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2009/11/23

> Beria: Zinema > EN BUSCA DE UNA PELICULA PORNO Y ARTISTICA

  • En busca de una película porno y artística
  • La comedia Humpday, de Lynn Shelton, en concurso en Gijón, se ríe de los remilgos heterosexuales y de la amistad masculina
  • El País, 2009-11-23 # Gregorio Belinchón . Gijón
Como si fuera un chiste, van dos amigos treinteañeros que hace una larga temporada que no se ven, y en una noche de reconciliación y borrachera deciden presentarse a un festival de cine porno amateur artístico. Eso sí, los protagonistas de su filme serán ellos mismos. Porque su propuesta es filmar a dos machotes heteros manteniendo sexo homosexual... por amor al arte. La apuesta de Humpday, que así se llama la comedia que desarrolla esta trama, es divertida y juega con una intriga: ¿acabarán teniendo sexo y filmándolo los dos amigos, o en el último momento abandonarán el reto?

En Sundance gustó y se llevó el premio del Jurado. En las salas estadounidenses no tanto. "Estrenamos en 80 salas, con intención de dar el salto a los multicines, pero no cuajó. En realidad, su público principal fueron gays y lesbianas, y los heteros no entraron al juego", confiesa Lynn Shelton, directora, guionista, productora y actriz secundaria del filme. Shelton cree en el cine-cooperativa, y Humpday, que concursa estos días en el certamen de Gijón, está rodada de esa manera. "El proyecto nació porque quería trabajar con Mark Duplass, un director y actor que me interesaba mucho".

Duplass encarna en el filme al amigo asentado, ya casado y con perspectiva de ser padre, al que la aparición de un colega de la universidad, artista que retorna de México, le pega un revolcón vital. "Rodamos en orden cronológico y con dos cámaras. Con mucha improvisación. Teníamos claro hacia dónde llevar la trama, aunque no sabíamos si al final, encerrados en la habitación del hotel, se iban a atrever a tener sexo". Humpday se filmó en diez días, en casas prestadas por amigos, con planos largos -cortesía del digital- de más de media hora que al final se recortaron en la sala de montaje. Shelton está encantada con el resultado final.

"Es mi tercer largo, y el que he hecho de forma más experimental, más en cooperativa. Además, he logrado que la gente se ría con la premisa inicial: cuál es la situación más incómoda que pueden vivir dos amigos íntimos heterosexuales". Actriz teatral en sus inicios, y ahora en largometrajes más convencionales que el suyo, Shelton tuvo que encarnar a una de las amigas lesbianas del artista. "Creo que cada actor debe ayudar a desarrollar su personaje. Y cuando este papel empezó a crecer en las últimas versiones del guión, ya no había quién lo hiciera. Por eso acabé asumiéndolo. No volveré a hacerlo porque me sentí muy frustrada por no estar con la cámara".

Lynn Shelton también deja claro: "El sexo no se puede intelectualizar. No puedes ponerte delante de otra persona y hala, a ello". ¿Existe la posibilidad de hacer filmes porno artísticos? "No, si acaso en otro género, el erótico. En realidad, la idea que mueve a los protagonistas es bastante tonta". Lo que sí existe es el festival, el certamen Hump de filmes pornos de aficionados en Seattle, la ciudad de Shelton. "Me invitaron a participar y el corto que he hecho puedes verlo en www.indiewire.com . Se llama Beyond a gay y cuenta qué ocurre cuando intentan tener sexo un homosexual y una lesbiana. Es un festival muy delirante, divertido, que acaba un día con todos los creadores juntos viendo piezas porno caseras con ínfulas".

2009/11/12

> Berria: Zinema > "AL MARIQUITA EN LOS PUEBLOS NO LES LLEGA LAS LEYES DE ZAPATERO"

  • "Al mariquita en los pueblos no les llega las leyes de Zapatero"
  • "Siempre sufrirán la desfachatez de las gentes que se rían de ellos"
  • El Plural, 2009-11-12
El guionista gaditano Santiago Escalante ha asegurado hoy que "a los mariquitas en los pueblos no les afectan las leyes de Zapatero, porque siempre sufrirán la desfachatez de las gentes que se rían de ellos", en la presentación de "Madre amadísima", de Pilar Távora. Proyectada anoche en el Sevilla Festival de Cine Europeo, fuera de concurso, esta película pretende, según ha señalado hoy su directora en conferencia de prensa, "hacer del mariquita protagonista de una película"

Santiago Escalante, sin embargo, ha explicado que "el eje de la película es la madre" del protagonista, y ha denunciado que todavía haya en el mundo madres que tienen que ver cómo sus hijos son condenados a muerte por ser homosexuales, como sucede en Egipto, y que el resto de los países mantengan mientras tanto relaciones comerciales con ellos.

Protagonista homosexual
Escalante está casado con el actor Ramón Rivero, quien interpreta el papel de "Alfredito", el homosexual protagonista, en su etapa de madurez, y quien hoy ha confesado que, tras cuarenta años haciendo teatro y con sólo seis intervenciones breves en el cine se ha percatado de lo duro que es ser protagonista, "sobre todo cuando hay que rodar bajo la lluvia varias veces a las tres de la madrugada". La cantante y actriz Gala Évora, a la que Rivero y Escalante conocen desde que era un bebé, ha asegurado hoy que cuando Pilar Távora le dio a leer el guión lloró y rió a la vez, por lo que no tuvo duda en aceptar el papel. En efecto, todos los miembros del reparto han aludido a que en el estreno de anoche en el Festival el público lloraba y reía alternativamente y que, en algún momento, aplaudió sin esperar a que llegara el final.

Fe religiosa
El título de la película, según ha explicó la directora, se debe a la devoción del protagonista por su madre y por su Virgen, pero ha asegurado que ahí termina el contenido religioso de la película, ya que, a su juicio, "una cosa es la fe y otra cosa es la institución religiosa o la Iglesia, que es una institución terrenal". El actor más joven del reparto, José Burgos, que interpreta a "Alfredito" de joven, señaló que "hay gente que ha sufrido mucho y a la que hasta se le daba una cartilla de loco por ser amanerado" y que, por ese motivo, cuando anoche un señor mayor se le acercó tras el estreno para darle las gracias por su interpretación diciéndole "yo he vivido todo eso, y gracias por contarlo", se sintió satisfecho. "Madre amadísima" carece todavía de fecha de estreno, pero Pilar Távora confió en que pueda ser tras la Navidad.

2009/11/02

> Berria: Zinema > VENTURA PONS SIGUE A UNA MUJER A LA DERIVA

  • Ventura Pons sigue a una mujer a la deriva
  • El director estrena su última adaptación de un libro de Lluís-Anton Baulenas
  • Público, 2009-11-02 # Sara Brito . Madrid
Ventura Pons (Barcelona, 1945) vuelve a los mismos temas una y otra vez. La necesidad del otro, el amor y la amistad, y la muerte. Pero, ojo, para Pons, no hay nada de eso que decía Fassbinder y que luego tantos otros han repetido que los directores hacen la misma película una y otra vez. "No hago la misma nunca, si no me aburriría y aburriría a los demás", dice, aunque al momento admite: "Pero los temas que abordo son los mismos". Repetimos: la soledad, y para combatirla el amor y la amistad. Y, siempre rondando, la muerte.

A la deriva no es una excepción. La última película de uno de los directores más independientes y prolíficos del cine español presenta a otro personaje aquejado del mal de la incomunicación. Es Anna (María Molins), una enfermera que al regresar tras varios años trabajando en una ONG en África, se ve incapaz de adaptarse a su pareja, su familia y su vida en Barcelona. Así las cosas, Anna acepta un empleo de vigilante nocturno en una clínica privada y marcharse de casa para vivir en una roulotte. Pero la necesidad del otro, a pesar de la huida, reaparece y Anna acaba por enamorarse de un interno del que poco sabe.

"Esta película tiene que ver con otras anteriores. Está también la dificultad de relacionarse, esas soledades compartidas. Es el mal del mundo occidental", explica desde su productora, Els Films de la Rambla.

Como autor fiel que es, Pons vuelve a adaptar a un escritor que le ha reportado antes éxito comercial y buenas críticas con Anita no pierde el tren (2000) y Amor idiota (2004). A la deriva nace de la última novela de Lluís-Anton Baulenas, Àrea de servei, y es una demostración más de lo cerca que está la filmografía de Pons de las fuentes literarias, las catalanas contemporáneas para ser precisos. "Este año, cuatro de las cinco películas que optaban a los Oscar eran adaptaciones. Llevamos un siglo y pico de cine, y ha sido un siglo y pico de relaciones entre ambos medios", mantiene tajante. "Para mí lo importante es la historia, y la literatura es una fuente inagotable", añade.

Libertad y a toda máquina
A pesar de que el año pasado recorrió medio mundo entre festivales y promociones, Ventura Pons no para la máquina de hacer películas que debe tener guardada en algún armario de su productora. Pons hace cine al ritmo de un filme al año. Si el pasado fue Forasteros, este es A la Deriva, y el próximo será una comedia, cuyo guión está a punto de concluir.

¿La clave? Su productora, fundada en 1985, y motor de su "libertad e independencia". "Es lo mejor que he hecho en mi vida", admite, quien está pensando en empezar a producir a terceros.

Pero, ahora, con la nueva orden ministerial que reparte las ayudas al mundo del cine y que tanta división ha creado Pons teme que su ritmo de producción se vea reducido. "La orden beneficia a las películas grandes. El tipo de producción media, que es ambiciosa artísticamente pero que no es costosa, lo va a tener difícil. En el Ministerio dicen que es fantástica, desde mi punto de vista no está tan claro".

Sin embargo, ahora el director piensa más en la película que está por estrenar: "Lo vivo como un nacimiento", dice. Antes, hoy en Madrid, recogerá un premio a su carrera en el Festival de Cine Lésbico-Gay. ¿Ventura Pons haciendo cine de temática gay? Recuerden Ocaña (1978). O no se vayan tan lejos, y vean A la deriva. Porque aunque sutilmente, uno siempre vuelve a lo mismo.

2009/10/27

> Berria: Zinema > "ANDER", LA PELICULA GAY QUE ESPAÑA NO SE ATREVE A ESTRENAR

  • La película gay que España no se atreve a estrenar
  • ‘Ander’ ha cosechado éxitos en más de 40 festivales y tiene abiertas las salas de Francia o Taiwán
  • Público, 2009-10-27 # Sara Brito . Madrid
Una película con versión original en vasco, que se comercializará sin doblar por mandato del director, y que aborda el despertar homosexual de un cuarentón que vive y trabaja en el campo, no parece, a primera vista, una historia abocada a reventar las taquillas. Pero una cosa es que no estemos ante el próximo Ágora y otra que Francia, Alemania, Holanda, Israel o Taiwán tengan garantizado un estreno con el que en España ninguna distribuidora se ha atrevido hasta el momento.

Roberto Castón resopla al otro lado de la línea telefónica. Han pasado nueve meses desde que su ópera prima, Ander, fuera presentada en la sección Panorama de la Berlinale, de donde salió con el premio Cicae, que otorga la Confederación Internacional de Cines de Arte y Ensayo. Entre medias, cientos de llamadas a distribuidoras españolas y más de 40 festivales: de Uruguay a Toulouse pasando por los actuales de Londres y Festival Internacional de Cine Lésbico y Gai de Madrid (LesGaiCineMad). "Pensamos que todo sería más fácil después de Berlín y que en España, como fuera, serían las distribuidoras las que se nos acercarían", comenta el que fue director del Festival de Cine Gay de Bilbao.

Pero no ha sido así y hasta el momento nadie ha querido hincarle el diente a una historia que se verá antes en Taiwán que en los cines de Bilbao o Madrid. "Se escudan en la crisis, en que la gente no va al cine, en que no hay quien quiera ver esta película", confiesa.

Castón precisa: "El problema es la temática, en este país, baladí de los derechos de los gays, todo lo que no sea una comedia donde el mariquita haga la gracia, no funciona o así lo creen los distribuidores", mantiene tajante.

Por si fuera poco, es una película bilingüe, de bajo presupuesto, no sobrepasó los famosos 600.000 euros que el ICAA pone como mínimo para recibir las ayudas complementarias, sin actores conocidos y de un autor primerizo. "Ander es Ander, no es Ander, de Amenábar ni de nadie", aclara Castón.

Una historia rural
Josean Bengoetxea interpreta a Ander, que vive con su madre (Pilar Rodríguez) y su hermana (Leire Ucha) en un caserío del valle de Arratia. Cuando se rompe una pierna, contratan a un peruano (Christian Esquivel) para ayudarle a moverse y a trabajar en la granja. Ander descubrirá con él su atracción por los hombres.

Con vocación naturalista, lo que ha hecho que se prescinda de la música, por ejemplo, la película no quiere ser ningún panfleto, a pesar de que nació como una idea de Berdindu (Servicio de Gays, Lesbianas, Transexuales y Bisexuales del Gobierno vasco). "Otros modelos de familia son posibles, pero yo no hago activismo con esta película", decía Castón a Público, durante el Festival de Berlín.

La próxima oportunidad de verla en España es en el LesGaiCineMad, donde compite junto a otros filmes como Tú eliges, el debut en la dirección de Antonia San Juan. Los cines deberán esperar, quizás, a que Castón se lance a la autodistribución como última salida para la película olvidada del año.

2009/10/18

> Berria: Argitalpenak > FRANCO PERSIGUIO A MOMIAS Y VAMPIROS

  • Franco persiguió a momias y vampiros
  • Un libro analiza los motivos de los censores y sus problemas para juzgar los filmes de género fantástico
  • Público, 2009-10-18 # Carlos Prieto . Madrid
Se abre el telón y aparece la siguiente reseña: "Extraño y extravagante relato, absolutamente amoral, con escenas de crudo realismo, una de ellas pornográfica, todo ello demoledor y deprimente". ¿Cómo se llama la película? ¿Sodoma y Gomorra? No. ¿Sueca bisexual busca semental? Tampoco. La respuesta correcta es Desayuno con diamantes (Blake Edwards, 1961).

Se preguntarán cómo es posible que la historia protagonizada por la delicada Audrey Hepburn pudiera provocar semejantes calificativos. La respuesta tiene que ver con la tosecita de Francisco Franco: cuenta la leyenda que cuando el generalísimo veía una película, expresaba su desagrado hacia ciertas escenas con una imperceptible tosecilla. De que la tos del caudillo no desembocara en bronquitis o ataque de ira se encargaba un ejército de censores, que formaron "una de las maquinarias más implacables, extensas y arbitrarias del siglo XX", como cuenta Alberto Gil en La censura cinematográfica en España (Ediciones B, 2009).

El ensayo arroja nueva luz sobre el asunto al reproducir extensamente los informes de los censores que agrupados y vistos con la perspectiva del tiempo vienen a formar una guía moral del cine del siglo XX que bascula entre el disparate y el humor involuntario.

Todo está bajo sospecha
Los enemigos de la patria y los amigos del libertinaje aparecían en las películas más insospechadas a ojos de la censura. Analicemos, por ejemplo, la acogida de La gran aventura de Tarzán (John Guillermin, 1959). Bajo la fachada de un filme familiar de aventuras, se escondía en realidad una espeluznante fantasía gay. "La admiración física hacia el arquetipo masculino puede dañar psíquicamente a los adolescentes poco diferenciados, acentuando su complejo de timidez o de angustia sexual, desviando peligrosamente su atención de la sexualidad femenina", escribió un censor.

El exceso de celo y la arbitrariedad también se llevaron por delante películas como la mexicana La ambiciosa (Alfredo B. Crevenna, 1955): "Gestación y parto de un conyugicidio. Desarrollo impúdico y pegajoso. No hay la menor posibilidad de poder autorizar este engendro cinematográfico.

Todo el clima de la película es sucio, inmoral y de la peor ralea. Inadmisible y lamentable". La francesa La verdad está prohibida (Robert Hossein, 1961): "En el ambiente receloso y sombrío de una soirée, concurren una serie de personajes, hombres y mujeres, moralmente tarados todos ellos". O la italiana Seducida y abandonada (Pietro Germi, 1964): "Los personajes que representan el bien, son feos, gordos, sucios, desdentados, se hurgan las narices y las orejas".

Hurgarse las orejas, un motivo tan razonable como cualquier otro para prohibir una película. Visto que los criterios eran bastante extravagantes, era inevitable que surgieran discrepancias entre los censores, como sucedió con La hora final (Stanley Kramer, 1959), una historia sobre un holocausto nuclear protagonizada por Gregory Peck.

Las dudas de la censura provocaron la intervención del consejero de Información de la Embajada de España en Washington, que exigió que se mantuviera la prohibición del filme en una hilarante misiva enviada al director general de Cinematografía: "Los personajes, al saber que se acerca el momento en el que han de morir por causas irremediables, consecuencia de la explosión de bombas atómicas, y de la consiguiente radiación letal, deciden suicidarse colectivamente sin entrar en consideraciones morales o religiosas y entregándose a la borrachera y al amor libre en vez de rezar y encomendar sus almas a Dios". Una vergüenza, vamos.

Pero el delirio total y absoluto llegó al juzgar las películas de terror y serie B, cuyas fantasiosas y disparatadas tramas eran interpretadas literalmente. La incapacidad para diferenciar entre realidad y ficción se hizo palpable tras el visionado de la oscarizada El difunto protesta (Alexander Hall, 1941).

La obra narraba en clave de comedia la vida de un boxeador que muere antes de tiempo y al que un ángel adjudica un nuevo cuerpo, pero al censor eclesiástico no le hizo ninguna gracia. "Ridícula desde bajo el punto de vista moral. Se admite la metempsicosis, reencarnaciones y adaptación de cuerpos. Por su extrema fantasía, debería prohibirse".

Momias del demonio
Y, claro, si una comedieta con reencarnaciones no era bien recibida, cómo iba a serlo una cinta protagonizada por criaturas tan poco cristianas y españolas como los hombres lobos, los vampiros y las momias. El hombre lobo (George Waggner, 1941), protagonizada por los míticos Lon Chaney y Bela Lugosi, fue calificada de "mezcla tan burda de superstición y religión que no parece admisible".

Drácula (Terence Fisher, 1958) era una obra para "deficientes mentales", que debía prohibirse por "morbosa" y por ser un "peligro para los psicológicamente débiles"; además, por supuesto, de por "fomentar un género que debe evitarse".

La paranoia contra el cine fantástico tocó techo con la mexicana La momia azteca (Rafael Portillo, 1957), vapuleada por tres censores al unísono. "Siembra de confusión y errores para las masas sin cultura, que son la mayoría". "Propia del infantilismo cultural de los mexicanos. La tradición religiosa azteca se trata torpemente con arreglo a las prácticas de las ciencias ocultas. Es un disparate para públicos indios, a base de reencarnación, transmigración y otras zarandajas. No es que la crea nociva, es que la creo imbécil y para públicos analfabetos". Vamos, que no les gustó.

2009/10/16

> Elkarrizketa: Xavier-Daniel > " A LOS ADOLESCENTES AUN LES CUESTA SALIR DEL ARMARIO"

  • Entrevista a Xavier-Daniel: "A los adolescentes aún les cuesta salir del armario"
  • El director del Festival de Cine Gay y Lésbico de Barcelona comenta que cuando eres niño todos asumen que eres heterosexual
  • La Vanguardia, 2009-10-16 # M. Cuatrecasas . Barcelona
El cineasta Xavier-Daniel fue uno de los creadores de la Mostra de Cine Gay y Lésbico de Barcelona o, como se le conoce actualmente, Fire. Se desmarcó para montar por su propia cuenta un festival que subrayase la importancia del cine de calidad y que incorporara un jurado para valorar las películas. Desde entonces comparten escenario la Mostra y el Festival Internacional de Cine Gay y Lésbico de Barcelona. Para Xavier-Daniel se trata de 'salir del gueto' y por eso el jurado está formado por heterosexuales y en alguna ocasión este hecho ha sido criticado por asociaciones del colectivo. Las películas que participan son demandadas, sobre todo, por el público gay, lésbico y transexual, pero también por amantes del cine independiente.

Dos niñas con las caras difuminadas, cogidas de la mano, vestidas de colegialas...

Representa el tema principal de esta novena edición: la defensa al menor para que desde pequeños puedan expresar abiertamente sus sentimientos. Es lo que refleja la imagen del cartel.

Pensé que la cara borrosa era para evitar polémicas como la del 2006 cuando les acusaron de usar la imagen de un niño para promocionar el festival...
No. Lo hacemos para reflejar la invisibilidad del menor en la sociedad ya que no puede ser sincero consigo mismo. Hablamos de esta etapa preadolescente tan importante cuando el menor no puede ser sincero. Los adultos no paran de preguntar a los niños adolescentes, "¿tienes novia?". Pero nadie le pregunta si en vez de novia tiene novio. Es una etapa muy difícil. No hablamos sólo de la relación con adultos, sino también entre menores.

¿Aún queda mucho camino que recorrer para dejar atrás la homofobia?
El niño se encuentra con que tiene que ocultar una situación por vivir en un contexto sexista. Este año incluimos en la programación películas de países distintos que comparten esta temática. Desde Corea del Sur, hasta Irlanda del norte, pasando por Israel y Palestina. Esto quiere decir que la dificultad de los adolescentes de salir del armario es común en todos lados.

No me diga que lo tienen igual de difícil un homosexual nacido en Jerusalén que uno en España…
Por supuesto que no. En Jerusalén es mucho peor. ¡En Irán ser homosexual es pena de muerte! Pero hay un documental de Irlanda del norte sobre un chico que vive en una comunidad rural y allá también puede ser muy duro.

Uno de los documentales habla de la historia entre una palestina y una israelita...¡madre mía!
Se llama "Ciudad de fronteras" y trata la relación imposible entre una chica palestina y una chica judía, y las dificultades que tienen de seguir con su relación. En Jerusalén, como mínimo, había un sitio donde podían ir, ser libres y expresar sus sentimientos, pero lo han cerrado recientemente.
¿Es ficción o realidad lo que me cuenta?
Es real. Es una historia real.

En el cartel he visto que muchas de las películas son para lesbianas.
Hay para todos los públicos pero es verdad que cada vez tenemos más programación para lesbianas. El año pasado lo centramos en las lesbianas musulmanas. Si una mujer musulmana ya tiene problemas siendo heterosexual, imagínese una lesbiana.

¿Qué diferencia existe entre FIRE y su festival?
Nosotros traemos películas totalmente inéditas. Este año nos han presentado 420 títulos de 22 países y hemos elegido 44 películas inéditas. FIRE es una muestra, no hay jurado con lo que no hay valoración. Nosotros le damos mucha importancia al jurado que está íntegramente formado por expertos del cine como Joel Joan. Hay una película inglesa que describe las bandas callejeras que actúan en contra de los homosexuales. Es muy dura. Luego hay un documental que habla de los prejuicios de los niños en el instituto.

> Berria: Zinema > ALBADALEJO NARRA UN AMOR LATENTE ENTRE MUJERES EN CLAVE DE HUMOR NEGRO EN "NACIDAS PARA SUFRIR"

  • Albadalejo narra un "amor latente" entre mujeres en clave de humor negro en la película 'Nacidas para sufrir'
  • El director alicantino dice que asumiría "todo" del cine de Berlanga y que espera parecerse algo a él en la mirada y el humor
  • Europa Pres, 2009-10-16 # Valencia
El director alicantino Miguel Albadalejo rescata en su nueva película, 'Nacidas para sufrir', la tradición del humor negro y costumbrista de las comedias en blanco y negro de la España de los años sesenta y la actualiza para narrar una historia de "amor latente" entre mujeres.

Así lo explicó hoy el realizador en una rueda de prensa en Valencia, donde esta noche se estrenará el filme dentro de la gala inaugural de la XXX edición de la Mostra de València-Cinema del Mediterrani.

Albadalejo --que estuvo acompañado por tres de los intérpretes de la cinta, Petra Martínez, Marta Fernández Muro y Jorge Calvo, y del productor Gerardo Herrero-- señaló que la película no parte de una tesis previa aunque a lo largo del metraje vayan apareciendo temas como el matrimonio homosexual en un ámbito rural o las críticas que se lanzan contra las mujeres que eligen como pareja a alguien más joven.

Por contra, dijo, el origen de 'Nacidas para sufrir' se encuentra en esas anécdotas que cuentan las personas de la generación del director sobre sus familiares de mayor edad y que "siempre acaban produciendo conversaciones muy divertidas", afirmó.

El largometraje se centra en la figura de Flora, a quien da vida Petra Martínez, una solterona de un pequeño pueblo que siempre se ha consagrado al cuidado de sus familiares ancianos. Al quedarse sola, teme que la lleven a una residencia por lo que decide que su única salvación es Purita (Adriana Ozores), una joven demasiado sumisa que ha estado ayudándola en sus últimos años. Junto a ellas, María Alfonsa Rosso, Malena Alterio, María Elena Flores, Sneha Mistri, Mariola Fuentes, Mari Franç Torres, Ricard Borrás y Antonio Gamero completan el reparto.

Miguel Albadalejo definió la película como una "comedia romántica muy peculiar porque sus protagonistas no lo saben". "Lo que pasa en que en este tipo de comedias suele ocurrir que chica encuentra a chico, o al revés, chica pierde chico y, finalmente, chica recupera chico; aquí no es exactamente así, ya que se trata más bien de ama encuentra esclava y, finalmente, ama recupera esclava", señaló de manera gráfica.

Para el director de trabajos como 'Manolito gafotas' o 'El cielo abierto', "hay muchas más historias de amor latente de las que se cree". Son relaciones "de amor sin sexo, con sexo reprimido o con algo que siempre funciona:; la tensión sexual no resuelta, que es como gasolina".

Agregó que la idea le surgió tras unos meses --como le ocurre normalmente entre película y película-- donde lo pasó "muy mal" en busca de una nueva historia. Pero a medida que iba avanzando en el proceso de escritura la trama se fue solucionando de manera natural. De hecho, comentó que en un principio había imaginado un final "mucho más oscuro" que decidió cambiar. "Me alegro de haber sido flexible", dijo.

La cinta fue rodada entre la localidad valenciana de Bocairent y los estudios alicantinos de la Ciudad de la Luz, que ofrecieron un marco "maravilloso" para una filmación "estupenda y muy cómoda", recalcó.

Señal
El director tuvo un recuerdo también para el principal homenajeado de la Mostra de València, el realizador valenciano Luis García Berlanga, con quien trabajó como auxiliar en 'Todos a la cárcel'. Albadalejo se mostró seguro de que el hecho de que 'Nacidas para sufrir' se estrene en este festival que este año se dedica a Berlanga es "una señal para la película".

Aseguró que asumiría "todo" del cine de Berlanga y que se conformaría con que se le hubiera "pegado algo de él". "No puedo decir que me parezca a Berlanga porque él es inimitable", aseveró Albadalejo, quien no obstante reconoció que le gustaría pensar que hay algo similar en "la mirada o en el humor".

Por su parte, Petra Martínez declaró que su carrera, hasta hace poco centrada casi exclusivamente en el teatro, se ha relanzado desde que participó en un corto con Mateo Gil, y, posteriormente, en el filme 'La soledad' de Jaime Rosales. "No sé si por suerte o por desgracia", comentó divertida la actriz, quien puntualizó que el cine y la televisión crean estrés. "Igual es un buen momento para jubilarme", dijo entre risas.

2009/10/10

> Berria: Eliza > LA IGLESIA CATOLICA PRESIONA CONTRA LA ULTIMA PELICULA DE AMENABAR

  • La Iglesia católica presiona contra la última película de Amenábar
  • El Vaticano, la COPE y, al menos uno de los Trillo, preocupados por la visión de la religión de Ágora
  • El Plural, 2009-10-10 # L.A.
En palabras de su director el film que narra la historia de Hipatia, filósofa y matemática alejandrina del siglo V, es una llamada a la tolerancia y a la razón. Sin embargo, sectores de la Iglesia católica la presentan como contraria a la religión y temen que se ofrezca una visión fanática del cristianismo. El Vaticano habría presionado para que no se proyecte el film en Italia y en España, la COPE denuncia que la película ha sido “encumbrada” hasta “por cinco ministros del Gobierno” y constituye “un acto más en el combate sectario contra el cristianismo”. Hasta el Jesús Trillo Figueroa, vinculado a la FAES , a círculos ultracatólicos y hermano del responsable de Justicia del PP, denuncia un “nuevo ataque ideológico perfectamente orquestado”.

El Mundo se hace eco en su edición de este martes de un “runrún” existente en Italia sobre las presiones de El Vaticano para que no se distribuya en Italia la última película de Alejandro Amenábar, Ágora. Un diario italiano, La Stampa, aseguraba el miércoles que Rachel Weisz, la actriz que encarna a la protagonista de la historia, “da miedo al Vaticano”, aunque fuentes cercanas a la Santa Sede niegan estar detrás de que el film no haya encontrado todavía distribuidor en el país, tachando de “disparate” la acusación.

La COPE ve luz frente a oscuridad
Al menos en España sí hay medios asociados a la Iglesia que se han lanzado a cara descubierta contra la película, e incluso la relacionan con el Gobierno. Así, en la web de la COPE, la emisora de la Conferencia Episcopal, se asegura que “Amenábar recurre al enfrentamiento entre la cosmovisión cristiana y la pagana, en un contexto histórico muy alejado de nuestras coordenadas, para emitir una sentencia histórica: si el paganismo fue luz, el cristianismo no ha sido otra cosa que oscuridad”. “Hipatia aparece en la película como la víctima de un cristianismo desalmado y cruel que prefiere la espada a la inteligencia, y la fuerza a la mansedumbre”, aseguran.

La mano del Gobierno
La cadena de los obispos continúa su crítica asegurando que la película “ha sido encumbrada por cinco ministros de un gobierno que ha demostrado a las claras su hostilidad hacia la tradición cristiana” y que constituye “un acto más en el combate sectario contra el cristianismo como raíz de nuestra cultura y como experiencia presente, protagonista del debate público”.

“Ataque ideológico perfectamente orquestado”
También esta semana y desde el diario La Razón, Jesús Trillo Figueroa, miembro del patronato de la FAES, vinculado a círculos ultracatólicos y hermano del responsable jurídico del PP, arremete con dureza contra Ágora. Según él, “todo lo que cuenta es mentira de principio a fin” y nos encontramos “de nuevo” ante “un ataque ideológico perfectamente orquestado”. “Forma parte de la estrategia de reescribir la Historia a la que es tan aficionada nuestra izquierda”, advierte.

2009/10/08

> Berria: Zinema > AMENABAR: "NO HE HECHO UN FILME CONTRA EL CRISTIANISMO"

  • Amenábar: «No he hecho un filme contra el cristianismo»
  • Cuatro años y 50 millones de euros es la factura de la nueva cinta del realizador, «Ágora», un péplum contemporáneo que profundiza en los descubrimientos de la filósofa Hipatia, encarnada por Rachel Weisz
  • La Razón, 2009-10-08 # C. David Carrón . Madrid
Encaja con total naturalidad (al menos aparentemente) las dudas que la Prensa le plantea sobre la carrera comercial que «Ágora» emprende hoy. Con los pies sobre el sofá de un hotel de la Castellana, Alejandro Amenábar parece querer recordar con sus respuestas que ha sido el niño de la clase más mimado por el público a pesar de haberles sometido a estructuras complejas, como el guión de «Abre los ojos», y temas con tantas aristas como «Mar adentro»: «Antes de los estrenos procuro no ponerme nervioso, porque he empleado cuatro años de mi vida en esto, aunque estaré expectante por la reacción del espectador. No quiero hablar de ésta como mi película menos comercial porque aún no se ha estrenado. En cualquier caso, es la más ambiciosa, no sólo a nivel económico –ha costado 50 millones de euros–, sino también intelectual: es en la que más se desafía la capacidad de entendimiento y atención del espectador».

Ancestral enfrentamiento
Este péplum contemporáneo se afana tanto en profundizar en los descubrimientos científicos de la filósofa Hipatia –hija del último director de la mítica biblioteca de Alejandría, siglo IV d. C.– como en el contexto histórico, cuando el Imperio Romano cede ante el empuje del cristianismo, en un escenario donde los judíos también son fuertes, así como en la renuncia al sexo de la filósofa, que vive en el filme dos historias de amor no consumadas. Amenábar admite que ha querido «convertir una clase de ciencia en algo entretenido para el espectador»; pero niega que sea una película contra el cristianismo: «“Ágora” nace de mi interés por la astronomía, pero cuando te documentas ves que ha habido un ancestral enfrentamiento entre la fe (que dice que el hombre está en el centro del universo y los dioses te están mirando) y la razón (que afirma que estamos perdidos en una esquina de la galaxia)». Aunque acaba por admitir que la cuestión religiosa sobrevuela sus tres últimos guiones: «Es verdad que al mirar claves de mis películas quizá la religión se manifieste, pues mi evolución personal ha ido desde la creencia al ateísmo». Este enfrentamiento entre creyentes parece que está dificultando la distribución de la cinta en Estados Unidos: «“Los otros” ya la tenía antes de rodar; sin embargo, quisimos hacer “Ágora” sin ningún tipo de presión y desde Europa. No me preocupa lo de Estados Unidos porque creo que lo conseguiremos».

Huir de los tópicos
De momento, ha eliminado quince minutos del metraje que no fue excesivamente bien recibido en el pasado Festival de Cannes: «Se acabó la película con el tiempo muy justo. Estaba bien terminada, pero no tenía la sensación de haberla reposado, como le pasó a Tarantino también. Al haber tantos meses por delante hasta el estreno decidí juntar a unos cuantos amigos y tratar de mejorarla. Lo que falta ahora es un poco más de contexto histórico, el mundo que rodea a Hipatia. Además, he quitado una especie de prólogo musical de dos minutos y medio con un fondo de estrellas que me hacía mucha ilusión porque suponía evocar a los péplum, pero no corren buenos tiempos para la lírica, así que decidí quitarlo y entrar en faena».

Aunque quiso hacer ese guiño al cine de romanos, lo estudió con detenimiento antes de filmar para tratar de no abusar de sus excesos: «Revisamos “Cleopatra”, “Julio César” y todos los títulos de este tipo porque quisimos huir de la palabra, de la retórica excesiva del género». Tampoco le gustaban las recreaciones de la época que Hollywood ha estrenado en los últimos años por su violencia explícita, por eso prefiere filmar las batallas desde planos cenitales, en ocasiones, acelerando la imagen: «Cuando tú ves una reyerta en la calle te da vergüenza ajena, pero parece que cuando eso pasó hace 1.600 años sus protagonistas se convierten en héroes. Aquí los héroes son los que utilizan la cabeza». Por primera vez, el realizador no firma también la banda sonora: «No he trabajado siempre con el mismo director de fotografía, ni el montador… y quería cambiar de músico. Dario Marianelli ha hecho muchas cosas que yo no habría ni siquiera intentado. Aprendí más de lo que creía y decidí darle libertad porque si no, no iba a funcionar», concluye.

La tutora de los hombres
El realizador también tuvo tiempo para halagar a su musa. «Por lista, por guapa…». Amenábar comienza y no termina de piropear a Rachel Weisz, protagonista absoluta de la película, aunque en la primera parte del filme la cámara se enamore del esclavo Davo (Max Minghella). Pero, a diferencia de las historias épicas en las que el amor vivido por el personaje femenino nunca falta, Weisz vive centrada en el conocimiento. «En las conversaciones con Rachel nos preguntábamos hasta qué punto no aplicamos el prejuicio, pues eso mismo no lo pensaríamos de Sherlock Holmes. Parece que porque es una mujer y se trata de un “péplum” debe vivir una historia de amor. Ella no es la ayudante, sino la tutora de los hombres».

Virgen Hipatia
Aunque tuvieron diferentes opiniones sobre la frialdad del personaje de Hipatia, Weisz acabó por aceptar que la protagonista renunciara a la sexualidad y al amor en favor de sus investigaciones: «Es lo que recogen las crónicas, pero, en nuestra opinión, tenía mucho que ver con el modo de vida de Newton y ese tipo de genios: han estado toda su vida tan centrados en la búsqueda del conocimiento que renunciaron a la faceta personal y sexual», explica Amenábar.

> Berria: Oroitzapena > OCAÑA, EN CARNE DOCUMENTAL

  • Ocaña, en carne documental
  • Una película revisa la figura del artista. El artista de Cantillana fue símbolo de la contracultura del tardofranquismo. Cien minutos con testimonios, documentos y numerosas imágenes inéditas. Su estreno está previsto en un festival de cine de Barcelona el 17 de octubre
  • El Mundo, 2009-10-08 # José María Rondón . Sevilla
Ocaña, símbolo de la contracultura en la España de los años setenta, vuelve convertido en carne de documental. Más de 25 años después de su fallecimiento, los sevillanos Juan José Moreno y Manuel Huete se acercan a través de testimonios, fotografías e imágenes inéditas al artista, quien representa la explosión artística y festiva que coincidió con los años finales de la dictadura de Franco.

Toda la complejidad del personaje aparece en el documental 'Ocaña, la memoria del sol', resultado de dos años de trabajo. A lo largo de sus 100 minutos, Moreno y Huete abordan todas las facetas de José Pérez Ocaña (Cantillana, Sevilla, 1947-1983). Su diminuta provocación, su fiesta permanente, sus cuadros de vírgenes andaluzas, su compromiso con los derechos de los homosexuales.

En la película 'Ocaña, retrato intermitente' (1978), Ventura Pons lo filmó en la calle, bien cantándole una saeta a una Macarena de papel maché, bien cantando Ojos verdes vestido de mujer en medio de las Ramblas.

Ahora, treinta años después, otros hablan de él. Lo hace su familia, fiel guardiana de su legado. Y lo hacen sus amigos: Nazario, Marta Sentís, Pep Torruella, Alejandro Rodríguez, José Manuel González, Antonio José Pérez, Francisco Rodríguez Lobo...

'Ocaña, la memoria del sol' se estrenará oficialmente el 17 de octubre en el próximo festival internacional de cine gay y lésbico de Barcelona. Antes, por deseo expreso de los autores de la cinta, se proyectará en varias sesiones en la localidad natal del artista. Con toda probabilidad, el documental formará parte de la exposición que prepara Pedro G. Romero para los primeros meses de 2010 en el Palau de la Virreina de Barcelona.

La cinta incluye bastante material desconocido sobre el artista sevillano: montajes de exposiciones, actuaciones callejeras e, incluso, grabaciones caseras realizadas en su pueblo, adonde se retiraba a descansar durante el verano. También repasa sus trabajos cinematográficos. Por supuesto, 'Ocaña, retrato intermente', de Ventura Pons, y otros cortometrajes, como 'Manderley', de Jesús Garay, o 'Silencis', de Xavier Daniel.

Las imágenes más sorprendentes de 'Ocaña, la memoria del sol' acaso correspondan al cortometraje 'El ángel que canta en un suplicio', rodado por Gérard Courant en Berlín en febrero de 1979. El director galo coincidió con el pintor en el festival de cine de Berlín, adonde acudió a presentar el documental de Ventura Pons. Allí, Ocaña, con peineta, mantón y abanico, charla con una Marilyn Monroe de cartón en la Puerta de Brandeburgo.

2009/10/06

> Iritzia: Jesús Trillo Figueroa > "AGORA: HIPATIA"

  • «Ágora: Hipatia» (I)
  • La Razón, 2009-10-06 # Jesús Trillo Figueroa . Abogado del Estado
El cine es un maravilloso medio para contar la Historia, pero tiene sus limitaciones: a veces, las ambiciones excesivas pasan factura. Los realizadores de «El Código da Vinci» pretendieron convertir a Magdalena en diosa y se pasaron. Amenábar pretende, nada más y nada menos, contar una historia a partir de la cual «el mundo cambió para siempre». Y se ha vuelto a pasar cuatro pueblos más. La película tiene tantos mensajes ideológicos que es imposible meterlos en dos horas y, al mismo tiempo, mantener un ritmo entretenido, interesante y espectacular.

El cine requiere medir las secuencias, los silencios, los tránsitos y, sobre todo, un guión que mantenga la atención del espectador. Es una pena, porque la película contaba con todos los mimbres: un gran director, una generosa producción, una preciosa actriz, un maravilloso decorado y una perfecta ambientación. Pero lo que pretenden es inyectar en una pastilla los siguientes mensajes: primero, que las religiones generan odio y violencia. Segundo, que el cristianismo es la más talibán de todas y la que empezó. Tercero, que existen dos mundos, por una parte, el de la filosofía y la ciencia, contrapuesto e incompatible con el de la religión. Cuarto, que el cristianismo al principio fue misericordioso, pero la jerarquía eclesiástica y la Iglesia son por definición intolerantes y fundamentalistas. Y, sobre todo, hay dos mensajes más que son especialmente queridos por la película y por toda la explosión de libros y propaganda que estos días se vienen haciendo: el cristianismo es la causa de la caída del Imperio Romano y de la desaparición de la sabiduría grecolatina. Además, es el culpable de la subordinación y dominación de la mujer por parte del hombre. En fin, Alejandría e Hipatia son el símbolo de una civilización grecorromana basada en la filosofía, la ciencia y la libertad, hasta que llegó el cristianismo y comenzó la oscura Edad Media. Demasiado para una sola película. Y la cosa continúa porque, según declara el director, «es increíble cómo se parece a la situación actual».

¿Es casualidad que desde julio hasta el estreno de la película se hayan publicado más de cuatro biografías sobre Hipatia, paradigma de las cuales es la de Clelia Martínez Maza, financiada por la Dirección General de Ciencia y Tecnología? Más de 10 novelas, ejemplo de las cuales es la escrita por el hermano de Carmen Calvo, ex ministra de Cultura, además de multitud de estudios de historia sobre la época. Y todo ello con el mismo mensaje. Que todo salga al mismo tiempo no puede ser casualidad. Una vez más, nos encontramos con un ataque ideológico perfectamente orquestado, del cual, por cierto, Amenábar suele ser pistoletazo de salida, como lo fue en el caso de «Mar adentro» con la eutanasia.

Ahora la cosa va directamente contra la religión y particularmente contra el cristianismo. Lo malo de la trama que cuenta la película es que es mentira desde el principio hasta el final. Forma parte de la estrategia de reescribir la Historia a la que es tan aficionada nuestra izquierda. Hipatia no fue asesinada siendo una joven tan hermosa como Rachel Weisz, de 38 años, sino que murió en el año 415 y tenía 61. No fue famosa por sus dotes de astronomía por más que en la película se empeñen terca y cansadamente, atribuyéndole haberse adelantado a Kepler más de mil años; sino porque era una «divina filósofa» platónica, en palabras del obispo cristiano Sinesio de Cirene –única fuente coetánea que se conserva sobre ella–, a la que llama en sus cartas «madre, hermana, maestra, benefactora mía». El citado obispo, a quien en la película se le hace traidor y cómplice en el asesinato de la filósofa, murió dos años antes que ella, así que es imposible que tuviera nada que ver con su muerte. Ella fue virgen hasta el final, pero no vivió la castidad como ha dicho la protagonista, que se ha declarado feminista radical, «para ser igual que un hombre y poder ejercer una profesión con plena dedicación». Lo hizo porque, coherente con su filosofía, ejercía la Sofrosine, es decir el dominio de uno mismo a través de las virtudes entendidas como el control de los instintos y las pasiones.

Hipatia nunca fue directora de la Biblioteca de Alejandría, ni ésta fue destruida por los talibanes cristianos. La biblioteca fue incendiada por Julio César, saqueada junto con el resto de la ciudad por Aureliano en el año 273, y rematada por Diocleciano en 297. Es verdad que en el año 391 fue destruido lo que quedaba del templo del Serapeo después de la destrucción por los judíos en tiempos de Trajano, y también el repaso que le pegó Diocleciano, quien, para conmemorar la hazaña, puso allí su gran columna, razón por la cual los cristianos lo destruyeron, ya que él era el símbolo de las persecuciones que sufrieron durante trescientos años. Pero lo que allí quedaba de la biblioteca era tanto como lo que restaba en otros sitios. El paganismo siguió existiendo en Alejandría hasta que llegaron los árabes. Y el neoplatonismo siguió floreciendo, hasta que lo recuperó el renacimiento cristiano. Por cierto, que yo sepa, su más brillante exponente se llamaba San Agustín, coetáneo de Hipatia.
  • «Ágora: Cirilo» (y II)
La historia de Hipatia ha sido objeto de manipulación por todas las tendencias ideológicas, desde la Ilustración hasta el feminismo radical más reciente. Para algunos, como Voltaire, «desde la muerte de Hipatia hasta la Ilustración, Europa está sumida en la oscuridad; la Ilustración, al rebelarse contra la autoridad de la Iglesia, la revelación y los dogmas, vuelve a abrir la iluminación de la razón». En la última versión feminista de Úrsula Molinaro, Hipatia es la campeona del amor libre, a pesar de que en realidad era virgen. La conclusión es que de la verdadera historia de Hipatia se pasa a la leyenda de Hipatia, que se convierte en la leyenda del Crimen de Alejandría, cuyo protagonista principal es el obispo Cirilo.

La película de Amenábar recoge casi todos los ingredientes de esta leyenda: Hipatia es símbolo de mujer libre que representa el fin de la cultura grecolatina y el comienzo del oscurantismo cristiano, asesinada por unos fanáticos talibanes cristianos al mando del obispo Cirilo. ¿De dónde surge esta leyenda? El primero que narró el crimen fue Sócrates Escolástico en el siglo V, un letrado al servicio del patriarca de Constantinopla Néstorio, enemigo del patriarca de Alejandría Cirilo. Pero la atribución directa a este último de la autoría del asesinato fue cosa del escritor pagano Damascio, que escribió la «Vida de Isidoro», que es una apología del paganismo durante el final del siglo V y principios del VI.

No obstante, la auténtica leyenda surge con la obra de John Toland en 1720. Éste era un irlandés, hijo ilegítimo de un sacerdote católico, que se hizo protestante y posteriormente activo militante del ateísmo en la Gran Logia de Londres. Después vino Voltaire; después, el historiador Edward Gibbon, quien, para argumentar su tesis acerca de que el cristianismo es la causa interna de la decadencia del Imperio Romano, utiliza la leyenda de Hipatia y declara a Cirilo responsable de todos los conflictos que estallaron en Alejandría en el siglo V. Más tarde llegarán las versiones románticas de Leconte de Lisle y otros, y finalmente el feminismo radical, para el que Hipatia fue la primera mártir de la misoginia propia del cristianismo. Todos los autores citados, y alguno más, tienen una cosa en común: son masones reconocidos.

Una de las grandes mentiras de la historia que se quiere propagar es que la mujer fue libre en Grecia y en Roma hasta que llegó el cristianismo y la sometió la sujeción del hombre; a esta idea también contribuye la película. Lo cierto es que en Grecia la mujer era considerada una cosa más de la casa, y en Roma, no era una «sui iuris», es decir, titular de derechos, sino que era considerada «capiti diminutio», como un niño o un incapacitado y, por tanto, estaba sometida a la tutela o la «manus» del padre o del marido. Por el contrario, fue el cristianismo el que consideró al hombre y a la mujer iguales en naturaleza, pues ambos son hijos de Dios y hermanos en Cristo; y prueba de ello es que las primeras manifestaciones de mujeres libres autodeterminándose, pese a la voluntad de sus padres o del estado, fueron las primeras mártires cristianas víctimas de las persecuciones romanas, tales como Inés Ágata o Cecilia. Y precisamente la explicación fundamental en torno al odio a Cirilo está en esta cuestión. Independientemente de que la carta de San Pablo a Timoteo no refleja precisamente una visión emancipada de la mujer, no es creíble que Cirilo la impusiera como literalidad a cumplir, porque es precisamente Cirilo quien más ha exaltado en la historia de la humanidad la condición femenina, pues a él se debe la expresión «Theotokos», palabra griega que significa madre de Dios.

El personaje del que hablamos, al que la película presenta con caracteres parecidos a Bin Laden para luego dejar en letras la explicación de que a ese «energúmeno» que ustedes han visto la Iglesia católica lo hizo Santo y León XIII lo declaró doctor de la Iglesia, efectivamente es San Cirilo de Alejandría. Él fue el que derrotó a la herejía Nestoriana en el Concilio de Éfeso del 431. En esencia, la disputa consistía en si María era madre de Cristo o madre de Dios. De la respuesta a esta cuestión surge algo muy importante: la doble naturaleza divina y humana en una persona llamada Cristo. Cirilo consiguió que se convocase un concilio en Éfeso, puesto que era el lugar donde vivió sus últimos años la Virgen María, y logró que la Iglesia declarase el primer dogma mariano de la historia: María, Madre de Dios. Hasta aquel momento nadie en la historia había conseguido colocar a un ser humano mujer por encima de cualquier hombre. Éste es el personaje que en el fondo persigue la leyenda de Hipatia; curiosamente, Beltrand Rusell comienza su «Historia del pensamiento occidental» con una irónica semblanza de San Cirilo diciendo: «El motivo principal de su fama es el linchamiento de Hipatia». Todo esto huele excesivamente a podrido.

2009/09/25

> Berria: Zinema > APLAUSOS EN EL ZINEMALDIA PARA LA ARGENTINA "EL ULTIMO VERANO DE LA BOYITA"

  • Aplausos para la argentina "El último verano de la Boyita"
  • Télam, 2009-09-25 # Paulo Pécora . San Sebastián
La película argentina "El último verano de la Boyita", de Julia Solomonoff, fue recibida con fuertes aplausos en el Festival de San Sebastián, donde conmovió al público con una bellísima historia sobre los conflictos íntimos que acarrea en dos niños el tránsito a la pubertad y el descubrimiento de su sexualidad.

Se trata de una historia teñida de recuerdos y elementos autobiográficos que confirma la sensibilidad y delicadeza de la cineasta y que describe -como en toda su obra previa- la transformación enriquecedora que se produce cuando dos universos humanos aparentemente distantes se entrecruzan.

En su segundo largometraje, la directora de "Hermanas" vuelve sobre la pista sentimental de dos hermanas, a las que encuentra en su juventud más temprana, el momento donde una de ellas se desarrolla y se va despidiendo del mundo de la niñez y los juegos compartidos, reclamando privacidad y abandonando a la otra en un territorio de incomprensión y desasosiego.

Se trata de una película sobre el crecimiento y la pérdida de la inocencia, donde la Boyita -una casa rodante anfibia convertida en guarida infantil- representa ese frágil período de plenitud que puede quebrarse cuando uno menos se lo imagina.

Entre la menor de esas hermanas y su amigo de veraneo -un niño de campo que guarda un importante secreto- surge una relación de amistad y profundo respeto, donde la curiosidad, el juego y las sonrisas se mezclan con revelaciones inesperadas, una repentina crisis de identidad y el inevitable trauma provocado por el pasaje hacia la adultez.

Presente en San Sebastián para acompañar a su filme, Solomonoff habló con Télam sobre el modo en que abordó esta historia rodada en Urdinarrain, provincia de Entre Ríos, sobre sus temas y preocupaciones principales y sobre la manera en la que trabajó con los niños que lo protagonizan.

-¿Hasta qué punto es autobiográfica la película? ¿Cómo se vincula con "Hermanas"?
-Es mucho más autobiográfica que "Hermanas", porque está hecha de más recuerdos y sensaciones personales. Lo que tiene de autobiográfico es la mirada, porque está vista desde un personaje que tiene mucho en común conmigo. Es un relato mucho más subjetivo.

-¿Viviste las mismas sensaciones que la niña protagonista?
-Recuerdo perfectamente el momento en el que mi hermana mayor entró en la preadolescencia y eso para mí fue una sensación de exclusión enorme. La película empieza por entender esa primera soledad que uno tiene. La curiosidad, la confusión, los sentimientos encontrados, querer pasar por lo mismo y al mismo tiempo separarse de eso.

-¿Y la historia de Mario, el niño del campo?
-El cruce con la historia particular de Mario también tiene una raíz autobiográfica. Mi madre es ginecóloga, de chiquita escuché un caso muy similar y quedé muy sacudida e intrigada por eso. Creo que el hecho de haber sabido que existían otras identidades debe haberme marcado la manera en que yo en la adolescencia también entendí mis propias transformaciones.

-¿Cuál es la mirada de la película sobre lo que le ocurre al personaje?
-Es una mirada amorosa. Estoy en contra de la palabra tolerancia, porque predispone a una negatividad, tolerar algo que no es bueno. Lo que le pasa a ella es que no sólo tolera a Mario, se enamora, que es mucho más que tolerar, es enamorarse de alguien diferente.

-¿Qué representa la Boyita? ¿La transformación y el paso a otra etapa de la vida?
-Para mí la Boyita era un espacio de cierta intimidad y juego de una niñez bastante protegida. Es una especie de útero, de huevo, un lugar que a mi personalmente me resuena con memorias. Pero cuando se rompe da paso a un crecimiento y a un momento de madurez.

-¿Eso es lo que ocurre con la protagonista?
-Ella empieza muy pendiente de su hermana mayor, necesitando entrar a algo de lo que es excluida, pero termina madurando mucho más que ella, porque en ese estar sola, en ese ir al campo, en ese preguntar, en ese acompañar a alguien en su propia transformación, vuelve en un cuerpo todavía infantil pero con una mirada y una cabeza ya superadora.

-¿Cómo se relaciona esta película con tus filmes anteriores?
-Esta película es la construcción de un puente, de un vínculo. Y cada vez creo más que esa es mi función, incluso en otras situaciones, y es algo que a mi me causa mucho placer. Es muy lindo poder conectar a la gente y que esa gente pueda ayudarse mutuamente. A mi me interesan esos encuentros y como uno afecta al otro.

-¿El tema de la película es el hermafrodismo?
- No, porque Mario no es un hermafrodita, sino que tiene hiperplacia suprarenal congénita, es decir que genéticamente es una nena, pero una nena con un clítoris más grande que parece un pene. Igual, la película no solamente habla de una identidad sexual ambigua o compleja, también habla de cómo nosotros reaccionamos, de cómo aceptamos o no, de cómo creemos saber qué es una mujer o un hombre.

2009/09/24

> Berria: Zinema > IAN MCKELLEN: "CRECI PENSANDO QUE ERA EL UNICO CHICO DEL MUNDO AL QUE LE GUSTAN LOS HOMBRES"

  • «Crecí pensando que era el único chico del mundo al que le gustan los hombres»
  • El veterano actor británico Ian McKellen recibe el Premio Donostia
  • Hoy, 2009-09-24 # O.L. Belategui . San Sebastián
Tocado con sombrero panamá y haciendo gala de exquisitos modales como ex alumno de Cambridge, Ian McKellen ha aparecido en San Sebastián bajo los gritos de «¡Gandalf, Gandalf!». Seguramente no habría recibido la pasada noche el único Premio Donostia de esta edición si 'El señor de los anillos' no hubiera hecho de él una estrella. Su trayectoria se asemeja a la de tantos genios de la escena británica, eminencias del teatro con decenas de obras de Shakespeare a sus espaldas, que un buen día son contratados por Hollywood para poner su acento al servicio de villanos carismáticos.

Si Alec Guinness es para varias generaciones el Obi Wan Kenobi de 'La guerra de las galaxias', McKellen parece condenado a morir pegadito al mago de Tolkien. «No me importa, porque Gandalf es un personaje maravilloso, un clásico de la literatura inglesa. Tengo suerte de que me asocien con él, un hombre sabio y valiente que sólo recurre a la fuerza cuando es necesario. Soy un gran fan de Gandalf, aunque me haya dado tanta popularidad que cuando salgo en alguna serie me dicen que soy demasiado famoso para la televisión, ja, ja».

A sus 70 estupendos años, McKellen se muestra feliz en San Sebastián de reencontrarse con su amigo Josep Maria Pou. Lejos de divismos, luce una camiseta de San Sebastián capital cultural en 2016. ¿Apoya la candidatura? «No tenía ni idea, simplemente me he puesto la camiseta que venía en la bolsa de regalo del festival. Pero, por supuesto. ¡La apoyo totalmente!». Como buen británico, derrocha flema e ironía. «No tengo ningún personaje que me muera por interpretar. Quizá el de una mujer. Lo he hecho varias veces de modo caricaturesco. Ya soy demasiado viejo para ser Cleopatra, pero estaría bien interpretar a una esposa y que Meryl Streep fuera mi marido».

El inteligente Magneto de la saga X-Men nació en Burnley, al norte de Inglaterra, un pueblo donde había siete cines y tres teatros. «Enseguida me fascinó saber cómo hacían aquellas películas. Mi tío tenía un tomavistas que rodaba tres minutos de imágenes. Me pareció que era más fácil actuar que hacer cine, así que compré todos los libros que encontré sobre interpretación. Ya en la universidad descubrí que quería seguir actuando el resto de mi vida». McKellen también coqueteó con la idea de ser periodista y chef. Hasta llegó a matricularse en una escuela de hostelería. «Un periódico nacional sacó una buena crítica de una actuación mía en una obra de Shakespeare. Un amigo me dijo si iba a buscar agente. Entonces supe que quizá era suficientemente bueno para ser actor profesional y medirme a los Laurence Olivier, John Gielguld y Charles Laughton».

A los 25 años debutó en el West End londinense y se incorporó poco después a la Royal Shakespeare Company. 'Romeo y Julieta', 'Hamlet', 'Ricardo III', 'El rey Lear...'. McKellen supo pronto que había dos clases de actores. «Unos confían tanto en sí mismos que siempre son ellos cuando actúan. Hacen el mismo papel, que es una versión exagerada de su personalidad: Cary Grant, Humphrey Bogart, Hugh Grant... Otros somos más tímidos y nos escondemos en el papel». El cine se fijó en él relativamente tarde. Tras 250 éxitos teatrales a lo largo de 50 años, le tocaron papeles secundarios en títulos de los 80 como 'El torreón' y 'Plenty'. Richard Loncraine llevó al cine en 1996 la versión de 'Ricardo III' adaptada por el propio actor. Ganó el Globo de Oro y enlazó dos largometrajes que enseñarían al mundo su capacidad para dotar de escalofriante humanidad a dos seres atormenados: el nazi escondido en la América actual de 'Verano de corrupción' y el director James Whale en 'Dioses y monstruos'.

Sus frivolidades
«Mi personaje favorito es el que interpreto en ese momento, no creo que se pongan celosos el resto. Ahora no interpreto, luego yo debo ser mi personaje favorito», ironiza. «A los actores se nos presta demasiada atención. No es fácil para nosotros hablar en público, pero el marketing nos obliga». Su fama la aprovecha desde hace veinte años para defender los derechos de los gays. Hasta se ha permitido frivolidades como desfilar el Día del Orgullo, aparecer en un vídeo de los Pet Shop Boys o ir a una gala con Monica Lewinsky.

«Crecí sufriendo acoso escolar, quizá porque mis compañeros detectaban algo diferente en mí. Por eso doy charlas de 'bullying' homófobo en los colegios. Yo era el que recibía las palizas en clase. En aquella época no se mencionaba la homosexualidad, creía que era el único chico del mundo al que le gustaban los hombres. Los clubes en callejones oscuros eran demasiado cutres, así que el teatro era un sitio donde sabía que había gente como yo. ¡Gracias a Dios está lleno de mariquitas!».

Sir Ian salió del armario en 1988, cuando harto de que Margaret Thatcher quisiera penar «la promoción pública de la homosexualidad», reconoció que era gay en la BBC. La primera ministra acabó proponiéndole para el título de 'sir'. «Hollywood se está poniendo al día respeto a los gays, antes los personajes homosexuales siempre recibían su merecido. Yo sólo quiero un mundo donde las personas puedan ponerse de pie y ser honestas consigo mismas».

> Berria: Zinema > IAN MCKELLEN: "SOY ACTOR PARA ESCONDERME"

  • «Soy actor para esconderme»
  • Se enfundó una camiseta de Donostia 2016 como muestra de complicidad con la ciudad y reflexionó con ironía sobre su oficio. Ian McKellen nos sedujo como un 'Gandalf' en el Kursaal
  • El Diario Vasco, 2009-09-24 # Mitxel Ezquiaga
Brindó toda una serie de reflexiones sobre el trabajo de actor y sobre su activismo homosexual. Dijo que en un tímido que eligió la profesión de actor como una forma de de ocultarse y agradeció al Festival de San Sebastián que le premiara hace añor por su papel de Dioses y monstruos.

Quizás por eso se presentó a la rueda de prensa del Kursaal enfundado en la camiseta que defiende la candidatura de Donostia para ser capital cultural europea en 2016. Luego se vistió de sir para recibir su premio en el escenario del Kursaal.

«No soy una estrella»
Este Caballero del Imperio Británico, que labró su prestigio en el teatro y llegó al gran público como el mago Gandalf en El señor de los anillos, mostró una y una otra vez su modestia. «Mi única contribución al cine y al teatro es interpretar lo mejor posible y ser cada día mejor actor», dijo este intérprete de 70 años que debutó en el West End londinense con 25 años y se unió a la Royal Shakespeare Company y también al Broadway neoyorkino en su larga carrera profesional. Pero avisó: «Mi trabajo no se ha acabado... aunque ahora mismo estoy sin ningún proyecto entre manos».

Dice que no se identifica con la idea de «estrella» y se mostró orgulloso de haber interpretado a Gandalf, «un maravilloso personaje, y me alegra de que la gente me asocie a él porque es un hombre bueno, amable y valiente, un modelo para todo el mundo».

Seguían las preguntas en su comparecencia del Kursaal y a cada cuestión McKellen respondía con un tratado. «Me hice actor para ocultarme, para esconderme, en lugar de para mostrarme, porque soy muy tímido. A los intérpretes se le presta demasiada atención, creo que se nos admira porque, como dijo Shakespeare, 'la vida es un escenario' y todos nos pasamos la vida disfrazándonos».

Más. «Hay otros actores que son populares por su atracción sexual, pero no creo que sea mi caso. Esta profesión es muy honorable porque contar historias es esencial para el ser humano». Y él lo saben bien porque ha protagonizado papeles históricos como Romeo y Julieta, Macbeth, Hamlet, Ricardo III y Rey Lear.

Salir del armario
McKellen «salió del armario» cuando el Parlamento británico debatía una ley por la que se quería prohibir hasta la mención de la palabra homosexual. «Mi infancia fue dura. Yo pensaba que era el único gay del mundo. Buscaba imágenes positivas en la literatura y el cine, pero éste sólo reflejaba la ignorancia social y la desaprobación por los homosexuales», confesó ayer ante los periodistas.

El premio Donostia confesó que «viví en propia carne el acoso en el colegio, y recibí palizas de otros chicos por ser raro». Ahora da conferencias en las escuelas sobre bullyng.

Respecto al tratamiento de la homosexualidad en el cine, «Hollywood no ha avanzado socialmente, aunque ahora está empezando a crecer. Yo he participado en varias películas sobre esta temática, como Bent y Dioses y monstruos, pero por desgracia aún hay países en los que te pegan un tiro o te ahorcan por ser gay, y no a demasiadas millas de aquí», declaró este conocido activista de los derechos de los homosexuales.

Llegó al cine tarde, después de sus triunfos en televisión «con los que aún me asocian muchos británicos». En los últimos años mantiene una estrecha relación con la gran pantalla, a la que ahora está «al cien por cien» y que le ha dado un reconocimiento mundial gracias a encarnar a Magneto en X-Men o Gandalf en El señor de los anillos.

El cine en compañía
«Cine y teatro es lo mismo si la historia se cuenta bien. Lo maravilloso de ver películas en una sala es que lo haces con gente que siente como tú, aunque sea distinta. Somos sociales y queremos estar con gente. Me gusta ver películas en el cine, no en la soledad del dvd casero. Y respecto al teatro, lo que sí tiene el escenario es que el actor tiene el mando, mientras que en el cine el que siempre tiene la última palabra es el director», matizó.

Igual de cómodo en superproducciones que en el cine autor («aunque las producciones independientes me gustan más), McKellen, que de niño quiso ser chef y periodista, decidió luego que podía ser un buen profesional en este oficio «porque me dijeron que en el teatro había gente rara, desviada. Y, gracias a Dios, la había», ironizó.

Le gustaría meterse en la piel de una mujer, «pero ya estoy mayor para ser Cleopatra, aunque sí puedo hacer de madre o, como mujer, casarme con Meryl Streep», bromeó con su dominio de la escena.

> Berria: Zinema > IAN MCKELLEN: "MI PERSONAJE FAVORITO SOY YO"

  • "Mi personaje favorito soy yo"
  • El "tímido" Ian McKellen hace brillar al Premio Donostia
  • Noticias de Gipuzkoa, 2009-09-24 # Cristian Tapia
Pocos actores transmiten tanta pasión por su trabajo. Los concentrados en salir guapos en la foto o, simplemente, en salir en la foto, y los que parece que actúan casi por obligación, hacen brillar más si cabe a personas como Ian McKellen (Lancashire, 1939).

El intérprete inglés hizo gala de su título de sir en la larga rueda de prensa -duró 50 minutos- que ayer ofreció para hablar del Premio Donostia que recogió anoche. "Hay dos clases de actores. Unos, como Cary Grant, Humphrey Bogart o Hugh Grant, confían mucho en sí mismos, les queremos y no deseamos que sean diferentes. Otros, como yo, son los tímidos, que actuamos para escondernos", afirmó.

Como si no entendiera el revuelo, el protagonista de Dioses y monstruos , aseguró que a los intérpretes se les presta "demasiada" atención "para lo que hacemos".

Preguntado entonces por el placer que le reporta actuar, McKellen subrayó que la interpretación "está en el alma del ser humano". "Shakespeare decía que cada uno de nosotros era un escenario. Siempre estamos cambiando, es parte de nuestra naturaleza. Por el contrario, un perro siempre es un perro. Por eso son tan divertidos, siempre interpretan su papel. Los humanos no".

Reconoció el interés físico y sexual que tienen algunos actores -"no creo que sea mi caso", dijo- pero aún así definió su profesión como "honorable". "El placer de mi trabajo es contar historias. Si el filme que vemos no nos gusta el desaliento es considerable y, sin embargo, no dejamos de ir a las salas", añadió.

Hubo también quienes estuvieron interesados e incluso preocupados por el método de McKellen. "La respuesta sería el libro que no tengo intención de escribir", aseveró, entre risas. "Interpretar es algo mágico. Empiezo con las palabras, las entiendo, descubro el personaje... La responsabilidad principal de un actor es mantener la fuerza del personaje, no juzgarlo. De todos modos, no se preocupe por mí. Este es un trabajo duro pero me encanta", respondió.

Conocido por el gran público gracias a Gandalf (El Señor de los Anillos ) y por su papel en X-Men aseguró estar "orgulloso" del personaje de Peter Jackson. Sin embargo, a pesar de declararse "fan" de Gandalf dijo no tener ningún personaje favorito. "Mi preferido es el que en estos momentos estoy haciendo. No creo que los otros se pongan celosos. Y como ahora no estoy con ninguno debería decir que mi personaje favorito soy yo", aseguró el actor británico.

McKellen, reconocido por sus interpretaciones en la gran pantalla, ha logrado también un gran éxito encima de los escenarios, lugar donde comenzó su carrera y al que profesa un cariño especial. "Aunque en el teatro lo importante es el texto del dramaturgo, el actor desempeña un trabajo extra. En el cine, en cambio, no hay público y muchas veces la película empieza cuando tú has terminado tu trabajo, en el montaje".

Confesó también que le gusta hacer películas independientes porque "tienen que hacerse". "No se harían si fueran superproducciones" aunque no renegó de ellas. "Que la cinta sea grande o pequeña se traduce en el número de tomas que se pueden hacer. Al final estoy yo con la cámara", añadió el Premio Donostia.

Así, entre los requisitos para decantarse por un papel, McKellen enumeró varios: "Tiene que haber dinero y tiempo para poder hacer las cosas bien, un buen equipo técnico y, sobre todo, tiene que ser un papel que no haya hecho antes, tiene que ser diferente y no tengo que estar muy seguro de que pueda hacerlo". De esta forma se asegura el "riesgo" necesario para lanzarse con "ímpetu".

El británico confesó que antes de dedicarse a la interpretación quiso ser cocinero y periodista y que lo que definitivamente le empujó a los escenario fue una buena crítica en un periódico. "Fue cuando estaba en la Universidad de Cambrigde cuando la leí y me di cuenta de que era lo suficientemente bueno como para ser profesional".

Sin embargo, aquellos comienzos no fueron sencillos. "No me acosaban todos los días pero fui uno de los que recibía palizas. Era bullying homófobo. Había oído que en el mundo del teatro, gracias a Dios, la gente era rara como yo. Hasta entonces pensaba que no había nadie como yo en todo el mundo", afirmó.

Activista en favor de la causa homosexual comentó que cuando era joven no había ninguna referencia a este tema. El cine sólo reflejaba "ignorancia" sobre ello pero las cosas "han cambiado". "Aún así hay muchos países donde te matan por ser homosexual y eso te hace ver qué tipo de sociedad es. Yo quiero un mundo donde cada uno pueda ser honesto consigo mismo".

En referencia al galardón que recibió anoche subrayó la idea de que reconoce su trayectoria. "Eso me gusta. Aunque no creo que mi carrera vaya a acabar". "Lo que hace este festival especial es la amistad, la apertura y el entusiasmo de todo el que está implicado. No me imagino a nadie en esta ciudad que no se haya enterado. Eso en Londres no pasa. A veces las ciudades son demasiado grandes", concluyó.

"Actúo para intentar mejorar"
Sir Ian McKellen recibió ayer el Premio Donostia en reconocimiento a 50 años de carrera. Ha sido calificado por el Zinemaldia como "genio de la interpretación", definición que corroboró el actor y director José María Pou. Él fue el encargado de entregar el galardón al "maestro". "Hablar de un maestro es pan comido -dijo-, sólo hace falta pronunciar la palabra maestro . Todos sus trabajos son clases magistrales".

McKellen agradeció sus palabras al recoger el premio. Y continuó: "A los actores se les presta demasiada atención, se les concede demasiadas halagos y se les toma demasiadas fotos. Y realmente sólo formamos parte del proceso de hacer películas, somos parte del equipo".

La competición es lo que aseguró no entender y se preguntó: "¿Cómo se pueden comparar las interpretaciones? Pero este premio es diferente porque valora una vida".

McKellen se refirió a quienes se adentran en el mundo de la interpretación buscando la fortuna y añadió que también los hay, como él, que trabajan porque no saben hacer otra cosa. "Actúo para intentar mejorar, y si estoy en competición es conmigo mismo", señaló.

Así, desveló su secreto: "No puedes mejorar como actor a no ser que trabajes con los mejores. Soy como un carpintero a la espera de construir la silla perfecta". Por eso se prometió seguir actuando. "Regresaré a Donostia", finalizó.

2009/09/23

> Berria: Zinema > LA HOMOSEXUALIDAD EN HISPANOAMERICA, TEMATICA DE DOS CINTAS

  • La homosexualidad en Hispanoamérica, temática de dos cintas
  • 'Contracorriente', del peruano Javier Fuentes-León, y 'El cuarto de Leo', del uruguayo Enrique Buchichio, son recibidas con aplausos en 'Horizontes Latinos' y 'Zabaltegi Nuevos Directores'
  • EFE, 2009-09-23 # San Sebastián
Dos películas, la peruana Contracorriente, de Javier Fuentes-León, y la uruguaya El cuarto de Leo, de Enrique Buchichio, fueron recibidas con aplausos en el Festival de San Sebastián por sus complementarias visiones sobre la todavía difícil asunción de la homosexualidad en Hispanoamérica.

Contracorriente, estrenada mundialmente en la sección Horizontes Latinos, puso al público en pie para emoción de todo el equipo de esta cinta en la que también producen Colombia, Alemania y Francia. Su director, Javier Fuentes-León, de origen peruano y afincado en Los Ángeles, no pudo contener la emoción ante la ovación que ha provocado una historia que había escrito ya en 1997 en forma de obra de teatro y que aborda el amor entre un hombre casado que espera un hijo y un artista en una pequeña localidad de la costa de Perú.

La película, a pesar de presentarse en un país como España, especialmente avanzado en la cuestión de los derechos para los homosexuales, convenció por el emocionante retrato de sus personajes y por introducir el conflicto de compatibilidad de esta orientación sexual con la adhesión a la religión católica. "En Perú y en Latinoamérica en general, es un tema que era importante poner sobre la mesa. Probablemente allí haya mucha gente que se salga del cine, pero creo que a su vez será una cinta muy útil", reconoció el director, y afirmando esperanzado que "en Latinoamérica, la gente es machista de la boca para fuera", pero está abierta a entender una relación de amor gay.

"Era fundamental que se mostrara el gran amor que viven los personajes para conseguir arrastrar al público en su historia, conseguir su empatía", reconoció el director. "Además, para mí era importante no mostrar una iglesia castrante y antagonista -explicó- muchos de los curas no opina igual que el dogma y no quería caer en el cliché del cura malo".

Con actores de renombre en Latinoamérica como Cristian Mercado y Manolo Cardona, el cineasta se atreve a lanzar su alegato contra la intolerancia a un público mayoritario, algo que en Perú no se había realizado desde No se lo digas a nadie, de Francisco Lombardi, en 1998.

Finalmente, Tatiana Astengo, como tercer vértice del triángulo amoroso, consideró que "a veces, cuando no hay mucha información también hay menos prejuicios, y para ella (su personaje), que su marido sea homosexual es lo mismo que si fuera marciano", por lo que su rechazo por la infidelidad no es muy distinto que si la hubiera cometido con una mujer.

Por su parte, El cuarto de Leo se presentó en Zabaltegi Nuevos Directores y se centra en una sociedad más tolerante, la de Montevideo, pero no quita hierro a la autocensura que sufre el joven del título ante su despertar sexual en la tendencia no mayoritaria. Con un reparto formado por Martín Rodríguez y Gerardo Begerez, muestra con placidez, combinando humor y dramatismo con buena música de pop alternativo local, el proceso en el que el protagonista comienza a descubrirse en las cuatro paredes de su habitación.

Así, Leo poco a poco comenzará a llamar a las cosas por su nombre y a reconocer que su impulso hacia ese chico al que quiere llamar amigo no es una excepción, sino la expresión natural de su condición de homosexual.

2009/08/10

> Berria: Zinema > CINE LGBT, UN REFERENTE DEL CINE DE TEMATICA LGBT

  • CineLGBT: Un referente del cine de temática LGBT
  • Se trata del mayor portal de noticias sobre cine gay, lésbico, bisexual y transexual subvencionado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID)
  • Universo Gay, 2009-08-10
El portal de CineLGBT (www.cinelgbt.com) comenzó como un proyecto multimedia dirigido a gestores culturales y a programadores, ya que el objetivo mas importante de esta iniciativa online era ofrecer una base de datos completa de películas dirigidas al público homosexual y transexual. Se ha convertido en el mayor portal de noticias sobre cine gay, lésbico, bisexual y transexual subvencionado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID)

“Si bien ese primer objetivo se cumplió ya que es actualmente uno de los soportes electrónicos mas consultados por los internautas, nos ha sorprendido gratamente la cantidad de visitas diarias a nuestra web de noticias”, aseguran desde el portal.

El portal cinelgbt.com creado por Fundación Triángulo, LesGaiCineMad y la Red Iberoamericana de Festivales de Cine LGBT se ha convertido en un referente cultural y en uno de los portales de noticias de cine dirigido al publico gay y lésbico mas consultados en 2008/2009, con mas de 2.500 visitas mensuales.

“Por ese motivo, queríamos expresar públicamente nuestro agradecimiento a todas las personas que nos visitan a diario y deciros que tendremos muchas sorpresas en este 2009”, manifiestan desde CineLGBT.

2009/08/04

> Berria: Zinema > EL PRIMER CHISTE NAZI


  • El primer chiste nazi
  • El estreno de 'Mein Führer', parodia alemana del Tercer Reich, muestra la primera vez que los alemanes se ríen de la herida del nazismo
  • Público, 2009-08-04 # Andrés Blumenkranz - Berlín
Año 32 de la era Hitler Pop. Desde que los Sex Pistols se subieron a un escenario luciendo esvásticas en 1977 año cero de la conversión del Führer en icono pop ha llovido mucho.

Tanto, que en los últimos años hemos visto cosas que parecían impensables: el estreno de una película alemana (Mein Führer) que se chotea de la represión nazi ("No debe usted tomarse la Solución Final como algo personal", le espeta Goebbels en el filme a un prisionero judío) y la utilización de la imagen del líder totalitario en toda clase de campañas publicitarias. Todo ello, sucede mientras el Mein Kampf sigue prohibido en Alemania por ser literatura xenofóba.

Las camisetas con esvásticas que vestían los Sex Pistols no salieron de la nada precisamente. Las habían diseñado en la boutique que compartían en Londres dos viejos zorros del pop: Malcolm McLaren, manager de la banda, y esa infatigable diva de la moda urbana llamada Vivienne Westwood. Y crearon tendencia: otros grupos punk de la época, como Siouxsie and the Banshees, hicieron uso y abuso de la iconografía nazi.

Pero quizás para demostrar que ellos eran algo más que un producto contracultural de diseño, los Sex Pistols compusieron una canción (Belsen was a Gas) en la que se mofaban de uno de los campos de concentración nazis liberados por el glorioso Ejército británico. La provocación era de libro: se trataba de ofender a la generación que estaba entonces a cargo del país.

Delirante sketch
Un año antes de que los héroes del punk cantaran que el campo de extermino de Belsen era un lugar "estupendo" por el que todos deberíamos pasar, John Cleese, miembro de los Monty Python, había protagonizado una de las parodias más delirantes de la historia de la televisión británica en la serie de televisión Fawlty Towers.

En el capítulo Los alemanes, Cleese, que interpretaba al miserable dueño de un hotelito rural, se prepara ante la visita a su negocio de unos turistas alemanes. Tras advertir una y otra vez a sus empleados que si están los alemanes delante "es mejor no hablar de la guerra", el hombre se acaba poniendo tan nervioso que, cuando llegan los turistas, realiza una tronchante imitación de un soldado nazi (paso de la oca y vociferantes consignas hitlerianas incluidas) ante sus narices.

De hecho, la guerra de los nazis ha resultado ser todo un filón cómico en Inglaterra: Aló, aló, parodia inmisericorde de la Francia ocupada, fue un gran éxito de la BBC en los años ochenta. La serie se emitió en medio mundo, pero sólo pudo verse en Alemania hace unos meses ¡Con 26 años de retraso! Tiene lógica: por un lado, a los alemanes no les hace ninguna gracia que se hagan chistes sobre su fase nazi. Pero, por otro, parece que el paso del tiempo ha abierto una rendija por la que se empiezan a filtrar las risas.

La parodia alemana

Y en esto llegó Mein Führer, filme de Dani Levy (1957), suizo y judío residente en Berlín desde hace 30 años, que se estrena el viernes en España. La trama de la película no tiene desperdicio. El dictador alemán Adolf Hitler está deprimido. El problema es que necesita dar un discurso que encienda otra vez la chispa del pueblo alemán y evite la inminente derrota total ante el avance de las tropas aliadas.

Por iniciativa del ministro de Propaganda, Joseph Goebbels, el profesor judío de teatro Adolf Grünbaum es trasladado del campo de concentración de Sachsenhausen a la Cancillería del Reich, para renovar los bríos del Führer y devolverle la confianza perdida entre ataques maniacos depresivos y pesadillas sobre las palizas que le propinaba su padre, un funcionario de aduanas.

Pero las lecciones de interpretación derivarán en una terapia psicoanalítica ridícula, en la que un Hitler lloroso dejará ver la herida que lo convirtió en monstruo a su terapeuta judío, que duda entre asesinarle o curarle. Para acabar de complicarlo todo, la mujer de Grünbaum sospecha que éste, en su inmenso ego, no puede evitar tratar de curar a Hitler para demostrar la fiabilidad de su método artístico/terapéutico.

Educación represiva
Semejante idea surgió cuando Levy leyó el libro Al principio fue la educación, psicobiografía de Hitler escrita por Alice Miller, psicoanalista suiza especializada en los efectos sociales del maltrato infantil. Miller asegura en el ensayo que los métodos represivos aplicados en la educación infantil de Hilter, característicos de la época: la llamada pedagogía negra, dejaron en este pintor frustrado una huella que marcó su proyecto político.

"Hacer la película fue muy fácil", contó a Público Dani Levy, que venía de conseguir un gran éxito en Alemania con El juego de Zucker (2004), ganadora de seis premios de la Academia alemana. Pero tan fácil fue hacerla como difícil promocionarla, como ya había previsto la madre de Levy, nacida en 1928 en una familia de refugiados judíos, antes de que arrancara el rodaje: "Estás pisando terreno minado, abriendo heridas que harán saltar los miedos en todos los rincones", le espetó a su hijo.

Las críticas, en efecto, llegaron de todas partes. Desde el mundo académico solicitaron a Levy que dejara los asuntos delicados en manos de los especialistas en historia. El Consejo Central Judío de Alemania lo acusó de presentar un Hitler inofensivo y minimizar la auténtica tragedia. Levy se vio obligado a explicar una y mil veces por qué había elegido el tono satírico y por qué decidió que un cómico, famoso en Alemania por su humor absurdo y sus improvisaciones sin sentido (Helge Schneider), fuera el encargado de ponerse en la piel de Hitler y bucear en las causas psicológicas que contribuyeron a la existencia de su sistema político.

Humor contra moral
Lejos de amilanarse, Levy se defendió atacando: su película era una respuesta a títulos como El Hundimiento (Oliver Hirschbiegel, 2004), prestigioso drama sobre los últimos días del Tercer Reich, que, en su opinión, se sumaba a la interminable lista de títulos testimoniales cuyos planteamientos maniqueos habían llevado a "un callejón sin salida. Son películas en blanco y negro, con caracterizaciones en blanco y negro. Está el nazi malvado y la víctima judía. Hay una moral muy fuerte", explica.

Levy recuerda ahora la polémica con alivio. "Fue un tema muy controvertido en Alemania. Por primera vez estaba en la portada de los periódicos, no sólo en los suplementos culturales. Había sacudido un avispero, había puesto el dedo la llaga, y eso fue para mí un gran desafío". La controversia, claro, convirtió al filme en un éxito, aunque Levy atribuye el triunfo popular a otras dos razones. La primera fue la elección del actor que debía interpretar a un Hitler deprimido.

"Helge Schneider es un cómico muy popular en Alemania. El golpe de efecto de darle el papel fue perturbador y llamativo", cuenta. Lo curioso es que ni siquiera Schneider parecía estar muy seguro de lo que estaba haciendo. "Tras el rodaje dijo que la historia no le parecía graciosa y que no la entendía. Creo que el problema es que no suele hacer películas de humor psicológico, lo suyo es la comedia absurda, entre el anarquismo y el dadaismo. Pensaba que la película era demasiado seria para funcionar. Pero cuando vino al estreno le encantó", explica el director.

La segunda razón del éxito del filme fue aún más importante: nunca se había hecho una película así en Alemania. "Una comedia sobre el nacionalsocialismo era algo nuevo. Los alemanes no son un pueblo que haga comedias realmente valientes, como Inglaterra, donde hay cómicos políticamente muy descarados que siguen la tradición de los Monty Python, tanto en la televisión como en el cine. Los alemanes nunca se habían reído de la herida del nazismo", zanja.

2009/07/20

> Artikulua: Carlos Boyero > LA BOCA DEL VOLCAN

  • La boca del volcán
  • La retorcida censura estimuló la imaginación de los guionistas. Los besos que más me conmueven son los que no se han dado
  • El País, 2009-07-20 # Carlos Boyero
La censura, siempre tan preocupada por las sórdidas cosas de la carne y por la materialización del deseo amoroso o erótico, sentía una alergia excesiva a este acto tan gozoso en el que dos personas (o más) juntan con arrebato, éxtasis, dulzura, sensualidad, amor o desesperación sus ansiosos labios. Siendo esta indeseable guardiana de la pureza tan profundamente retorcida y en ocasiones involuntariamente surrealista obligó con sus reglas, pactos, conveniencias e inconveniencias sobre los besos a estimular la imaginación de guionistas y directores, al uso magistral de la elipsis maliciosa y en el caso de Lubitsch a dejar libertad a nuestro pensamiento para que éste visualizara a su gusto los volcanes eróticos que estallaban detrás de una puerta cerrada. Durante muchos años los besos eran de piquito, con aroma fraternal, ñoños, declarando proscrita a la viciosa lengua. A cambio, y no me refiero al cine mudo, desarrolló el arte hirviente de besar con la mirada, con los gestos, con la palabra.

Es curiosa la mojigatería para mostrar con lubricidad en la pantalla ese acto que tanto complace al mirón de cualquier época y lugar, lo que materializa el amor, el anhelado final en el que la heroína y el héroe funden erógenamente su pasión, su anhelo o sus sueños.

En el conmocionante aunque también previsible final de Cinema Paradiso, Giuseppe Tornatore tenía la brillante y emotiva idea de que el desolado protagonista rescatara, en un paquete que le había guardado con celo el paternal y entrañable proyeccionista que acaba de morir, la antología de los besos más intensos, trascendentes y románticos de la historia del cine. Y hasta el mayor tullido emocional percibía en ese torrencial homenaje a las sensaciones que nos han regalado las películas que sus ojos se humedecían, que algunas de las mejores cosas que nos han ocurrido en la vida estaban en esa sucesión de imágenes.

Hay besos para todos los gustos. El que yo prefiero lo filmó un hombre muy gordo llamado Alfred Hitchcock y del que se presupone que prodigó poco o nada los besos apasionados, si excluimos los que le daba a su eterna esposa Alma Reville. Ocurre en Encadenados. La cámara da vueltas, participa en la impresionante intensidad de ese ósculo entre esa mujer acorralada y su implacable seductor. También es sorprendente el besazo que le suelta la aparentemente distante y fría Grace Kelly al sorprendido Cary Grant en Atrapa un ladrón.

Otro morreo que encuentro insuperable es el que se sacuden en medio del viento la fierecilla indomable y el atormentado ex boxeador que regresó a Innisfree buscando la redención y la paz en la maravillosa El hombre tranquilo. Si lo que nos va es el masoqueo febril, ningún beso mejor que el de los agonizantes Jennifer Jones y Gregory Peck en Duelo al sol. Igualmente el beso es la antesala de la muerte entre la manipuladora y terrorífica Barbara Stanwick y el desengañado Fred MacMurray en la genial Perdición. El calentón al que sometía Marilyn Monroe al tramposo Tony Curtis enseñándole a besar en Con faldas y a lo loco no tenía nada de trágico, era hilarante. Y era lluvioso y lírico el de Audrey Hepburn y George Peppard en Desayuno con diamantes.

La dama que besa con más morbo es la tan bizca como morbosa Ellen Barkin. Que se lo pregunten al Al Pacino de Melodía de seducción y al Dennis Quaid de Mi querido detective. Era turbador pero desgraciadamente provisional el beso que le da a James Stewart la confundida y muy borracha Katherine Hepburn en esa obra maestra de la comedia titulada Historias de Filadelfia. Y cómo mola el de Gable a Vivien Leigh en una Atlanta derrotada y en llamas. O el ardoroso muerdo que se propinan en la playa los adúlteros Deborah Kerr y Burt Lancaster en De aquí a la eternidad. O los que le esperan a la sensual Kathleen Turner cuando el excitado semental William Hurt se cansa del coqueteo inútil, rompe con una silla los cristales de la casa y entra en plan toro salvaje a devorar su escurridizo y abrasivo deseo en Fuego en el cuerpo.

Buster Keaton pretende lógicamente estrangular a la inútil de su novia cuando en plena persecución en tren le pide madera para alimentar la máquina y ella le entrega una astillita. Después de pensárselo un segundo, le quita las manos del cuello y le da un beso. Pero es en la segunda parte de El Padrino cuando aparece el beso más terrible de la historia del cine. Se lo da Michael Corleone a su traidor hermano Fredo antes de firmar su sentencia de muerte.

Los besos que más me conmueven son los que no se han dado. Los enamorados de In the mood for love no llegan ni a tocarse. El pistolero Shane rechaza su último refugio y se pierde en el horizonte sin haber besado a la madre del niño. La cuñada acaricia la ropa de Ethan Edwards cuando cree que nadie la mira en Centauros del desierto, pero nada más. No hay besos en la despedida de Bogart y Bergman, dos personas que tienen que renunciar a su última ilusión, en el neblinoso aeropuerto de Casablanca. Romy Schneider solo pronuncia un estremecedor "te quiero" al apaleado Fabio Testi en Lo importante es amar. Si besara ese rostro tumefacto le haría daño.

2009/07/17

> Berria: Erakusketak > "QUINQUIS DE LOS 80", DELINCUENCIA Y CULTURA VISUAL


  • Delincuencia y cultura visual
  • “Quinquis de los 80”, que ahora se presenta en el CCCB de Barcelona, analiza el tratamiento estético e ideológico que el cine y la prensa del Estado español de finales de los 70 y mediados de los 80 dieron a la figura del delincuente juvenil. La muestra ofrece también una aproximación a las condiciones socio-culturales de la época y analiza la pervivencia del mito “quinqui”.
  • Gara, 2009-07-17 # Aimar Arriola
Según el diccionario, “quinqui” sería aquella persona que pertenece a cierto grupo social marginado de la sociedad por su forma de vida. El término deriva de quincallero, o vendedor de quincalla (baratijas de metal), también conocido como merchero, un individuo tradicionalmente nómada y de costumbres similares a las de los gitanos aunque sin compartir su origen étnico. Pero el “quinqui” fue sobre todo un género cinematográfico –devenido ahora categoría estética– muy popular a finales de los años setenta y a principios de los ochenta, que narraba las vivencias y aventuras de conocidos delincuentes jóvenes que habían alcanzado la fama gracias a sus delitos.

El Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) presenta durante todo el verano una extensa muestra, comisariada por Mery Cuesta y Amanda Cuesta, que se aproxima a la figura del “quinqui” a partir de precisamente su tratamiento en el cine de la época, su dimensión estética y sus resonancias mediáticas. La exposición, organizada en ocho ámbitos temáticos, disecciona aspectos concretos del fenómeno, como los códigos de representación “quinqui”, la depresión urbanística de la época, las nuevas formas de ocio, la desescolarización, la presencia de la delincuencia en la prensa, los nuevos dispositivos de regulación de la criminalidad –como el reformatorio–, la situación de las cárceles o la pervivencia del mito “quinqui”.

La visita a la exposición plantea algunas preguntas. Para empezar, ¿tiene interés diseccionar con tanta atención un fenómeno tan aparentemente reducido como lo “quinqui”? La respuesta, otra pregunta, ¿por qué no? En 1957 Roland Barthes ya abrió el camino con sus “Mitologías” al análisis crítico de aquellos aspectos laterales (o no tanto) que nutren nuestra cotidianidad, con textos dedicados a temas tan fútiles como el Citroën último modelo, el rostro de la actriz Greta Garbo, el turismo, el streap-tease, etcétera. Y con el camino ya abierto por Barthes, los estudios culturales –con Stuart Hall a la cabeza– plantearon incorporar aquellas expresiones culturales más cercanas al consumo –como es el caso de lo “quinqui”– en el propio análisis de la cultura. Es decir, ofrecer un marco conceptual a lo que no lo tenía por supuesta falta de interés. Porque, ¿qué diferencia hay en cuanto a potenciales objetos de estudio entre una pintura impresionista y un afiche de película mainstream? Ninguno. Considero que dedicar cuatro años de investigación y una muestra resultante a un fenómeno cultural como lo “quinqui” es un efectivo desplante a los imperativos de la disciplina historiográfica, que sigue estableciendo no se sabe qué jerarquías entre lo que es digno de estudio y no.

¿Euskal Herria y lo “quinqui”?
La exposición incluye numerosos episodios en los que Euskal Herria se aparece como escenario privilegiado de lo “quinqui”. Además de incluir numeroso material visual de la amplia filmografía del zarauztarra Eloy de la Iglesia, autor de clásicos del género como “Navajeros” (1981), “Colegas” (1982), “El pico” (1983), o “El pico 2” (1984), también se incluyen extractos y afiches del “27 horas” (1986) de Montxo Armendariz, que narra el final de dos jóvenes drogadictos en Donostia. Ya en la sección dedicada a los barrios de los setenta, el barrio bilbaino de Otxarkoaga toma un inesperado protagonismo como “territorio germinal de lo quinqui”. Entre la variada documentación que se incluye, destaca un especial de doble página del diario madrileño “El Caso” del 28 de marzo de 1981, con el sensacionalista título de “Bilbao: la plaga de los drogadictos”. El reportaje –quinta entrega de una serie sobre seguridad ciudadana y delincuencia juvenil– se hacía eco del aparente clima de criminalidad y depresión social que azotaba al Bilbo de la época, cuya epicentro de todos los males era, según el reportaje, “Ocharcoaga”. El documento se completa con otros recortes de prensa de la época, fotografías procedentes del Archivo Municipal de Bilbo y un hilarante vídeo publicitario del Patronato Municipal del año 61 dirigido por Jorge Grau, que promociona Otxarkoaga como barrio residencial.

Para terminar, dos preguntas que son la misma: ¿cae la exposición en cierta oficialización de una cualidad subcultural como la marginalidad?, ¿contribuye a la institucionalización de una expresión propia de la cultura popular? Quizás, pero conviene recordar que lo “quinqui” es ya por definición una expresión marginal absorbida por el ámbito de lo hegemónico, y que lo que verdaderamente trata de hacer la exposición es evidenciar ese proceso de fijación de la delincuencia dentro de la cultura visual dominante.

Y también es importante acotar con precisión a lo que nos referimos cuando hablamos de subculturalidad o cultura popular, para lo que tomo prestada la proposición de Judith Halberstam en su libro “In a queer time & place” (2005), donde dice que la cultura popular dominante debería definirse como el proceso por el cual las subculturas son reconocidas y absorbidas por ésta, tendiendo a eliminar todo rastro de resistencia. Algo de todo esto tiene también el fenómeno de lo “quinqui”, en su paso de la calle al cine, y de ahí al museo, y vuelta a la calle otra vez.