un héroe».

  • EL LIBRO
  • Título: “Una melancolía árabe” (castellano), “Malenkonia arabiar bat” (euskera), de Abdelá Taia.
  • Traductores: Al castellano, Gerardo Markuleta. Al euskera, Patxi Zubizarreta.
  • Editorial: Alberdania.
  • Páginas: 112 (15 euro).

2009/06/15

> Berria: Argitalpenak > ABDELA TAIA AFIRMA QUE "LA LITERATURA ES UNA FORMA DE LUCHAR CONTRA EL MIEDO"

  • Abdelá Taia afirma que "la literatura es una forma de luchar contra el miedo"
  • EFE, 2009-06-15
Hace años el escritor marroquí Abdelá Taia se quitó la máscara y declaró abiertamente en su país que era homosexual, algo por lo que todavía allí se puede ir a la cárcel. Ahora, instalado en París y convertido en uno de los autores más respetados y reivindicativos, publica en España "Una melancolía árabe".

Un libro en el que Taia (Sale, Marruecos, 1973) se desnuda y hace de su propia biografía el material para una novela en la que narra la dureza y dificultades de un joven marroquí que despierta a la vida, cae y vuelve a levantarse. Porque, para el autor, "la literatura es una forma de compromiso, de luchar contra el miedo".

"Lo que me interesa en la literatura -explica a Efe Taia-, es mostrar mis experiencias, mis verdades, en el plano social, político y sexual. Interiorizarlas y volver a reinventarlas para crear planos de distancia".

"Y en este libro -continúa-, lo importante es la caída de mi cuerpo en cuatro momentos con cuatro resurrecciones". La historia comienza con una violación al protagonista, que no llega a consumarse, y continúa con la influencia que ha tenido sobre el narrador este hecho frustrado que le llevará a París, Marruecos y El Cairo.

Abdelá Taia se esfuerza por dar toda clase de explicaciones sobre "Una melancolía árabe", publicada en castellano, catalán y euskera por Alberdania, porque quiere, dice, que el retrato, veraz, intimo y desnudo sobre las circunstancias que envuelven a un adolescente homosexual marroquí en un pueblo cercano a Rabat, pobre y humilde, llegue a todo el mundo.

Desde la primera página del libro, el lector acude al relato, en tono intimo y poético, de un adolescente que a mediados de los ochenta persigue el sueño de convertirse en director de cine y que quiere huir de la "vergüenza" de ser un muchacho afeminado. Y para ello, "correr y correr" es la única forma que le queda para afrontar la violencia de su Marruecos natal.

"El protagonista cae, pero se levanta -precisa- porque está en movimiento frente a la inmovilidad del mundo árabe, que no se mueve. En el mundo árabe se encuentran dos movimientos, por un lado esos que generan los violentos nacidos de la frustración y por otro, el estancamiento que genera el poder y su inmovilismo. Yo no vivo la homosexualidad como un problema sino como una circunstancia para ver el mundo de otra manera, fuera del poder y contra el poder", argumenta.

Según Taia, que ya ha publicado títulos como "Mon Maroc" o "El Ejercito de salvación", entre otros, la homosexualidad ya se trataba en la literatura árabe hace más de diez siglos, y los grandes profesores hablaban de ello. La forma de amar de los árabes está influenciada por aquellos poetas de antes del Islam, pero ahora parece que no quieren oír hablar de ello".

"Marruecos vive muchas contradicciones -sostiene el escritor-. Se practica la homosexualidad de forma importante; todo el mundo sabe que grandes escritores, entre ellos, Paul Bowles, Burroughs, Capote... han venido al norte de África atraídos por jóvenes marroquíes, y mientras se habla de la colonización de occidente y de su impureza, no quieren hablar del tema de cara. Tienen un idea de pureza engendrada por la religión. Buscan una pureza de raza y buscan encarnar un mal y quizá la homosexualidad encarne ese mal", precisa Taia.

A pesar de ello, Abdelá Taia cree que en Marruecos se están produciendo pequeños cambios, y que lo que hay que hacer es intentar cambiar la mirada, la percepción social; "para ello -advierte- tiene que existir gente que encarne este cambio, que elimine la vergüenza y legitime los derechos a través de la literatura, el cine, la universidad, etc, y yo humildemente quiero contribuir a ello", concluye.