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2009/12/18

> Berria: Matxismoa > LA AUDIENCIA ABSUELVE A UN OSTEOPATA DE UNA VIOLACION POR "LA PASIVIDAD" DE LA VICTIMA

  • La Audiencia absuelve a un osteópata de una violación por "la pasividad" de la víctima
  • La sala estima que la agredida "no exteriorizó de forma clara" su rechazo de la relación sexual, a pesar de que la mujer alegó que se quedó "bloqueada" por el miedo
  • El País, 2009-12-18 # EP . Madrid
La Audiencia Provincial de Madrid ha absuelto a un osteópata de un delito de agresión sexual por el que se le pedía ocho años de cárcel al estimar que la víctima "no exteriorizó de forma clara su falta de consentimiento" de la relación sexual, a pesar de que la agredida alegó en el juicio que se quedó "bloqueada" por el miedo que sintió ante lo que estaba pasando.

En una sentencia, la Sección Decimoquinta arguye que la absolución se debe a que el hecho de que la víctima no reaccionara adecuadamente condujo a una situación de error sobre el delito de agresión sexual que, "aun siendo vencible, no conllevaría a responsabilidad penal alguna", en virtud del artículo 14 del Código Penal. La Fiscalía pedía para el 8 años de cárcel y una indemnización de 30.000 euros para la agredida.

La Sala argumenta que "la pasividad" de la afectada durante los hechos "reforzó la idea del acusado de que estaba dispuesta a seguirle su juego sexual". "No parecía que la víctima se lo impidiera, por lo que la probabilidad de que el procesado considerara que estaba aceptando la proposición resultaba muy alta", añade.

Según los hechos probados, la víctima acudió a la consulta del acusado el 26 de diciembre de 2006. Sin más, éste le solicitó que se desnudara, comentando a la mujer que confiara en él porque llevaba diecisiete años en su profesión.

"Una mujer muy especial"
Cuando se tumbó boca arriba en la cama, el masajista le dijo que se diera la vuelta para masajearle la espalda. "En un momento dado le dijo que se trataba de una mujer muy especial y que por eso le iba a regalar un masaje sólo para ella, que se relajara y disfrutara, que era su momento", recoge la sentencia.

Tras esto, se puso tras ella y comenzó a murmurarle al oído, al tiempo que le daba masajes en el brazo hasta convertirse en caricias. Acto seguido, se colocó junto a ella y le introdujo los dedos en la vagina. La chica se incorporó para decirle "qué haces, qué estas haciendo". "El acusado la tumbó sobre la camilla y bajándose los pantalones se puso encima de ella para consumar el coito, eyaculando en su interior", agrega el fallo.

Tras ello, le introdujo los dedos en el ano y cuando intentó violarla de nuevo, ésta le comentó que le dolía. "El procesado cesó en su empeño y procedió a penetrarla de nuevo por la vagina, pero antes ella le solicitó que se pusiera un preservativo", añade. La sentencia expone que la mujer presentó un cuadro de tristeza constante, insomnio, dificultad de concentración, pérdida del apetito, tendencia al aislamiento, anhedonia, baja autoestima y sentimientos de culpabilidad ante la impotencia de no haber sido capaz de reacción adecuadamente.

Pensé que era un masaje relajante
En el juicio, la mujer relató que en un principio pensó que se trataba de un masaje relajante. "No lo era. Se puso detrás de mí y, de manera sutil, empezó a rozar el pezón y mis pechos, bajando cada vez más", relató la víctima, quien aseguró haberse sentido "intimidada".

"De la cabeza se fue a los pies y me introdujo los dedos en la vagina. Reaccioné incorporándome y le dije qué haces y, con la mano que tenía libre la puso sobre mi pecho y me empujó violentamente contra la camilla, se bajó los pantalones, se puso encima mío y me penetró", narró, a lo que añadió "la sensación era de humillación, de indefensión, quería gritar pero no podía, quería correr y tampoco".

"Estaba bloqueada y con miedo, le dije que me quería ir, y me contestó que no me iba a ir hasta que no me fuera a follar otra vez, haciendo alusión a lo macho que era. Me dijo que esa mañana le había echado dos polvos a su novia", añadió.

2009/11/22

> Iritzia: Milagros Pérez Oliva > ¿QUIEN TEME AL FEMINISMO?

  • ¿Quién teme al feminismo?
  • Lectoras y asociaciones de mujeres recriminan a EL PAÍS haber publicado un artículo que culpa a las mujeres de la violencia machista
  • El País, 2009-11-22 # Milagros Pérez Oliva
El correo de la Defensora se nutre con frecuencia de cartas de lectores que se declaran heridos u ofendidos por el contenido de alguna columna o algún artículo de opinión publicados en el diario. En estos casos, la Defensora tiene poco que decir. Siempre que los contenidos respeten las leyes y el Libro de estilo de EL PAÍS, los autores están amparados por la libertad de expresión. Las opiniones que expresan son de su exclusiva responsabilidad. El diario no suscribe necesariamente el contenido de esos artículos, se limita a facilitar un espacio para que la pluralidad de puntos de vista sobre distintos temas pueda expresarse con libertad.

El artículo de Enrique Lynch Revanchismo de género, publicado el pasado martes ha roto, sin embargo, cualquier precedente en la expresión de malestar. Su contenido ha causado tal conmoción que ya en la mañana del viernes esta Defensora había recibido más de 60 quejas y múltiples llamadas desde todos los rincones de España. Y, al cierre de este artículo, continúo recibiéndolas.

Lynch critica el anuncio de una campaña contra la violencia de género de la Secretaría General Iberoamericana en el que Angie Cepeda dice: "De todos los hombres que haya en mi vida ninguno será más que yo". El autor deduce que si no admite que un hombre sea más es porque pretende que sea menos, lo que atribuye al "anhelo de revancha que parece inevitable en cualquier referencia actual a la condición femenina". "El revanchismo de género", escribe, "es lo que ahora se airea y se difunde por innumerables medios públicos y privados y que, en un país vergonzantemente árabe y misógino como es España, no sólo bastardiza una cuestión -la relación entre hombres y mujeres- que es de una enorme complejidad, sino que subsidiariamente no ha hecho sino aumentar de forma alarmante la tasa anual de actos de violencia machista al lanzar a las mujeres al choque con machos ignorantes y brutales, hombres que -nunca olvidemos esto- han sido gestados, amamantados, criados y formados por mujeres". "El revanchismo 'de género' (o sea, el resentimiento femenino)", concluye, "es un mal que se extiende imparable por todas partes. (...) Tres nuevas canciones de esta guisa y la tasa mensual de asesinatos de mujeres acabará por triplicarse. (¿No será este revanchismo resentido lo que ven venir con temor esos bárbaros islámicos...?)".

Decenas de lectoras, algunos lectores y representantes de asociaciones diversas se han dirigido a la Defensora para exigir una rectificación del diario. Con muy distintos argumentos pero siempre con altos niveles de enfado, todas las quejas coinciden en un punto: ese artículo nunca debería haberse publicado porque constituye un alegato en el que se justifica la violencia de género y se acusa a las mujeres de ser las culpables de esa misma violencia. La mayoría de las cartas cuestiona que EL PAÍS se haya ofrecido como plataforma de un argumentario que consideran una expresión del revanchismo machista y que expresa, "una rancia misoginia", según la socióloga Fátima Arranz, o "un prejuicio cargado de resentimiento", en palabras de Antonio Diéguez.

No se trata de discutir aquí las tesis del autor, sino de responder a la cuestión que plantean quienes me han pedido amparo: si el contenido del artículo contraviene o no los principios de EL PAÍS, teniendo en cuenta que este diario ha mantenido una clara y combativa línea editorial en contra de la violencia machista. Ésta es la cuestión que le he planteado al director de Opinión, Lluís Bassets, y ésta ha sido su respuesta: "Como dice el tópico, la sección de Opinión no se identifica necesariamente con los artículos que publica, pero yo sí debo defender, en calidad de responsable de estas páginas, la decisión y oportunidad de la publicación de este artículo"."El debate sobre el contenido me parece necesario y, por lo que se está viendo en estas mismas páginas, muy interesante, pero no me parece en cambio pertinente el debate sobre si había que publicarlo o por el contrario había que negarle al señor Lynch la posibilidad de exponer sus puntos de vista en EL PAÍS", continúa Bassets. "Antes de tomar la decisión
definitiva se sometió el artículo a la lectura de varias personas de ambos géneros. Aunque había desacuerdos profundos sobre el texto y en algún caso incluso sobre la oportunidad de su publicación, en ningún momento surgió el único argumento de fondo que hubiera podido impedirla, como hubiera sido la supuesta incitación a la violencia que pudiera contener. Creo que no es el caso. El artículo de Lynch ofrece abundantes ejemplos de argumentación y de pensamiento políticamente incorrectos, pero creo que EL PAÍS puede e incluso debe publicar textos de este tipo, aunque sólo sea como incitación al debate y al pluralismo".

¿Dónde termina lo políticamente incorrecto y dónde comienza la justificación de la violencia? Ahí radica la discrepancia. Bassets considera que no se ha pasado esa línea. Pero muchas lectoras creen que sí. Consideran que el artículo no sólo justifica la violencia contra las mujeres, y por tanto puede ser interpretado como una apología, sino que las culpa a ellas de la violencia de la que son víctimas. Alucinada se declara Belem Cañizar: "Ahora resulta que los asesinatos de mujeres por violencia machista son en realidad el resultado de un supuesto feminismo revanchista", escribe.

Resulta difícil resumir en un artículo como éste el contenido de un centenar de cartas con diferentes argumentos, pero este párrafo de Gemma Fernández expresa bien el sentir de la mayoría: "¿Temen los hombres a las mujeres sin miedo? Vivimos en una sociedad en la que EL PAÍS y el resto de medios gozan de libertad de expresión. De la misma manera que su diario no sirve de plataforma de difusión de las ideas contenidas en los artículos que publican en Gara militantes de la izquierda abertzale, por ejemplo, me disgusta ver que se ofrece como trampolín de las ideas retrógradas y confundidas de Lynch. Sólo el título ya deja sentir una incomprensión de la realidad y un punto de partida funesto, equivocado, manipulado".

"¿Hubieran publicado ustedes un artículo de Josu Ternera a favor de la violencia de ETA? No lo creo", insiste Antonia Moreno, profesora de Lengua y Literatura en Asturias. Parecidos argumentos desgranan la escritora Alicia Miyares, la profesora de la Universidad Complutense Almudena Hernando o Ángeles Álvarez en nombre de diversas organizaciones feministas: ¿publicarían un artículo de un neofascista que dijera que los judíos fueron culpables de su persecución; de un racista que justificara la superioridad de los blancos por la conducta de los negros, o de un miembro de Al Qaeda que justificara el terrorismo islamista?, insisten.

Julia Salmerón, profesora de Literatura y Estudios de Género de la Universidad Autónoma de Madrid, no sólo considera que el artículo "justifica la violencia, sino que lleva implícita una amenaza para las mujeres: si seguís los postulados de lo que el autor considera feminismo revanchista, tendréis más violencia". Ese artículo nunca debió publicarse, insisten María Tena, Belén de la Rosa, Laura Pinto, Cristina Hernández, Ángela Vallejo, Beatriz Gimeno o Merè Otero-Vidal.

La Defensora se puso en contacto con Enrique Lynch. "Ya me imaginaba que este texto desataría todas las formas posibles de la necedad. ¿Cómo puede ser que alguien presuma que puedo justificar la violencia contra las mujeres? ¿Acaso he demostrado yo ser un estúpido en los centenares de artículos y en casi una docena de libros que he publicado?", me responde. "Lo único que digo es que hay que entrar en las causas profundas de esa violencia", dice, y se reafirma en que las mujeres (y no los hombres) son las responsables, por freudianos mecanismos del complejo de Edipo, de la mentalidad de sus hijos.

Mientras se producía esta reacción, el diario publicó otros dos artículos: uno el viernes, de Ángeles Yáñez y Eugenio Ravinet, autores de la campaña Maltratozero, y otro el sábado, de Sol Gallego-Díaz, titulado Shakira también llora.. A pesar de ello, han continuado llegando cartas que consideran, en palabras de la psicóloga Anna Freixas, de Córdoba, que la publicación de estos artículos "no limpia el desmán del señor Lynch". Freixa va más allá y alude a la dirección del diario: "Mucho hombre con poder da como resultado un periódico que no respeta a las mujeres", escribe.

No es función de la Defensora juzgar las decisiones sobre qué artículos deben publicarse, pero sí dejar constancia del gran malestar generado y transmitir a la dirección la opinión de las lectoras -y también de muchas redactoras- que consideran que ese artículo nunca debió publicarse en EL PAÍS. No porque el feminismo o esa campaña en concreto no puedan ser criticados, sino por el tipo de argumentos utilizados en este caso. El artículo ha herido una sensibilidad que forma parte del núcleo central de la identidad de este diario.

2009/11/21

> Iritzia: Soledda Gallego-Díaz > SHAKIRA TAMBIEN LLORA

  • Shakira también llora
  • Las relaciones entre hombres y mujeres no son sólo sexuales: hay padres, hermanos, jefes, amigos...
  • El País, 2009-11-21 # Soledad Gallego-Díaz
Es falso que Shakira no llore. La pobre cantante colombiana pasa una verdadera tortura (de ahí el nombre de la última canción que canta con Alejandro Sanz) porque su amor la ha dejado. Es más, el caballero se marcha "sin decir palabra" y encima vuelve hablando "de ella". Así que Shakira cree que las disculpas sobran y que "a otro perro con ese hueso". Y no digamos Julieta Venegas. Ella llora y llora porque su amor no supo "entender su corazón". Es cierto que las canciones de Shakira y de Julieta tienen un aire distinto de las coplas de Concha Piquer y que, aburridas de tanto llorar, terminan por dejar a sus parejas, pero hay que tener en cuenta que los tiempos han cambiado. Llegó el pop.

Todo esto, que puede parecer un poco loco, viene a cuento de un artículo publicado en estas mismas páginas, titulado Revanchismo de género y firmado por Enrique Lynch. Es disculpable que el autor del texto no conozca bien la letra de las canciones, que cita. Se trata de un profesor titular de Estética de la Universidad de Barcelona y es posible que no haya cantado mucho últimamente los ritmos de Shakira. Aun así, en su calidad de profesor debería confiar más en sus dotes para buscar la verdad.

No sería tan importante dejar claramente establecido qué es lo que cantan estas dos estupendas artistas si no fuera porque el profesor Lynch cree que "con tres canciones más de esta guisa (revanchistas de género, anoto yo), la tasa mensual de asesinatos acabará por triplicarse". Así que para evitar que algún otro "bárbaro islámico" o "macho ignorante y brutal" mate a pedradas o arroje ácido a alguna mujer, parece que hay que aclarar que no son sólo los hombres los que lloran y piden perdón, se emborrachan para mitigar sus penas y se autoflagelan, como afirma el artículo, sino que la mayoría de las mujeres sigue llorando y autoflagelándose por la pérdida del amor. Eso sí, por motivos que quizás alguien se anime algún día a estudiar, no se deciden a asesinar a sus parejas, digan lo que digan seis canciones o seis discos completos.

La cosa tendría gracia si no fuera porque el artículo saca algunas conclusiones de canciones y de campañas de igualdad promovidas por el ministerio del ramo que no son graciosas, sino peligrosas y, pese a una cierta apariencia provocadora, nada originales.

No es nada original, por ejemplo, advertir a las mujeres que no se echen en brazos de un "feminismo resentido" porque pueden acabar alimentando al monstruo de la violencia, asesinadas a manos de unos hombres brutales que actúan en legítima defensa. Eso es directamente peligroso. Se supone que el autor suscribe otro tipo de feminismo (aunque no se explica en qué consiste), con menos riesgos para las propias mujeres. Francamente, resulta triste ver cómo vuelven al espacio público argumentos que ya habían sido olvidados, por su desidia intelectual, desde la época de La Cabaña del Tío Tom.

La idea de que las mujeres provocan la violencia de la que son objeto con su actitud, con su independencia o con su ropa ("mujeres que se calzan botas de caña alta", "se atizan un atuendo de perdularia al estilo Madonna", que ni "lloran ni piden perdón") produce a estas alturas casi tanta incredulidad como tristeza. Y la situación de las mujeres en el mundo islámico es lo suficientemente injusta, y en muchas ocasiones dramática, como para que se pueda insinuar que los "bárbaros islámicos" entierran vivas a sus mujeres, "temerosos ante el revanchismo resentido que ven venir". Es posible que la lectura de algunos libros como el recientemente publicado Half the Sky, de Nicholas Kristoff y Sheryl WuDum o el ensayo de Amartya Sen sobre la situación de las mujeres en el mundo, ayudará a acabar para siempre con interpretaciones tan agotadoramente simples.

Es cierto, como dice el artículo, que la relación entre hombres y mujeres es de una enorme complejidad. Por eso, precisamente, sorprende que el lema de la campaña publicitaria promovida por el Ministerio de Igualdad ("De todos los hombres que haya en mi vida, ninguno será más que yo") sea objeto de una interpretación tan curiosa y restrictiva, considerada como una consigna "cargada de insinuaciones y connotaciones". Entre otras, se señala, que las mujeres españolas tienen o han de tener muchos hombres, "afirmación que cuanto menos, resulta discutible".

Lo que se debe discutir no es si las mujeres tienen, o deben tener, varios compañeros sentimentales a lo largo de su vida, sino, sobre todo, la tonta creencia de que la única relación posible entre hombres y mujeres pasa por las relaciones sexuales. En la vida de toda mujer hay, necesaria y afortunadamente, muchos hombres: padres, hermanos, compañeros, jefes, amigos, y de lo que se trata es que "ninguno de ellos sea más que yo", como ningún ser humano es más que otro ser humano.

Y conste que el primer significado de la palabra revancha es reintegrarse de lo perdido, restaurar una pérdida. Y en último sentido, tomar satisfacción de una ofensa o daño. El revanchismo de género, tan denostado, sería así la exigencia de media parte de la humanidad de que se le restaure lo perdido y se dé satisfacción a la ofensa y al daño percibido como ser humano.

2009/11/20

> Berria: Justizia > EN UN NOVIAZGO ADOLESCENTE NO HAY VIOLENCIA MACHISTA, SEGUN UN TRIBUNAL

  • En un noviazgo adolescente no hay violencia machista, según un tribunal
  • El País, 2009-11-20
Un "enamoramiento propio de adolescentes", sin proyecto de futuro, no puede equipararse a la relación de pareja que exige el Código Penal para que pueda hablarse de violencia de género, según una sentencia de la Audiencia Provincial de Cantabria.

El tribunal ha confirmado la resolución dictada por el Juzgado de lo Penal número 2 de Santander, que condenaba a J. M. G. L. a pagar una multa de 60 euros por una falta de amenazas y coacciones de carácter leve y le prohibía acercarse a la chica durante seis meses, pero le absolvía del delito de violencia de género que también se le imputaba.

El joven mantuvo una relación con la chica durante dos años. Ella tenía 13 años cuando empezaron a salir. Tras la ruptura, él trató de presionarla para reanudar el noviazgo: la llamaba a diario a su teléfono móvil, se presentaba en el centro donde estudiaba dibujo dando gritos y golpes en la puerta y llamaba a sus amigos en tono intimidatorio. También le dijo un día a gritos que se iba a enterar, le preguntó que con quién había estado y le arrebató el móvil. Como no atendió a sus requerimientos, llegó a tirarse por el suelo y a arrastrarse por la calzada.

Pareja estable
El artículo 173 del Código Penal, que regula la violencia de género, se aplica a los hombres que cometen un delito sobre "quien sea o haya sido su esposa o mujer que esté o haya estado ligada a él por una análoga relación de afectividad aun sin convivencia". La interpretación de la "análoga relación de afectividad" no está clara, y frecuentemente hay discrepancias entre los distintos juzgados y tribunales sobre qué hacer con las relaciones de noviazgo no muy definidas.

Para la Audiencia de Cantabria, la violencia de género tendría cabida en este caso si existiera la finalidad de constituir una pareja estable, una finalidad que puede "presumirse" en las relaciones de este tipo entre adultos que estudian o trabajan, pero que es "menos evidente" entre menores que están todavía en fase escolar. "De proyecto de futuro no cabe ni pensar. De vinculaciones tampoco. Lo que había entre ambos era la típica relación de enamoramiento que puede prolongarse más o menos en el tiempo, pero en la que no se puede predicar que concurran las notas características de una pareja a los fines previstos en la norma", razona la magistrada ponente de la sentencia, Paz Aldecoa.

> Iritzia: María Silvestre / Arantxa Elizondo > REIVINDICACION, NO REVANCHISMO

  • Reivindicación, no revanchismo
  • El País, 2009-11-20 # María Silvestre Cabrera / Arantxa Elizondo Lopetegi . Directora y secretaria general de Emakunde-Instituto Vasco de la Mujer . Vitoria-Gasteiz
Acabamos de leer el artículo de Enrique Lynch titulado Revanchismo de género publicado en EL PAÍS el día 19 de noviembre. A Enrique Lynch le escandaliza que en la campaña publicitaria del Ministerio de Igualdad una mujer afirme que: "De todos los hombres que hay en mi vida ninguno será más que yo". El autor da por sentado que esa mujer se refiere a sus relaciones adúlteras y todo esto lo enmarca dentro de un supuesto revanchismo feminista según el cual las mujeres tenemos problemas con los hombres.

Nosotras queremos decirle que son muchos los hombres que hay en nuestra vida, a los que hemos amado, amamos y amaremos: nuestro padre, nuestros hermanos, nuestras parejas, nuestros hijos y futuros nietos, nuestros colegas, nuestros amigos... Ninguno de ellos "será más que nosotras", pero tampoco menos, no estarán ni arriba ni abajo, los queremos a nuestro lado. No creemos que sea una revancha sino una reivindicación llena de legitimidad y sentido común.

2009/11/19

> Iritzia: Enrique Lynch > REVANCHISMO DE GENERO

  • Revanchismo de género
  • ¿Tienes problemas con tu hombre? Escúpele, cámbialo ya mismo por otro, acaba con él. Este feminismo resentido es más claro en las letras de las canciones
  • El País, 2000-11-19 # Enrique Lynch . Escritor
Por la ventanilla del metro de Barcelona alcanzo a ver una valla concebida por el Ministerio de la Igualdad, creado por el Gobierno del señor Rodríguez Zapatero. En primer plano, una mujer joven y atractiva llamada Angie Cepeda luce unos preciosos pendientes de plata. Su mirada es diáfana y la complementa con una sonrisa displicente, quizá un punto altanera. El lema de la valla reza: "De todos los hombres que haya en mi vida ninguno será más que yo".

En un primer momento esta consigna cargada de insinuaciones y connotaciones -cosa lógica, si no, no sería tal- despierta mi alarma. Primero, parece afirmar que una mujer española contemporánea tiene (mejor dicho, el eslogan implica que ha de tener) muchos hombres; o da por sentado que ya los ha tenido, afirmación que, cuando menos, resulta discutible. Segundo, la redacción adultera un cliché, puesto que lo normal sería dar la sintaxis en pasado. Según los principios igualitaristas lo correcto habría sido: "De todos los hombres que hubo en mi vida ninguno fue más que yo".

Redactada así, la afirmación habría sido consistente y hasta neutral pero, claro, no serviría al anhelo de revancha, que parece inevitable en cualquier referencia actual a la condición femenina. Por curiosidad busco en Internet la campaña y compruebo que el eslogan en boca de hombres no sugiere lo mismo. O sea que hay evidentes matices "de género". ¿Qué es lo que resulta chocante aquí? Que parece jalear la guerra de sexos, como desde hace décadas hace el feminismo mal encarado, según la pauta de lo que Nietzsche llamaba "moral de la víctima". He ahí la razón de mi alarma: la sola presunción de que un hombre pretenda ser más que una mujer; o que una mujer se declare superior a un hombre, es lo que este ministerio debería combatir sin dar lugar a equívocos.

Incurrir en feminismos implícitos de cualquier índole es una contradicción flagrante de la función para la que este Gobierno concibió el Ministerio de la Igualdad. Ninguna repartición pública debería alentar subrepticiamente a las mujeres a ser más que los hombres y, en este caso, parece claro que la consigna no sugiere la igualdad de los sexos sino que viene a recomendar que "ningún hombre ha de ser más que una mujer"; pero, como en semejante jerarquía elemental si no "eres más" necesariamente "eres menos", las mujeres no tienen más remedio que pensar que Angie Cepeda, erigida en portavoz del Ministerio de la Igualdad, les aconseja imponerse a sus futuros hombres.

Ahora bien, las aberraciones de esta valla no son sólo sintácticas o connotativas o adverbiales. Se supone que estimula a las mujeres a no dejarse avasallar por sus hombres, pero lo que en verdad hace es recordar aquella escena memorable con que comienza la película Magnolia, en la que un espléndido Tom Cruise interpreta a un conferenciante que dicta lecciones llenas de entusiasmo y beligerancia ante un auditorio de "machos humillados" y los arenga con un:"Respect the cock!". O sea: "¡Un respeto por la polla!", que Cruise clama delante del enfebrecido grupo de hombrones que aplaude y vitorea todas y cada una de sus ocurrencias machistas.

No recuerdo mejor parodia y merecida trivialización del feminismo de revancha, realizada por un procedimiento muy simple: poner en boca de los odiados machistas los argumentos más tontos de las feministas.

El revanchismo "de género" es lo que ahora se airea y se difunde por innumerables medios públicos y privados y que, en un país vergonzantemente árabe y misógino como es España, no sólo bastardiza una cuestión -la relación entre hombres y mujeres- que es de una enorme complejidad, sino que subsidiariamente no ha hecho sino aumentar de forma alarmante la tasa anual de actos de violencia machista al lanzar a las mujeres al choque con machos ignorantes y brutales, hombres que -nunca olvidemos esto- han sido gestados, amamantados, criados y formados por mujeres. Bestias educadas por féminas, bárbaros que, más tarde o más temprano, caerán sobre ellas de forma implacable.

(Pongo "género" deliberadamente entre comillas porque después de leer lo que observa V.O. Quine a propósito del concepto en su Quiddities: An Intermitently Philosophical Dictionary [Cambridge, Mass.; Harvard University Press, 1989] no me atrevo a usar ese término sin las debidas reservas lógicas y de vocabulario).

El revanchismo "de género" (o sea, el resentimiento femenino) es un mal que se extiende imparable por todas partes. En el cine, por ejemplo, hace tiempo que está implantado: ¿qué otra cosa si no explica el éxito de aquella parábola semipublicitaria -como el resto de la filmografía de Ridley Scott- que fue Thelma y Louise?

Pero donde ese carácter resentido es más claro y elocuente es en las letras y en los videoclips de las canciones populares actuales. En este contexto el contraste con los antiguos modelos "de género" es harto evidente. Antaño, ante una ruptura o un desengaño los hombres solían -y aún suelen- llorar el amor fracasado, se emborrachaban para mitigar sus penas, se autocastigaban y se autodenigraban por sus faltas, su estupidez o su deslealtad y cantaban en tono elegiaco por la hembra perdida. Así ocurre en los tangos, en los boleros y las rancheras y en las conmovedoras canciones de Frank Sinatra o Billie Holliday.

Sin embargo, ante circunstancias parecidas, las mujeres actuales, que tan a menudo se identifican con una masculinidad imaginaria, no emulan la melancolía de los hombres sino que se calzan unas botas de caña alta, se atizan un atuendo de perdularia al estilo Madonna o un traje de leopardo y se retratan basureando sin piedad a potenciales amantes o pretendientes. Ni lloran ni piden perdón.

Hay ejemplos significativos en algunos videoclips de la frondosa discografía popular contemporánea: Shania Twain en That don't impress me much, en pose de femme fatale, toda ella leopardo; Shakira, en una canción titulada significativamente La tortura, donde despacha las excusas del golfo Alejandro Sanz con un A otro perro con ese hueso; y en una tonadilla pegadiza de Julieta Venegas: Me voy..., donde la mexicana arroja a su ex enamorado al vacío mientras levanta vuelo en un globo y tararea en tono angelical: "Qué lástima, pero adiós, me despido de ti y me voy...".

¿Tienes problemas con tu hombre? Escupe sobre él, maldice sus muertos, cámbialo ya mismo por otro, acaba con él; y si es preciso, tíralo por la ventana. No te cortes, que estás en tu derecho.

Lo dicho, tres nuevas canciones de esta guisa y la tasa mensual de asesinatos de mujeres acabará por triplicarse.

(¿No será este revanchismo resentido lo que ven venir con temor esos bárbaros islámicos..?).

> Berria: Azaroak 25 > DEPORTE CONTRA EL MACHISMO

  • Deporte contra machismo
  • Los jugadores de varios clubes guipuzcoanos mostrarán una pancarta con el lema 'Por el derecho de las mujeres a una vida sin violencia'
  • El Diario Vasco, 2009-11-19 # Mikel Soro
El deporte guipuzcoano también se ha posicionado contra la violencia de género. Por ello, los clubes más señeros del territorio van a colaborar en la campaña promovida por la Comisión de Igualdad de las Juntas Generales para mostrar, a partir de hoy mismo, una pancarta con el lema 'Por el derecho de las mujeres a una vida sin violencia'. El acuerdo quedó fijado ayer en una reunión en la sede de las JJ GG entre su presidenta, Rafaela Romero, y representantes de los principales clubes deportivos, contactados por la Mesa de Igualdad.

Los representantes de los clubes fueron Jokin Aperribay (Real Sociedad), Ricardo García Arias (Real Unión, Javier Sarrionandia (consejero de la S.D. Eibar), por parte del fútbol; Gorka Ramoneda (Lagun Aro GBC), Fernando Díaz (Akaba Bera Bera) y José María Izaguirre (Hondarribia-Irun) por el baloncesto, y José Alberto Barruetabeina (vicepresidente del Arrate), por el balonmano. La oferta de mostrar esta pancarta en los terrenos y canchas de juego está abierta a todos los clubes aficionados y profesionales de Gipuzkoa.

Rafaela Romero agradeció a los clubes deportivos su apoyo a la lucha contra la violencia machista. «Nos ponemos en la plaza pública contra la violencia de género», comentó gráficamente. Reflexionó con que «el deporte es un vehículo ideal para la transmisión de valores que neutralicen cualquier tipo de violencia contra las mujeres. Los maltratadores sabrán que en el deporte también sobran», relacionando los miles de espectadores que podrán ver la reivindicación de justicia e igualdad de trato llevada en manos de sus ídolos deportivos.

La primera, hoy mismo
El primero en mostrar la pancarta será el Lagun Aro de baloncesto, que juega esta tarde en Illumbe su partido de liga ACB contra el Gran Canaria. Ramoneda, su presidente, destacó que se organizará una salida a la cancha con los jugadores portando la pancarta después del calentamiento individual previo a cada encuentro.

La Real Sociedad será el siguiente, este domingo a mediodía en Anoeta, frente al líder, Cartagena, televisado por Canal+, lo que realza la reivindicación que llevarán a cabo los txuri urdin. Ambos presidentes, así como el resto de representantes de clubes y sus deportistas, apoyaron la iniciativa. Alguno, como Díaz e Izaguirre, solicitaron más atención institucional y de los medios de comunicación hacia los equipos femeninos guipuzcoanos.
  • Partidos con pancarta
  • Hoy: Lagun Aro-Gran Canaria en el San Sebastián 2016 Arena.
  • Domingo: Real Sociedad-Cartagena en Anoeta.
  • Viernes 27: Arrate-F.C. Barcelona en el Polideportivo Ipurua.
  • Sábado 28: Baloncesto: Hondarribia Irun-Olesa en el polideportivo Hondartza.
  • Domingo 29: Real Unión-Gimnastic de Tarragona en el Stadium Gal de Irun. Eibar-Compostela en Ipurua.
  • Sábado 9 de enero: Balonmano. Akaba-Ribarroja en Bidebieta.

> Iritzia: Encarni Hidalgo > VEREDICTO INJUSTO

  • Veredicto injusto
  • El Diario Vasco, 2009-11-09 # Encarni Hidalgo . Irun
Gracias al veredicto tan injusto en el juicio de Nagore, las mujeres hemos aprendido mucho, la «justicia» nos ha mandado mensajes muy claros y contundentes. Son los siguientes: si tu agresor tiene dinero puede reparar el daño con una cantidad económica aunque tú no lo pidas; si tu agresor ha bebido aunque sea levemente le sirve de atenuante porque tiene afectadas sus facultades; si tu agresor después de pegarte y estrangularte, limpia las pruebas, intenta descuartizarte, según él para hacerte pequeña, te envuelve en un plástico y te tira donde no puedan encontrarte, pero cuando le pillan confiesa, resulta que atenúa su delito; no amenaces a tu agresor con denunciarle porque puede ver alterada su percepción de la realidad, su conciencia y voluntad; y sobre todo si vas a llamar al 112, asegúrate que lo haces cuando tengas la cara llena de sangre, no antes, porque entonces no mancharas el teléfono y pondrán en duda que intentaste pedir ayuda. A pesar de lo mal que lo está pasando su familia, todavía tienen fuerzas para seguir pidiendo «justicia para Nagore» y que no les quepa la menor duda de que todos sus amigos les apoyaremos.

2009/11/17

> Berria: Justizia > LA FAMILIA LAFFAGE RECURRIRA EL FALLO Y EXISTEN PRECEDENTES DE REVOCACIONES

  • La familia Laffage recurrirá el fallo y existen precedentes de revocaciones
  • Sin poder superar su estupor por el veredicto del jurado popular, la madre de Nagore Laffage, Asun Casasola, confirmó ayer que recurrirán la sentencia que se concretará esta semana. Existen precedentes en que instancias superiores han corregido el criterio del jurado, entre ellas el «caso Berrueta». Sus respuestas incluyen evidentes contradicciones.
  • Gara, 2009-11-17 # R. S. . Iruñea
La posibilidad de que José Diego Yllanes sea condenado por «asesinato» sigue abierta tras la confirmación de que la familia recurrirá la sentencia anticipada el viernes por el jurado popular. Otras acusaciones pueden seguirle, y es que el veredicto de los nueve miembros del tribunal popular ha provocado una notable incomprensión.

Sin necesidad de salir de la Audiencia de Iruñea, donde se ha juzgado la muerte de la joven de Irun, se pueden hallar dos precedentes en que instancias superiores han corregido el dictamen inicial del jurado. La más conocida fue la del proceso por la muerte del panadero de Iruñea Angel Berrueta, producida el 13 de marzo de 2004 tras una riña iniciada por Pilar Rubio, mujer de un policía español.

En su día, el jurado popular no sólo determinó que su marido, el policía Valeriano de la Peña, y su hijo, José Miguel de la Peña, eran los autores materiales del crimen, sino que añadieron que Rubio era culpable de «proposición de asesinato», por lo que se le impuso una condena de diez años de cárcel. Sin embargo, el Tribunal Superior de Justicia de Nafarroa anuló esta última pena al aceptar el criterio del fiscal, Javier Muñoz, de que «alentar a cometer un acto no es nada jurídicamente». El Tribunal Supremo español confirmó después la exculpación.

La calificación del jurado también fue corregida por el TSJN en el caso de la condena a un ciudadano marroquí llamado Mohamed Hanfaouir, que en 1999 robó y mató a una vecina de Iruñea de 73 años golpeándola con un cenicero. En este caso también estaba en juego si el caso se tipificaba como «asesinato» o como «homicidio», como ocurre en el de Laffage. Los ciudadanos que lo juzgaron entendieron que se trataba de un «asesinato con alevosía», por lo que se le condenó a 22 años de cárcel. Sin embargo, el TSJN consideró que no se había producido «alevosía» y que la muerte debía considerarse sólo como homicidio, con lo que redujo la pena en trece años. El Supremo dio finalmente la razón al jurado y volvió a elevar la condena.

«No fue en un segundo»
Tres días después de conocerse las respuestas del jurado, la madre de Laffage, Asun Casasola, compareció ayer en el Ayuntamiento de Irun, afectada por el inesperado resultado de la vista. Incidió en su incomprensión, porque tiene claro que se trató de un «asesinato» y que además no existen las circunstancias atenuantes que se plantean. Si el juez las validara, José Diego Yllanes podría ser condenado a sólo siete años de cárcel y seguramente estaría en libertad en torno a 2012 ó 2013.

La clave para restringir el delito a homicidio está en que el jurado ha dado credibilidad a la tesis de la defensa, que pone en duda que hubiera una agresión continuada a la joven, pese a que entre medio se recibió una llamada de auxilio al 112 en la que Casasola tiene claro que la voz que se oye es la de su hija. «Eso no fue un acto de un segundo, sino de varias horas», insistió ayer. En su opinión, «el jurado no ha seguido lo que eran las pruebas, que son imparciales, sino que se ha basado en lo que ha explicado él, en su versión. Y nadie sabe lo que pensaba Nagore».

Recordó además que Yllanes «no confesó el crimen porque le estuvieron buscando durante todo el día hasta ser detenido por la noche», que sólo estaba influido por el alcohol de modo leve y que la cantidad aportada supuestamente para reparar el daño «se depositó en el juzgado un día antes» del juicio. «La familia no ha sido reparada moralmente en ningún momento», añadió. La madre de Yllanes cruzó algunas palabras con la de Laffage por vez primera durante esta vista oral.

La polémica levantada por la decisión fue admitida ayer hasta por los máximos responsables de la Audiencia de Iruñea. Su presidente, Juan Manuel Fernández, dijo que la crítica al dictamen del jurado es «perfectamente legítima». Quiso recordar que se trata de personas «legas en Derecho», por lo que propuso un sistema mixto.

> Iritzia: Belén Martínez > "PARECE QUE QUITAR UNA VIDA"

  • «Parece que quitar una vida»
  • Gara, 2009-11-17 # Belén Martínez . Analista social
El jurado popular califica la muerte de Nagore Laffage como «homicidio con agravante de superioridad». Estoy indignada. Como cuando le preguntaron a Asun Casasola si Nagore era «ligona». ¿Tiene sentido preguntarle a la madre del acusado si su hijo practicaba habitualmente el onanismo?

Hay muchas formas de verdad y numerosas técnicas de indagación. No llegamos a saber qué entiende José Diego Yllanes por «consentimiento mutuo», «relación muy fogosa», «contacto muy apasionado» o «relación violenta». No nos aclaró por qué cree que Nagore quiso marcharse ni por qué él se lo impidió. Tampoco nos explicó cómo «se acaban las cosas cordialmente», por qué cree que ella «parecía no entenderle» o qué significa no estar «en la misma sintonía». Tal vez, un día confiese con qué intención le tapó la boca.

Intento comprender cómo un psiquiatra conjuga la empatía con el propio cuerpo, con su materialidad y su fuerza. Si sabe inmovilizar a una persona sin producirle un daño excesivo, ¿por qué golpeó a Nagore de forma reiterada y repetida? ¿Cree que Nagore pudo defenderse tras los golpes? ¿Por qué estranguló a Nagore? ¿Por qué la mató?

No sé si en las respuestas a estas preguntas se puede «extraer» la verdad a la superficie del discurso del autor confeso de la muerte de Nagore, ejerciendo un efecto esclarecedor para poder saber lo que realmente ocurrió. La confesión de Yllanes no tiene ni una finalidad terapéutica para sí mismo ni busca el perdón. Con expresiones como: «parece que quitar una vida», no se implora el perdón de Nagore y su familia. Creo que fue Malebranche quien identificaba locura y «pura imaginación»

2009/11/16

> Iritzia: Itziar Ziga > NOSOTRAS TAMBIEN BEBEMOS Y TENEMOS ARREBATOS, PERO NO MATAMOS

  • Nosotras también bebemos y tenemos arrebatos, pero no matamos
  • Cuando las mujeres hemos sido históricamente objeto de deseo... parece que no pasaba nada. Cuando somos sujeto de deseo, ya somos putas y, por lo tanto, estamos expuestas a todo.
  • Gara, 2009-11-16 # Itziar Ziga . Escritora feminista / Firman también este artículo: Silvia Fernández (historiadora feminista) y Julia Munarriz (trabajadora social feminista)
La tarde del lunes 9 de noviembre tuvimos la oportunidad de entrar al juicio por el asesinato de Nagore Laffage. Salimos de la sala después de las 20:00 horas tan estremecidas y heladas como la noche. Mucho se ha hablado estos últimos días sobre las circunstancias que rodearon al fatídico encuentro entre Nagore y su asesino torturador, pero en una sesión del juicio volvimos a escuchar demasiados detalles, probados o inventados, sobre la cantidad de alcohol que pudo ingerir José Diego Yllanes antes de acabar con la vida de Nagore.

Los brutales hechos que se juzgan sucedieron el 7 de julio de madrugada. Cualquiera que conozca esta ciudad en tales fechas, coincidirá con nosotras en que la mayor parte de la población se encuentra en un estado intensamente etílico y, sin embargo, no matan. Si no, los sanfermines serían una auténtica carnicería. Y no es el caso. Nosotras mismas, sin vergüenza alguna, reconocemos que regresamos a casa algunos sábados haciendo eses, pero jamás agredimos a nadie ni se nos pasa por la cabeza matar. Si alguien al emborracharse saca su lado más violento, es su responsabilidad mantenerse abstemio y acudir a terapia para tratar de controlar su agresividad.

Consideramos que debe reformarse el Código Penal para que el alcohol deje de ser un atenuante cuando se juzga a alguien que ha cometido un crimen teniendo en cuenta que, si hablamos del Código de Circulación, el haberse tomado unas copas es agravante, incluso delito en sí mismo. Si matas a otra persona con tus manos, por lo tanto intencionadamente, pero borracho, te rebajan la pena. Si lo hace igualmente borracho, pero atropellándole con el coche, digamos que sin querer, te aumentan la condena. Pero al margen de esta imprevisible revisión del Código Penal, hay otro tema que nos enoja y entristece mucho.

Es espantosamente injusto para Nagore Laffage y para su familia y allegados que se debata tanto sobre la cantidad de alcohol que tomó su asesino para tratar de, en cierta manera, exculparlo o justificarlo. También es indignante que pagar 126.853 euros en concepto de reparación disminuya la pena. Esta claro que la justicia es diferente para la gente rica y la pobre.

En la sala del Juzgado, si cerrabas los ojos, podía tratarse de un juicio por asesinato de un hombre a otro hombre, una mujer a otra mujer, de un atraco... Detalles y más detalles sin análisis ni discurso sobre la desigualdad de género.

Lo que debería haberse juzgado esos días es la conducta de un hombre que no quiso aceptar la negativa de una mujer y la mató. Y, de alguna manera, debería reconocerse públicamente que no fue el alcohol lo que impulsó a José Diego Yllanes a terminar de una manera tan sádica con la vida de la joven Nagore Laffage, sino el machismo.

La cultura de la masculinidad violenta que demasiadas veces sigue imperando en nuestra sociedad y que convierte a un hombre en un macho capaz de matar por el simple hecho de que una mujer decida lo que quiere o no hacer con su propio cuerpo. De nada de esto se ha hablado en el Juicio de Nagore, a pesar de los numerosos estudios, investigaciones y aportaciones de profesionales especialistas en violencia machista.

Con este juicio, en vez de avanzar en la conquista de nuestros derechos, podemos retroceder. La lección dice: chicas, no os vayáis con cualquiera; chicas, no hagáis lo que os dé la gana... de nuevo la sexualidad ligada al miedo.

Alguna gente se llega a plantear: ¿y por que subió al piso? ¿Era ligona? Esto último se planteó en el propio juicio.

¡Basta, por favor! Cuando las mujeres hemos sido históricamente objeto de deseo... parece que no pasaba nada. Cuando somos sujeto de deseo, ya somos putas y, por lo tanto, estamos expuestas a todo.

Sólo si nos dejamos de etílicas e insultantes justificaciones y afrontamos los hechos desde su raíz (el machismo una vez más) esta horrible tragedia servirá un poquito para que todas y todos reflexionemos sobre el modelo de sociedad que deseamos y quizás seamos más responsables y más libres.

2009/11/14

> Berria: Justizia > "EL JURADO ES UNA LOTERIA"

  • "El jurado es una lotería"
  • Abogados y la madre de Nagore Laffage analizan el veredicto que libra a Yllanes del cargo de asesinato
  • El País, 2009-11-14 # Karim Asry . San Sebastián
"Pocos profesionales te dirán que confían en el jurado. La verdad es que es una lotería que en este caso no nos ha salido bien. Con un juez, no le salvaba nadie". Así de rotundo se muestra Victor Sarasa, letrado de la acusación popular ejercida por el Ayuntamiento de Pamplona en el juicio contra José Diego Yllanes, autor de la muerte de la joven estudiante de enfermería Nagore Laffage en los sanfermines de 2008.

El pasado viernes, tras 16 meses de una causa con gran cobertura informativa, movilizaciones de la familia de la víctima y un sólido apoyo institucional, el joven psiquiatra fue declarado no culpable de asesinato, por lo que sólo pagará el crimen como un homicidio con la agravante a abuso de superioridad. "El problema fue el jurado" abunda Sarasa. "Les faltaba preparación. Creo que hay varias cosas que simplemente no las han entendido", resume. El tribunal popular estimó que no estaba probado que la voz que se oye en una llamada a SOS Navarra —única indicación temporal que dem ostraba que la agresión duró varias horas— era la de la joven que murió estrangulada y golpeada por Yllanes.

Al desestimar alevosía en el crimen, dictaminando que fue más bien fruto de un "arrebato" por las amenazas de Nagore de denunciarle y arruinar su carrera, el acusado se libró del cargo de asesinato. El jurado también estimó las atenuantes de embriaguez, confesión y reparación del daño. El juez Francisco José Goyena deberá ver si éstas se ajustan a la jurisprudencia e impondrá la condena. La fiscalía pide ahora 12 años y medio de cárcel, la defensa, siete, y las acusaciones particulares, 15.

"Yo no estaba contento con la elección del jurado", admite el letrado de la defensa, Eduardo Ruiz de Erenchun, cuya estrategia de sembrar dudas entre las seis mujeres —una de ellas enfermera— y tres hombres que formaban del tribunal popular logrará una probable reducción de la pena. Desde el principio, se mostró muy crítico con el revuelo mediático —más de 40 medios de comunicación y programas del corazón se acreditaron para seguir el juicio— y reconoce que ello pudo tener una reacción opuesta a la esperada en el tribunal popular. "Esto se convirtió en un circo romano, y claro, cuando los leones no se comen al implicado, llega la decepción", destaca.

El letrado del Ayuntamiento de Pamplona desmiente que Yllanes sea miembro de una familia con una nutrida red de contactos y vinculada al Opus Dei. "Es falso que fueran poderosos. Su padre es médico, pero no es una familia conocida", indica.

Asun Casasola, madre de Nagore, sigue desconcertada. Necesitaba sentir que se había hecho justicia para seguir adelante: "Aun no he hecho el duelo, no me lo había permitido porque sentía que tenía que luchar". Lo más doloroso, afirma, es que el jurado no pusiera en duda el testimonio de Yllanes sobre lo ocurrido y dejara entender que fue su hija la que propició la agresión al amenazar con denunciar lo que ella interpretó como un intento de agresión sexual. "Han puesto en duda la personalidad y la dignidad de mi hija", añade.

"Nos preocupa lo que este fallo puede suponer de cara a la transmisión de valores sexistas en la sociedad", declaró ayer la directora vasca de Atención a las Víctimas de la Violencia de Género, Mariola Serrano.

2009/11/13

> Berria: Justizia > EL JURADO DECLARA CULPABLE A YLLANES DE HOMOCIDIO Y NO DE ASESINATO POR LA MUERTE DE NAGORE LAFFAGE

  • El jurado declara culpable a Yllanes de homicidio y no de asesinato por la muerte de Nagore Laffage
  • Los nueve miembros del jurado popular del proceso seguido en Pamplona contra José Diego Yllanes por el crimen de Nagore Laffage, en los Sanfermines de 2008, han considerado probada su culpabilidad en hechos que constituyen un delito de homicidio y no de asesinato, como pedían las acusaciones. El jurado considera los 126.853 euros consignados por Yllanes para entregar a los padres de la víctima como atenuante, así como el reconocimiento de la autoría de los hechos y su petición de perdón. El jurado cree probado que Yllanes, al ver que Laffage le amenazó con destruir su carrera vio alterada su percepción de la realidad, su conciencia y voluntad
  • El Diario Vasco, 2009-11-13
El veredicto del jurado por el caso Nagore Laffage, alcanzado en el segundo día de las deliberaciones llevadas a cabo por las seis mujeres y tres hombres que han compuesto el jurado, considera además la circunstancia agravante de "abuso de superioridad" ejercida por Yllanes, y contempla cuatro atenuantes: embriaguez, arrebato, confesión y reparación del daño.

Con todo ello, y en una vista a la que ha asistido el acusado, quien ha seguido la lectura del veredicto con la cara agazapada tras sus manos, el fiscal ha acomodado su petición a la calificación del jurado y, de los 17 años y 6 meses de cárcel por asesinato y profanación de cadáver que había solicitado al inicio de la vista, ha pasado a pedir una pena de 12 años y seis meses de prisión.

También las acusaciones han modificado sus peticiones, ya que la acusación particular pidió en nombre de la familia Laffage 20 años y 5 meses por asesinato y profanación de cadáver, y hoy, aunque ha anunciado que presentará un recurso de apelación, ha pedido por homicidio la máxima pena, 15 años de prisión, así como cinco meses por profanación de cadáver.

También las acusaciones populares (ejercidas por los Ayuntamientos de Pamplona e Irún, el Gobierno de Navarra y las Juntas Generales de Gipuzkoa), que defendieron penas por asesinato que iban desde los 17 a los 22 años de prisión, han debido atener sus peticiones a la calificación de homicidio, y han coincidido en pedir 15 años de cárcel para Yllanes.

La defensa de Yllanes considera probado que "no hubo el asesinato que nos trataron de vender, sino un hecho trágico pero en el que han concurrido una circunstancias muy especiales". Mientras la familia de Nagore anuncia que recurrirá la sentencia del juez cuando se conozca en los próximos días. La madre de la víctima, visiblemente afectada, Asun Casasola ha señalado que "el jurado popular me ha decepcionado y no ha estado a la altura", ya que "sólo se le ha creído a él".

Veredicto del jurado
En su veredicto el jurado ha contestado a cerca de 40 preguntas planteadas por el magistrado presidente del jurado para determinar la culpabilidad o no de Yllanes en determinados hechos, de forma que, en su opinión, el 7 de julio de 2008 José Diego Yllanes y Nagore Laffage coincidieron de forma casual y, sin que existiera ninguna relación personal previa, acudieron a casa de él.

Tras comenzar de mutuo acuerdo un contacto físico "de forma apasionada" Yllanes comenzó a desnudar de manera violenta a Nagore Laffage ya que "pensó erróneamente" que ella "quería una relación apasionada".

Sin embargo, para el jurado esta brusquedad fue interpretada "erróneamente" por Nagore Laffage "como un intento de agresión sexual y como reacción le amenazó con destruir su carrera y denunciarle", a lo que Yllanes reaccionó tapando la boca de la chica "para evitar que gritara" y golpeándola "de manera deliberada y repetida".

Además, "tras golpearla presionó con su mano el cuello de Nagore produciéndole su asfixia y muerte", y "con el fin de poder hacerla desaparecer más fácilmente intentó descuartizarla llegando a seccionar su dedo índice".

Posteriormente, Yllanes envolvió el cadáver, limpió el piso, requirió la ayuda de un compañero de trabajo y, ante su negativa y tras rechazar acudir a la policía, trasladó el cadáver hasta Sorogain junto a varios efectos personales de la víctima, que dejó en un paraje, cerca del cual fue finalmente encontrado el propio acusado.

Además de estos hechos, el jurado considera probado como circunstancia agravante que Yllanes para dar muerte Laffage "se aprovechó de su superioridad física" y de sus conocimientos en técnicas de artes marciales.

En cuanto a las atenuantes, el jurado considera los 126.853 euros consignados por Yllanes para entregar a los padres de la víctima y el embargo de sus propiedades; el reconocimiento de la autoría de los hechos y su petición de perdón "desde el primer momento"; la influencia del alcohol que afectaba de "forma leve" a las facultades del acusado; y su colaboración con la policía y la autoridad judicial.

Además, el jurado cree probado que Yllanes, al ver que Laffage le amenazó con destruir su carrera, "vio alterada su percepción de la realidad, su conciencia y voluntad".

Por todo ello, "por unanimidad", el jurado ha encontrado a Yllanes "culpable del hecho delictivo de dar muerte a Nagore Laffage al agarrar y apretar fuertemente su cuello hasta causarle la asfixia por estrangulamiento manual", si bien no estima que el estrangulamiento fuera "aprovechando su situación de aturdimiento e indefensión provocada por los golpes previamente recibidos".

Asimismo, por unanimidad, le consideran culpable del hecho delictivo de cortar el dedo índice de la mano derecha del cadáver.

> Berria: Justizia > LA MADRE DE NAGORE LAFFAGE CREE QUE EL JURADO "NO HA ESTADO A LA ALTURA"

  • La madre de Nagore Laffage, Asun Casasola, se muestra «decepcionada» con el jurado y cree que «no ha estado a la altura»
  • El Diario Vasco, 2009-11-13 # EFE . Pamplona
La madre de Nagore Laffage, Asun Casasola, se mostró hoy "decepcionada" con la decisión del jurado de declarar a José Diego Yllanes culpable de homicidio en lugar de considerarlo autor de un delito de asesinato por la muerte de su hija, y consideró que los miembros del jurado "no han estado a la altura".

La familia de Nagore Laffage, la joven muerta en los Sanfermines de 2008 a manos de José Diego Yllanes, ha recibido "decepcionada" el veredicto del jurado popular que considera a Yllanes culpable de homicidio y no de asesinato, como pedía el fiscal y las acusaciones, y que estudiarán recurrir.

La madre de Nagore Laffage, Asun Casasola, visiblemente afectada, ha señalado a los periodistas a su salida del Palacio de Justicia tras conocer el veredicto que "el jurado popular me ha decepcionado y no ha estado a la altura", ya que "sólo se le ha creído a él".

"Estoy deshecha", ha indicado Casasola, quien solo ha acertado a decir que "no me creo lo que ha pasado" ya que "está clarísimo que es un asesinato" y no un homicidio.

Al respecto, el abogado de la familia, que ha ejercido la acusación particular en el proceso, ha reconocido sentirse "muy negativamente sorprendido", pues "la sensación generalizada es que no sólo desde el punto de vista jurídico sino desde el de cualquier ciudadano es que ha habido alevosía", que es la circunstancia que diferencia al homicidio del asesinato.

"La primera percepción es de un hondo pesar por la decisión que ha tomado el jurado, que creemos que no se corresponde a las pruebas que se han practicado", que eran "válidas para una alevosía", ha subrayado, por lo que "objetivamente y con la ley en la mano pensamos que es una situación de absoluta inigualdad, absolutamente injusta y no ajustada a derecho".

Presentación de recurso
Al respecto, el letrado ha emplazado a conocer la sentencia que el presidente del tribunal elaborará ahora en base a este veredicto para presentar un recurso, una intención que también ha avanzado el fiscal. Mientras tanto, la defensa de Yllanes se ha mostrado satisfecha por la decisión del jurado.

"Vamos a mantener la postura de la alevosía, pues hay muy poca diferencia entre la alevosía y el abuso de superioridad, y éste sí lo ha contemplado" el jurado en su veredicto como circunstancia agravante, por lo que ha avanzado que, aunque aún debe decidirlo la familia Laffage , "creo que tenemos que seguir peleando".

En todo caso, ha advertido de que todavía queda "un elemento muy importante, que es la graduación de la sentencia", una labor que corresponde al presidente del tribunal, sobre cuya fundamentación, "según como sea, interpondremos ante el Tribunal Superior de Justicia de Navarra el correspondiente recurso de apelación".

"Esperanza", para Rafaela Romero
Por su parte, en nombre de una de las acusaciones populares, la presidenta de las Juntas Generales de Guipúzcoa, Rafaela Romero, ha querido guardar un "escrupuloso silencio" en cuanto al proceso judicial, si bien los recursos que podrían presentar el fiscal y la acusación particular evidencian que "hay lugar para la esperanza" ante el TSJN y el Tribunal Supremo.

Sí se ha extendido a la hora de mostrar su "preocupación grave" en el ámbito social por lo decidido por un jurado "reflejo de la sociedad", que "ha dicho que si usas los instrumentos legales para defenderte como mujer y como persona" advirtiendo de que denunciarás unos hechos "nos pueden matar porque al otro le da un arrebato incontrolable".

Por ello, Romero ha advertido "a todos aquellos que nos llaman locas y pesadas por denunciar cada uno de los ataques que hay de violencia machista, decirles que seguiremos siendo unas locas obsesionadas con que haya una sociedad de hombres y mujeres iguales".

2009/11/10

> Iritzia: Gara > QUE NO VUELVA A OCURRIR UN "CASO LAFFAGE"

  • Que no vuelva a ocurrir un «caso Laffage»
  • Gara, 2009-11-10 # Editorial
El juicio por la muerte de Nagore Laffage está a punto de concluir una vez que, ayer, las partes presentaran sus informes. Tanto la acusación particular, como la popular y el fiscal pidieron que el acusado fuera condenado por el delito de «asesinato» y coincidieron en que el procesado actuó conscientemente. Sin embargo, llama la atención que el fiscal, aun manteniendo la calificación, rebajara la petición de los casi 20 que reclamaba inicialmente a los 17 que definitivamente solicitó, en aplicación de la atenuante de «reparación del daño» como consecuencia de la aportación económica que el acusado ha hecho a la familia Laffage.

Llama la atención esa rebaja en la petición porque la muerte de Nagore Laffage, tanto el móvil como el desarrollo de los hechos, difícilmente puede tener atenuante alguna, y difícilmente se puede reparar su pérdida, y así lo reconoció el propio fiscal. Llama la atención esa petición de 17 años cuando a la quema de un cajero automático puede suponerle a ciertos jóvenes, y de hecho ha ocurrido, una pena de 16 años. Pero también otros pormenores han llamado la atención a lo largo del juicio, como el hecho de que se negara que se está juzgando un caso de violencia contra las mujeres. Esa negación resulta aún más desalentadora viniendo de boca del presidente de la sala que juzga a Diego Yllanes, porque deja en evidencia una descontextualización que resulta ser una rémora para la lucha contra la violencia sexista.

No se trata, en cualquier caso, de aplicar la exigencia de elevación de condenas sin límite por sistema, como si ésa fuera la solución contra todo delito y como si el objetivo del castigo fuera la venganza, en una concepción del castigo más propia de la Edad Media. La propia madre de Nagore Laffage, Asun Casasola, puso ayer, una vez más, en su lugar esta cuestión afirmando que ella reclama «justicia, no venganza», y que de lo que se trata es de que no ocurran casos como el de su hija. Poco se puede añadir a sus palabras que, pronunciadas desde el inmenso dolor de quien ha sufrido una pérdida sin vuelta atrás posible, cobran mucho más valor.

2009/11/09

> Beria: Diskriminazioa > BRASIL: EXPULSADA, ACOSADA E INSULTADA POR VESTIR UNA MINIFALDA

  • Expulsada, acosada e insultada por vestir una minifalda
  • Una universidad brasileña echa a una alumna por llevar un vestido corto
  • El País, 2009-11-09 # Juan Arias . Río de Janeiro
Geisy Arruda, de 20 años, fue expulsada de su universidad el 22 de octubre pasado tras acudir a clases vestida con una minifalda. La joven, además, fue acosada por sus compañeros de clase, que protestaron por su vestuario. Su expulsión, ocurrida en la Universidad Bandeirantes (Uniban) de São Bernardo do Campo en el Estado de São Paulo, comenzó como un episodio estudiantil que sólo había recibido la atención de los medios locales pero ha acabado convirtiéndose en una polémica nacional en un país famoso por los minibikinis y el culto a la belleza.

El Ministerio de Educación brasileño pidió este lunes explicaciones por la expulsión de la estudiante. La secretaria de Educación Superior, María Paula Dallari calificó de "desproporcionada" la sanción que recibió la estudiante, y señaló que existe una discriminación por la diferencia entre el castigo que recibió Arruda y el que recibieron los cientos de estudiantes varones que la acosaron y agredieron de tal manera que tuvo que intervenir la policía para rescatarla. Los jóvenes se agolparon en la puerta del salón de clases y la persiguieron mientras bajo gritos de "¡Puta, puta!".

Las agresiones sufridas por Geisy han levantado protestas, por considerarlas producto de una actitud machista y discriminatoria. En la Uniban, una institución privada a la que asisten 60.000 estudiantes, no existe una norma escrita que regule el vestuario adecuado para acudir a clase. Tampoco existe un reglamento similar en otra universidad brasileña.

La institución educativa ha respondido con anuncios pagados en medios impresos locales donde afirma que la alumna había demostrado "una falta de respeto a la dignidad académica y a la moral" y que la reacción de los estudiantes había sido "reacción colectiva de defensa del ambiente escolar". El comunicado añade: "La alumna frecuentó la universidad con ropa inadecuada. El día de los hechos, ella aumentó su exposición y estimuló en forma explícita la reacción de los alumnos".

La Unión Nacional de Estudiantes (UNE) ha iniciado una campaña en defensa de la joven. Para su presidente, Augusto Chagas, la acción de la universidad ha sido descomunal: "Es como cuando afirman que la causa de una violación es la forma en como una mujer iba vestida", afirma.

Sergio Haddad, dirigente de las ONGs Ação Educativa y Fondo Brasil de los Derechos Humanos, la función de la universidad es la de discutir la tolerancia y califica la expulsión y la violenta reacción de los estudiantes como "un machismo deplorable", más aún en una universidad.

La Uniban sigue en sus trece y a través de su abogado, Décio Machado, ha hecho saber que la expulsión es "irrevocable", ya que la rectoría de la universidad decidió expulsar a la estudiante al considerar que su decisión de asistir a clase con una minifalda "hiere los principios de dignidad y moral dispuestos en el reglamento de la institución". Por su parte, el abogado de Geisy, Nehemias de Melo, anunció que tomarán medidas legales contra la institución.

Las reacciones a los hechos, sobre todo las difundidas a través de Internet, muestran solidaridad hacia Geisy y sorpresa por la reyerta entre una institución educativa y una alumna, causada por una minifalda. ¡Y en Brasil!

La agresión, en la Red
Buena parte del mérito de que la historia de Geisy Arruda haya trascendido los medios locales de São Paulo se debe a Internet. Un vídeo colgado en YouTube muestra a la joven sentada en clase con un vestido hasta la mitad del muslo. Después, la joven sale escoltada por policías mientras sale del lugar, cubierta con una chaqueta blanca y bajo los insultos de decenas de estudiantes. El vídeo deja en claro los gritos que le proferían.

En la versión en línea del diario Folha de São Paulo Henrique Morales opinaba que la reacción contra Arruda responde a "un moralismo estrecho y una doble moral"; mientras que Lilian Camelo juzgaba que la expulsión había sido "correcta" u se preguntaba si "¿esta persona realmente cree que puede ir a una clase con una blusa? Porque para ser un vestido debería llegar por lo menos cerca de la rodilla".

El estudiante Gabriel Ozaki, de 18 años, opinaba a través de Orkut (la red social más popular en Brasil) que una universidad "debería promover la convivencia entre personas y no tolerar las actitudes como las de los que humillaron a esa chica". Y añade: "Yo aplaudiría y alentaría que mis compañeras llevaran un vestido corto".

2009/11/05

> Berria: Indarkeria > UN TESTIGO AFIRMA QUE YLLANES ESTABA "BORRACHO" Y OTRO QUE NO LO VIO ASI

  • Un testigo afirma que Yllanes estaba «borracho» y otro que no lo vio así
  • Un amigo de José Diego Yllanes que estuvo bebiendo con él la noche del 6 al 7 de julio de 2008 testificó ayer que el autor de la muerte de Nagore Laffage estaba «bastante borracho», pero precisó que «no estaba borracho como para hacer una barbaridad». Por su parte, un compañero de trabajo a quien Yllanes pidió ayuda después de matar a la joven declaró que no advirtió en él muestras de estar borracho.
  • Gara, 2009-11-05 # Iñaki Vigor
La noche en que Nagore Laffage fue asesinada, José Diego Yllanes y su amigo Daniel Gómez estuvieron juntos en la zona de la cuesta del Labrit durante más de tres horas, desde la una hasta pasadas las cuatro de la madrugada, aproximadamente. Así lo testificó ayer el propio Sánchez durante la tercera jornada de la vista oral, quien precisó que habían bebido dos cubatas de Coca-cola con ron y un chupito de tequila cada uno.

El amigo de Yllanes dijo que éste «llegó sobrio» a la zona de bares del Labrit y que luego se puso «bastante borracho». A preguntas del fiscal, precisó que hacía esa afirmación «por el tipo de cosas que dijimos e hicimos, como orinar en la barra del bar Cavas», y añadió que «él estaba más borracho que yo» pero «no estaba borracho como para hacer una barbaridad».

Tras señalar que ambos se separaron entre las cuatro y las cinco de la madrugada, Gómez reconoció que a las 6.31 recibió un mensaje a su teléfono móvil del propio Yllanes en el que éste le preguntaba dónde estaba una de las amigas con las que habían estado antes.

También recordó algunos comentarios que le hacía José Diego Yllanes en el sentido de que «le gustaban mucho las mujeres» y tenía «éxito» con ellas. No obstante, dijo que «no tenía obsesión» por las mujeres y que tampoco era una persona agresiva ni le había visto «nunca» enfrentarse a nadie.

«Ha sido una persona normal y buen amigo, y jamás hubiera pensado que llegara a suceder algo así. Era normal en las relaciones afectivas, un estupendo amigo y una gran persona», dijo en respuesta a las preguntas de la defensa, para añadir que «no era machista» y que tampoco consumía drogas ni iba con prostitutas.

José Diego Yllanes dio muestras de emoción y lloró en varios momentos durante la declaración de su amigo, que se prolongó durante casi una hora.

«Complicado para maniobrar»
Durante la sesión de la tarde testificó Guillermo Mayner, compañero de trabajo de Yllanes en la Clínica Universitaria a quien pidió ayuda tras estrangular a Nagore Laffage. A preguntas del fiscal, Mayner declaró que no advirtió en Yllanes muestras de estar borracho, y que le notó «muy nervioso y angustiado».

Cuando ambos se juntaron, a media mañana del 7 de julio de 2008, Mayner vio a Yllanes como «una persona extremadamente ansiosa y angustiada», pero no le dio la impresión de que estuviese bajo los efectos del alcohol.

Guillermo Mayner recordó que Yllanes está «retorcido en el asiento» del coche, que le habló de «una chica» y que el alcohol le sentaba «muy mal», y que también comentó que «ella le pegó primero».

Con anterioridad, en la sesión de la mañana, testificaron dos agentes de la Policía Municipal y otros dos de la Policía Foral que actuaron en los primeros momentos de la investigación de los hechos. Todos ellos recordaron que había un «fuerte olor a amoniaco» en el piso de la calle Sancho Ramírez, a donde acudieron después de que Yllanes ya hubiera bajado el cadáver de Nagore Laffage al coche de su padre para llevarlo a una zona cercana a la localidad de Orondritz, en Erroibar.

A preguntas realizadas por las acusaciones para tratar de determinar si Yllanes estaba influenciado por el alcohol, los agentes coincidieron en que el garaje de ese bloque de viviendas era «estrecho» y «complicado» para maniobrar.

Tres consumiciones
Un amigo de José Diego Yllanes que estuvo bebiendo con él la noche del 6 al 7 de julio de 2008, antes de la muerte de Nagore Laffage, declaró que bebieron dos cubatas de Coca-cola con ron y un chupito de tequila.

«Muy nervioso»
Un compañero de trabajo a quien el acusado pidió ayuda tras acabar con la vida de la joven irundarra declaró que no había advertido en él muestras de estar borracho, y sí «muy nervioso y angustiado».

Cuando trasladaba el cadáver conducía de forma «normal»
En la sesión de ayer también testificó un vecino de la zona de Orondritz que conducía un tractor y se cruzó en la carretera con el coche en el que supuestamente José Diego Yllanes trasladaba el cadáver de Nagore Laffage, y recordó que conducía de forma «normal».

Por su parte, la vecina de Orondritz que halló el cadáver de la joven irundarra declaró que éste se encontraba sin enterrar, ya que apreció claramente su espalda. Así lo corroboró uno de los agentes de la Policía Foral que acudió posteriormente a la zona, quien explicó que el cuerpo de la joven irundarra «no estaba especialmente escondido».

En la sesión de la tarde declaró el padre de José Diego Yllanes, quien recordó que instó a su hijo a presentarse a la Policía y que lo localizaron la tarde de aquel 7 de julio en el paraje de Sorogain. «Estaba en la parte de atrás del coche, tiritando, hipotérmico, muy ofuscado, diciendo que había hecho una barbaridad, que quería morir y se quería suicidar», manifestó.

Por otro lado, ayer fue prohibida la concentración de apoyo a la familia de Nagore Laffage, junto al Palacio de Justicia, con el argumento de que podía influir en las declaraciones de los testigos.

2009/11/04

> Berria: Indarkeria > EL ACUSADO DE MATAR A NAGORE DECLARA QUE QUISO GANAR TIEMPO PARA SUICIDARSE

  • El acusado de matar a Nagore declara que quiso ganar tiempo para suicidarse
  • El joven responde al jurado que no recuerda haber golpeado a Laffage
  • El País, 2009-11-04 # Karim Asry . Pamplona
José Diego Yllanes aseguró ayer en el juicio que se está celebrando en su contra en Pamplona por la muerte de la joven irunesa Nagore Laffage en los sanfermines de 2008 que nunca intentó esconder los indicios del crimen, a pesar de que cortó un dedo de la joven y arrojó el cadáver en el paraje de Oianburu de Orondritz, despojado de cualquier elemento que pudiese identificarle. Durante su testimonio en la vista oral sostuvo que quiso "dejarlo apartado para que no se lo encontrara cualquiera", un niño por ejemplo.

Entonces ¿por qué tomarse la molestia de envolver el cadáver en bolsas y transportarlo en coche, volver a casa y limpiarlo todo con lejía y amoniaco? "Quería tener margen para suicidarme", aseguró. El acusado sostuvo que hizo un amago en el balcón de su casa, pero desistió porque no quería dejar "otro cadáver" al alcance de sus padres. Pasaron 14 horas entre el crimen y su detención.

El relato de lo ocurrido en el piso donde el acusado supuestamente mató a la joven seguía ayer lleno de lagunas de memoria. Sólo él sabe lo que sucedió realmente en el piso de Pamplona donde supuestamente mató a Nagore a golpes. Las cosas se torcieron probablemente cuando le causó algunas lesiones leves al arrancarle el tanga. La muchacha le dijo entonces que no quería mantener relaciones sexuales -tuvo una experiencia mala anterior-, y el acusado no quiso dejarla marchar porque podría contar lo ocurrido. "Te voy a arruinar la vida, no puedo creer que un médico haga esto", dijo aproximadamente Nagore, según el relato del propio Yllanes en sus declaraciones anteriores, ratificadas ayer.

Aunque sostuvo que no recordaba si impidió que la joven se marchase del piso en que se hallaban, Yllanes insistió en que "quería que las cosas acabaran con cordialidad". "No me gusta irme enfadado con nadie", añadió, con tono pausado. Poco antes, bajó la cabeza cuando se proyectaron las imágenes del cadáver de la joven: "No me acuerdo ni de su voz ni de su cara", dijo.

La jornada de ayer de la vista oral permitió también hacerse una idea de lo que piensan las seis mujeres y tres hombres, jóvenes en su mayoría, que conforman el jurado. El tribunal popular pudo formular sus propias preguntas al acusado. ¿Cortó el dedo por la huella digital?; ¿si otras veces no hizo esto con otras chicas, por qué pasó esto con Nagore?, apuntaron. "No puedo contestar", respondió el acusado. ¿Le pegó a Nagore porque le dijo que iba a contarle lo ocurrido? "No recuerdo haberla golpeado", replicó. ¿Considera que el alcohol es una sustancia depresiva o estimulante?

Por su parte, la defensa de Yllanes quiso recalcar que, en algunos de los comas etílicos que sufrió en el pasado, el joven psiquiatra dio positivo por consumo de anfetaminas, a pesar de que no consume drogas de forma habitual.

"¿Has visto 'Very Bad Things'?"
Tras quedar su móvil dañado en el forcejeo que supuestamente mantuvo con Nagore Laffage, José Diego Yllanes acudió a la Clínica Universitaria de la Universidad de Navarra, donde ejercía como psiquiatra -estaba en cuarto año de la especialidad- para buscar el teléfono de un amigo a quien pidió ayuda.

El acusado recurrió a un filme norteamericano para explicarle a su amigo, quien testificará hoy, la situación en la que estaba. "¿Has visto Very Bad Things?", le preguntó. La película de Peter Berg es una comedia negra en que un grupo de amigos tiene que deshacerse de los cuerpos de dos personas a las que ha matado. El comentario figura en el sumario, según fuentes de la acusación, aunque ayer no se precisó en la vista.

El acusado ofreció a su amigo que subiese con él al piso a ver el cadáver, pero éste último se negó. Yllanes le pidió después que no le denunciase a la policía, porque sino se suicidaba.

El policía que instruyó las investigaciones testificó ayer que creía que el acusado "estaba influenciado por el alcohol, pero no iba haciendo eses ni balbuceando". Agregó que en su primera declaración ante la policía, no lo contó todo: "Hay información que no dice, pero lo que dice es cierto". Esa vez sostuvo que la joven estaba enfurecida con él, que ella creía que él iba a intentar forzarla a mantener relaciones y que él sólo intentaba calmarla. Reconoció haberle tapado la boca para que no gritase y que intentó trocear el cuerpo, pero desistió tras cortar el primer dedo.

> Iritzia: Gara > EL ALCOHOL, LA COARTADA MAS ENDEBLE Y COBARDE

  • El alcohol, la coartada más endeble y cobarde
  • Gara, 2009-11-04
Si el grado de alcohol pudiese funcionar como eximente de algo en sanfermines, cada noche festiva habría cientos, miles de muertes. José Diego Yllanes, borracho o no, no pensó en matar a alguien en general, al primero que se le cruzase. No miró desafiante a quienes se cruzaron con él cuando iba camino de su casa con Nagore Laffage. En ningún escenario, por ejemplo tras una pelea en un bar, cabe pensar que de todos modos Yllanes habría estrangulado a alguien aquella noche para mutilarlo y trasladar su cadáver a un bosque mientras cavilaba una coartada. Nadie cree que le tocó a Laffage como le podía tocar a otra persona simplemente porque Yllanes había bebido. No.

Nada de lo que ocurrió aquella noche fue un suceso más entre otros posibles sucesos luctuosos. Laffage murió porque Yllanes no aceptó su «no». Y porque sintió pánico de que fuese a denunciar la violencia con la que intentó convertir ese «no» en un «sí». Yllanes no habría estrangulado a un amigo que le hubiese contrariado. Nagore Laffage murió por ser mujer, por decir que no a una proposición concreta y por intentar denunciar lo ocurrido. Y todo ello no se explica, ni razona, ni mitiga con la coartada del alcohol. Se explica con una mentalidad, una ideología, una educación y una reacción particular ante todo ello. Yllanes actuó como actuó porque no entendió que «no es no».

> Berria: Indarkeria > YLLANES ADMITE SU CRIMEN, PIDE PERDON Y DICE QUE QUISO SUICIDARSE

  • Yllanes admite su crimen, pide perdón y dice que quiso suicidarse
  • José Diego Yllanes, que declaró durante aproximadamente tres horas en la segunda jornada del juicio, admitió que mató a Nagore Laffage, pidió perdón por lo que hizo y dijo en varias ocasiones que quiso suicidarse el mismo día de los hechos. Este médico siquiatra repitió en numerosas ocasiones que no recordaba muchos detalles ni cómo llegó a cometer el crimen, y achacó sus lagunas mentales a la ingesta de alcohol y al cansancio de aquella noche de San Fermín.
  • Gara, 2009-11-04 # Iñaki Vigor . Iruñea
El interrogatorio más prolongado a José Diego Yllanes corrió a cargo del fiscal del TSJN, Javier Muñoz, a quien el acusado estuvo respondiendo durante una hora. Según dijo, la noche del 6 al 7 de julio de 2008 estuvo bebiendo con varios amigos en los bares de la cuesta del Labrit, y en concreto cervezas con limón, cubatas de ron y chupitos de tequila. La última copa la tomó sobre las 5 de la madrugada, y posteriormente, cuando ya se había quedado solo, se dirigió hacia la casa de sus padres, con los que vivía.

En el camino entabló conversación con tres chicas, a las que dijo no conocer con anterioridad, y estando con ellas apareció Nagore Laffage, que se unió al grupo porque era amiga de las tres jóvenes. «No recuerdo cómo era Nagore ni qué me dijo al oído», aseguró Yllanes, quien asumió que se fue con ella hacia su casa de la calle Sancho Ramírez. «He supuesto, por las imágenes, que íbamos en una actitud cariñosa», indicó, aunque precisó que no lo recordaba.

«Yo sufro mucho por este tema y me gustaría saber cómo he podido llegar hasta ahí», afirmó el acusado tras señalar que «he venido a decir la verdad, acepto que hay un resultado y que voy a pagar por ello».

«Una relación muy fogosa»
Una vez en el piso de la calle Sancho Ramírez, propiedad de José Diego Yllanes, éste declaró que habían empezado «una relación muy fogosa» y que empezó a quitar la ropa a Nagore Laffage, aunque no recordaba que hubiesen estado «desnudos del todo» porque no tenía «detalles» de los hechos.

Luego llegó «un cambio de la dirección de la situación y paramos», según sus propias palabras, aunque no explicó por qué ocurrió ni por qué impidió que la joven se marchara de su casa. «Pienso que quería irse y eso desencadenó una actitud agresiva», añadió, si bien insistió en que no recordaba que la hubiera golpeado. Tampoco supo explicar qué hizo desde las 7.45 hasta las 10.04 de esa mañana del 7 de julio de 2008. «Me gustaría saberlo», respondió al fiscal.

Del mismo modo, dijo que no recordaba otras muchas cosas de ese día, como la llamada que hizo Nagore Laffage al 112 para pedir ayuda ni el recorrido que realizó él después hasta la Clínica Universitaria, donde trabajaba, para apuntar el teléfono de un amigo y pedirle que le ayudase a esconder el cadáver.

En cambio, sí recordó que había estado «encima de Nagore, en el suelo, apretándole el cuello»; que arrastró el cadáver hasta debajo de una cama, tras cortarle un dedo de la mano con un machete de cocina; y que pensó en salir al balcón de su casa para tirarse y acabar con su vida.

No obstante, dijo que no lo hizo porque no quería matarse al lado de su casa y que optó por llamar a su amigo Guillermo Mayner, a quien no supo explicarle «cómo había llegado» a aquel punto.

«Yo quería que lo supiera alguien. Estaba desbordado y muy alterado. Estaba en mal estado por el cansancio y supongo que me quedaría algo de alcohol en la sangre. Quería un margen de seguridad para, llegado el caso, suicidarme», aseguró. No obstante, reconoció que no pudo «dar el paso» y se retractó de ello porque «no es fácil».

«No quise hacerlo»
En respuesta a las preguntas del representante legal del Instituto Navarro para la Igualdad, el acusado contestó que la relación que inició con la joven de Irun había sido «consensuada» y que en otras ocasiones había perdido la memoria tras ingerir alcohol. «No quise hacerlo, pero la maté. Pido perdón -añadió- y me avergüenzo de mí mismo».

Durante las tres horas que estuvo respondiendo tanto a las acusaciones como a su defensa, Yllanes dijo que «nunca» había usado la violencia ni física ni verbal en sus relaciones con las mujeres. También indicó que, pese a la cercanía de Orondritz con Ipar Euskal Herria, no pensó en escapar al Estado francés.

En respuesta a preguntas de su defensa, dijo entre otras cosas que ha dado pasos para poner su patrimonio a disposición de la familia de la víctima.

La vista oral continuará hoy por la mañana con los testimonios de varios agentes de la Policía Municipal y de la Policía Foral que intervinieron en el caso.

Imágenes duras del cadáver provocaron el llanto de varias personas asistentes al juicio
La sesión de ayer comenzó a las 10.15 con la proyección de un vídeo elaborado por la Policía Foral en el que se reconstruían los hechos ocurridos en torno al 7 de julio de 2008, vídeo que no se había visualizado el día anterior y que había sido echado en falta por el abogado de unas de las acusaciones. En un momento de la grabación aparece, durante varios segundos, el cadáver de Nagore Laffage semidesnudo y con parte de la cara amoratada a consecuencia de los golpes recibidos. Varias mujeres asistentes al juicio comenzaron a llorar nada más ver esas imágenes. A la vista de ello, el magistrado de la Sección Segunda de la Audiencia de Nafarroa hizo detener la proyección para advertir de que se trataba de «escenas duras», al tiempo que invitó a las personas del público a que salieran de la sala si así lo deseaban. Todos los asistentes permanecieron en los asientos reservados al público (en torno a 55) y se reanudó la proyección con la repetición de dichas imágenes y de otras en las que aparecía la mano de Nagore

Laffage con el dedo cortado y varias heridas en la muñeca de la mano derecha. Esas imágenes se proyectaron también en la sala destinada a medios audiovisuales, lo cual extrañó a algunos periodistas por el hecho de que luego pudieran ser reproducidas en cadenas de televisión.

El objetivo de dicha prueba documental era responder a dos preguntas, según explicaba la Policía Foral en la propia grabación: conocer si Nagore Laffage y José Diego Yllanes mantenían algún tipo de relación antes de los hechos del 7 de julio de 2008 y determinar qué sucedió entre las 7.00 y las 11.00 de aquel día. En respuesta a la primera pregunta, la Policía Foral afirma que «no se ha encontrado ningún indicio de que pudieran haber estado juntos» antes de esa hora y que tampoco consta que hubieran tenido ningún contacto telefónico ni por medio del ordenador con anterioridad a esa fecha.

En cuanto a la segunda pregunta, el vídeo reproduce con bastante detalle todos los pasos que da José Diego Yllanes desde que se encuentra con Nagore Laffage hasta que es detenido y acusado de la muerte de la joven en el domicilio de su propiedad.