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2009/11/05

> Berria: Erakusketa > LA EXCITACION JAPONESA DE PICASSO

  • La excitación japonesa de Picasso
  • La obra 'sexual' del artista y su colección de estampas orientales, en paralelo. Por primera vez se exhiben grabados nipones de su colección privada. La coincidencia de composición de algunas imágenes resulta sorprendente
  • El País, 2009-11-05 # Catalina Serra . Barcelona
Que a Picasso le gustaba el sexo más que la miel al oso es cosa sabida. Toda su obra rezuma erotismo y así ha quedado claro en las diversas exposiciones sobre el tema que se han venido haciendo estos años. Lo que no era tan conocido es que atesoraba una excelente colección de estampas eróticas japonesas y que éstas, además, le influyeron en algunas de sus series de grabados. Pues, aunque no hay una estricta correspondencia formal, sí que pueden apreciarse curiosas coincidencias de composición en la manera de acoplarse de los amantes o en el interés por forzar la postura de manera que se aprecien los órganos genitales con pelos (nunca mejor dicho) y señales. Un poco a la manera de los shunga japoneses, una versión erótica de los ukiyo-e, de utilidad meridiana, en la que la delicadeza del dibujo no impide mostrar los coitos con todo detalle.

En este sentido, puede considerarse todo un acontecimiento la exposición que ayer se inauguró en el Museo Picasso de Barcelona. Por primera vez se exhiben 19 de los 61 grabados japoneses que atesoraba el propio Picasso, y que ahora guardan sus familiares. Además, el montaje aventura esta hipótesis de las coincidencias a partir de una exhaustiva investigación surgida, curiosamente, de una intuición.

Según explicó ayer el director del Museo Picasso, Josep Serra, todo comenzó con una visita a una exposición en el Barbican de Londres sobre arte y erotismo a la que el museo había dejado algunos grabados. "Aunque muy alejados entre sí, había también estampas eróticas japonesas y a la salida pensé que había algo familiar entre ellas y las de Picasso", comentaba ayer. "A la vuelta a Barcelona comenzamos a buscar y encontramos un pie de página en el catálogo de la exposición que habíamos presentado sobre la colección particular del artista en la que se decía que también había atesorado 61 grabados japoneses, la mayoría eróticos. Hablamos con los herederos, conseguimos que nos dejaran los grabados, que se exponen así por primera vez, y en la investigación que han realizado Malén Gual y Ricard Bru, los comisarios de la exposición, se han encontrando nuevas coincidencias de las que hasta ahora nada sabíamos".

Fue así como lo que tenía que ser una pequeña exposición de gabinete fue creciendo hasta acabar convirtiéndose en toda una delicatessen para amantes del artista y, también, del erotismo. "Para adelantarme a cualquier comentario pienso que el erotismo de los shunga es una lección de cómo se tiene que entender y vivir la sexualidad de manera sana y divertida", añadió Serra, que indicó que a la puerta de la muestra sólo habrá un letrero advirtiendo que incluye imágenes con sexo explícito.

Imágenes secretas, que así se titula la exposición, se organiza en dos grandes apartados. El primero se centra en el japonesismo que, un poco ya desfasado, vivió Picasso en su juventud. Había tenido mayor impacto en la generación anterior, pero aún así, aunque fuera indirectamente, no fue ajeno a este gusto por la línea estilizada y los colores planos que tanto fascinaron a los postimpresionistas. Con todo, en este apartado lo más curioso y también más potenciado tiene que ver con la influencia que tuvo entre los artistas europeos un famoso grabado de Katsushika Hokusai en el que una mujer tiene relaciones eróticas con un enorme pulpo. Buceadora y pulpo (1814) tuvo múltiples versiones de la mano de Rodin, Rops, Victor Hugo y, naturalmente, el mismo Picasso, del que se exhibe el dibujo Mujer y pulpo (1903), obra de la que, hasta ahora, sólo se conocía su reproducción en blanco y negro.

El segundo apartado se concentra en la colección de estampas de Picasso, por otra parte de gran calidad, que se contraponen a sus propios grabados, especialmente a la serie Rafael y La Fornarina, de 1968. Aquí es donde las coincidencias compositivas parecen más bien influencia.
  • ¿'Japonesismo' malagueño?
  • El País, 2009-11-05 # Agustí Fancelli
"Detesto el exotismo. Nunca me han gustado los chinos, los japoneses ni los persas", escribía Picasso a su amigo Guillaume Apollinaire en 1904, por la época en que se instalaba en el casón Bateau-Lavoir de Montmartre. Un año después, accedía al cenáculo de los hermanos Stein, Leo y Gertrude, de la Rue Fleurus. "En el transcurso de la velada, el hermano de Gertrude Stein enseñó a Picasso un portafolio tras otro con estampas japonesas. Solemne y obediente, Picasso miraba estampa tras estampa y escuchaba las descripciones. Le dijo en voz baja a Gertrude Stein: 'Tu hermano es muy simpático, pero como todos los americanos [...] te enseña estampas japonesas. Moi, j'aime pas ça (a mí no me interesan)", escribe la autora en su Autobiografía de Alice B. Toklas. Hay que tomar con distancia la descripción de esta escena. Gertrude hacía campaña para que su hermano suprimiera de las paredes del piso las obsesivas estampas japonesas que coleccionaba y las sustituyera por obras de Cézanne y Picasso, el cual realizaría poco tiempo después un célebre retrato de la escritora.

Con afirmaciones tan rotundas como las que preceden, montar una exposición sobre la relación del pintor con la iconografía japonesa parece cuanto menos osado. Y sin embargo, Picasso no se desprendió nunca de su colección de estampas orientales que empezó a reunir a partir de 1911. Seguramente veía el japonesismo, introducido en Europa a partir de mediados del XIX y que triunfaría con el modernismo, como una imposición de la generación anterior. La de Casas, Rusiñol y Nonell en Barcelona y, más allá de los Pirineos, la de los impresionistas: Van Gogh, Gauguin, Toulouse-Lautrec. Por eso, su acercamiento al estilo en los primeros años del siglo pasado es fragmentario, y no es de extrañar que el cartel que pintó en 1901 para la geisha Sadayakko, cuyos espectáculos embelesaban a las vanguardias, quedara a medio hacer.

Pero las estampas eróticas siguieron a Picasso en sus numerosos cambios de domicilio. Y es significativo cómo influyeron en su serie de grabados Suite 347, realizada cuando contaba casi 90 años y en la que no esconde su condición de voyeur. El mérito de esta exposición consiste en rastrear a lo largo de una vida esa pasión oculta, incluso negada, pero siempre presente.

2009/10/20

> Berria: Erakusketak > EL MUSEO SE CALIENTA

  • El museo se calienta
  • El Thyssen inaugura la primera exposición en un museo español dedicada al placer sexual, como medida de choque para frenar sus malos resultados en el último año
  • Público, 2009-10-20 # Isabel Repiso . Madrid
"Bienvenidos a bordo". Guillermo Solana, director del Thyssen, equiparó ayer la nueva exposición temporal del museo, Lágrimas de Eros, con un producto de entretenimiento puro. En pocos minutos la vendió como "un proyecto sin precedentes" que ha sido objeto de "la campaña mediática más larga y preparada con más antelación del museo", para concluir con lo que llamó "los créditos de nuestra película", en referencia a quienes directa o indirectamente han hecho posible la muestra.

Lágrimas de Eros, comisariada por el propio Solana, propone un viaje a la representación de la pequeña muerte del orgasmo como anticipo de la muerte irreversible, idea que adelantó Georges Bataille en su ensayo homónimo de 1961. "Era el tema más a mano, el más evidente", según Solana. Porque a diferencia de Venus, esta exposición no nace del semen de ningún dios, sino de un momento particularmente doloroso en la vida del director artístico: "Me encontraba en el punto más bajo de mi trayectoria, porque algunos de mis proyectos no habían tenido el éxito que yo esperaba. Eso me indujo a reflexionar sobre el planteamiento de las exposiciones. Lo que he querido con Lágrimas es llegar a todo el mundo". Y qué mejor que hacerlo con un tema que ha calado en la Historia del Arte desde la Antigüedad grecolatina hasta la fecha. "Esa era la ventaja y la desventaja, porque corría el riesgo de convertirse en una novela mía, en una creación arbitraria", precisó.

La exposición, que permanecerá abierta hasta el 31 de enero a caballo entre el Thyssen y la sala de Las Alhajas de Caja Madrid, reúne 119 pinturas, esculturas, fotografías y vídeos que van del siglo XVI a la actualidad. Los saltos históricos son continuos en cada una de las 12 salas, que se centran en mitos grecolatinos y de la tradición judeocristiana.

La primera sala ya anticipa al espectador el espíritu ecléctico de la muestra, confrontando la fotografía de una joven en la playa de Hilton Head Island (1992) con dos pinturas que reflejan el desnudo femenino en el siglo XVIII (El nacimiento de Venus, de Amaury-Duval; y Bañista, de Bouguereau) y una de 1998 (Honeymoon Nude, de John Currin).

Historias fáciles
La convivencia del arte contemporáneo con grandes maestros del pasado se enmarca en un discurso que intenta dar claves al espectador para entender el cambio de paradigma de una época a otra. "Hemos querido hacer un andamio hecho de historias fáciles de reconocer", afirmó Solana, quien se disculpó a priori por su selección incompleta, que recoge el mito de las sirenas pero no el del minotauro, ni el de Orfeo y Eurídice.

Tras una primera sala dedicada al nacimiento de Venus, la segunda sala se centra en Eva y la Serpiente. El salto que impulsa la modernidad en la representación de este tema radica en la expulsión de Adán, centrándose en una visión de la tentación centrada en el cuerpo femenino acariciado por el reptil. Los desnudos de las actrices Nastassja Kinski (por el fotógrafo Richard Avedon) y de Rachel Weisz (por James White) aparecen junto a una litografía de Toulouse-Lautrec y dos pinturas del pintor Von Stuck, exponente del art nouveau, cuyos títulos El vicio y El pecado beben de la lectura bíblica.

La misma visión acusatoria se prolonga en las salas Sirenas y esfinges (cuyas representaciones remiten a "monstruos que encarnan a la mujer fatal", según el texto de la muestra) y en Las tentaciones de San Antonio. Las contorsiones de Kate Moss (obra de Marc Quinn) y la mirada animal de Patti Smith (retratada por Mapplethorpe) forman parte de esos monstruos que nutren las aventuras de Ulises y que completan el fotógrafo contemporáneo Tom Hunter con su revisión del mito de Hilas y los pintores Corot y Courbet en La fuente y Las olas, respectivamente.

En su afán por hacer de la muestra un conjunto pansexual que reúna todas las orientaciones sexuales, Solana recupera la homosexualidad masculina mediante el mito de la muerte de Jacinto en los brazos de su amante, el dios Apolo. La planta baja de la sede de Caja Madrid ofrece un repaso por el ideal de belleza masculino, desde Rubens y Francesco Furini al neoclasicismo francés de Jean Broc y Claude-Marie Dubufe.

Si algo rechina en Lágrimas... es el choque entre la apuesta formal arriesgada (con la mezcla caótica de movimientos y disciplinas) y una semántica conservadora, en la que el hombre prevalece sobre la mujer (en ningún momento se recuperan mitos lésbicos, pero sí gays, como los de la sala del Martirio de San Sebastián y en la citada de Apolo y Jacinto) y se obvia la crítica feminista de Kiki Smith, cuando aporta piezas tan explícitas como una María Magdalenaencadenada (1994).

Descafeinado, por favor
Sí están lecturas arriesgadas que provocaron la ira de la Curia, como la estatua de Rodin Cristo y la Magdalena (1095), perteneciente a la colección de la baronesa, que representa a la Magdalena con la cabeza hundida en el torso herido del primero. Pero siempre dentro de un decoro ajeno a "bajas escalas", matizó Pío Díaz de Tuesta, director de programas de la Fundación CajaMadrid, socio del Thyssen en la muestra. De hecho, un artista tan explícito como el fotógrafo Robert Mapplethorpe, del que se echa de menos algo más duro, está representado con una pieza suave.

La presencia de mitos paganos, sin embargo, restaura un cierto equilibrio. Es el caso de la planta baja de la sala de Las Alhajas, en la que El sueño de Endimión reduce el cuerpo masculino a un objeto pasivo y vulnerable. El ejemplo más mediático es el vídeo del futbolista David Beckham mientras duerme (por Sam Taylor-Wood, 2004), cuya lectura se enriquece con los lienzos de Rubens, Guercino y LucaGiordano, y con la escultura de Canova.

El efecto espejo salpica toda la exposición, que se empeña en enfrentar la revisión de diferentes artistas sobre un mismo mito, a veces, con un remake copiado palmo a palmo. Es el caso de la fotografía La herida (2004), de Édouard Levé, y el lienzo San Sebastián curado por Irene (1635), de Francesco del Cairo. O de las versiones fotográficas, de La Piedad de Marina Abramovic y de Sam Taylor-Wood, nietas de la escultura homónima de Miguel Ángel (ausente de la muestra). "Hemos querido que cada una de las salas generase diálogos entre los artistas", dijo Solana, que ayer abrió las puertas a un modelo de museo más popular.

> Berria: Erakusketak > EL ARTE DEL DESEO

  • El arte del deseo
  • Catálogo de erótica ilustrado. Rodin, Rubens, Warhol, Rousseau, Cézanne y Picasso conviven en ‘Lágrimas de Eros’, la exposición del Thyssen y la Fundación Caja Madrid que explora los rincones mal iluminados del deseo y que abre con la intención de convertirse en la muestra de la temporada en la capital.
  • ADN, 2009-10-20 # Begoña Gómez
Georges Bataille anunció en el prefacio de su Lágrimas de Eros que su objetivo en el libro es "abrirla conciencia ala identidad del orgasmo (o pequeña muerte) y de la muerte definitiva". El museo Thyssen de Madrid y la Fundación Caja Madrid toman ahora esa obra, que en su publicación, en 1961, llegó a estar en Francia en el Índice de Libros Prohibidos, como manual de perversiones para la exposición que abre hoy al público y ya se perfila como la exposición de la temporada en Madrid -permanece abierta hasta el 31 de enero-.

Relecturas del mito
Aunque el comisario y director artístico del Thyssen, Guillermo Solana, la ha descrito como "pan sexual", la mayor parte de las 121 obras que forman la muestra (pinturas, esculturas, fotografías y vídeos) no se presentan con un tema erótico. Aunque ¿qué han sido algunos mitos en la historia del arte, tanto bíblicos como grecorromanos, sino una gran excusa para mostrar urgencias y turgencias?

De ahí que el museo haya optado por observar la evolución de algunos temas universales. Eva, por ejemplo, solía aparecer con Adán, ambos separados por el árbol y la serpiente. Pero en los últimos siglos, los artistas empiezan a encontrar a Eva y su relación con el bífido mucho más interesante. La vemos así en obras de Gauguin, Toulouse Lautrec y en dos fotografías contemporáneas: una de Richard Avedon con Nastassia Kinski y la de Rachel Weisz por James White. Weisz, al igual que David Beckham (que se expone en la Fundación Caja Madrid, en la parte Tánatos del recorrido, la que erotiza la muerte), aparecen en los preservativos del merchandising de la exposición y que le han dado fama extra artística.

Otra gran excusa para el lado oscuro desde el Renacimiento: la expresión entre éxtasis y dolor de San Sebastián atravesado por las flechas. Se unen los puntos y sale un icono gay y del sadomasoquismo. Su equivalente femenina bien podría ser Andrómeda. Ella sufre el bondage en forma de ataque del monstruo marino, sin poder desencadenarse de la roca. Rubens y Millais se recrearon en su cuerpo desnudo, mientras que los surrealistas le dieron una lectura sádica.

El museo no oculta que con el sexo busca un blockbuster. Solana confesó ayer en la presentación que la idea le surgió de una "crisis personal" y que, como respuesta, buscó "más audacia", y más público.

2009/10/19

> Berria: Erakusketak > BECKHAM DESLUMBRA ENTRE LOS GRANDES DE LA HISTORIA DEL ARTE

  • Beckham deslumbra entre los grandes de la historia del Arte
  • Se abre al público en el Museo Thyssen la exposición 'Las lágrimas de Eros', un recorrido por la historia del erotismo de la mano del arte
  • El País, 2009-10-19 # Angeles García . Madrid
La historia del erotismo es la historia de la humanidad y, por tanto, es también la historia del Arte. Esta es la tesis que se cuenta en Lágrimas de Eros, la exposición que se abre al público en la Fundación Thyssen y en Caja Madrid y que, con toda seguridad, será la exposición de la temporada. Con 119 obras procedentes de museos y colecciones privadas de todo el mundo, Guillermo Solana, conservador jefe del Thyssen, ha comisariado una exposición tan original como arriesgada. Construida sobre la base de los grandes mitos de la Antigüedad, la exposición habla de todas las orientaciones posibles del deseo: heterosexualidad, homosexualidad masculina y femenina, voyerismo, exhibicionismo, sadomasoquismo, decapitación y suicidio. Belleza y placer, muerte y orgasmo se dan la mano es esta peculiar muestra en la que la escultura y pintura clásica se intercalan con la fotografía y el vídeo. Caravaggio, Rousseau, Cezanne Picasso, Dalí, Oscar Domínguez, Antonio Saura, Rodin, Courbet, Edvard Munch, Man Ray, Louise Bourgeois,Warhol, Maplethorpe, Bill Viola y Sam Taylor-Wood son algunos de los artistas representados.

Guillermo Solana, responsable artístico del Thyssen desde hace cuatro años, confesó que la idea de montar esta exposición le vino a la cabeza hace año y medio. "Estaba en un momento muy bajo. Los proyectos parecían haber tocado techo y las expectativas no eran las mejores posibles. Vivía un momento de algo parecido a la depresión. Si seguía, tenía que cambiar el rumbo del museo y conseguir que, de verdad, vinieran a estas salas toda clase de personas. Supe que tenía que encontrar una fórmula con más compromiso, más audacia y más valor de la que hasta entonces habíamos utilizado El erotismo está en todas nuestras relaciones y es la mejor forma de llegar a todo el mundo."

El andamiaje de la exposición se levanta sobre mitos tan reconocibles como Eva, las sirenas, Endimión, San Sebastián....Todas las salas mezclan obras de maestros del pasado con artistas contemporáneos.

En el espacio del Museo Thyssen, la exposición se abre con Venus, la diosa de la belleza y sigue Eva y la serpiente, Esfinges y sirenas, Las tentaciones de San Antonio, El martirio de San Sebastián, Andrómeda encadenada y el Beso. En Caja Madrid las salas recrean los mitos de Apolo y Jacinto, Cleopatra o la agonía voluptuosa, Magdalena penitente, cazadores de cabezas y, la sala estrella de la exposición: El sueño de Endimión. Aquí está David Beckham durmiendo, el vídeo de 20 minutos de duración realizado por Sam Taylor-Wood. Como el joven pastor Endimión, el bello futbolista aparece entregado a un sueño eterno. Con el torso desnudo, se le ve en un profundo descanso. A veces acomoda su cabeza sobre la almohada o desplaza su tatuado brazo sobre la cabeza. Eso es todo. Pero si en la presentación a la prensa ya fue la pieza más contemplada, cabe suponer que va a ser la obra más popular de esta peculiar exposición.

Su único posible rival de estrellato van a ser los preservativos fabricados expresamente para el merchandaising de la muestra. La caja, con tres unidades, reproduce el cuadro Eva y la serpiente de Jan Gossaert y se vende por 3'5 euros.

> Berria: Erakusketak > LA MIRADA EROTICA DEL ARTE

  • La mirada erótica del arte
  • El Correo, 2009-10-19 # Eduardo Laporte
El pasado mes de junio, una conocida firma de ropa norteamericana desplegó una enorme valla publicitaria en la que se podía ver a tres jóvenes, con los vaqueros anunciados, en actitud sexual con una sola mujer. Una imagen nítidamente erótica que escandalizó a muchos de los paseantes del neoyorquino SoHo, que mostraron su rechazo a esa sensualidad en gran formato. Un fenómeno, el de apelar al deseo, que podría parecer nuevo, pero que se remonta a las primeras manifestaciones artísticas y que tiene ya en la Biblia una presencia considerable. «Lo perverso está en la cabeza, no en las obras», sostiene Guillermo Solana, director artístico del Thyssen y comisario de la muestra, que aclara, no obstante, que las obras seleccionadas «son para todos los públicos».

'Las lágrimas de Eros' podrá verse en Madrid del 20 de octubre al 31 de enero y toma su título de la última obra de Georges Bataille (1897-1962), 'Les larmes d'Éros'. Bataille fue un singular pensador que iba para sacerdote pero que acabó haciendo de los prostíbulos sus verdaderos templos, y que dejó huella en autores como Foucault o Derrida. En este caso, Solana se ha apoyado en él para dar cuerpo teórico a este recorrido por el erotismo en el arte. Un viaje al corazón del deseo que, como señala el comisario de la exposición a 'Territorios', no está pensado para erotómanos. El objeto de la exposición es acercar a los amantes de la Historia del Arte el trabajo de creadores consagrados como Rubens, Dalí, Picasso, Rodin, Bill Viola, Paul Gauguin, Richard Avedon o Max Ernst en torno a lo erótico.

La exposición recorre el arco que va del romanticismo al simbolismo, y del surrealismo a las manifestaciones contemporáneas, en las que se pueden contemplar obras como la filmación estática del futbolista David Beckham mientras duerme, de Sam Taylor-Wood. Entre esos polos, una amplia representación del arte barroco y renacentista, en un total de 121 obras que han sido seleccionadas no por su impacto, sino por el enfoque que los artistas dieron a esa realidad tan compleja como es la que emana de lo sexual.

En los templos
El visitante atento que accede a un templo cristiano podrá comprobar que muchos de los frescos incluyen escenas con relativa carga erótica. Cuerpos desnudos, alusiones al paraíso perdido, al pecado, a la tentación. Una pulsión, la sexual, que encuentra su cobijo en el arte y espacio en el seno de la Iglesia. La exposición se nutre de más de una docena de mitos, de los que la mitad proceden de la cultura grecorromana y la otra mitad de las Sagradas Escrituras. «La Biblia está cargada de historias potencialmente explosivas, que los artistas han interpretado y plasmado con bastante frecuencia», señala el comisario Solana. Y cita como ejemplos a 'Lot embriagado por sus hijas', que Furini Francisco pintó en 1635 y en donde se ve a dos muchachas desnudas, sus hijas, ante la mirada absorta del padre. O las que tienen a Salomé y el bautista como protagonistas, cargadas de una tensión sexual sutil, nada escandalosa, pero de una gran intensidad latente.

Capítulo aparte merece la serie dedicada a los sansebastianes, representantes, tras el 'San Sebastián' de Tiziano, de la sensualidad homosexual. La obra del pintor italiano -ausente en la exposición-, de 1570, se convirtió con el tiempo en icono de lo gay por su gesto ambiguo, por su belleza clásica y por unas flechas en las que algunos vieron un símbolo fálico. En los años veinte, el dramaturgo Tennesse Williams le dedicó un poema, San Sebastian de Sodoma, y la etiqueta homosexual acompañará a este santo del siglo III que se 'exhibe' en el Thyssen hasta en diez lienzos distintos. Unos motivos homoeróticos de los que, según Solana, empieza a haber referencias en el Renacimiento, pero que no se hacen patentes hasta el siglo XIX.

El enfoque homosexual se une a otros enfoques como el fetichismo, el voyeurismo, el exhibionismo o la sexualidad llevada al terreno de lo soñado, como en los cuadros de Dalí o Paul Delvaux. Distintos abordajes a los 'tormentos de la pasión' que cada artista reflejó según su sensibilidad.

Símbología
La representación de esas pasiones, más o menos ocultas, afloran con mayor precisión a través de objetos y de símbolos. Los tacones de aguja, los diversos instrumentos del 'sadomaso', los látigos, el cuero, se emplean hoy para representar el erotismo, como en otras épocas se emplearon motivos como la serpiente, la manzana... o el agua. El líquido elemento aparece en varias obras como una llamada al 'pecado'. Ya Freud, recuerda Solana, apuntaba que los elementos secundarios pueden ser más sugerentes que los propios órganos sexuales y el agua juega un notable papel en este sentido. El montaje audiovisual de Bill Viola es buena prueba de ello.

Son varias las mujeres que se muestran en todo su esplendor en esos ambientes acuáticos, entre las que destaca, por su voluptuosidad y sus rotundos senos, 'La mujer en las olas' de Gustave Courbet. Este pintor francés, fundamental exponente del realismo decimonónico, es popularmente conocido por un controvertido cuadrito, 'El origen del mundo', que muestra un sexo femenino casi en primer plano y que estuvo largo tiempo oculto por lo impactante de sus formas. El Museo Thyssen negoció sin éxito el préstamo con el Musée d'Orsay; es una de las joyas de la corona y no se desprenden de él tan fácilmente, pero a cambio se hizo con la exuberante modelo de las olas.

Pero más allá de los símbolos, 'Las lágrimas de Eros' también se detiene en el desnudo puro y duro, aunque siempre respetando unas directrices moderadas. No figuran, digamos, las prostitutas arrabaleras de García-Alix que mostró el Reina Sofía la temporada pasada, sino desnudos clásicos que apelan más a lo sensual que a lo explícitamente sexual. A veces, es precisamente el exceso de ropa, de tela, el que puede provocar un morbo mayor, una inquietud desconocida: es el caso del famoso cuadro 'Les Amants', de Magritte, incluido en la muestra y en el que aparece una pareja con las cabezas completamente cubiertas. De fondo, también el mar.

Condones de reclamo
Si ya de por sí todo lo que tenga que ver con el sexo supone un buen gancho para atraer visitas, esta exposición ha contado con un reclamo de márketing extra, idea personal de la baronesa Thyssen, Carmen Cervera. Se trata de una serie de preservativos con motivos artísticos -cuadros de la exposición programada- que se pondrán a la venta en la tienda del museo y cuyos beneficios irán a parar a diversas fundaciones de obra social. Una iniciativa saludable que promueve el arte y el sexo seguro y que, por lo pronto, ha dotado de una enorme publicidad gratuita a esta exposición temporal que abrirá sus puertas el próximo martes. Quizá así se supere la cifra de los 220.000 visitantes que acudieron a la muestra dedicada a Henri Matisse el pasado verano. El comisario y director artístico del museo prefiere curarse en salud. «Ha tenido mucho éxito en los medios, pero a veces el público no sigue a los medios», previene. Será una buena oportunidad para conocer si el erotismo, derrumbadas las prohibiciones, sigue teniendo su fuerte carga atractiva.

2009/10/18

> Berria: Argitalpenak > FRANCO PERSIGUIO A MOMIAS Y VAMPIROS

  • Franco persiguió a momias y vampiros
  • Un libro analiza los motivos de los censores y sus problemas para juzgar los filmes de género fantástico
  • Público, 2009-10-18 # Carlos Prieto . Madrid
Se abre el telón y aparece la siguiente reseña: "Extraño y extravagante relato, absolutamente amoral, con escenas de crudo realismo, una de ellas pornográfica, todo ello demoledor y deprimente". ¿Cómo se llama la película? ¿Sodoma y Gomorra? No. ¿Sueca bisexual busca semental? Tampoco. La respuesta correcta es Desayuno con diamantes (Blake Edwards, 1961).

Se preguntarán cómo es posible que la historia protagonizada por la delicada Audrey Hepburn pudiera provocar semejantes calificativos. La respuesta tiene que ver con la tosecita de Francisco Franco: cuenta la leyenda que cuando el generalísimo veía una película, expresaba su desagrado hacia ciertas escenas con una imperceptible tosecilla. De que la tos del caudillo no desembocara en bronquitis o ataque de ira se encargaba un ejército de censores, que formaron "una de las maquinarias más implacables, extensas y arbitrarias del siglo XX", como cuenta Alberto Gil en La censura cinematográfica en España (Ediciones B, 2009).

El ensayo arroja nueva luz sobre el asunto al reproducir extensamente los informes de los censores que agrupados y vistos con la perspectiva del tiempo vienen a formar una guía moral del cine del siglo XX que bascula entre el disparate y el humor involuntario.

Todo está bajo sospecha
Los enemigos de la patria y los amigos del libertinaje aparecían en las películas más insospechadas a ojos de la censura. Analicemos, por ejemplo, la acogida de La gran aventura de Tarzán (John Guillermin, 1959). Bajo la fachada de un filme familiar de aventuras, se escondía en realidad una espeluznante fantasía gay. "La admiración física hacia el arquetipo masculino puede dañar psíquicamente a los adolescentes poco diferenciados, acentuando su complejo de timidez o de angustia sexual, desviando peligrosamente su atención de la sexualidad femenina", escribió un censor.

El exceso de celo y la arbitrariedad también se llevaron por delante películas como la mexicana La ambiciosa (Alfredo B. Crevenna, 1955): "Gestación y parto de un conyugicidio. Desarrollo impúdico y pegajoso. No hay la menor posibilidad de poder autorizar este engendro cinematográfico.

Todo el clima de la película es sucio, inmoral y de la peor ralea. Inadmisible y lamentable". La francesa La verdad está prohibida (Robert Hossein, 1961): "En el ambiente receloso y sombrío de una soirée, concurren una serie de personajes, hombres y mujeres, moralmente tarados todos ellos". O la italiana Seducida y abandonada (Pietro Germi, 1964): "Los personajes que representan el bien, son feos, gordos, sucios, desdentados, se hurgan las narices y las orejas".

Hurgarse las orejas, un motivo tan razonable como cualquier otro para prohibir una película. Visto que los criterios eran bastante extravagantes, era inevitable que surgieran discrepancias entre los censores, como sucedió con La hora final (Stanley Kramer, 1959), una historia sobre un holocausto nuclear protagonizada por Gregory Peck.

Las dudas de la censura provocaron la intervención del consejero de Información de la Embajada de España en Washington, que exigió que se mantuviera la prohibición del filme en una hilarante misiva enviada al director general de Cinematografía: "Los personajes, al saber que se acerca el momento en el que han de morir por causas irremediables, consecuencia de la explosión de bombas atómicas, y de la consiguiente radiación letal, deciden suicidarse colectivamente sin entrar en consideraciones morales o religiosas y entregándose a la borrachera y al amor libre en vez de rezar y encomendar sus almas a Dios". Una vergüenza, vamos.

Pero el delirio total y absoluto llegó al juzgar las películas de terror y serie B, cuyas fantasiosas y disparatadas tramas eran interpretadas literalmente. La incapacidad para diferenciar entre realidad y ficción se hizo palpable tras el visionado de la oscarizada El difunto protesta (Alexander Hall, 1941).

La obra narraba en clave de comedia la vida de un boxeador que muere antes de tiempo y al que un ángel adjudica un nuevo cuerpo, pero al censor eclesiástico no le hizo ninguna gracia. "Ridícula desde bajo el punto de vista moral. Se admite la metempsicosis, reencarnaciones y adaptación de cuerpos. Por su extrema fantasía, debería prohibirse".

Momias del demonio
Y, claro, si una comedieta con reencarnaciones no era bien recibida, cómo iba a serlo una cinta protagonizada por criaturas tan poco cristianas y españolas como los hombres lobos, los vampiros y las momias. El hombre lobo (George Waggner, 1941), protagonizada por los míticos Lon Chaney y Bela Lugosi, fue calificada de "mezcla tan burda de superstición y religión que no parece admisible".

Drácula (Terence Fisher, 1958) era una obra para "deficientes mentales", que debía prohibirse por "morbosa" y por ser un "peligro para los psicológicamente débiles"; además, por supuesto, de por "fomentar un género que debe evitarse".

La paranoia contra el cine fantástico tocó techo con la mexicana La momia azteca (Rafael Portillo, 1957), vapuleada por tres censores al unísono. "Siembra de confusión y errores para las masas sin cultura, que son la mayoría". "Propia del infantilismo cultural de los mexicanos. La tradición religiosa azteca se trata torpemente con arreglo a las prácticas de las ciencias ocultas. Es un disparate para públicos indios, a base de reencarnación, transmigración y otras zarandajas. No es que la crea nociva, es que la creo imbécil y para públicos analfabetos". Vamos, que no les gustó.

2009/07/29

> Berria: Erakusketak > EL THYSSEN, ENTRE EROS Y DAVID BECKHAM

  • El Thyssen, entre Eros y David Beckham
  • El museo madrileño mostrará el lado oscuro del erotismo en su primera gran exposición del otoño
  • El País, 2009-07-29 # Angeles García . Madrid
David Beckham vuelve a Madrid pero no para jugar al fútbol. El ex galáctico lo hace en forma de objeto artístico como protagonista de un vídeo, El sueño de David, de Sam Taylor-Wood (Londres, 1967) en el que se puede contemplar al jugador en una siesta de 67 minutos de duración. La pieza forma parte de la exposición Las lágrimas de Eros, que el próximo mes de octubre se podrá ver en la Fundación Thyssen. Serán 120 obras en las que los maestros antiguos se miden con los artistas contemporáneos.

Comisariada por el director artístico del museo, Guillermo Solana, es la primera vez que la fotografía y el vídeo cobran categoría artística en este museo. Solana explica que ha tomado prestado el título de la muestra de un libro de Georges Bataille, Les larmes d'Éros, y que también ha incorporado algunas de sus ideas sobre el erotismo.

Dividida entre la sede del Museo Thyssen y Caja Madrid, el núcleo central de la exposición se sustenta sobre la pintura y la escultura europeas del siglo XIX con clásicos como Canova, Ingres, Delacroix, Millais, Moreau, Rodin... hasta llegar al surrealismo y toda la estela que este movimiento trajo consigo. La mitología clásica y la tradición judeocristiana han inspirado incontables obras maestras de fuerte carga erótica.

La exposición arranca con un espacio dedicado al nacimiento de Venus: la famosa fotografía de Man Ray, Las lágrimas, y la Venus de Amaury-Duvel, darán la bienvenida al recorrido. Después, se irán sucediendo las sorpresas. Junto a La encantadora de serpientes, de Henri Rousseau El Aduanero, se mostrarán las fotografías de gran formato de Nastassja Kinski, retratada por Richard Avedon, o de Rachel Weisz fotografiada por James White con una enorme serpiente recorriendo su cuerpo desnudo.

Otra de las grandes sorpresas de la exposición será la contraposición de las clásicas mujeres misteriosas de Courbet o Corot frente a la concepción que del mundo femenino tienen la escultora Louise Bourgeois o el fotógrafo Robert Mapplethorpe, quien firma un impactante retrato de la cantante Patti Smith en blanco y negro.

Pero sin duda, la gran sorpresa la constituirá la proyección del vídeo de David Beckham. Filmado en 2004 en un hotel madrileño por la videoartista Sam Taylor-Wood, se expuso ese mismo año en la National Portrait de Londres. La visión durante una hora larga del rostro y el torso del jugador resucitó entonces la polémica de hasta dónde llegan las fronteras del arte. Taylor-Wood explicó entonces que había querido mostrar una imagen vulnerable del jugador, una imagen alejada del triunfador. El resultado es una mezcla sorprendente entre erotismo y belleza.

2009/07/19

> Erreportajea: Ikuskizunak > EL CABARET IBERICO

  • El cabaret ibérico
  • Bigas Luna devuelve el color y la transgresión a un viejo local zaragozano, El Plata. Pasamos una morbosa noche entre ‘vedettes’. Todo un homenaje a la carne.
  • El País, EPS, 2009-07-19 # Angel Sánchez-Harguindey
Si la religión católica basa todos sus esfuerzos en conseguir "el buen morir", cafés-cantantes como El Plata de Zaragoza dedican sus fuerzas "al buen vivir". Ésa es, probablemente, la mayor diferencia que existe entre dos grandes templos próximos: El Pilar y este "templo de la alegría".

"Señoras y señores, bienvenidos a El Plata", anuncia Carlos Blanco, el veterano e impecable presentador además de maestro de quienes aspiran a integrarse en la troupe. "Les recuerdo que ahora se puede comer y beber, y mirar por el agujero para ver lo que se cocina", un agujero en mitad del telón y ante el que se forma una civilizada cola. Bigas Luna, director artístico del local, conoce bien la condición humana y estimula el voyeur que todos llevamos dentro. Risas, algún atisbo de nervios y muchas mujeres. Al igual que en El Pilar, el público es mayoritariamente femenino y de todas las edades. Trescientas cincuenta personas cubren por completo el aforo del local. Despedidas de solteras, de solteros y celebraciones de bodas. Los móviles disparan sus flashes, los camareros se mueven con agilidad y la megafonía anuncia los cuatro pases de espectáculos que hay en la tarde-noche del viernes, más la sesión de discoteca hasta las tres de la madrugada, no sin remarcar que en este local se verán "los mejores striptease de Zaragoza".

Se apagan las luces y la potente voz de Carlos Blanco comienza el pasodoble jota: "Soy de Aragón, la de los claros torrentes, con sus hembras sonrientes y sus mozos como el roble, orgullosos y valientes...". Por tópicos que no quede. "Soy de Aragón, el crisol de la raza de España es mi pasión, como el fuego que quema mi entraña, no hay ocasión que a mi patria bendita no alabe, soy de Aragón...". De acuerdo, es de Aragón, pero eso no impide que inmediatamente después, y con un telón caribeño de fondo pintado por Pepe Cerdá, recorran el escenarios tres aguerridos mozos con botas militares, faldas escocesas y unos notables falos de plástico que no dudan en mostrar al respetable mientras resuena el We've got the whole world in our hands (Tenemos el mundo en nuestras manos), el himno del legendario Nottingham Forest, un modesto club de fútbol inglés que subió desde la segunda división B a la primera, ganó la liga inglesa y dos copas de Europa consecutivas, en 1979 y 1980, para volver a caer en picado. Efectivamente, tuvieron el mundo en sus manos. Pero no es momento para la nostalgia, la vida continúa y el ambiente de El Plata se caldea.

Llega uno de los números fuertes: encima de una de las barras del local, un boy con un par de zapatos como toda indumentaria; en un lateral de la sala, Margarita hace un striptease al que no le falta detalle, ni siquiera la presencia de su madre y su abuela, orgullosas del cuerpo de la niña. Y mientras suena la música disco irrumpe con fuerza en la sala Carlos/Carla, de Lécera (Zaragoza), un personaje de Nazario, potente y con bata de cola. Se despacha de un plumazo a Margarita y se dirige hacia la barra en la que el boy despliega sus encantos: "Te quiero más que a mis ojos, te quiero más que a mi vía, más que al aire que respiro y más que a la mare mía". La copla se fusiona con la música disco. Tachún, tachún... "Que se me paren los pulsos si te dejo de queré, que las campanas me doblen si te farto arguna ve.". Un ir y venir del bakalao fino a la esencia del melodrama, del empelotado boy a nuestra Pantoja lecerana: "Eres mi vía y mi muerte, te lo juro, compañero, no debía de quererte, no debía de quererte y sin embargo te quiero". Se cae El Plata.

Ahora es el turno de Dora Parmentier y su cuplé picante con un plumero y varios chicos. Más sorpresas: la rubensiana Dora de noche es funcionaria del Inem de día. Burocracia, ventanilla y parados frente a letras de doble sentido, polvo, plumeros o bomberos que apagan el fuego con sus mangueras. Crisis económica y erotismo. El yin y el yang.

Julio, cantante de jotas tradicionales al que no se le caen los anillos por compartir escenario con la striptease Virginia y Alberto, un boy con cachirulo y alpargatas, y nada más, toma el relevo. La magallonera es su tema. El local acepta con absoluta naturalidad todo tipo de mezclas, desde los cantos tradicionales hasta los falos de plástico, de la soflama a la irreverencia. Cabe todo menos el aburrimiento.

En el descanso, los 15 integrantes del espectáculo se agolpan en los vestuarios: dos cuartos mínimos, apenas 30 metros cuadrados en total, separados por un inodoro en donde damas y caballeros se cambian de ropa, se repintan y procuran que los codazos no rompan algún espejo. Frenesí y profesionalismo en el camarote maño de los hermanos Marx. Los espectadores aprovechan para bajar a los lavabos. Un nuevo golpe de efecto que podría firmar Marcel Duchamp: los urinarios, de un rojo pasión, son los archiconocidos labios de Mick Jagger. Puro talento.

Es tiempo de erudición. La gran enciclopedia aragonesa ilustra sobre El Plata: "Ubicado en la calle Cuatro de Agosto, 23, de Zaragoza. En pleno corazón del Tubo zaragozano. Allí está el que, al decir de todos, fue el último café-cantante de España. Antes de ser El Plata fue La Conga, el más acreditado de los baile-taxis de la Zaragoza pillina de nuestros felices abuelos. Allí hacían punto las tanguistas más bailongas de la ciudad. Actuaban a 25 céntimos la pieza, de cuyo peculio 15 céntimos eran para ellas, y 10, para la casa". Pero la Zaragoza pillina no está para muchos datos. Quiere más caña. Y para ello nada mejor que la espléndida Lady Plata, que recorre las mesas con unos pequeños tubos de ensayo llenos de aguardiente de hierbas. Cuando lo considera oportuno se planta, se coloca un tubo entre sus pechos y pide al elegido que lo coja con los labios y se lo beba. Picardía para todos los públicos, o casi.

"Hoy es una noche muy especial para Patricia", anuncia Carlos Blanco. "Es su última noche en España. Mañana se va a Buenos Aires...". Pocos saben quién es Patricia, pero con esta dedicatoria El Plata se hace familiar, entrañable. No hay tiempo para buscar entre el público a quien pasa su última noche en España porque ya danza con el vientre entre las mesas Fátima. Y después del punto oriental irrumpe en el escenario la estrella emergente: Nacho, 18 años, espigado y sin un gramo de grasa. Mónica Naranjo inunda la megafonía y el personal se queda perplejo ante la habilidad del joven con sus patines. Es una especie de Nureyev con ruedas y sin ropa. Espectacular. Después, con un corpiño blanco y una fusta, más los imprescindibles patines, rendirá homenaje al Fassbinder de Querelle y sus marineros. Probablemente es el número en el que el vicio alcanza su mayor cota.

Todo está perfectamente medido. Tras Genet y Fassbinder, un número divertido e ingenuo: Valkiria Montaldi y Valeria Castafiori (Dora y Vicky), con playback de Cecilia Bartolí, nos sumergen en un encadenado de arias en las que los esfuerzos vocales encuentran en el movimiento manual de los generosos pechos su complemento carnal. Y después de las divas, de nuevo Lady Plata con dos porrones llenos de leche que derrama sobre su cuerpo al ritmo que impone un tema de Marta Sánchez. Un nuevo descanso: más mirones y más visitas a los labios de Jagger.

Se aproxima el final. En la calle ya hay una larga cola de los que quieren disfrutar de la última sesión. No se reservan mesas y los precios son muy razonables (nueve euros la consumición). Los números se suceden disciplinadamente. Los solteros, las solteras, incluso alguna recién casada, muestran ya una cierta fatiga. Una hora larga de risas, cuerpos desnudos y música pueden provocar cansancio, o quizá se deba al conocimiento de que el espectáculo se acaba. El activista cultural zaragozano Luis Alegre lo resumió espléndidamente: "El Plata del siglo XXI hereda muchas cosas del Plata del siglo XX: el local, el nombre, el carisma, el aire golfo, surrealista y trasgresor y la decidida vocación de no parecerse a nada y convertirse en una referencia de la alegría zaragozana".

Todo pasa y todo queda, pero un espectáculo dirigido por Bigas Luna no puede acabar sin un canto al buen comer, parte fundamental del buen vivir. "Mis dos temas preferidos son el sexo y la comida". En la traca final surgen jamones y paellas con el mismo protagonismo que las damas y los caballeros. Podría ser, también, un guiño mediterráneo a Manuel Vicent, presente en la sala. Después, los 15 artistas desfilarán entre las mesas para despedirse de los espectadores. El cabaret ibérico recibe una larga y merecida ovación: han conseguido evadirnos de la espesa realidad. Mañana será otro día, aunque es probable que algunos se encuentren con Dora Parmentier detrás de la ventanilla del paro.

  • Arcángeles sólo de carne
  • El País, 2009-07-19 # Manuel Vicent
Si uno va al cabaret El Plata y tiene el privilegio de husmear los camerinos mientras los artistas se preparan para salir a escena, le recibirá un perfume de Nina Ricci envuelto en un sabor salobre que emana de los cuerpos desnudos revueltos, multiplicados, quebrados por los espejos bajo el sofocante sudor de las bombillas de 500 vatios. En este camarote color de rosa, los artistas se imparten cremas, prótesis, postizos, sexos ambiguos y se trasforman en arcángeles de carne pelada. Desde allí se oye el rumor del público que llena la sala.

Para calentar motores, antes de que empiece el espectáculo, un tipo punteado de lentejuelas, micrófono en mano, invita a la clientela a practicar el voyeurismo mirando por un agujero abierto en el escenario, que da directamente a los camerinos. Este vicio es un regalo de la casa. Enseguida se forma una cola de mujeres, sólo de mujeres, que primero ponen el ojo, luego ríen, hacen aspavientos, se jalean entre ellas y vuelven excitadas a la mesa donde les esperan los maridos, los novios o amigos, un poco confusos por esta desvergüenza. Les cuentan qué han visto. Se trata de un puzzle de muslos, senos y genitales, al que es imposible ponerle una cara. Este aperitivo acompaña al primer gin tonic de la noche. No está mal tener a la pareja bien lubrificada desde el principio antes de que suenen las trompetas.

El Plata de Zaragoza ha atravesado todo el siglo XX, incluida la caspa del franquismo, como un local de referencia sólo para señores, desde huertanos hasta altos funcionarios, que buscaban extasiarse ante la carne femenina de mejor o peor calidad, según mercado. Hoy el cabaret está lleno, en su mayoría, de mujeres jóvenes de clase media, funcionarias, amas de casa o ejecutivas dispuestas a pasárselo en grande, y su placer desinhibido es lo mejor del espectáculo, que se realiza a la vez en el escenario y en la sala.

Los strippers actúan en medio del público y las reinas desnudas ofrecen un licor con su lengua entre las mesas a cualquiera que se lo pida. No cabe duda que las mujeres han venido a este mundo a divertirse y si en algún lugar se cumple este principio es en El Plata dentro de una provocación sofisticada, entre el ajo y la fibra óptica, marca de Bigas Luna, que ha fabricado este juego erótico– baturro–galáctico. Basta con mirar a las mujeres del público para saber que a ellas les excita más que un desnudo masculino contoneándose, el arte de las chicas del elenco cuando realizan un striptease con la lascivia exacta. Se las ve con media sonrisa colgada como si asistieran a una clase de seducción, que estas amas de casa, funcionarias o ejecutivas tal vez pondrán en práctica esa misma noche en la alcoba matrimonial bajo una luz rosa tamizada. Es lo que tiene de alta escuela El Plata.

2009/01/19

> ISMAEL ALVAREZ, EL REY DE LA ILUSTRACION EROTICA

  • Ismael Álvarez, dibujante: El 'rey' de la ilustración erótica
  • Huelva Información, 2009-01-19 # Candilejo
A sus 30 años de edad, el ayamontino Ismael Álvarez, se ha convertido en uno de los principales 'iconos' de la ilustración erótica y gay del país. El artista, hermano de Antonio 'Pitingo', recuerda que es hijo de un joven matrimonio que se casó a los 15 y 17 años respectivamente, también nacidos en Ayamonte. "Ahora mismo, vivo en Madrid, la capital española, y no cambiaría esta ciudad por nada del mundo. Adoro Madrid, y como se suele decir: De Madrid al cielo", cuenta.

Con relación a la satisfacción que le produce vivir en la capital del reino, añade: "me fascina no sólo por el hecho de que esta ciudad es preciosa, sino por la gente que he conocido aquí, muy importantes para mí, que forman ya parte de mi vida. Y es aquí donde empecé a trabajar como ilustrador, diseñador y dibujante de cómics".

El ilustrador tiene la gran suerte de dedicarse a lo que le gusta, y lo sabe. "Adoro el mundo del cómic en general, el mundo del erotismo, y -por qué no decirlo- el mundo de la pornografía".

De igual modo, reconoce que no entiende por qué a algunos le escandaliza el mundo del sexo. "No entiendo por qué -dice- la gente ve el mundo del sexo (y todo lo que le rodea) como algo sucio, únicamente dirigido a pervertidos… Es todo lo contrario!, en mi web e incluso en mí mismo podrás encontrar una muestra de ello, un mundo lleno de belleza y erotismo (recordemos que la belleza es subjetiva…). Y si no te gusta lo que ves, lo tienes fácil, simplemente… No mires!".

Admira a uno de los grandes de la ilustración y el diseño a nivel internacional, ya desaparecido, Andy Warhol, y hace suya una de sus célebres frases: "Un artista es alguien que produce cosas que la gente no necesita tener pero que él, por alguna razón, piensa que sería buena idea darles".

A la pregunta de las cosas que le gustan, coloca en primer lugar el mundo del cómic, seguido de Internet y el sexo, e incluye dentro de lo que no le gusta la hipocresía, el racismo, la homofobia, la violencia, la prepotencia, las drogas o el fútbol.

Para leer prefiere Anne Rice, Tolkien Lawrence Schimel, etc… Y en cine se queda con películas como 'La Historia Interminable' y 'El Señor de los Anillos', en todas sus partes.

2009/01/18

> Berria: Erotismoa > EL STRIPTEASE DE DANIELA INCENDIO LA CARCEL

  • El porno de Daniela incendió la cárcel
  • El director del penal de Picassent asume que el número de la 'stripper' fue un error
  • El País, 2009-01-18 # Lydia Garrido • Valencia
Cárcel de Picassent. Salón de actos del área de Cumplimiento. 12.00 del 2 de enero de 2009. Espectáculo porno en vivo. Daniela, 36 años, stripper, alimentó la fantasía de la enfermera, bailó, se quitó toda la ropa, se untó con leche condensada, se tocó, subió a un par de reclusos al escenario, encendió las pasiones de más de 200 presos de los módulos 8 y 10; y asegura que lo más que le dijeron fue "¡Guapa!". Según ella, fue muy bien tratada: "Nadie me faltó el respeto. Fue un espectáculo erótico, que no porno, que repetiría encantada".

Las críticas no han cesado desde que Acaip, asociación de funcionarios de prisiones, colgara en su página web la denuncia que presentó ante la dirección del centro penitenciario. Y Ramón Cánovas, director del penal, asume el error.

A quienes critican la participación de Daniela en el programa de actividades de Navidad con una versión del espectáculo Doctor Amor, ideado y protagonizado en foros de público mixto por Rafael García, hermano gemelo de Dinio, ambos habituales de prensa y programas rosa, ella les tilda de "machistas". "Es impresionante que se haya organizado tal polémica cuando el mismo espectáculo se representó protagonizado por Rafa para las mujeres presas, se desnudó, se exhibió y nadie dijo absolutamente nada. Es inaceptable. Es machista. Y es un ejercicio de doble moral", asegura Daniela.

Mientras ella inicia su recorrido triunfal por televisiones y páginas centrales de revistas, material que también está al alcance de los presos, Ramón Cánovas arma un argumentario lo suficientemente sólido como para responder a todas las preguntas suscitadas desde la Secretaría de Instituciones Penitenciarias y al aluvión de críticas y peticiones de dimisión de sindicatos profesionales.

"No nos parece un espectáculo adecuado para un público recluso". Con esa declaración de Mercedes Gallizo, directora general de Prisiones, han estado de acuerdo desde CC OO al delegado del Gobierno de la Comunidad Valenciana pasando por el propio Cánovas. "Lamento lo ocurrido, pido disculpas por ello, no tuve conciencia de que el montaje que se había anunciado tenía el cariz que luego tuvo", asegura Cánovas. Pecó de ingenuo, dice. En el informe preliminar que ha remitido a Instituciones Penitenciarias explica que la voluntad de la dirección y de la Junta de Tratamiento, "era contar con el máximo de actividades para la época navideña". Son días complicados para la población reclusa, entre otras cosas, porque los talleres se suspenden. Todo el mundo aporta ideas para entretener a los presos. Y en esta ocasión, hubo coral, circo, magia, teatro, rondalla y presuntamente iba a haber un espectáculo de variedades, un montaje algo picante. Cánovas creyó que lo más atrevido sería un top less y un tanga. Se incorporó en el último momento a la agenda. En la copia que recibe Instituciones Penitenciarias sobre las actividades no figuraba el desnudo integral.

El día 2 de enero, a las doce de la mañana, estaba prevista una actuación musical de cuatro solistas y el número de Daniela. El aforo, algo más de 230 presos, todos ellos, según Instituciones Penitenciarias, incluidos en la tipificación de buen comportamiento, aunque de amplia variedad delictiva. Los sindicatos dicen que había agresores sexuales y maltratadores. Instituciones Penitenciarias no lo precisa. Daniela salió la última, en una atrevida evocación al uniforme de enfermera. "Es una actuación que he hecho muchas veces, en la que yo no toqué a los presos, provoqué, me toqué, pero no toqué a los presos y ellos no me tocaron a mí".

En la sala había un jefe de servicio, la subdirectora de Tratamiento y al menos dos funcionarios más, afirma Instituciones Penitenciarias. Desde la secretaría general se asegura que en cuanto el espectáculo subió de tono se dieron cuenta de lo inadecuado del mismo, pero pensaron que lo más inteligente era dejar que terminara y no intervenir y censurarlo como han indicado algunas voces críticas.

María José Marín, de CC OO, entiende que "no sólo no es un espectáculo de contenido inadecuado sino que puso en riesgo a los funcionarios, con independencia de su sensación ética o moral. Nadie sabía que eso iba a ocurrir, no se sabía cómo iban a reaccionar, podía haberse generado un conflicto". Acaip, según explica su representante en Valencia, Alberto Téllez, va más allá y afirma que en el salón de actos había funcionarias, mujeres, que se sintieron indignadas por el espectáculo, que Daniela sí toco los genitales a algunos presos, que hubo reclusos que se frotaron con ella y que a uno le introdujo un vibrador en la boca.

Macu Gimeno, de Intersindical Valenciana, afirma que fue "vergonzoso" y contra la dignidad de las mujeres.

El precio de un desnudo
Ramón Cánovas, director de Picassent, asegura que no se pagó nada por el número de Daniela. Sin embargo, tiene que pagar otro precio: el de unas feroces críticas que han llevado a pedir su dimisión por falta de previsión. Cánovas tuvo que dar las primeras explicaciones sobre lo ocurrido el pasado 8 de enero.

Ese día, delegados de Acaip le piden en su despacho aclaraciones y él, según Alberto Téllez, representante de la asociación en Valencia, reconoce que "ha sido un error" del que es el único responsable. Según Téllez, el objetivo ha sido exculpar a la subdirectora de Tratamiento, que estuvo presente en la actuación y no hizo nada.

Se trata de una "grave incoherencia del sistema penitenciario" por la presencia de condenados por violencia de género y delitos sexuales, dijo a Europa Press la presidenta de Mujeres Juristas Themis, Altamira Gonzalo. Yolanda Besteiro, presidenta de la Federación de Mujeres Progresistas, se quejó de que en ese contexto tuviera lugar un espectáculo que "refleja a la mujer como un mero objeto de deseo, como un reloj o un coche".