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2009/11/04

> Iritzia: Beatriz Gimeno > LOS EMBRIONES DE CAMPS (Y GÜEMES)

  • Los embriones de Camps (y Güemes)
  • El Plural, 2009-11-04 # Beatriz Gimeno . Escritora y ex presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales
Perdonen que insista pero el derecho al aborto me parece el derecho más importante de las mujeres en tanto que es la piedra sobre la que pivotan todos los demás derechos. Es, nada menos, que el derecho a ser dueñas de nosotras mismas, de nuestros cuerpos, de nuestra capacidad reproductiva, de nuestra sexualidad. No es exagerado decir que el derecho al propio cuerpo es la base de nuestra ciudadanía, la capacidad de decidir sobre nosotras mismas, sin que el estado, la iglesia, los hombres, puedan interferir en lo que queremos hacer con nuestras vidas.

He vuelto de Sudamérica convencida de que las mujeres son allí ciudadanas de segunda clase puesto que su derecho a la vida está en función de un supuesto derecho a la vida de una célula, de un embrión. Allí, un embrión puede matar a una mujer legalmente, así de simple. Cuando una mujer está embarazada, su derecho a la vida queda en suspenso y en función del embrión que lleva dentro. En el momento en que queda embarazada, deja de ser un ser humano, una ciudadana, para convertirse en una incubadora dependiente del embrión, que tiene derecho a matarla. Y van de mal en peor. En Costa Rica se acaba de aprobar una constitución que declara que el embarazo ha de llevarse a término aunque a la mujer le cueste la vida. Y leyes así ya existen en Chile o Nicaragua. Allí se leen frecuentemente casos de mujeres embarazadas con cáncer o enfermedades graves a las que ningún médico se atreve a tratar hasta que dan a luz y entonces ya es demasiado tarde para ellas.

El derecho a la vida del embrión, derecho que jamás, en ninguna cultura humana, en ningún momento histórico, ha sido absoluto ni comprable al de la mujer gestante, (la iglesia no consideró pecado grave el aborto hasta el siglo XIX) se ha convertido ahora en la manera más eficaz que ha encontrado la extrema derecha de oponerse a la “perversa ideología del género”, tal como la iglesia ha denominado a la ideología que sostiene que hombres y mujeres somos iguales. Y así, quien no se ocupa de la vida de los niños y niñas en países en los que mueren de hambre por cientos de miles, de enfermedades, en los que no tienen educación, ni sanidad ni nada, se permiten tronar por la vida de los no nacidos que es, en realidad, la manera que han encontrado de oponerse a los derechos de las mujeres, que de eso se trata. Esta es una lucha global y fundamental para las mujeres.

Ahora el Gobierno de Camps decide que el embrión fecundado cuenta como un niño a la hora de puntuar para acceder a una vivienda de protección. La próxima ocurrencia podría ser hacer depender algunos derechos básicos y escasos de que una pueda presentar un embrión fecundado. Esta medida sería propia de un país que no reconoce derechos a las mujeres, pero es impracticable y ridícula en un país que reconoce estos derechos y en el que, según las encuestas, la inmensa mayoría de las mujeres están a favor del derecho al aborto. Llamemos a las cosas por su nombre. En un país en el que abortar dentro de un plazo es tu derecho, te recomiendo que si te has quedado embarazada sin querer y tenías en mente abortar y ejercer el derecho legal a no ser madre, no te lo pienses dos veces, antes de abortar, consigue los puntos para optar a una vivienda. ¿Te parece terrible siquiera pensarlo? Es tan terrible como una ley que juega de manera perversa con el derecho básico a tener una vivienda y, al mismo tiempo, a tener los hijos e hijas que se quieran.

Con lo fácil, sencillo y justo que sería apoyar a las familias con hijos e hijas…Pero no, por supuesto que eso no, porque no se trata de apoyar a los niños nacidos o a las familias numerosas con hijos e hijas, ni a las madres solas que han decidido tener a sus hijos o a las familias con hijos sin más si lo que se quiere es fomentar la natalidad. No se trata de eso y por eso no se hace. Entre otras cosas porque apoyar a los embriones es baratísimo, dónde va a parar. Los embriones no van al colegio, ni necesitan pediatra, ni casa, ni nada. Los niños y las niñas sí y garantizarles eso implicaría servicios sociales de calidad y eso no está en la mente de Cotino, ni de Camps.

Por cierto ayer intenté mandar una definición al blog de Güemes y no me la aceptó. ¿Saben lo que es un Güemes? Pues es un espécimen de derechas que da la impresión de tener la cabeza grande, aunque esa impresión se debe en exclusiva a su melena pasada de moda y gracias a la cual se cree guapo. No se sabe si debido a esa presunción inmerecida, también se cree muy listo y no deja de pergeñar ideas; especialmente le preocupa cómo acabar con derechos fundamentales de las personas entre otros, y fundamental, con el derecho a recibir asistencia sanitaria de calidad. Un Güemes es un ser que resulta peligroso y nocivo para la ética y la estética, así como para una saludable calidad de vida.

2009/08/19

> Iritzia: Beatriz Gimeno > TRANSEXUALIDAD, DERECHOS HUMANOS Y MEDIOS DE COMUNICACION

  • Transexualidad, derechos humanos y medios de comunicación
  • El Plural, 2009-08-19 # Beatriz Gimeno . Escritora y ex presidenta de la FELGTB
Esta semana se ha hecho público el caso de una adolescente transexual que ha pedido permiso para una reasignación quirúrgica de sexo. Se trata de una persona que fue asignada como varón al nacer, que es en realidad una mujer y que ya ha comenzado el tratamiento necesario para cambiar de sexo. Ahora, apoyada por sus padres quiere someterse a cirugía. Como tiene 16 años, que pueda o no someterse a esa cirugía, depende del juez al parecer. Las leyes están hechas un lío, la verdad. Resulta que la ley 41/2002 reguladora de la autonomía del paciente concede a este a partir de los 16 la mayoría de edad legal para someterse a tratamientos o para renunciar a ellos. A pesar de esa ley, el PP puso el grito en el cielo porque las chicas puedan decidir abortar a esa edad sin permiso de los padres y ahora, cuando esta chica transexual tiene todo el permiso y apoyo de sus padres, además del de los especialistas que la tratan, resulta que es un juez el que debe decidir si puede operarse o no.

En todo caso, ¡qué difícil está resultando globalmente ganar esta batalla por la autonomía personal! Pero... ¿no era la libertad individual sagrada para el liberalismo? Pues no, obviamente no. A ver si nos enteramos que cuando ellos dicen libertad se refieren a libertad para comprar y vender; al parecer nunca quisieron decir que uno/a pudiera gobernarse a sí mismo/a, menudo libertinaje. No creo que ya nadie se engañe: es el mercado el que es libre, no las personas. Conseguir la autonomía básica para decidir cómo gobernamos nuestros cuerpos y nuestras vidas: a quién amamos, cómo sentimos el deseo, de qué sexo somos, cómo queremos morir o en qué momento, cómo queremos ser tratados en la enfermedad, si queremos o no ser madres... eso está costando mucho. Ampliar al límite las fronteras de la autonomía personal fue sin duda una de las grandes batallas del pasado siglo y lo será de este siglo que comienza.

Respecto al caso de la chica transexual hemos vivido una semana dolorosa en la que hemos podido comprobar cómo los medios de comunicación que pretendían informar ni siquiera eran capaces de hacer el pequeño esfuerzo de informarse ellos mismos acerca del tratamiento correcto de la noticia. Hubiera bastado una llamada a una asociación de personas transexuales. Han dado una imagen penosa de su profesionalidad y de cómo ésta puede quedar empañada por los prejuicios y el desconocimiento. A la chica trans lo mismo la nombraban en masculino, que en femenino o en ambas cosas en un mismo párrafo. Y por otra parte la única persona que he visto aparecer en la televisión ha sido un médico que comparaba la transexualidad con la leucemia, con lo que demostraba que, quizá algo de cirugía, pero de transexualidad no sabe nada. Hay muchos profesionales médicos en España que llevan años tratando a personas transexuales y que jamás hubieran hecho unas declaraciones tan penosas y ofensivas.

La transexualidad no es una enfermedad. Aún se encuentra, efectivamente, incluida en la lista de enfermedades que recoge la OMS pero ya hay muchas voces y un importante movimiento, también de profesionales de la medicina, a favor de que salga de esa lista y saldrá, naturalmente; como salió la homosexualidad y otras supuestas enfermedades que no eran más que realidades socialmente penalizadas. La identidad de género es un derecho, lo mismo que la orientación sexual. El derecho a la identidad de género hace referencia al derecho básico de todo ser humano a decidir si se siente hombre o mujer, independientemente de cómo se le haya catalogado al nacer. A veces puede requerir tratamiento quirúrgico, (a veces no), como puede requerir tratamiento médico un embarazo. La transexualidad es una condición de la persona, una muestra de la diversidad humana que ha existido desde siempre; y la misma condición transexual en sí misma es variada, múltiple y compleja. Demasiado, al parecer, para los medios de comunicación que esta semana se han cubierto de gloria.

2009/07/28

> Komunikatua: FELGTB > LA FELGTB PARTICIPA EN EL EVENTO DEPORTIVO Y CULTURAL OURGAMES, EN COPENHAGUE

  • La FELGTB participa en el evento deportivo y cultural Outgames, en Copenhague
  • La expresidenta de la FELGTB explicará los avances en España por el reconocimiento del 17 de Mayo como Día contra la Homofobia y la transfobia
  • FELGTB, 2009-07-28
La Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales, FELGTB, ha sido invitada por la organización de los World Outgames, a participar en la Conferencia Internacional sobre Derechos Humanos de la población LGTB , que forma parte del programa oficial de actos de este evento deportivo, cultural y reivindicativo que se celebra en Copenhague desde el 25 de julio hasta el próximo 2 de agosto.

La FELGTB participará mañana, 29 de julio, en la mesa redonda sobre las acciones de los colectivos LGTB para el reconocimiento del 17 de mayo como Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia, en el que nuestro país forma parte de un reducido grupo cuyos gobiernos se han comprometido a trabajar en el reconocimiento de la efeméride e instar a los organismos internacionales a que lo celebren oficialmente.

La expresidenta de FELGTB, Beatriz Gimeno, será quien represente a la entidad y explique los pasos dados por la Federación en los últimos para conseguir que el Gobierno español hiciera una declaración formal por el 17 de Mayo, tal y como pasó en el Consejo de Ministros del pasado 24 de junio.

2009/07/22

> Berria: Lesbofobia > BEATRIZ GIMENO PIDE TRABAJAR EN LA VISIBILIDAD SOCIAL PARA REVERTIR PREJUICIOS CONTRA LA HOMOSEXUALIDAD

  • Pide activista trabajar en la visibilidad social para revertir prejuicios contra gays
  • Beatriz Gimeno presentó su estudio “La construcción de la lesbiana perversa”. Documenta el caso de una mujer inocente linchada por los medios de comunicación
  • La Jornada, 2009-07-22 # Fernando Camacho Servín
Ser homosexual es algo que siempre le pasa “a los demás”. Nunca son nuestros compañeros de trabajo o escuela, nuestros familiares, nuestros amigos, nosotros mismos. Y en caso de que llegaran a aparecer en el horizonte, por costumbre deben ser como dictan los prejuicios, porque así es más fácil encasillarlos y saber quiénes son.

Ese razonamiento, todavía muy enraizado en casi todas las culturas, permitió que una mujer inocente fuera linchada por los medios de comunicación y puesta en la cárcel, aun cuando todos los indicios apuntaban hacia otro lado.

Tal es la situación que narra la escritora y activista española Beatriz Gimeno (Madrid, 1962) en el libro La construcción de la lesbiana perversa –publicado por Editorial Gedisa–, que el lunes fue presentado en la Clínica Especializada Condesa, de la Secretaría de Salud del Gobierno del DF.

El trabajo hace una revisión crítica del papel de los medios en el caso del asesinato de Rocío Wanninkhof, adolescente española que fue asesinada en octubre de 1999, en un crimen que le fue imputado a Dolores Vázquez, ex pareja sentimental de su madre, en un proceso judicial lleno de irregularidades.

A partir de un análisis exhaustivo de las notas publicadas entre 1999 y 2006 en tres de los más importantes diarios españoles –El País, ABC y El Mundo–, Gimeno exhibió la forma en que la mayoría de los medios supuestamente “serios” se dedicaron a construir la imagen de Vázquez como un monstruo, tan sólo por el hecho de ser homosexual.

“Desde el principio no hubo pruebas contra ella y sí contra el verdadero asesino, el inglés Tony Alexander King, quien tenía todo un historial de agresiones sexuales. Pero Dolores era lesbiana, y por ello se le trató de inculpar durante todo el proceso”, afirmó la autora en entrevista con La Jornada.

El tratamiento amarillista de los medios provocó que la lesbofobia, la misoginia y los prejuicios de la sociedad española salieran a flote. Al acentuar las características “no femeninas” de Vázquez, se construyó de forma artificial la imagen de una asesina.

“La vaciaron de todos los rasgos que supuestamente caracterizan al género femenino, y repitieron hasta la saciedad que era fría y calculadora, que sabía dar órdenes, que tenía la costumbre de hacer ejercicio, como si eso fuera prueba de su culpabilidad”, añadió la autora.

Incluso subrayaron que nunca lloró durante los interrogatorios de más de 12 horas, y eso fue tomado como muestra de soberbia, en vez de considerarlo una prueba de dignidad.

Una vez que se comprobó la inocencia de Vázquez, quien de todas formas pasó siete meses en la cárcel, hubo una especie de arrepentimiento social, aunque éste nunca llegó a ser autocrítico. “Incluso se decía: ‘sí, es inocente, ¡pero qué antipática, fea y masculina es!’”, detalló Gimeno.

España: vanguardia y atavismos
España, uno de los países más avanzados del mundo en cuanto al reconocimiento de los derechos de los homosexuales, aún tiene contradicciones de este tipo: es vanguardia y al mismo tiempo no se termina de liberar de sus atavismos, señala la autora, quien fue presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales de su país.

“Todavía hay una distancia entre las leyes y la realidad social. España no es un país especialmente homófobo, pero todavía hay un sustrato milenario de prejuicios e ignorancia que no ha desaparecido del todo”, señaló la activista.

Para cambiar esta situación “hace falta tiempo” y trabajar en varios puntos clave, entre ellos la educación en las escuelas y la visibilidad social. En el primer ámbito, el gobierno español acaba de poner en marcha una materia obligatoria en los colegios, que se llama Educación para la ciudadanía, en la que se enseñan y discuten valores como la tolerancia y la diversidad.

El hacerse visibles, por otra parte, es un tema fundamental, “porque lo que no se ve, no existe y, por tanto, no se conoce ni se puede empatizar con él. Hay que vernos cara a cara, saber que el conductor del autobús, la maestra o el taxista pueden ser gays”.

En cuanto a los medios informativos y su actuación no siempre acertada, Gimeno no es partidaria de penalizar ni censurar nada, a menos que fuera una incitación directa a la violencia. “Los límites de la libertad de expresión tienen que ser muy amplios. Yo, por ejemplo, no quiero que nadie me censure cuando me burle de la Iglesia”.

Hoy día, afirmó, ya hay una sanción moral contra quienes dicen chistes de negros o de mujeres, y de esa misma forma la habrá contra la intolerancia hacia los gays. “Se ha logrado con las luchas de conciencia y esto también se alcanzará mediante un proceso histórico, social y cultural”.

2009/07/15

> Iritzia: Beatriz Gimeno > LOS ARGUMENTOS DE LOS ANTIABORTISTAS

  • Los argumentos de los antiabortistas
  • El Plural, 2009-07-15 # Beatriz Gimeno . Escritora
Acabo de dar una conferencia sobre el aborto en una universidad española. Al final de la misma no pude por menos que recordar el artículo publicado hace unas semanas en El País por el jusuita Masía en el que una frase sobresalía sobre las demás: "Sin tomar en serio la anticoncepción no es creíble oponerse al aborto". Es una magnífica frase que me vino a la cabeza durante el debate que siguió a mi conferencia. Estaba entre el público un profesor de derecho muy respetado, antiabortista, al que se suele considerar moderado y dialogante en sus opiniones. El profesor tomó la palabra al terminar yo para decir, de manera muy sosegada, que a pesar de no estar de acuerdo conmigo, proabortistas (partidarias/os del derecho a decidir de las mujeres) y antiabortistas (contrarios a ese derecho) tendríamos finalmente que encontrar un punto de acuerdo. Me pareció bien, un comienzo. Veamos, primer punto de acuerdo y fundamental: es mejor no abortar que abortar. Ahí los estábamos obviamente de acuerdo y parecía también un buen punto de partida; así pues nuestro trabajo común podría consistir en trabajar para reducir los abortos, como se ha hecho en Holanda, por ejemplo (donde con una legislación mucho más abierta respecto al aborto que la que se nos prepara aquí tienen un número de abortos mucho menor).

Si tenemos que reducir el número de abortos, si verdaderamente nos creemos que eso es lo importante, entonces, tendremos que tomarnos en serio la anticoncepción y, especialmente la de las jóvenes, que son las más susceptibles de quedarse embarazadas sin desearlo. Habrá que facilitar, y cuando digo facilitar, quiero decir facilitar de verdad, la anticoncepción. Es decir: educación sexual que incluya todo tipo de información sobre métodos anticonceptivos; facilidad para acceder, de manera fácil, libre y gratuita a los medios anticonceptivos: máquinas expendedoras de preservativos (que ádemás protegen de las enfermedades de transmisión sexual, son sencillos de usar y baratos) en muchos lugares públicos, incluidos los institutos y lugares de ocio de los jóvenes; información sencilla y accesible sobre todo tipo de anticoncepción en los centros sanitarios y, finalmente, anticoncepción de emergencia en las farmacias por si falla todo lo anterior. Se abortará menos, mucho menos; he ahí un punto de encuentro en el que podemos converger partidarias del derecho de la mujer a decidir y personas contrarias al aborto en cualquier caso, como este profesor.

Pero no. El profesor en cuestión no aceptó ninguna de las propuestas anteriores. Nada de educación sexual en los colegios, eso es cuestión de los padres. Habrá que ver qué mundo es ese en el que los hijos/as aprenden de sexo hablando con sus padres. Nada tampoco de anticonceptivos fáciles de conseguir sino al contrario, difíciles, porque si se consiguen demasiado fácilmente eso provocará más embarazos y más abortos; mucho menos máquinas expendedoras cerca de los niños, eso es una incitación al sexo. Anticoncepción de emergencia nunca, eso es aborto (porque lo dicen ellos, contra todas las evidencias médicas)

Entonces ¿en qué nos podemos poner de acuerdo? ¿Sobre qué podemos discutir? Sobre nada en realidad porque lo cierto es que no es el aborto lo que les preocupa a la mayoría de los llamados antiabortistas, como no les preocupó durante el gobierno del PP cuando en España se ha abortado, la verdad, casi libremente. Lo que les preocupa es el sexo, a lo que se oponen es a las relaciones sexuales libres y despreocupadas; lo que les preocupa es la libertad sexual de las mujeres. Preferían (y prefieren) que las relaciones sexuales sigan llenas de culpa, sufrimiento y consecuencias terribles (por cierto que sólo para las mujeres) No pueden transigir con una sociedad en la que el sexo es sinónimo de placer y nada más. Y especialmente no soportan que eso pueda ser así para las mujeres, que de sobra sabemos que los hombres siempre se las han arreglado bien. No son antiabortistas son sexofóbicos.

Por eso me gustó mucho el artículo del jesuita Masiá, porque es el artículo de alguien verdaderamente preocupado por reducir el número de abortos y ahí sí podemos encontrarnos.

2009/07/08

> Iritzia: Beatriz Gimeno > "UNA ESCUELA SIN ARMARIOS", A PESAR DE PEÑAFIEL, ROJO O DURAN

  • “Una escuela sin armarios”, a pesar de Peñafiel, Rojo o Durán
  • El Plural, 2009-07-08 # Beatriz Gimeno . Escritora
El sábado pasado fue la manifestación del orgullo que como siempre, generó los mismos comentarios de cada año en la prensa de derechas. Esa misma noche vi La Noria (Telecino) donde Mª Antonia Iglesias, Enric Sopena y mi querida amiga Carla Antonelli intentaban argumentar frente al otro lado de la mesa, a la caverna. Resultaba gracioso que fuera este lado el que recriminara al otro que no se trataba el tema con seriedad. “Es un tema muy serio”; aseguraban Jaime Peñafiel y Alfonso Rojo. Se han pasado media vida haciendo chistes de maricones y partiéndose de risa con ellos y ahora descubren que es un tema muy serio. Isabel Durán, en cambio, le daba más al tema del mal gusto y calificaba la manifestación como “soez”.

Sí, la discriminación es un tema muy serio; la manifestación también lo es. Nadie dijo nada del Carnaval de Río, de los cofrades vestidos de formas extrañas en Semana Santa, de los hombres vestidos de mujer en cualquier carnaval patrio a poco que les dejen; en fin, de la gente que sale a la calle haciendo cosas raras en cualquier procesión o celebración o fiesta patronal. Son fenómenos culturales que suelen verse con simpatía; a no ser que los protagonistas sean lesbianas, gays, trans y amigos y amigas.

Nuestra manifestación también es seria. La manifestación del Orgullo es una muestra de la visibilidad de la cultura homotransexual, una de las formas de expresión de esta cultura. Cualquier minoría que haya desarrollado una conciencia de identidad diferenciada crea también sus propias formas de expresión. La minoría homotransexual ha creado una de sus formas de expresión basándose en el carnaval, en lo que éste tiene de transgresor, de excesivo, de celebración de la sexualidad, de celebración de la vida antes de la cuaresma (la homotransfobia cotidiana), de desafío a los roles e identidades de género, desafío a la represión y a la tristeza. Es una manifestación cultural para un día concreto. Nadie va así a la oficina al día siguiente.

No gustará, supongo, a todos los gays, lesbianas, bisexuales o transexuales, ni todos se sentirán cómodos saliendo vestidos de yo qué sé, mariposa, flor, marinero, policía porno o camarera. De hecho, la mayoría asistimos vestidos de nosotros y nosotras mismas pero nos divertimos, en todo caso, con aquellos que son más atrevidos que nosotros, porque sabemos que es muy serio estar allí. Las fiestas de carnaval eran algo muy serio en su origen porque celebraban la vida y la alegría en medio de una Europa desolada por las enfermedades, la miseria y la tristeza. Somos muy serios cuando salimos a la calle con la mayor alegría posible.

Pero la manifestación es muy seria además porque tiene un lema y un contenido político explícito. El de este año: “Escuelas sin armarios”. Un lema asumido por los partidos que estaban allí y por los sindicatos que también nos acompañaron. Por asociaciones de padres y madres, de enseñantes y de alumnos; un lema que este año, y gracias al excelente trabajo de la Comisión de Educación de la FELGTB coordinada por Jesús Generelo, se ha escuchado más que nunca. Un lema al que han hecho referencia los políticos y la propia ministra de Igualdad que asistió a la manifestación. Un lema imprescindible y que anuncia por dónde tiene que ir el trabajo en los próximos años: porque la escuela no puede ser el último reducto de la homofobia y la transfobia y porque los adolescentes gays, lesbianas y transexuales no pueden tener miedo de ir al colegio.

La manifestación del Orgullo es siempre muy seria, porque serio es que salgamos a la calle a decir que estamos aquí, que somos como queremos y que estamos a gusto en nuestra piel. A pesar de todo. A pesar de gente como Peñafiel, Rojo o Durán que, seamos serios, lo que no pueden soportar es que a pesar de que exista aun gente como ellos, todavía seamos capaces de pasarlo bien y de reivindicar al mismo tiempo.

2009/06/19

> Elkarrizketa: Beatriz Gimeno > "A DOLORES VAZQUEZ SE LE MASCULINIZO PARA DEMOSTRAR QUE NO ERA MUJER, SINO ASESINA"

  • Beatriz Gimeno: "A Dolores Vázquez se le masculinizó para demostrar que no era mujer, sino asesina"
  • Noticias de Gipuzkoa, 2009-06-19 # Ana Ursula Soto • Donostia
¿Cuál es la imagen de la lesbiana perversa?
Acumula todo lo malo, no es humana y es así como se representó a Dolores Vázquez. Aunque cualquier lesbiana, en algún momento, puede verse mostrada así o con la imagen pornográfica de la publicidad o los anuncios de contacto, donde se usan falsas lesbianas como reclamo sexual.

¿Pero qué supone que a Dolores Vázquez se le viera como una lesbiana perversa?
Siguiendo las noticias demuestro que se la deshumanizaba masculinizándola, representándola como un monstruo. Se insistió en que hacía mucho deporte y en que tenía mucha fuerza física porque era capaz de levantar a su madre en brazos, una mujer que estaba impedida. En lugar de tomarlo bien, se usó contra ella. También se destacó que era directora y que sabía dar órdenes, cosas que en situaciones normales ni se mencionan, pero en el caso de Dolores se usaron para masculinizarla y para demostrar que no era una mujer, sino un monstruo y de ese modo se pudo hacer de ella una asesina.

Pero, ¿con qué objetivo?
No había ningún objetivo. Cuando asesinaron a Rocío Wanninkhof, en lugar de buscar al verdadero asesino y utilizar el ADN de la colilla que fue la que sirvió para detener a Tony King, se centraron en la lesbiana que había cerca (era la pareja de la madre). Ella tenía que ser la asesina. A partir de ahí, la Policía intentó que encajara en las pruebas, cuando era imposible porque no había ninguna.

¿Sólo por su condición sexual?
No había ningún otro motivo. Era una persona que tenía un trabajo respetado, conocida, establecida, y contra la que no había ningún tipo de denuncia. Los vecinos decían que era una persona muy amable, que se ocupaba de su madre, que tenía familia, pero de la noche a la mañana se convirtió en la asesina de una adolescente, simplemente porque era lesbiana. Si no llega a serlo, nada de lo que pasó hubiera podido suceder.

Es una acusación muy dura decir que su condición sexual la condenó.
Pero el propio Fiscal reconoció que ni siquiera había pruebas contra ella, sólo indicios. Eso debería haber servido para echar al fiscal del caso, porque no se puede condenar a nadie sin pruebas. Sin embargo, a ella se la condenó porque se había hecho antes una representación social que permitía que tanto el jurado, como los medios y la sociedad no pusieran ninguna pega. Nadie protestó.

¿Qué razones le motivaron para hacer este estudio?
Ver cómo funcionaban esos mecanismos en todos nosotros. Yo misma me creí la mujer que los medios habían dicho que era: antipática, violenta, mandona, agresiva...

¿Cree que se podría repetir la misma historia ahora?
Pues desgraciadamente pienso que sí, porque la invisibilidad a la que se somete a las lesbianas, por ejemplo, sigue siendo absoluta en los medios de comunicación. El País no escribió nunca la palabra lesbiana en todas las noticias sobre Dolores Vázquez.

¿Por qué piensa que lo hizo?
Daniel Borrillo, un profesor de París, habla de la homofobia liberal, que no es la burda de los que se creen homófobos y así lo defienden. La liberal es pensar, como hacen muchas veces la prensa seria, que esto es un tema privado del que mejor no se habla. En realidad, se está siendo homófobo porque no se trata con naturalidad.

¿Qué sorpresas se llevó?
Para mí todo fue una sorpresa y eso que no tenía una actitud especialmente beligerante con el caso. Primero pensaba que era culpable y luego no creía que me iba a encontrar esa homofobia enmascarada en la prensa seria. A Dolores Vázquez le perdió que no era simpática y que, además, mandaba, como si fuera antifemenino.

La prensa, en general, debería hacer entonces una reflexión.
Sí, porque muchos medios que no quieren ser homófobos, no saben enfrentarse con naturalidad al asunto. En el accidente de Spanair murió una mujer que tenía un cargo en el Gobierno canario y que estaba casada con otra mujer, pero hubo un periódico que, cuando habló de la viuda, la llamó su íntima amiga. Es como si intentaran armairizarnos a la fuerza. Tú quieres salir del armario y te vuelven a meter.

2009/04/29

> Iritzia: Beatriz Gimeno > ENHORABUENA A LA FELGTB EN SU V CONGRESO

  • Enhorabuena a la FELGTB en su V congreso
  • El Plural, 2009-04-29 # Beatriz Gimeno
Este fin de semana pasado se ha celebrado en Madrid el V Congreso de la FELGTB, la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales, la organización de la que fui presidenta durante cuatro años, los años en los que se consiguieron avances como el matrimonio entre personas del mismo sexo y la llamada Ley de Identidad de Género para las personas transexuales. Estuvieron en la inauguración diversos cargos públicos, políticos, sindicales, de organizaciones sociales y la ministra de Igualdad Bibiana Aído, lo que demuestra la importancia y la capacidad de convocatoria de esta organización. Como ex presidentes de la FELGTB, Pedro Zerolo y yo misma dirigimos unas palabras a los y las invitadas y delegados.

Teniendo en cuenta que la mayoría de los invitados e invitadas iban a dedicar sus discursos a la política, yo preferí dedicar mis palabras a hacer un recordatorio un poco más personal de lo que ha significado para mí la pertenencia y el trabajo en la FELGTB. Estuve presente cuando hace más de doce años cinco personas nos reunimos en Valencia y decidimos formar una organización con carácter estatal que supiera aunar a todas las asociaciones que trabajaban por los derechos de las personas homosexuales y transexuales y dotar de cierta unidad al discurso político y a las reivindicaciones. Desde ese momento, de tres organizaciones hemos pasados a ser más de cincuenta, de cinco personas hemos pasado a ser miles los y las activistas. De ser una organización exótica y marginal nos hemos convertido en una de las organizaciones sociales más importantes de este país.

Y todo eso lo hemos conseguido a base de trabajo y entusiasmo. En mi discurso mencioné como yo, que he sido militante de varias organizaciones sociales, no he visto nunca la capacidad de trabajo y de entrega que he visto en los y las activistas de la FELGTB, hasta el punto de que después de militar aquí resulta muy difícil militar en cualquier otra organización, te parece que la gente no trabaja y seguramente eso es injusto; lo que ocurre es que no se trabaja al ritmo al que la FELGTB nos ha acostumbrado. Mientras estuve en la Federación (como nosotros y nosotras la llamamos, “Federación”, a secas) vivía para la militancia. Todas las horas del día estaban dedicadas a la militancia, todas. Lo que no quiere decir que no me divirtiera o que no viviera. Simplemente ocurría que vida y activismo eran lo mismo. En parte así sigue siendo para mí y me consta que así sigue siendo para las compañeras y compañeros que siguen ahí. Me divertí, y mucho, aunque también hubo sin duda momentos muy difíciles. Pero todo giraba en torno a conseguir avances en nuestros derechos, en nuestra dignidad, en nuestra libertad. Las horas de trabajo que eran muchas, la diversión también, porque todos los amigos y amigas eran compañeros de militancia y, cuando nos reuníamos seguíamos hablando de lo mismo; las vacaciones se convertían en viajes de trabajo o bien aprovechábamos para reunirnos en la playa y seguíamos hablando, planeando, trabajando, soñando. Soñando con que podíamos cambiar el mundo. La verdad es que no teníamos otra cosa en la cabeza.

Pero, además, tengo que decir, que todo eso lo hicimos sin cobrar un sólo euro ni salario alguno porque éramos y somos voluntarios, y todos y todas teníamos además nuestros trabajos. Siempre recordaré que un importante líder sindical nos preguntó asombrado, a la vista de los cientos de miles de personas que habíamos logrado reunir en una manifestación: “¿Cómo lo hacéis?” y la histórica líder de la FELGTB Boti Gª Rodrigo, le contestó con sencillez: “Porque nos va la vida en ello”. Y así era, y así sigue siendo.

El reto para los próximos años, el reto para el presidente, Antonio Poveda y su Comisión Permanente, es ahora la educación. Que la educación recoja la diversidad sexual; que l@s niñ@s y adolescentes entiendan que la homofobia y la transfobia son algo similar al machismo, algo a erradicar, algo vergonzoso, impropio de una sociedad democrática. Parte del trabajo es también que podamos extender nuestros avances a otros lugares del mundo, especialmente allí donde ser gay, lesbiana o transexual puede costarte la vida y mucho sufrimiento. Un trabajo ímprobo para una organización impecablemente democrática y repleta de gente combativa y valiosa, con mil veces menos recursos que muchas tantas organizaciones pero mil veces más rica en la calidad y la entrega de su gente. Porque no nos engañemos, ha sido la gente de la FELGTB, los y las activistas, esa gente que vive en pueblos, en ciudades pequeñas, que milita en asociaciones minúsculas, pero que pasan el día contestando teléfonos, mandando cartas y comunicaciones, organizando grupos, saliendo a la calle, reuniéndose con políticos, líderes asociativos y sindicales, preparando jornadas, formándose, formando a otros, trabajando, trabajando y trabajando, la que ha convertido a esta asociación pequeña en estructura y recursos en una organización enorme en capacidad de influencia, en capacidad para cambiar las cosas, en referente mundial de un cambio necesario.

La FELGTB es un lugar, un espacio físico y afectivo muy ligado a mi historia y a mi vida; es una pequeña patria, una patria querida y por eso y porque su éxito es bueno para todos y para todas, le deseo desde aquí toda la suerte del mundo en su nueva y renovada andadura.

2009/04/01

> Iritzia: Beatriz Gimeno > ¡ABORTO LIBRE Y GRATUITO YA!

  • ¡Aborto libre y gratuito ya!
  • El Plural, 2009-04-01 # Beatriz Gimeno
En la batalla ideológica que se libra en torno al aborto, últimamente se ha puesto de moda entre aquellos que se oponen a este derecho el considerar a las mujeres que abortan como víctimas, junto con el embrión o el feto abortado, naturalmente. Este cambio de perspectiva se debe a que llegó un momento en que era humanamente muy difícil seguir culpando a una mujer violada o a una mujer que no puede de ninguna manera tener un hijo debido a sus circunstancias. Si antes a esta mujer se le podía quemar en la hoguera, hoy resulta difícil encender la mecha. Se ha pasado por eso de culpar a la mujer a convertirla en víctima. Lo ha dicho Bono bien clarito: “El aborto no debe considerarse un derecho, sino un hecho que, por imperativo de ley, se despenaliza en unos supuestos”. Porque lo diga él. Ahí van dos siglos de lucha feminista tirados a la basura.

Incluso los partidarios del aborto tienen esa consideración de las mujeres que abortan y del aborto como un mal absoluto. En cuanto a los que lo defienden, la mayoría aceptan esta visión en la creencia -quizá acertada- de que así será más fácil aprobar leyes despenalizadoras. Considerar el aborto como un drama que hay que legalizar para evitar males mayores es un avance sobre su consideración como un crimen o como un pecado pero sigue siendo una consideración profundamente machista. Considerar que el aborto es un drama, que las mujeres son víctimas y no agentes de la situación es seguir considerándonos menores de edad.

El aborto es un derecho, no un drama. El aborto seguro, en buenas condiciones, sin estigma, sin culpa y sin problemas, no tiene por qué ser ningún drama. Es una operación sencilla de la que no se guarda recuerdo a no ser que se trate de un aborto indeseado o traumático por algún motivo especial. Es obvio que es mejor no quedarse embarazada que someterse a una pequeña operación quirúrgica, pero eso no lo convierte en un drama. Las partidarias del aborto no creemos que abortar sea matar a nadie, obviamente, sino que consideramos que estamos ejerciendo un derecho; un derecho inalienable sobre nuestro cuerpo, ejerciendo nuestra capacidad de elección: sobre nuestro destino, sobre nuestras vidas, sobre nuestra sexualidad. ¿Por qué habría entonces de ser un drama? Tengo muchas amigas que han abortado y ninguna de ellas recuerda drama alguno, algunas ni siquiera recuerdan bien las circunstancias. Lo recuerdan como un drama aquellas que lo hicieron en condiciones pésimas, aquellas que tuvieron que exilarse para conseguirlo, aquellas que no sabían qué hacer con un embarazo no deseado. Un hijo no deseado sí es un drama.

En el fondo del debate sobre el aborto late el miedo milenario a que las mujeres controlen sus cuerpos y su sexualidad sin permiso de los hombres; en el fondo de todo esto lo que late es la dificultad masculina para “soltar” ese derecho, esa capacidad que hasta ahora controlaban y que todavía controlan en gran parte. Con el avance del feminismo hemos conseguido que se nos permita abortar en algunos países. “Que se nos permita”, la frase en sí es humillante. Es humillante depender del permiso de nadie para decidir qué es lo que hago con mi propio cuerpo, pero no hemos avanzado mucho más. Se nos dejará abortar “un poco” (lejos de las 26 semanas de Holanda; lejos también que la salud de la madre esté por encima de cualquier otra consideración), pero no como un derecho conquistado, no como la libertad ganada, no. No, todavía no.

La mujer que aborta es la que consigue tomar las riendas de su destino y la que, con muchas dificultades, impone su voluntad y su derecho a un montón de obstáculos, es la que decide, contra todo, ser libre y dueña de sí. Las mujeres no seremos totalmente dueñas de nosotras mismas hasta que el aborto no dependa sino de nuestra decisión; sin plazos, sin obstáculos, sin permisos. Por eso ahora más que nunca: ¡Aborto libre y gratuito ya!

2009/03/27

> Elkarrizketa: Beatriz Gimeno > "HAY MAS LESBIANAS QUE GAIS"

  • Beatriz Gimeno: "Hay más lesbianas que gais"
  • Lideró la federación estatal de gais y lesbianas y ahora firma el libro "La construcción de la lesbiana perversa" (Gedisa), sobre el caso Wanninkhof
  • El Periódico de Catalunya, 2009-03-27 # Nuria Navarro
--¿Qué explica el caso Dolores Vázquez-Wanninkhof?
--Que el estereotipo que la prensa contribuyó a difundir sobre Dolores Vázquez es el mismo que se utilizó para construir a las lesbianas en el siglo XIX. No se ha superado.

--¿Cómo es ese estereotipo?
--Es el de la lesbiana masculinizada, perversa, feísima, que se percibe como peligrosa porque no depende ni económica ni afectiva ni eróticamente del hombre. El otro gran estereotipo, que viene del siglo XVII, es el de la lesbiana que puebla el imaginario erótico heterosexual, el de las revistas porno.

--Algo se habrá ganado en estos tres siglos, ¿no?
--Hemos ganado en igualdad legal y en tolerancia, pero no basta.

--Si se las viera más... ¿Están escondidas? ¿Son pocas?
--Hay más lesbianas que gais.

--¡Qué me dice!
--Está documentado. Y una de las razones que hoy llevan a las mujeres a plantearse la posibilidad de relacionarse afectiva y eróticamente con otras mujeres es la barrera de incomprensión que hay entre hombres y mujeres. Hay muchas mujeres que pasan del feminismo al lesbianismo de manera natural.

--Entonces algo falla. No se las ve.
--Efectivamente. Yo creí que el hecho de que una lesbiana como yo presidiera la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Bisexuales y Transexuales, bajo cuyo mandato se aprobaron la ley de matrimonios y la ley de identidad de género, animaría a políticas, escritoras, presentadoras, cantantes y actrices --¡que las hay!-- a salir del armario. No ha sido así.

--¿Su teoría?
--Somos mujeres. Y las mujeres somos más vulnerables en lo laboral y en lo social. Nos da la impresión de que tenemos más que perder. Yo sigo haciendo una llamada a la responsabilidad a todas aquellas mujeres que no perderían mucho por dar ese paso. El armario, a la larga, pasa factura. La única manera de normalizar es visibilidad, visibilidad, visibilidad.

--En la teleserie Hospital Central aparecen dos. ¿Sirve?
--Está bien, pero no es suficiente. ¿Cuántas políticas hay? Y lo peor es que todo el mundo sabe que son lesbianas...

--Al mercado igual le interesa explotar ese filón y todo se vuelve fácil...
--No sé qué decirle. Los gais tienen más dinero, una mayor inclinación a montar empresas, un ocio muy distinto del nuestro. Nosotras tenemos menos, gastamos menos.

--¿Ha llegado el momento de hablar más de lesbianas y menos de gais?
--Ya me gustaría, ya, pero me temo que aún no es posible.

--¿Los gais no ayudan?
--En el movimiento gay he visto mucho machismo. De hecho, existe la misma disparidad entre gais y lesbianas que entre hombres y mujeres heterosexuales. O peor, porque los hombres heterosexuales aún quieren a las mujeres, pero muchos gais no las necesitan para nada. Creo que el lesbianismo tiene más que ver con ser mujer que con ser homosexual. Nuestra suerte está ligada a la de todas las mujeres.

--¿Por eso dejó la dirección de la federación?
--La dejé porque había cumplido un ciclo político. De algún modo, he vuelto al feminismo, en el que empecé hace 25 años. Entonces no era un sitio muy cómodo para las lesbianas. Las feministas no querían que se las confundiera... El movimiento gay tampoco ha resultado un sitio muy confortable. Sé que lo que vaya bien a las mujeres nos irá bien a nosotras.

--Puesta, señale un fallo de las mujeres heterosexuales.
--A veces, la posición de subordinada tiene un lado de comodidad al que es difícil renunciar. La igualdad cuesta. Hay que currársela. Para ganar algo, hay que renunciar a algo.

--Las lesbianas jóvenes ya no renuncian a nada.
--Vienen más fuertes, ja, ja. No tienen vergüenzas ni miedos, pero no quieren identificarse como lesbianas. No quieren etiquetas.

--¿Tanto importan las etiquetas?
--Importa nombrar las cosas por su nombre. Si no se nombran, no existen. Y, hasta que no existan, las etiquetas son necesarias.

--Oiga, ¿no le cansa ejercer públicamente de lesbiana?
--Pesa, pesa. Soy una persona tímida y eso de ser famosa por ser lesbiana me cuesta. Hay días en que me volvería a meter dentro del armario.

--¿Qué debe ocurrir para que el armario solo sea un mueble útil?
--Todo acabará cuando a los padres y madres les dé igual que su hijo sea gay o lesbiana. Mientras les dé pena, rabia o dolor, es que algo pasa. Habrá que seguir luchando hasta que ser gay o lesbiana sea indiferente.

2009/01/07

> Iritzia: Beatriz Gimeno > EL FIN DE LA VIOLENCIA MACHISTA PASA POR LA EDUCACION DE LOS NIÑOS

  • El fin de la violencia machista pasa por la educación de los niños
  • El Plural, 2009-01-07 # Beatriz Gimeno
Con setenta y seis mujeres muertas en el año que acaba parece fácil criticar la Ley contra la Violencia de Género. El enorme esfuerzo en recursos que se ha hecho con la ley parece no haber servido de gran cosa. Seguramente hace falta dirigir más recursos en otra dirección, especialmente en la educación formal, pero también hay que prestar atención –y no se está haciendo- a la manera en que socializamos a los niños. Las leyes son herramientas, pero no acaban con los delitos ni cambian, por si solas, la mentalidad de las personas, especialmente de los prejuicios anclados en lo más profundo de nuestro ser y que no son combatidos adecuadamente. Según las encuestas más recientes los jóvenes son igual de machistas, o más, que sus padres. Es hora de preguntarse en qué consiste la verdadera igualdad entre hombres y mujeres; es hora de preguntarse por que los chicos jóvenes no acaban de creer, o de entender, que las chicas son sus iguales. La razón es que una cosa son las buenas intenciones de las instituciones y otra muy distinta los mensajes sociales que recibimos de múltiples maneras y a los que somos muy sensibles; especialmente los de los medios de comunicación: la televisión, los videojuegos, la publicidad...

En los potentes mensajes que reciben los jóvenes por esos medios las mujeres siguen siendo lo que siempre han sido, objetos sexuales cuya máxima preocupación es resultar atractivas para los hombres, o bien madres a tiempo completo o amas de casa; en definitiva, cuidadoras de todas las necesidades masculinas. Ahí no hay igualdad que valga. Cualquier chico joven, o niño incluso, tiene hoy su fuente de información/formación sexual en la pornografía. Y ahí cualquiera convendrá conmigo en que no somos iguales. Aprenderán que las mujeres son esos seres intercambiables dispuestos a ofrecerles todo lo que deseen sin pedir nada; o bien aprenderán que la manera en la que las mujeres se comportan en la pornografía es la normal.

También cualquiera que abra un periódico en sus páginas de anuncios puede leer lo que leí yo ayer: “Se ofrece gatita caliente para saciar todos tus deseos”. Los anuncios de contactos muestran que no somos iguales. No soy partidaria de prohibir la pornografía, creo que prohibir no es la solucion, pero sí creo que hay que luchar por delegitimar esos mensajes de desigualdad; que esa es una manera de enviar mensajes de otro signo, de educar en definitiva. Por ejemplo, desde el Ministerio de Igualdad se debería proponer a los demás ministerios y organismos que no se anuncien en aquellos medios que publiquen anuncios pornográficos porque eso son mensajes poderosos que socializan, que educan, y que para contrarrestar esos mensajes hay que emitir otros igualmente poderosos. Y eso no se está haciendo. El futuro está en la educación; educación en la igualdad, deslegitimación social de la desigualdad.